Deforestación en Perú: conceptos, alcances y retos para revertirla

Según Smith y Schwartz (2015) la deforestación es la conversión de bosques a otro tipo de uso territorial o la reducción significativa a largo plazo de la cubierta forestal. Esto incluye la conversión del bosque natural a plantaciones de árboles, agricultura, pastizales, reservas de agua y áreas urbanas. FAO (2012) aclara que la deforestación implica la pérdida permanente de la cubierta de bosque e implica la transformación en otro uso de la tierra. La deforestación puede ser causada por el ser humano o la naturaleza.

Por Rodrigo Arce Rojas

Se aclara que la tala en áreas en bosques manejados mediante regeneración natural o con la ayuda de medidas de silvicultura no constituyen deforestación (Smith y Schwartz, 2015). La tala es legal cuando está sujeta a planes de manejo forestal controlados por las autoridades forestales y es ilegal cuando se extrae de áreas no reguladas (con fines de explotación de madera, instalación de cultivos o para actividades de narcotráfico y minería ilegal). Eso quiere decir que de una tala selectiva de árboles se puede pasar a un proceso de deforestación. También es importante señalar que la tala en plantaciones forestales privadas refiere simplemente a acciones de cosecha forestal.
De otro lado, se habla de degradación de los bosques cuando los cambios dentro de los bosques afectan la estructura o función del área o lugar durante varias décadas, y por lo tanto reducen la capacidad del bosque para brindar productos y/o servicios ecosistémicos (por ejemplo reservas de carbono  otros valores del bosque) (Smith y Schwartz, 2015). Por su parte, Müller et al., (2014) entiende la degradación como una pérdida permanente de biomasa en el bosque sin que este deje de ser un bosque. Se señala que existen dificultades para medir la degradación de bosques.
Un concepto que merece ser aclarado refiere al desbosque. El desbosque y la autorización para el cambio de uso actual de la tierra refieren a actos administrativos de habilitación para el retiro de la cobertura forestal. Según la Ley Forestal y de Fauna Silvestre N° 29763 el desbosque consiste en el retiro de la cobertura forestal mediante cualquier método que conlleve la pérdida del estado natural del recurso forestal, en áreas comprendidas en cualquier categoría del patrimonio nacional forestal, para el desarrollo de actividades productivas que no tengan como fines su manejo forestal sostenible, tales como la instalación de infraestructura, la apertura de vías de comunicación, incluyendo caminos de acceso a áreas de producción forestal, la producción o transporte de energía, así como operaciones energéticas, hidrocarburíferas y mineras. El desbosque requiere la autorización previa del SERFOR o de la autoridad regional forestal y de fauna silvestre correspondiente, de acuerdo al nivel de evaluación ambiental exigible en cada caso, según lo dispuesto en el Sistema Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental y conforme a lo que se establezca en el reglamento de la presente Ley (Artículo 36. Autorización de desbosque).
Asimismo, la Ley Forestal y de Fauna Silvestre N° 29763 señala que en tierras de capacidad de uso mayor forestal y de capacidad de uso mayor para protección, con o sin cobertura vegetal, se prohíbe el cambio de uso actual a fines agropecuarios. Se prohíbe el otorgamiento de títulos de propiedad, certificados o constancias de posesión en tierras de dominio público con capacidad de uso mayor forestal o de protección con o sin cobertura forestal, así como cualquier tipo de reconocimiento o instalación de infraestructura pública de servicios, bajo responsabilidad de los funcionarios involucrados (Artículo 37. Prohibición de cambio de uso actual de tierras de capacidad de uso mayor forestal y de protección).
Impactos de la deforestación
La deforestación es la mayor actividad que origina emisión de gases de efecto invernadero, por esta actividad se pierden grandes extensiones de biomasa arbórea, lo que coloca en peligro a la biodiversidad acompañante, no sólo por pérdidas de individuos arbóreos sino también por pérdida de refugios para la fauna silvestre y de servicios ambientales del bosque (Ministerio del Ambiente – MINAM, 2009:9). Pero no sólo tiene que ver con aspectos biofísicos sino con el bienestar de la sociedad en tanto la deforestación afecta la seguridad del agua, energética, alimentaria, salud, climática, y de los medios de subsistencia (Rautner et al., 2013). Por ello podemos afirmar que los impactos de la deforestación refieren prácticamente a la totalidad de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Por otro lado, la quema de bosques aporta con gases al efecto invernadero. Transformar la cobertura de los bosques tropicales por vegetación gramínea principalmente, causa, en escala continental, un aumento significativo en la temperatura superficial y la disminución de la evaporación y de la precipitación. La disminución de la biomasa aumentaría la cantidad de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera y así contribuiría al calentamiento global (OSINFOR, 2016: 9).
Agentes y causas de la deforestación
Para entender la dinámica de la deforestación es importante conocer a los agentes y las causas que conducen a la pérdida de bosque. Los agentes son actores económicos, sean personas naturales, empresas o comunidades, cuya actividad, desarrollada bajo prácticas no sostenibles, genera un cambio de uso del suelo y la pérdida total o parcial de bosque en un área determinada, sea por el desarrollo de actividades lícitas o ilícitas. Las causas refieren a un conjunto complejo de acciones, factores y razones en la deforestación de los bosques (Ministerio del Ambiente, 2016: 33).
Las principales causas directas de la deforestación en el Perú
El 90% de la deforestación ocurre por aperturas de áreas menores a una hectárea y los principales impulsores directos de la deforestación son la agricultura y la ganadería. Otras causas directas son la minería, particularmente la minería ilegal en Madre de Dios y los cultivos ilícitos e ilegales como la coca. Además, existe deforestación por los proyectos de infraestructura como las hidroeléctricas, la explotación de hidrocarburos, las malas prácticas de extracción de madera y la tala ilegal (Global Green Institute y die, 2015: 14).
Las principales causas indirectas de la deforestación en el Perú
A las causas indirectas se les conoce también como causas subyacentes. Rautner et al., (2013) señalan que las causas subyacentes de la deforestación tienen que ver con el crecimiento de la población y la demanda de commodities, la gobernanza, el cambio climático, la pobreza, la infraestructura, y las finanzas.
Entre las causas indirectas más significativas sobre todo en un entorno de gobernanza aún poco fortalecida en el país, se encuentra la construcción de infraestructura (Las carreteras y vías de acceso fluvial son las principales causas indirectas de la deforestación, y explican más del 60% de la pérdida de área forestal), la falta de claridad de tenencia de tierra; la demanda de los mercados tanto nacional como internacional por productos agrícolas como la palma aceitera, la carne, el café, etc.; la alta migración de la sierra hacia la Amazonia; y en general, la existencia y establecimiento de incentivos institucionales, legales y financieros que originan el cambio de cobertura forestal a otros usos, especialmente agropecuarios (Global Green Institute y die, 2015: 16).
Rautner et al. (2013) reconocen tres tipos de catalizadores de la deforestación: i) cadena de suministros, ii) financieros, y iii) regulatorios.
Las causas profundas de la deforestación
Las causas directas e indirectas de la deforestación se explican por la separación que hemos realizado de la sociedad y los bosques. De esta manera hemos cosificado los bosques y le hemos quitado todo signo de espiritualidad y sacralidad (Rodríguez, 2002). Como cosas sujetas a explotación sin que medien sentimientos de remordimiento de ningún tipo. De esta manera una cosmovisión racionalista, objetivista y simplificante de los bosques se ha encontrado con una visión economicista que trata a los bosques como fuente de recursos y el crecimiento económico. En este proceso se entrecruzan necesidad y codicia y terminan por acelerar significativamente los procesos de pérdida de cobertura de los bosques.
Quiere decir entonces que las causas profundas de la deforestación se sustentan en dimensiones epistemológicas, económicas y políticas que hacen aparecer la conversión de bosques como signos de conquista y civilización de los bosques. El modelo civilizatorio refuerza la distancia entre los seres humanos y los bosques a través de sus instituciones, leyes, paradigmas, discursos y narrativas. Es entonces que la corrupción encuentra camino fértil que finalmente incide en la pérdida de cobertura forestal.
Pero más allá de los grandes poderes económicos que sustentan finalmente la deforestación la pobreza también interviene en el proceso. Sea porque no se generaron oportunidades de ingresos sostenibles en otros campos, porque no se desarrollaron oportunamente opciones para que los pueblos dependientes de los bosques encuentren posibilidades de vida digna a partir de los bienes y servicios de la biodiversidad forestal, porque las estructuras institucionales y legales no recogieron con sensibilidad las singulares características socioculturales de estos pobladores, lo concreto es que la deforestación continua avanzando de manera alarmante.
Esto quiere decir que la deforestación no puede atacarse solamente desde una perspectiva punitiva a los pobladores pobres que no tienen alternativas. Son los modelos económicos y los marcos políticos los que finalmente fuerzan para que continúe la ola deforestadora. Por ello la deforestación puede ser reconocida como un problema complejo y por tanto puede ser abordada desde una perspectiva de los sistemas adaptativos complejos.
Propuestas para revertir la deforestación
Global Green Institute y die (2015: 38) consideran que para revertir la deforestación el Gobierno Peruano tendrá que invertir tanto en “comando y control” como en incentivos para el uso sostenible del suelo para reducir de manera efectiva la deforestación. El Estado tiene que asegurar que se cumplan sus leyes ambientales, pero al mismo tiempo generar oportunidades económicas para las poblaciones locales y la economía del país. Entre los incentivos se mencionan: i) Incentivos a prácticas sostenibles en la actividad agropecuaria, principal impulsor de la deforestación para evitar el cambio de uso del suelo, ii) Incentivos financieros como el acceso a créditos agrícolas condicionados al cumplimiento de leyes ambientales y mejoras ambientales, iii) Incentivos al uso sostenible de tierras forestales para el aprovechamiento de productos maderables, no maderables y otros servicios ecosistémicos del bosque en pie, y iv) Diseño de mecanismos que incentiven opciones de manejo sostenible de los recursos forestales para los diferentes actores (Global Green Institute y die, 2015: 34-36).
Desde un enfoque de sistemas adaptativos complejos se requiere reconocer un enfoque de bosques como socioecosistemas. Ello da pie a miradas como la de la gestión de paisajes forestales sostenibles que propugna el diálogo entre producción, conservación, urbanismo, infraestructura y energía pero en una perspectiva de reencuentro entre el bosque y la sociedad. Este reencuentro no es sólo racional sino profundamente emocional y espiritual reconociendo la ética del cuidado mutuo.
Significa por tanto administrar prudentemente toda la materia/masa, energía, información y sentido. Esto quiere decir reconocer que todos los elementos tangibles e intangibles del socioecosistema bosque están interrelacionados, son interdependientes y son interdefinibles. Implica promover el diálogo intercultural para definir los límites económicos en función a las capacidades ecológicas y no sobreponer los intereses económicos a las consideraciones sociales y ambientales. Esto quiere decir en buena cuenta reconocer las múltiples dimensiones, las múltiples escalas y las múltiples temporalidades.
En una perspectiva de gestión territorial y de paisajes se trata no sólo de tomar en cuenta los múltiples agentes y su diversidad sino también tener la capacidad de conjugar la geografía física, la geografía humana y el espacio. Esto significa valorar en su real dimensión el poder de las herramientas técnicas-políticas del ordenamiento territorial, la zonificación ecológica y económica, la zonificación forestal, la zonificación agroecológica, la zonificación étnica, entre otras. Eso requiere una institucionalidad y buena gobernanza capaz de tomar decisiones reconociendo la pluralidad de intereses y cosmovisiones en clave de sostenibilidad. La aplicación de enfoques (eco) sistémicos precisa de una institucionalidad que supere largamente visiones sectoriales, disciplinarias y de funciones y competencias que no permiten miradas mucho más estratégicas y de sostenibilidad.
Administrar prudentemente nuestra relación de convivencia con los bosques también implica saber reconocer el potencial biótico y toda la energía neguentrópica de vida. No se trata, como antaño lo planteaban las chacras integrales, únicamente de complementar con arbolitos los sistemas productivos agropecuarios sino por el contrario a partir del bosque generar oportunidades de convivencia con actividades productivas. Todo ello sin afectar la capacidad de resiliencia de los bosques y generando espacios de conectividad que permitan que los procesos ecológicas sigan vitales. Por ejemplo la perspectiva de agroforestería más allá de las parcelas ofrece una alternativa promisoria (Arce, 2018).
Por todo ello, campañas como la de Cero Deforestación promovidas por la Confederación de Nacionalidades Amazónicas del Perú (CONAP), la Red Andino Amazónica de Acción Agroforestal (RAAAF), el Grupo Andes Acuerdo por la Naturaleza y el Desarrollo Sostenible merecen la máxima atención y nuestra participación. Se requieren espacios sociopolíticos, educativos y reflexivos para generar opciones creativas e innovadoras para abordar la deforestación poniendo mente, corazón, emoción, juegos, poemas, canciones, propuestas de acción política y tecnológica. Todas y todos estamos invitados.
 
Referencias bibliográficas:
Arce, Rodrigo (2018). Los sistemas agroforestales en los paisajes forestales sostenibles. [Mensaje en blog]. SERVINDI. Recuperado de: https://www.servindi.org/actualidad-noticias-opinion/21/02/2018/los-sistemas-agroforestales-en-los-paisajes-forestales
FAO (2012). Programa de Evaluación de los Recursos Forestales  FRA – 2015. Roma: Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. Recuperado de: http://www.fao.org/docrep/017/ap862s/ap862s00.pdf
Global Green Institute y die (2015). Interpretación de la dinámica de la deforestación en el Perú y lecciones aprendidas para reducirla. Lima: Global Green Institute y die en cooperación con SERFOR. Recuperado de: https://www.serfor.gob.pe/wp-content/uploads/2016/03/Interpretacion-de-la-dinamica-de-la-deforestacion-en-el-Peru-y-lecciones-aprendidas-para-reducirla-1.pdf
Ministerio del Ambiente/ Programa Nacional de Conservación de Bosques –PNCB, Ministerio de Agricultura y Riego/ SERFOR, Ministerio de Economía y Finanzas, Ministerio de Cultura, Ministerio de Relaciones Exteriores, Centro Nacional de Planeamiento Estratégico, Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas. 2016. Estrategia Nacional sobre Bosques y Cambio Climático. Lima: Ministerio del Ambiente/ Programa Nacional de Conservación de Bosques –PNCB. Recuperado de: http://www.bosques.gob.pe/archivo/ff3f54_ESTRATEGIACAMBIOCLIMATICO2016_ok.pdf
Ministerio del Ambiente – MINAM (2009) Mapa de Deforestación de la Amazonía Peruana – 2000. Lima: PROCLIM – Programa de Fortalecimiento de Capacidades Nacionales para manejar el impacto del Cambio Climático y la Contaminación del Aire. Recuperado de: http://biam.minam.gob.pe/novedades/mapadeforestacionamazonia2000.pdf
Müller R. Pacheco P y Montero JC. 2014. El contexto de la deforestación y degradación de los bosques en Bolivia: Causas, actores e instituciones. Documentos Ocasionales 100. Bogor, Indonesia : CIFOR. Recuperado de: https://www.cifor.org/publications/pdf_files/OccPapers/OP-100.pdf
Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre – OSINFOR (2016). Análisis de pérdida de cobertura forestal en la zona geográfica de integración fronteriza con los países de Colombia, Brasil y Bolivia, año 2014. Serie B N° 04. Lima: OSINFOR. Recuperado de: https://www.osinfor.gob.pe/wp-content/uploads/2016/06/Analisis-deforestacion-fronteras-21-JUNIO.pdf
Rautner, M., Leggett, M., Davis, F., 2013. El Pequeño Libro de las Grandes Causas de la Deforestación, Programa Global Canopy: Oxford. Recuperado de: https://forest500.org/sites/default/files/the_little_book_of_big_deforestation_drivers_-_spanish.pdf
Rodríguez, Francisco. 2002. La naturaleza caída. Elementos para una crítica de la cosmovisión dominadora. San José, C.R.: Ediciones Perro Azul.
Smith, Julian y Schwartz, Jill. (2015). La deforestación en el Perú. Cómo las comunidades indígenas, agencias gubernamentales, organizaciones sin fines de lucro y negocios trabajan juntos para detener la tala de los bosques. Lima: WWF. Recuperado de: http://d2ouvy59p0dg6k.cloudfront.net/downloads/la_deforestacion_en_el_peru.pdf
    •    Rodrigo Arce Rojas es Doctor en Pensamiento Complejo por la Multiversidad Mundo Real Edgar Morin de México. Su correo es: rarcerojas@yahoo.es

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