El níquel para los vehículos eléctricos destruye la selva de Indonesia

Indonesia tiene grandes depósitos de níquel, en Sulawesi y en las islas Molucas. La extracción de níquel, su fundición, transporte y la construcción de plantas procesadoras están destruyendo la selva tropical, el Triángulo de Coral y los medios de subsistencia de las comunidades. Grupos ecologistas escriben cartas de alarma a Elon Musk, jefe de la empresa de coches eléctricos Tesla.

Los coches eléctricos se están promocionando en todo el mundo como una gran solución a la crisis climática. La transición energética y las energías verdes son las palabras mágicas de la industria del automóvil. Pero la producción de coches eléctricos requiere enormes cantidades de metales, incluido el níquel. El suministro de níquel a las fábricas de baterías de automóviles es, por tanto, esencial para las empresas automovilísticas y los fabricantes de baterías.

Desde 2020, Indonesia ha dejado de exportar níquel sin procesar con la idea de producir acero inoxidable en el propio país en el futuro y suministrar al mundo baterías de coche a base de níquel. Mientras tanto, ya han comenzado a funcionar varias fundiciones de níquel y hay otras en construcción. Están surgiendo zonas industriales especiales, en su mayoría gestionadas por empresas chinas. Un importante actor es también la empresa brasileña Vale. En la competencia por los yacimientos de níquel del mundo, la empresa estadounidense Tesla lleva de momento la delantera.
Como consecuencia de la guerra en Ucrania, se está desplomando el suministro de níquel ruso, que cubría hasta ahora el 8,4% de la demanda. Indonesia pretende llenar este vacío y aumentar la extracción de minerales de níquel y producir productos como el acero inoxidable y baterías. Indonesia ha sido hasta ahora el mayor proveedor de minerales de níquel, cubriendo el 19% de la demanda global.
Elon Musk, consejero delegado de Tesla, se ha reunido varias veces en las últimas semanas con Luhut Panjaitan, ministro coordinador de Marina e Inversiones de Indonesia, para negociar sobre minería, procesamiento y fábricas de baterías, bajo la etiqueta de «energía verde» y transición energética. La construcción de una gigafábrica de coches eléctricos en Indonesia podría estar sobre la mesa. Incluso el presidente Joko Widodo se ha reunido con Elon Musk y ha hablado de futuras relaciones comerciales.
Los grupos ecologistas, especialmente de la isla de Sulawesi, donde se encuentran las mayores reservas de níquel de Indonesia, están muy preocupados por la fiebre del níquel:
«Estamos profundamente preocupados porque nuestros años de trabajo nos enseñan que la industria del níquel está destruyendo el medio ambiente, que se criminaliza a los pueblos indígenas y a quienes defienden la naturaleza cuando se resisten a la destrucción de su tierra, y habrá más violaciones de la ley a lo largo de la cadena de producción», se puede leer en una carta dirigida a Elon Musk y a los inversores de Tesla.
Los firmantes de la carta, grupos de la red ecologista WALHI (Amigos de la Tierra Indonesia) de la isla de Sulawesi, llevan varios años observando la expansión masiva de la extracción de níquel. «Casi 700.000 hectáreas de la selva tropical ya se han concesionado a empresas mineras para la extracción de níquel». No sólo se destruye la selva tropical, sino que también se están contaminando los ríos y el mar con lodos mineros tóxicos. Un ejemplo: «La tala de 4.449 hectáreas de selva tropical en Sulawesi del Sur ha provocado la sedimentación del lago Mahalona, sus afluentes y toda la región costera», escriben a Elon Musk.
Se sacrifican islas enteras para obtener níquel, por ejemplo en las Molucas, a pesar de que la minería está prohibida por ley en las costas y en las islas pequeñas. El mar está contaminado por la sobrecarga y los lodos de las minas. La población costera, tradicionalmente dependiente de la pesca, pierde su medio de vida porque la fauna marina desaparece.
«El níquel también daña la democracia y la libertad de expresión«, argumentan en la carta a Tesla. En varios lugares de Sulawesi, los pobladores afectados han sido interrogados y detenidos. Tras protestar contra la expansión de la minería de níquel de la empresa brasileña Vale, en marzo de 2022, al menos cuatro indígenas resultaron encarcelados. La empresa Vale posee grandes concesiones mineras de níquel en Sulawesi.

Las baterías de níquel destruyen la selva tropical. Deforestación para la mina de níquel del gigante minero brasileño Vale, en Sulawesi (© WALHI Sulsel)

La vida cotidiana de quienes habitan la selva tropical ha cambiado completamente desde que se abrieran grandes zonas para la extracción de níquel. Cerca de la reserva natural de Morowali y en la isla moluca de Weda están surgiendo zonas industriales especiales con fundiciones de níquel y fábricas de baterías, donde los derechos civiles y de los trabajadores se están restringiendo masivamente. Población, comunidades de pescadores y agricultores, están perdiendo sus medios de vida.
«La contaminación de las aguas y del aire, el acaparamiento de tierras y la pérdida de los campos complican especialmente la vida de las mujeres en esta sociedad patriarcal. Ahora tienen que trabajar prácticamente las veinticuatro horas del día para alimentar a sus familias», dice la carta dirigida a Tesla.
Los grupos WALHI exigen:
    •    No hay más expansión de las minas de níquel;
    •    No a nuevas inversiones en la industria del níquel;
    •    Respeto de los derechos humanos.  
Otros grupos ecologistas, como JATAM y AEER, también han escrito cartas a Tesla y a sus inversores. Están alarmados por los planes de verter los residuos de la extracción de minerales de níquel en las profundidades del mar. Este proceso está destruyendo la fauna marina, en una zona conocida internacionalmente como biodiverso Triángulo de Coral del mundo submarino.
Existen planes concretos de llevar a cabo vertidos en alta mar para tres zonas marinas del Triángulo de Coral, concretamente en las inmediaciones de las zonas industriales especiales de Morowali (Sulawesi), Obi y Weda (Molucas).
JATAM y AEER también critican el uso de la energía a base de carbón para generar una energía ostensiblemente «verde» basada en baterías de níquel. Recuerdan a Elon Musk su propio llamamiento en septiembre de 2020 para no destruir el medio ambiente.
Los políticos y la prensa, en cambio, están entusiasmados. La revista Capital titula: Tesla desafía la crisis del níquel. Tesla ha firmado contratos de suministro para 2021, también con el gigante minero brasileño Vale. La revista indonesia Tempo cita al ministro Luhut Panjaitan, actualmente el hombre más poderoso del archipiélago, con bonitas palabras acerca de que Elon Musk y Tesla visitaron Indonesia para hablar de la transición energética.
Pero los ecologistas indonesios nos hacen advertencias contra este tipo de «energía verde» a costa de la selva tropical y de la población.

Triángulo de coral: contaminacion por una procesadora de níquel en Morowali, Sulawesi, Indonesia (© Jatam Sulteng)

Fuente: De Salva La Selva Foto principal: Extracción de níquel en zona protegida en Morowali, en Sulawesi. (© Jatam Sulteng) -  https://aplaneta.org/2022/06/15/el-niquel-para-los-coches-electricos-destruye-la-selva-de-indonesia/

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