Del pacto a la realidad: por qué las fugas de metano no dejan de crecer

Es probable que ya seamos conscientes de lo nocivo que resulta el metano para la atmósfera y la salud pública. Este gas actúa como un potente acelerador del cambio climático —siendo responsable del 30% del incremento de la temperatura media global— y es precursor del ozono troposférico. Se genera y emplea en sectores clave como la agricultura, la ganadería, la industria, los residuos y la energía; además, se libera de forma natural debido al deshielo del permafrost. A pesar de las evidencias acumuladas durante años sobre sus efectos dañinos, las emisiones de metano no han cesado. Al contrario: bajo las políticas actuales, todo apunta a que seguirán al alza.

Por Ismael Morales, responsable de Políticas Climáticas de Fundación Renovables, y Sarah Galeran, responsable de Proyectos y Políticas Públicas de ECODES.

El problema gira en torno a las dinámicas geopolíticas. La energía como elemento de coacción en las esferas de influencia internacional está haciendo a España mucho más dependiente de las importaciones de Gas Natural Licuado (GNL) de países con mayor número de fugas de metano detectadas por el sistema IMEO/UNEP. Ya en 2024, la Fundación Renovables cuantificó este impacto: entre 2022 y 2024 se detectaron vía satélite 1.194 fugas de metano en el sector de los combustibles fósiles de países proveedores de España. Esto evidencia que tanto los yacimientos de origen como los centros de refinado a los que España compra (al no ser productor) presentan pérdidas ingentes de cantidades fugas de metano..
Asimismo, los principales importadores de gas natural fueron un total de 17 países diferentes. Lideraron Argelia (29,2% del total), con 354 fugas en petróleo y gas; Estados Unidos (20,8%), con 366 fugas; y Rusia (18,3%), con 63 fugas. Es decir, hay una correlación entre mayores fugas y países mayores importadores. En la actualidad, el panorama ha empeorado, a pesar de que, desde que se publicó el informe, se ha desarrollado y aplicado el Reglamento de Metano de la Unión Europea. Las importaciones se han concentrado en un puñado de países, los que más fugas tienen, las cuales, a su vez, se han disparado. Según datos de cierre de 2025 del IMEO/UNEP, se detectaron 3.298 fugas solo en el sector de petróleo y gas, lo que supone triplicar las cifras de 2024.
Conjuntamente, es interesante compararlo por cómo ha cambiado el flujo de importación de gas natural en el último año, según datos y boletines de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES). En total, España compró gas a 15 países, con Argelia, EEUU y Rusia a la cabeza, pero en diferentes proporciones.
Argelia, que supuso el 35% del total de importaciones, incrementó sus fugas de metano un 240% en el sector petróleo y gas; Estados Unidos alcanzó el 31,3% y sumó un total de 774 fugas, casi el doble: y Rusia cayó hasta el 11%, con un total de 126 fugas. Estos datos demuestran, además de un gran problema de emisiones de metano descontroladas en el sector fósil, que España depende mucho más de esos países para importar gas. Esto irá a peor durante este año, ya que el 1 de enero de 2027 no habrá más compras de gas natural procedente de Rusia.
Es evidente que tenemos que pedir responsabilidades a empresas y Estados importadores para que evalúen con rigor las emisiones en origen. El Reglamento de Metano (EUMR) obligará, a partir de 2027, a que las importaciones cumplan con sistemas de Medición, Reporte y Verificación (MRV) equivalentes a los de la UE.
¿Cómo conseguirlo? Un nuevo análisis muestra que el diseño del mecanismo de cumplimiento será determinante para el impacto climático real de la norma. Dependiendo de si se permite un sistema de certificación nacional, regional o basado en la trazabilidad del suministro, las reducciones efectivas de metano pueden variar de forma sustancial, incluso cuando se mantiene el mismo objetivo regulatorio de intensidad máxima de emisiones.
Según un estudio de la Universidad de Texas, existen dos enfoques con resultados muy distintos:
    •    Sistemas Trace-and-Claim (compra de un certificado que demuestra que en otro lugar se produjo energía con bajas emisiones de metano, aunque el producto físico que recibe no sea ese) a nivel nacional apenas generarían reducciones adicionales, ya que la abundancia de gas de baja intensidad de metano en ciertas regiones permitiría cumplir con los requisitos mediante certificados, aunque el gas físico exportado provenga de cuencas más contaminantes.
    •    Sistemas Book-and-Claim (rastreo del gas o energía importada hasta su origen y demostración de que cumple con los estándares ciertos estándares) aparece como la opción más eficaz para alinear las importaciones con el desempeño real en emisiones, aunque también implica mayores exigencias técnicas y de gobernanza para los importadores y productores.
Necesitamos actuar con urgencia y exigir mayor transparencia a la administración en los inventarios de emisiones. Implementar sistemas de trazabilidad real es la única vía para frenar un problema creciente, cumplir con los objetivos climáticos, reducir nuestra dependencia energética y, en última instancia, avanzar hacia la eliminación definitiva del consumo de gas.

Fuente: https://climatica.coop/opinion-por-que-fugas-metano-dejan-crecer/ - Imagen de portada: Foto: Earthworks.

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