España / Segundo juicio climático en una semana: cuando el castigo empieza antes de la sentencia

Los activistas Francisco del Pozo, Marina Martínez y Jorge Riechmann se enfrentan a 10 meses de prisión por una protesta pacífica, mientras el movimiento climático alerta sobre la represión policial y se prepara para nuevos juicios con penas más duras.

Eduardo Robaina

Era 2019 y los movimientos por el clima estaban en su punto álgido. Ese año, las alarmantes conclusiones del informe del IPCC sobre los peligros irreversibles de superar el grado y medio de aumento global de las temperaturas desencadenaron una ola de movilizaciones ecologistas. En Madrid, el 7 de octubre, cientos de personas convocadas por las organizaciones Extinction Rebellion España y la plataforma 2020 Rebelión por el Clima llevaron a cabo una acción no violenta de desobediencia civil que bloqueó a primera hora de la mañana el puente sobre el emblemático Paseo de la Castellana.
La psicóloga Marina Martínez (Extinction Rebellion), el ingeniero Francisco del Pozo (responsable de la campaña de Energía y Cambio Climático de Greenpeace) y el poeta y profesor Jorge Riechmann (Anticapitalistas y Ecologistas en Acción) son los tres activistas acusados. El juicio ha quedado visto para sentencia tras un proceso que Del Pozo describe a Climática como relativamente corto. A pesar de los alegatos de los tres y de sus propios abogados, la Fiscalía ha decidido mantener su petición de condena de 10 meses de prisión para cada uno de los activistas.
Durante la vista, la jueza se mostró “hermética” y “ajena” a los argumentos de corte climático, social y político esgrimidos por la defensa, lamenta del Pozo, quien considera que la falta de retroalimentación por parte de la magistrada ha dejado en el aire si la sentencia será rápida o si, por el contrario, contemplará una rebaja de las penas tras lo expuesto en la sala.

Acción climática en el puente de Nuevos Ministerios de Madrid, a 7 de octubre de 2019.Rafael Bastante / SOPA Images via DPA

Efecto desaliento
Los tres activistas han defendido todo este tiempo la desproporción en la actuación policial de aquel día. Sostienen que la protesta fue pacífica y que, aunque el tráfico estaba cortado en la parte superior del puente, los vehículos seguían circulando con normalidad por la parte inferior. No existía, a su juicio, una urgencia que justificara la intervención policial. «Se podía haber hecho de una manera bastante menos violenta», denuncia Francisco del Pozo, subrayando que la única necesidad de protección que tuvieron los manifestantes fue precisamente contra los golpes de los agentes al intentar levantarlos de allí.
Esta «represión policial y judicial» desencadena lo que del Pozo define como chilling effect o efecto desaliento. «La gente se enfría, las ganas de luchar pacíficamente se terminan un poco por el exceso de represión», explica. El verdadero castigo, de hecho, comienza mucho antes de que se dicte una sentencia: el desgaste psicológico de pasar años lidiando con abogados y el miedo lógico a enfrentarse a nuevas represalias legales terminan por agotar la voluntad de movilización, incluso si finalmente los acusados resultan absueltos. Sobre esto, Jorge Riechmann cuenta a Climática que espera que “no se dé crédito a la falsa versión de los hechos de la policía” y sean absueltos.
Más juicios este año
El calvario judicial para activistas como Riechmann o el propio del Pozo no ha terminado con la sesión de este martes. En septiembre, del Pozo se sentará nuevamente en el banquillo por lo penal, esta vez por una acción llevada a cabo en 2021 en Sagunto para protestar contra la importación de gas estadounidense. La petición fiscal para este segundo caso asciende a cinco años de cárcel para cada uno de los activistas implicados. Se prevé que sea un juicio complejo, con tripulantes de múltiples nacionalidades involucrados, por lo que el movimiento ecologista ya prepara una campaña de apoyo a gran escala que contará con la presencia de un barco de Greenpeace.
Y no será el único en los próximos meses. El filósofo y activista Jorge Riechmann tendrá que acudir, presumiblemente en otoño, a otro juicio junto a otros catorce científicos y académicos del movimiento Rebelión Científica. En esta tercera causa se juzgará la protesta que tuvo lugar el 6 de abril de 2022, en la que se derramó agua con jugo de remolacha en la fachada del Congreso tras la publicación de los informes del IPCC.
Esa protesta fue la que precedió e inspiró a las personas juzgadas el pasado jueves. El 30 de marzo de 2023, nueve activistas de distintos colectivos arrojaron témpera diluida en agua sobre las escalinatas del edificio del Congreso. La Fiscalía ha solicitado en el juicio –visto para sentencia– un año y nueve meses de prisión por daños al patrimonio.
Del Pozo, que tiene una hija de tres años, confiesa la dificultad de explicarle en un futuro por qué su padre fue procesado. «Si hay un consenso en muchas escalas de la sociedad sobre esto, ¿cómo es posible que te ataquen de esta manera?», se pregunta, dejando en el aire un debate que la justicia española deberá resolver en las próximas semanas.

Fuente: https://climatica.coop/visto-sentencia-segundo-juicio-climatico/ - Imagen de portada: Foto: Jorge Riechmann, Francisco del Pozo y Marina Martínez antes de entrar al juicio este martes.

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