sábado, 14 de noviembre de 2015

Alerta!, arenas bituminosas


Se conocen como arenas bituminosas o asfálticas al petróleo y alquitrán mezclado con arena en el subsuelo. El proceso de extracción del petróleo de este sustrato es muy caro y muy sucio. Por si fuera poco, poblaciones nativas de Alberta se han visto despojadas de su tierra que ahora aloja a la industria extractiva.

El mantra del libre comercio ya está presente, por desgracia, en todos los países. La idea de que el comercio da dinero y productos no puede ser el principio por el que se rige la humanidad sin contemplar ningún tipo de trabas económicas o ambientales, una idea falsa que está causando estragos en las normas que protegen el medio ambiente y los derechos humanos en todo el mundo. Europa se encuentra inmersa en un proceso de negociación de nuevos tratados de libre comercio con Canadá y Estados Unidos que sacudirá, a peor, nuestros derechos laborales y barrerá la legislación ambiental para permitir la importación de productos nocivos para la salud y el medio ambiente. Uno de los ejemplos menos conocidos, pero más peligrosos a ambos lados del océano, es el de las arenas bituminosas de Alberta, en Canadá. Se conocen como arenas bituminosas o asfálticas al petróleo y alquitrán mezclado con arena en el subsuelo. El proceso de extracción del petróleo de este sustrato es muy caro y muy sucio. Por si fuera poco, poblaciones nativas de Alberta se han visto despojadas de su tierra que ahora aloja a la industria extractiva. El petróleo obtenido es de la peor calidad posible, de hecho el quemarlo supone emitir a la atmósfera más partículas contaminantes y más gases de efecto invernadero que con el petróleo convencional. El efecto sobre la atmósfera es tan dañino que no es admisible su utilización. El petróleo de las arenas debe permanecer bajo tierra. Sin embargo, Europa, absolutamente dependiente de la importación de energías fósiles para mantener su economía, sigue optando por utilizar cualquier tipo de petróleo, con tal de no usar energías renovables. Esto fue lo que promovió el acuerdo de libre comercio con Canadá, el CETA, que, de no impedirse, se firmará a principios de 2016. Para allanar el acuerdo, Europa ya ha renunciado a normas proteccionistas del medio ambiente como la Directiva Europea de Calidad del Combustible, que limitaba las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas del uso del petróleo. España, por desgracia, ha sido la puerta de entrada a estos combustibles. Ya hemos conocido dos cargamentos en pruebas que han llegado a los puertos de Muskiz en Bizkaia y a Cartagena en Murcia, dado que las refinerías cuentan con la tecnología adecuada para tratar la mezcla de petróleo y arena. En menos de un mes es probable que del puerto de Houston, tras cruzar Norteamérica en tren, otro petrolero zarpe en dirección a España. Pero por tercera vez, activistas del movimiento ecologista darán una “calurosa bienvenida” al cargamento, denunciando la situación en pleno puerto. Hace pocos días, los activistas estadounidenses pararon la construcción de un gran oleoducto desde Alberta al puerto de Houston. Esperamos que desde nuestro lado tengamos victorias semejantes y paremos por fin la firma de los tratados. Puedes ampliar la información sobre arenas bituminosas con nuestro informe “Arenas bituminosas, así son los hechos” 

Fuente original: http://www.tierra.org/ Imagen: horizontesperdidos.com