sábado, 28 de noviembre de 2015

Chile: : “Alto Maipo no se va a hacer, la ciudadanía no lo va a permitir”


Juan Pablo Orrego, agrega una nueva batalla en la defensa del medioambiente. Desde que fundó y coordinó el Grupo de acción del Biobío, hasta la exitosa campaña de “Patagonia sin Represas,” no ha dejado de oponerse a la construcción de las megas centrales hidroeléctricas a lo largo del país. Hace unos días regresó de Washington, donde junto a otros líderes ambientalistas fueron a interpelar a los inversionistas extranjeros que participan del Alto Maipo. Aquí, junto a Marcela Mella, Presidenta y vocera de la Coordinadora Ciudadana Ríos del Maipo, cuentan a The Clinic detalles inéditos del proyecto, sus consecuencias nefastas para Santiago y las presiones de Luksic para seguir adelante pese a que la empresa está literalmente blufeando con este negocio.
Acentuando y subrayando cada sílaba de las palabras con las que busca destacar una idea, Orrego afirma convencido que “Alto Maipo no se va a hacer. La ciudadanía no lo va a permitir”. Lo afirma, pese a la fortaleza de los sostenedores del proyecto, entre ellos, Máximo Pacheco, Ministro de Energía, cuyo buen amigo Andrónico Luksic, compró en 2013, el 40% de las acciones de la filial de AES Gener, Alto Maipo SPA.
Llega contento de su visita reciente a Washington donde viajó con Marcela Mella, Presidenta y vocera de la Coordinadora Ciudadana Ríos del Maipo-CCRM, y Tomás González, Ingeniero en Recursos Naturales Renovables e integrante de CCRM, porque lograron instalar el tema “No al Alto Maipo” en el corazón financiero de la capital de Estados Unidos.
A causa de la influencia de Luksic, tres bancos norteamericanos acordaron invertir USD$590 millones en un proyecto que, según denuncia la Coordinadora, amenaza con dejar sin suficiente agua potable y de riego al pulmón verde de Santiago, el Cajón del Maipo, y a la Región Metropolitana. El objetivo principal: aportar energía a la mina Los Pelambres de propiedad de Luksic, sobre cuyo tranque de relave pesa una orden de desmantelamiento emanada de la Corte Suprema por el peligro que significa para los habitantes del pueblo Los Caimanes.
¿Qué lograron con el viaje a Washington?
J.P. Orrego (J.P.O.): Algo que aprendimos en las campañas del Biobío y “Patagonia sin Represas”: interpelar a las empresas extranjeras en sus países de origen, es decir, internacionalizar el conflicto. Es peculiar que un proyecto privado como éste logre agrupar a diez instituciones financieras, entre ellas los más grandes bancos multilaterales. No hay duda que se debe a la influencia y al lobby de Luksic.
Alto Maipo SpA es un consorcio entre AES Gener, la filial chilena de la empresa norteamericana AES Corp, y Antofagasta Minerals, de los Luksic, dueños, entre otras, de la mina Los Pelambres, que necesita más electricidad para su expansión. Pero sus estudios hidrológicos se basan en datos desactualizados. Ellos presentan a estudio un proyecto de 521 MW de potencia con una producción estimada en 2.350 GW/h/año. Sin embargo, datos actuales de la DGA y estudios independientes indican una disminución dramática de los caudales de todos los cursos de agua en la cuenca del Maipo, 23.5% entre 2007 y 2014. Así la producción real del monstruito éste sería mucho menor, alrededor de 1.790 GW/h/año. Luksic se aseguró 160 MW para Pelambres, el 85 % de la producción real de Alto Maipo. Es algo realmente descabellado: Luksic al hacerse socio asume un 40% de la inversión, o sea, unos USD930 millones.
El consorcio bancario es insólito. Nueve bancos, entre multilaterales y privados, nacionales y extranjeros. El Overseas Private Investment Corporation (OPIC), asegurador de inversiones norteamericanas del gobierno de EU; el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la International Finance Corporation, brazo privado del Banco Mundial; el banco alemán KfW Ipex-Bank GmbH, el banco Noruego, DNB Bank ASA, y los chilenos BancoEstado, Corpbanca, Banco de Crédito e Inversiones y Banco Itaú Chile. Esto es una estrategia para desparramar riesgo y responsabilidad y dificultar el interpelarlos a todos. También aparece el brazo largo de Luksic: Jorge Rodríguez, DC, uno de los personajes más nefastos para el medio ambiente nacional.
¿Entonces, antes de la llegada de Luksic no se había formado este consorcio norteamericano?
Marcela Mella (M.M.): Es un hecho que no estaban logrando financiarlo. Demasiado mega, demasiados riesgos e incertidumbres. Mitsubishi evaluó el proyecto y finalmente no quiso participar por considerarlo económicamente inviable. Luksic legitima el proyecto al garantizarlo con su inversión y contratar los 160 MW para Pelambres. El otro brazo largo y poderoso es AES Corp. Recordemos su central termoeléctrica Campiche en Puchuncaví, cuando en el primer gobierno de Bachelet, el Embajador de Estados Unidos, Paul Simons, presionó directamente ante el ejecutivo y varios ministerios, para que se cambiara la normativa de uso del suelo y así se permitiera la construcción de ésta termoeléctrica en una zona que está totalmente saturada en términos ambientales.
¿Qué les hace pensar que los argumentos planteados en Washington fueron suficientes para que los grupos financieros se cuestionen su continuidad en el proyecto?
M.M.: Antes de viajar enviamos una carta explicando que el proyecto fue aprobado pese a la evidencia de flagrantes irregularidades en el proceso de evaluación, que hicieron que la Cámara de Diputados creara una comisión investigadora cuya resolución transversal fue lapidaria en contra de la autorización del proyecto. “la Comisión ha establecido una serie de situaciones irregulares, anomalías que realmente avergüenzan nuestras instituciones medioambientales nacionales. (…) varios servicios públicos miraron para el otro lado para permitirle a la empresa proponente del proyecto hacer simplemente lo que quisieran para que el proyecto fuese aprobado, que aunque puede ser necesario [energéticamente], no cumple con la ley ambiental”.
También señalamos a los funcionarios de los bancos que los cuestionamientos de los servicios públicos y científicos, así como las miles de observaciones ciudadanas presentadas durante la evaluación ambiental del proyecto, fueron simplemente ignoradas y quedaron sin respuesta. Por eso viajamos a Washington, para explicarles directamente a los representantes de los bancos que Alto Maipo sólo beneficia intereses mineros, sin generar los MW que dicen, y con graves consecuencias para la cuenca del río Maipo, no sólo para los residentes, operadores turísticos y productores agrícolas del Cajón, perjudicando también el sistema hídrico que alimenta la Región Metropolitana –RM- y a sus siete millones de habitantes, además de los dos millones de turistas que lo visitan al año. El Maipo es la fuente principal de agua potable para la RM y riega cerca de 120.000 hectáreas de las mejores tierras de Chile. El Mapocho no existiría durante el verano si no fuera por el aporte que le hace el Maipo a través del canal San Carlos.
¿Cuál fue la reacción de los financistas?
J.P.O.: Defender el proyecto en base a sus estudios técnicos por supuesto. Cuando enviamos la carta para pedir las reuniones el primero en contestarnos para recibirnos fue el Departamento del Tesoro, equivalente al ministerio de Hacienda, que controla al OPIC. También el BID y algunos directores del Banco Mundial. No tuvimos la misma suerte con AES Corp, y con OPIC, que nos rebotaron por correo electrónico antes del viaje, para que habláramos con los ejecutivos de Alto Maipo SpA en Chile, agregando que entendían que todas nuestras preocupaciones expresadas en la carta habían sido estudiadas y resueltas por la empresa.
¿Esa respuesta de AES Corp, no la consideraron un fracaso?
M.M.: No nos desanimamos y viajamos igual a Washington. Logramos apoyo de ONGs norteamericanas. Para nuestra sorpresa, en la reunión con siete de sus funcionarios del BID, nos enteramos que se sumaban, como colados, dos funcionarios de la OPIC, que se había negado a recibirnos. En el fondo tenían interés en escucharnos, pero no en sus oficinas de una manera formal. Era bueno que hubiesen decidido participar y escucharnos pero la forma era harto extraña.
¿Quiénes financiaron el viaje? Lo pregunto porque existe un manto de sospechas de que los medioambientalistas reciben financiamiento extranjero y que viven de esos recursos.
J.P.O.: Logramos viajar gracias a vecinos que apoyan el trabajo de oposición a Alto Maipo de la Coordinadora. Y yo financié mi pasaje y los gastos de nosotros tres con un “grant”, una donación institucional de cuatro mil dólares que otorgó el Global Greengrants Fund, gestionada por la organización norteamericana defensora de ríos, International Rivers, de la cual soy uno de sus directores.
¿Cómo se enfrentan los conflictos de intereses entre ciudadanía y empresarios en Estados Unidos?
J.P.O: Existen mecanismos independientes de consulta para investigar quejas de la ciudadanía respecto de los préstamos considerados perjudiciales para la sociedad o el medioambiente, como éste que tiene un potencial destructivo como pocas veces he visto. La forma de interpelar formalmente a los bancos es a través de estos mecanismos. En el caso del BID es el ‘Mecanismo Independiente de Consulta e Investigación’, MICI, cuyos funcionarios nos recibieron muy bien, y nos entregaron las bases para presentar nuestra denuncia. En el caso de la IFC se trata del ‘Compliance Advisory Ombudsman’, o CAO, creado a raíz del escándalo que generamos con una denuncia a raíz del préstamo de la IFC para los nefastos proyectos de Endesa en el Alto Biobío. Ellos se mostraron llanos a evaluar una denuncia de la comunidad por Alto Maipo, ante los antecedentes que les dimos.
Nosotros no aceptamos el aparente hecho consumado de Alto Maipo. Este proyecto no se debe hacer, no debemos permitirlo por ningún motivo, nunca debió haber sido concebido, ni evaluado ni menos autorizado les dije a los funcionarios, sin ir a los detalles, sino simplemente aplicando un mínimo y básico principio precautorio respecto de su enorme intervención en la cuenca, que abastece de agua y otros servicios ambientales vitales a la capital de Chile. Les dije que se pusieran una mano en el corazón y nos indicaran si el proyecto va a mejorar el estado de la cuenca del Maipo ante el cambio climático y la desertificación. Se quedaron mudos por supuesto. Lo único que se debiera hacer con el Cajón es protegerlo, conservarlo e incluso restaurarlo, o sea reforestarlo con especies nativas. Hoy el cajón es residencial, recreacional y el pulmón de Santiago. De hecho en el Cajón ya hay 6 centrales de pasada, se hizo mucha minería, y se deforestó gravemente el valle en el pasado. ¿Queremos agua y aire para la RM en el futuro?
¿Es posible que los bancos estén invirtiendo plata que van a perder?
J.P.O.: Pensamos que la empresa está blufeando cuando dice que el proyecto está avanzado en un 17%. Según nuestra información, a duras penas llegan a un 10%. Sabemos que están encontrando problemas enormes con el túnel que tendría 70 kilómetros de largo y 6 a 8 metros de diámetro. Aquí ha primado la misma megalomanía, codicia e irresponsabilidad que nos está llevando al abismo socioambiental en todo el mundo. Ni siquiera hicieron un estudio hidrogeológico serio, en una cuenca sísmica y volcánica. O sea, el túnel lo están tratando de hacer prácticamente a la sombra del Volcán San José, totalmente activo. Por no hacer estos estudios, invirtieron millones en una máquina de alta tecnología con un cabezal para roca dura y se encontraron con roca blanda. Están en problemas.
¿Esto lo saben los bancos?
J.P. O.: Si no lo sabían, con nuestro viaje están informados. En la reunión con los bancos financistas y con los fiscalizadores, Tomás González les preguntó a los ejecutivos si sabían que el plazo de construcción declarado por Alto Maipo de 5 años era imposible de alcanzar y que estimaciones de ingenieros hablan de al menos 15 años. Si estaban conscientes de lo que podría pasar con su negocio si el proyecto se demora tres veces más de lo declarado. De hecho, el costo estimado del proyecto se ha cuadruplicado en pocos años desde los primeros anuncios, de US$600 millones a US$ 2.300 millones. Pura incertidumbre. También les informaron sobre las seis huelgas declaradas por los trabajadores del proyecto, una que duró un mes, denunciando condiciones de laborales deplorables. ¿No son suficientes síntomas de desidia y falta de responsabilidad y rigurosidad?
¿Cómo fueron recibidos por los representantes del BID?
Fue súper loco. Llegamos temprano y nos hicieron pasar a una sala poco acogedora, gris, sin ventanas. Entraron nueve funcionarios, siete del BID y dos del OPIC. Nosotros los tres cajoninos, acompañados por dos colegas del Center for International Environmental Law, una de las organizaciones que nos apoyó en la queja por el Biobío. Los del BID nos dicen de entrada que un ingeniero, nos va a mostrar una presentación donde contestan las preocupaciones planteadas en la carta. Contestamos “no gracias”, que íbamos a presentar nosotros primero y que después nos podían mostrar su documento. Así hicimos.
De su presentación nos enteramos que los bancos han recogido algunos de los cuestionamientos de los opositores y se los han hecho ver a la empresa, que a su vez han encargado estudios a consultoras muy bien pagadas por ellos -este es otro negocio enorme-, que no cuentan en absoluto con la licencia social, al contrario, no nos dan ninguna garantía. Concluyen lo que los clientes necesitan oír. Consultoras como UNTEC de la U. de Chile, sabiendo cuán capturadas están las universidades por las corporaciones, y otra como Arcadis que nos merece dudas. Curiosamente nos damos cuenta, junto con los funcionarios de los bancos, que este ha sido un diálogo cerrado entre bancos y su cliente, Alto Maipo SpA. La comunidad denuncia un riesgo del proyecto, los bancos se lo hacen ver a la empresa, ésta compra un estudio a una consultora, y el banco pone un tiquete en un check-list. Es extraño que si estos estudios solucionan algo, no los transparenten a la ciudadanía, ni a los opositores. De esta forma pretenden haber descartado los riesgos del efecto del túnel en los acuíferos que alimentan todo el Cajón, donde la mayoría de los pueblos se abastecen de pozos, y donde el 40% de la población no tiene acceso a agua potable de red, sino recurre también a pozos, canales y acequias. Del mismo modo, con estudios similares, descartan los impactos sobre la sedimentología del Maipo, los de glaciares, al turismo, que en algunos rubros relacionados directamente con el río podrían ser catastróficos. Aunque parezca increíble, el cambio climático no fue considerado en los estudios como factor de riesgo.
La ciudadanía bien informada no va a permitir a Luksic y AES Gener que se haga esto, a pesar del apoyo de los poderes del gobierno actual. No va a mermar nuestra decisión de impedir que se construya Alto Maipo. A pesar de que la historia incluye una alianza ilegal de Alto Maipo con Aguas Andinas, cuyo rubro no es ni la energía ni la minería, según lo que señala su contrato con el Estado, sino proveer de agua a Santiago. Aguas Andinas era opositor acérrimo del Alto Maipo porque ponía en riesgo las reservas de agua potable de Santiago. Piñera pone en venta el paquete accionario del Estado en la empresa-de lo último que nos iba quedando de las famosas sanitarias- y se lo compra Luksic. Luego Aguas Andinas baja su oposición y sellan un acuerdo secreto para que Alto Maipo use las reservas de agua de Santiago, incluyendo algunos embalses de cordillera, para regular la operación del monstruo. Asombroso…
¿Por qué aseguran que los siete millones de habitantes de RM van a sufrir de escasez de agua potable, con la construcción del túnel?
M.M.: No lo decimos sólo nosotros. En Washington los representantes de los bancos reconocieron que aún existen una serie de incertidumbres, que su principal impacto sería en la cantidad y calidad del agua de la cuenca que abastece la Región Metropolitana. Nos explicitaron que nuestras preocupaciones respecto del proyecto también eran las suyas. O sea, como dicen los arrieros del Cajón “en el camino vamos arreglando la carga”. Cuando lo que está en riesgo es tan enorme, es inaceptable, aquí se trata de prevenir y no de ir parchando desastres cuando ocurran. Respecto del agua, si miras el escenario macro. Santiago en desertificación, el Maipo y todos sus tributarios mermando. Alto Maipo es una mega intervención, una falsa central de pasada. Si consideras todas sus partes, captaciones, túnel, casas de máquinas, respiraderos, etcétera, la empresa pretende intervenir casi todo el Cajón. No se puede manipular así la naturaleza para que uno de los clanes poderosos de Chile se siga haciendo millonario a costa de todo y de todos. ¿Cómo puede esto seguir sucediendo en nuestro país? ¿Qué pasa con los políticos, con Piñera y Bachelet y todas sus cortes? ¿Y estos bancos? ¿Y los académicos y los ingenieros?
¿De dónde van a sacar el agua para el túnel de 70 kms?
J.P.O.: Quieren capturar hasta 90% del agua de los tres principales tributarios del Maipo en la cuenca alta, los ríos Volcán, Yeso y Colorado. Para esto ya están interviniendo brutalmente la cuenca a los pies del volcán San José, destruyendo algunos de los lugares más bellos y menos conocidos del Cajón. No les importan los fósiles, ni los vestigios arqueológicos, ni flora, ni fauna. Quieren capturar toda esa agua y meterla en el túnel de 70 kilómetros de largo y 6 a 8 metros de diámetro, reduciendo drásticamente el nivel del río Maipo a lo largo de 100 km del valle. El túnel lleno contendría 2 millones de metros cúbicos de agua, cantidad equivalente a una gran represa. Es una represa camuflada en un túnel. La captura masiva de agua de estos afluentes no puede sino contribuir a la desertificación de la cuenca alta del Maipo. Además, los vientos costeros van a levantar este polvo y depositarlo sobre los glaciares aumentando su ya acelerada velocidad de derretimiento. Esto es destruir las reservas de agua de Santiago a futuro.
¿Existen otras alternativas para producir la energía que Chile necesita para su crecimiento?
J.P.O.: Chile es, y esto ya lo sabe todo el mundo, uno de los países más ricos del planeta en energías renovables no-convencionales. Tenemos un potencial solar en Atacama que podría abastecer a toda Sudamérica. Tenemos alto potencial mini hidráulico, geotérmico, eólico, oceánico, no se entiende la testarudez por construir mega centrales hidroeléctricas. Es un problema político histórico. Quieren seguir lucrando de un bien robado a todos los chilenos y chilenas.
¿Cómo y quiénes?
J.P. O.: En la dictadura nos robaron todos los derechos de agua, o sea el agua misma, y es el activo más preciado de estas empresas, que saben que en algún momento el país tiene que recuperar.
Con malas artes, José Yuraszeck y sus boys, lograron concentrar el 80% de los derechos de agua no-consuntivos, para desarrollo hidroeléctrico, en manos de Endesa. Al privatizar Enersis en 1989 privatizaron de una plumada todo el sector eléctrico chileno, es decir, la generación, Endesa, la distribución, Chilectra, y la transmisión, Transelec, y por debajo privatizaron gratis todos estos derechos de agua. Hoy Enersis es controlado por ENEL de Italia, que es 32% estatal. O sea el Estado italiano controla y monopoliza en los hechos el agua que fluye por los ríos del centro y sur de Chile. Por esto los ríos australes son intocables para la población local. En Francia se enseña el modelo chileno de administración de recursos hídricos como el anti-modelo. Vivimos en un país en que la generación, transmisión y distribución de electricidad son 100% privadas, y donde las aguas son también 100% privadas. Los derechos de agua consuntivos asimismo están concentrados en manos de agroindustriales, sanitarias, y mineras, en su mayoría trasnacionales.
¿Y ahora, qué sigue?
MM.: Fortalecernos, y seguir informando a la ciudadanía. Preocupa el que más santiaguinos y santiaguinas aún no despierten y defienden lo suyo, lo nuestro. Pero entendemos que no es fácil. Alto Maipo ha tratado de dividir a los vecinos con coimas para unos y otros, sin embargo, cada día hay mayor conciencia. La gente está comenzando a trabajar más unida. El próximo 5 de diciembre haremos una gran manifestación en Santiago. Seguiremos haciendo todo lo posible para detener este proyecto, en Chile y donde sea necesario.
J.P.O.: Es nuestro deber y derecho detenerlo. ¡Hay que puro sumarse!
Fuente: The Clinic