Vanuatu se declara en emergencia climática

Vanuatu es un archipiélago del sur del océano Pacífico de 300.000 habitantes. Fue habitada por  miles de años por el pueblo melanesio y luego colonizado por Francia y Reino Unido hasta su independencia en 1980. Por su carácter insular, Vanuatu está especialmente afectado por la emergencia climática: tanto por el aumento del nivel del mar  como por las sequías provocadas por el calor extremo, así como la devastación provocada por los fenómenos metereológicos extremos. En la última década este país insular a sufrido una grave sequía y dos ciclones: En 2015 un ciclón arrasó el archipiélago causando pérdidas económicas de casi 450 millones de dólares, cerca del 64% de su producto interior bruto (PIB) y en abril de 2020 el ciclón tropical Harold volvió a desolar  Vanuatu.

Esta semana el parlamento de Vanuatu se ha declarado en emergencia climática. El parlamento apoyó por unanimidad la moción el viernes, y sigue a declaraciones similares de docenas de otros países, como su vecino Fiji. La declaración corresponde a un «impulso de la diplomacia climática» en vísperas de una votación en Naciones Unidas sobre la solicitud de su gobierno para que la Corte Internacional de Justicia actúe para proteger a las naciones vulnerables al cambio climático.
En 2019, ante los efectos desoladores de la emergencia climática en su territorio, Vanuatu estudió la posibilidad de emprender acciones legales contra los grandes contaminadores de hidrocarburos a miles de kilómetros de distancia. Para ello solicitó un dictamen jurídico a una de las más altas autoridades judiciales internacionales. Este dictamen no sería vinculante, pero esperan que de pie a una legislación internacional sobre las implicaciones del cambio climático para las generaciones futuras.

Devastación causada por el ciclón Harold.

El Primer Ministro de este país, Bob Loughman, declaró en el Parlamento que «estamos en peligro ahora, no sólo en el futuro». Puntualizó que el denominarlo «emergencia» es una forma de señalar de que tiene responsables (las naciones ricas) y que éstas deben actuar en consecuencia ante la magnitud y la urgencia de la crisis. «La responsabilidad de Vanuatu es presionar a las naciones responsables para que actúen a la altura de la magnitud y la urgencia de la crisis», dijo el presidente.
No le falta razón, porque todos los países de la región del Pacífico contribuyen tan solo con 0,03% del total de las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, los millones de ciudadanos y ciudadanas del Pacífico están sometidos a los más graves impacto del cambio climático, que afecta su territorio, su economía y su identidad.
Loughman presupuestó en 1.200 millones de dólares los gastos necesarios en su país para amortiguar los impactos de la emergencia global. Este sería el compromiso del país con el acuerdo de París que debe alcanzarse para 2030, pero como puntualizó, la mayor parte de la financiación tendría que proceder de países donantes.
Por otro lado, el otro país amenazado por la emergencia climática, Fiyi, acogió un Foro de las Islas del Pacífico. La nueva ministra de Asuntos Exteriores de Australia, Penny Wong se refirió a una «década perdida» como alusión a la falta de acción climática del anterior gobierno conservador.
La emergencia climática lleva tiempo afectando desproporcionadamente al Pacífico. El ciclón  Harold que azotó Vanuatu también afectó otros países insulares durante una semana, como Tonga donde destruyó los centros turísticos y provocó más de dos docenas de muertos.

Desaparición de territorio en islas Salomón a causa de la emergencia climática.
En 2019 la subida del nivel del mar y la erosión asociadas al cambio climático ya se cobró cinco pequeñas islas del archipiélago de las Salomón y otras seis han sido fuertemente erosionadas y podrían caer pronto. Aunque de pequeña dimensión (5 o 6 Has), estas islas contaban con una densa vegetación, y algunas están habitadas. Una de ellas,  Nuatambu, hogar de 25 familias, ha perdido más de la mitad de su superficie habitable, y 11 casas han sido arrastradas al mar desde 2011. En los últimos 20 años, las Islas Salomón han experimentado una subida del nivel del mar de entre 7 y 10 mm al año, muy superior a la media mundial de 3 mm al año. Pero además las olas también tienen un papel importante ya que su  energía también se ha incrementado y con ella su efecto erosivo.
Otros países como Tuvalu, Kiribati y las Islas Marshal también están sufriendo las consecuencias de la subida del nivel del mar. Las inundaciones oceánicas han arrastrado agua salada a las tierras agrícolas destruyenco las cosechas e inundado las fuentes de agua potable haciéndola no apta para ser consumida. Estas islas de baja altitud no tienen cubierta forestal, por lo que carecen de defensa contra la subida del mar y éste va a un ritmo mucho más rápido. Además estos países basan sus economías en la navegación, la pesca y el turismo, actividades todas ellas afectadas directamente por la emergencia climática.
En los últimos días la comunidad científica a vuelto a urgir sobre la necesidad de medidas si de verdad queremos evitar la debacle, y la situación en Vanuatu y los demás países del Pacífico nos debe hacer meditar sobre nuestra falta de compromiso climático.

Fuente: https://aplaneta.org/2022/06/01/vanuatu-se-declara-en-emergencia-climatica/

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