Nos adherimos al llamamiento contra la criminalización de la protesta climática
Era el 7 de octubre de 2019. Tras llevar a cabo diversas asambleas deliberativas y analizar diferentes escenarios, un grupo de activistas de lo que por aquel entonces se dio en llamar Extinction Rebellion, decidieron ocupar de forma pacífica la calzada que transcurre por el puente que salva la Castellana de Madrid uniendo las calles de Raimundo Fernández Villaverde y Joaquín Costa. Aquella fue una más de las numerosas acciones de desobediencia civil llevadas a cabo en España por la citada organización, y lo hacía de forma simultánea a las protestas que se sucedían en Londres, Melbourne, Amsterdam y otras muchas ciudades de una y otra parte del mundo. La razón era una, clara y justa: denunciar la criminal inacción de los gobiernos frente al caos climático. Carece de sentido señalar aquí las condiciones adversas a las que se enfrenta la Humanidad a causa de esa inacción, pero sí queremos compartir una pequeña reflexión. En los meses de febrero y marzo de 2016, esto es, tres años y medio ...