Del negocio de los tapados de piel a una amenaza ecológica: cómo el visón invasor colonizó la Patagonia
Este mamífero exótico, introducido en el siglo XX tanto en Argentina como en Chile, coloniza hoy desde Neuquén hasta Tierra del Fuego. Sin embargo, no se trata de un problema nacional: en la actualidad, su presencia como especie introducida se registra en 33 países de Europa, Sudamérica y Asia: Originario de América del Norte, el visón americano es un mamífero carnívoro semiacuático de hábitos crepusculares y conducta solitaria. Habita ríos, arroyos, lagos, lagunas, humedales e incluso el mar, siempre en zonas con cobertura vegetal leñosa.
Cómo llegó el visón invasor norteamericano a la Patagonia
La llegada a la región del visón invasor no fue accidental. Durante la década de 1930, Argentina y Chile promovieron iniciativas públicas y privadas para desarrollar la industria peletera. Entre estas, se incluyó el establecimiento de criaderos de visón americano para usar sus cueros y pieles en indumentaria.
El estudio ‘El visón americano en Patagonia: un análisis histórico y socio-ecológico de la investigación y el manejo‘ realizado en conjunto entre especialistas argentinos y chilenos realiza un seguimiento de la historia de invasión del visón en el área.
Este fue realizado por Alejandro Valenzuela, de la Administración de Parques Nacionales, junto a Maximiliano Sepúlveda (Pontificia Universidad Católica de Chile), José Cabello (Patagonia Wildlife Ltda.) y Christopher Anderson (Universidad Nacional de Tierra del Fuego).
Según el análisis, el primer registro corresponde a un criadero en Punta Arenas, Chile, instalado entre 1934 y 1936.
Entre las décadas de 1930 y 1950, se establecieron varios criaderos en Chubut, Neuquén y Tierra del Fuego, algunos activos hasta los años 70.
Sin embargo, tras el fracaso económico del negocio peletero, los animales fueron liberados o escaparon. El primer registro de liberación data de 1948, en el sector argentino de la Isla Grande de Tierra del Fuego.
Para la década de 1960 ya existían grupos establecidos en la naturaleza. Desde entonces, la especie no dejó de invadir nuevos sectores y hoy amenaza la biodiversidad y las actividades humanas.
Incluso se registraron movimientos de ejemplares del visón invasor norteamericano entre Argentina y Chile.
Un depredador generalista de alta capacidad invasora
Lo que hace al visón invasor especialmente peligroso es su dieta amplia y flexible. Tal como describieron los especialistas, el visón es «un carnívoro estricto pero generalista».
Su dieta abarca:
• insectos;
• micromamíferos;
• crustáceos;
• moluscos;
• peces;
• anfibios;
• reptiles;
• aves, y;
• gansos.
Según los investigadores, «todas estas características le confieren una gran ventaja para adaptarse e invadir un nuevo ambiente«.
A esto se suman su alta tasa reproductiva y la implantación retardada, una característica reproductiva que aumenta su plasticidad y capacidad de colonizar distintos hábitats.
La introducción de este carnívoro, señalan los especialistas, «representa una de las principales amenazas para la biodiversidad regional, especialmente en sistemas aislados geográficamente, donde puede provocar extinciones de especies nativas«.
El impacto del visón invasor sobre la fauna, la economía y la salud pública
Este visón invasor afecta a la fauna local en múltiples niveles. Entre sus principales víctimas se encuentran:
• Aves acuáticas, como el macá tobiano, especie endémica en peligro crítico de extinción
• Peces de ríos y arroyos patagónicos
• Pequeños mamíferos nativos como el huillín y el coipo, con quienes también compite por territorio
El daño no se limita a lo ecológico. Su presencia genera pérdidas millonarias en la piscicultura y afecta la cría de aves de corral.
Además, perjudica el turismo vinculado a la observación de aves y la pesca recreativa, actividades clave para la economía regional.
El riesgo sanitario también preocupa. Desde la provincia de Neuquén indicaron que el visón «puede actuar como reservorio o transmisor de distintos patógenos», con capacidad de afectar a animales domésticos y personas.
En Neuquén, el Grupo de Ecología Terrestre —integrado por el CEAN e investigadores del Inibioma (Conicet-UNCo)— realiza estudios exhaustivos para mapear la distribución del animal y evaluar su impacto.
La provincia destacó que el control poblacional es una «herramienta necesaria e impostergable», y que los trabajos se coordinan entre guardafaunas, Áreas Naturales Protegidas, comunidades locales e instituciones científicas.
Recientemente, además, comenzó a desplegarse en el Parque Nacional Lago Puelo el Programa de Control del Visón Americano, una iniciativa que busca frenar su expansión antes de que el daño sea irreversible.
Fuente:Noticias Ambientales



