Inquieta la desaparición de plantas silvestres patagónicas


Las plantas silvestres de la Patagonia protagonizaron el ciclo de charlas que organiza la SNAP en las aulas del Instituto Primo Capraro. Ana Ladio, doctora en Biología, manifestó su preocupación por la desaparición de especies y el conocimiento ligado a ellas. Por Natalia Gili. Fotos de José Luis Reybaud.
La doctora en Biología Ana Ladio, integrante del laboratorio Ecotono y del Instituto Nacional de Biodiversidad y Medio Ambiente del Conicet, afirmó durante su exposición en el ciclo de charlas que organiza el SNAP todos los jueves, que existe una pérdida creciente del uso y la transmisión generacional del conocimiento ancestral sobre las propiedades de las plantas nativas silvestres de la Patagonia.
En su charla “Plantas alimenticias y medicinales de la Patagonia”, Ladio explicó que a partir del estudio etnobotánico del uso de las plantas en la ciudad de Bariloche y en distintas comunidades rurales, criollas y mapuches de la zona, se busca documentar y difundir los saberes de transmisión milenaria para que no se pierdan definitivamente.
La etnobotánica es una disciplina científica que se dedica al estudio de la relación entre los seres humanos y las plantas, vínculo que es considerado dinámico y diverso, que depende directamente del ambiente y de las culturas. Esta disciplina, poco difundida en el mundo científico, fue creada hace alrededor de un siglo y tuvo su mayor desarrollo en los últimos 50 años.
Ana Ladio explicó a su audiencia que en la Patagonia se estudia la diversidad de conocimientos
sobre plantas asociados a los ambientes del bosque, el ecotono, la estepa y el monte. Según relató la doctora en Biología, la recolección de plantas silvestres nativas y de frutos es una práctica milenaria que permitió la subsistencia de las culturas originarias y la creación de un conocimiento único que se ha ido perdiendo con el tiempo.
La historia comienza hace unos 30.000 años cuando los primeros grupos humanos de cazadores y recolectores cruzaron el estrecho de Bering y 20.000 años después, ya se esparcían en el estrecho de Magallanes comenzando a habitar lo que hoy conocemos como Patagonia. Este dato histórico, no menor, indica que el estudio de las propiedades de las plantas está ligado, directamente, al conocimiento y la existencia de los pueblos originarios de la región.
Ladio explicó que la Patagonia se caracterizó por la diversidad cultural de sus pueblos, entre los cuales distinguió los grupos Tehuelches Septentrionales y Meridionales, los Puelches y Pehuenches, los Mapuches, los Onas, los Haws y los Yamanas. Según explicó la bióloga, los estudios de la etnobotánica verifican que los distintos grupos intercambiaban conocimientos y productos naturales de modo habitual y permanente.
En esta historia de transmisión del saber ancestral, el avance colonizador de Europa en América y la posterior constitución de los Estados nacionales produjo la destrucción de las culturas y la expulsión de sus territorios. Actualmente, se considera que gran parte de la desaparición paulatina de este conocimiento, justamente, se relaciona con la pérdida del hábitat y de la lengua.
Por otro lado, Ladio explicó que, si bien los ancianos aún hoy valoran la eficiencia de las plantas en la vida cotidiana “existe una falta de transmisión del conocimiento hacia la generaciones más jóvenes” que alerta a los estudiosos. Esta preocupación se suma al aumento de la comercialización de plantas silvestres en las herboristerías de Bariloche y la zona que implica un incremento en las cantidades de recolección.
La doctora en biología comentó durante la charla que las especies más conocidas en la región son las introducidas -exóticas- y las plantas de uso medicinal. Si bien las plantas silvestres autóctonas tienen un gran potencial nutritivo y comestible explicó que se han dejado de consumir en la vida diaria.
El saber medicinal, sin embargo, se mantiene por el uso, la corroboración y la trasmisión del conocimiento que se ha acumulado a través de los años. Los usos medicinales más recurrentes, sobre todo en las zonas rurales, son los que tienen que ver con problemas digestivos que pueden abordarse con el quinchamalí, la carqueja o la chilca. También es habitual el uso antifebril que aportan las hojas del culle colorado, el cacho de cabra, los apios nativos, el cilantro y el tomillo silvestre.
Dentro de las plantas tradicionalmente utilizadas para la alimentación, las raíces, tubérculos y bulbos han sorprendido a los investigadores por su variedad y las propiedades que brindan al organismo. Las llamadas papas silvestres, son ricas en carbohidratos, agua y fibras entre otros componentes y se estima que en la Patagonia existen más de 100 variedades con múltiples usos que se están perdiendo.
El yocón, por ejemplo, es una de las plantas de papa silvestre más conocida, con hojas parecidas al perejil y un tubérculo pequeño que crece varios centímetros bajo tierra. Esta variedad de papa continúa siendo popular porque permitió sobrevivir a las familias que se refugiaron en la estepa patagónica perseguidas por el Ejército Argentino.
En la actualidad, está desapareciendo, entre otras cosas, por el uso intensivo del suelo que provoca la cría de ganado que se alimenta de ella. Según explicó Ana Ladio, los pobladores del campo reconocen que con el tiempo esta planta se ha ido reduciendo en tamaño y en cantidades. La bióloga afirmó que para evitar su extinción “es necesario realizar un control y monitoreo de las especies, con la participación de las comunidades, y promover el cultivo de las plantas nativas en viveros y huertos, individuales o colectivos”. Pero en esta tarea la participación de los pobladores es fundamental. “Lamentablemente -explicó Ladio- hay una resistencia a cultivar especies en viveros porque la gente cree que la planta pierde su fuerza” y esta creencia cultural fuertemente arraigada en el campo dificulta el trabajo de “conservación” que pretenden desarrollar los investigadores.
El ciclo de charlas que organiza el SNAP en el Instituto Primo Capraro ayes se suspendió para participar de las actividades del Festival Mundial de las Aves que se desarrollan desde el miércoles y hasta hoy en el Centro Cívico entre las 16 y las 19.30. El próximo jueves retoman.

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