El deshielo Antártico, ‘un viaje sin retorno’
Geólogos de Reino Unido, Estados Unidos y Alemania encontraron que el glaciar Pine Island (PIG, por sus siglas en inglés), que está acelerándose, adelgazando y retrocediendo rápidamente, ya ha adelgazado a grandes velocidades antes.
El mayor contribuyente al aumento global del nivel del mar, un glaciar de la Gran Banquisa de Hielo de la Antártida Occidental, puede continuar adelgazando en las próximas décadas, según plantea una investigación publicada en la revista ‘Science’.
Geólogos de Reino Unido, Estados Unidos y Alemania encontraron que el glaciar Pine Island (PIG, por sus siglas en inglés), que está acelerándose, adelgazando y retrocediendo rápidamente, ya ha adelgazado a grandes velocidades antes. El equipo afirma que la pérdida de hielo actual podría continuar durante varias décadas todavía, según los nuevos hallazgos.
Sus conclusiones revelan que hace 8.000 años el glaciar adelgazó tan rápido como lo ha hecho en las últimas décadas, ofreciendo un modelo importante para su comportamiento futuro. El glaciar está actualmente experimentando una aceleración, un adelgazamiento y un retroceso significativos que se cree que se deben a la fusión impulsada por el océano, un aumento del agua caliente del océano que se mueve bajo la plataforma de hielo.
Después de dos décadas de rápida pérdida de hielo, las preocupaciones sobre cuánto más hielo se perderá hacia el océano en el futuro. Los modelos de proyección del futuro de PIG contienen grandes incertidumbres, dejando dudas sobre la dosis, el momento y la persistencia de la futura subida del nivel del mar.
Las rocas expuestas al retirarse o adelgazar los glaciares proporcionan una evidencia del cambio pasado en la capa de hielo, lo que ayuda a los científicos a predecir posibles cambios futuros. Los geólogos usaron técnicas de datación de alta sensibilidad para realizar el seguimiento del adelgazamiento de PIG a través del tiempo y demostrar que el pasado estrechamiento del glaciar duró varias décadas.
Muy sensible a los cambios
La autora principal, Joanne Johnson, de la ‘British Antarctic Survey’ (BAS), en Cambridge, Reino Unido, explica: “Nuestros datos geológicos muestran la historia del glaciar Pine Island en un detalle mayor que nunca antes. El hecho de que adelgazara tan rápidamente en el pasado demuestra lo sensible que es a los cambios ambientales”.
A su juicio, pequeños cambios pueden producir resultados “dramáticos y de larga duración”. “Basándonos en lo que sabemos, podemos esperar que esta rápida pérdida de hielo continúe durante mucho tiempo, especialmente si la fusión impulsada por el océano de la plataforma de hielo en frente de glaciar Pine Island continúa al ritmo actual”, alerta.
Enviado por: ECOticias.com
-------------------------
Entrevista con James B. McClintock, biólogo marino polar
Los ecosistemas marinos y terrestres de la Antártida están bajo un elevado estrés asociado al cambio climático. Las regiones más afectadas son la parte occidental del continente antártico
¿Qué está pasando en los ecosistemas antárticos?
Los ecosistemas marinos y terrestres de la Antártida están bajo un elevado estrés asociado al cambio climático. Las regiones más afectadas son la parte occidental del continente antártico y, sobre todo, la península Antártica –donde he estado trabajando los últimos quince años–. El calentamiento de origen antropogénico ha acelerado el derretimiento y el retroceso de los glaciares, la desintegración de las capas de hielo, y provoca una regresión del hielo marino anual. En los últimos treinta años esta regresión ha sido del 40%.
¿Cómo afectan estos cambios a la fauna?
Está teniendo efectos dramáticos sobre los animales cuya ecología está ligada a la del hielo marino anual. Además, la acidificación del océano hace que los ecosistemas antárticos sean altamente vulnerables, porque la absorción marina de dióxido de carbono atmosférico es mayor en las frías aguas polares.
¿Qué especies son las más amenazadas?
Los osos polares, por ejemplo, al retroceder el hielo marino, disminuye el espacio para la caza de focas y se ven obligados a cazar en las tierras de pequeñas presas, como las aves marinas, que no les proporcionan una nutrición suficiente para su supervivencia. También lo están el pingüino de Adelia y el krill –pequeños organismos parecidos a los camarones, en la base de las redes tróficas de la Antártida, y que son parte fundamental de la nutrición para peces, focas, pingüinos y ballenas–.
El Ártico se derrite y el Antártico se desvanece. Este último es el título de su conferencia en Valencia y lo primero el nombre de una campaña de Greenpeace. ¿Hay margen para el cambio?
Creo que todavía hay tiempo para frenar y reducir los impactos del calentamiento global y la acidificación de los océanos. Sin embargo, será necesario que los países de todo el mundo se unan para llegar a estrategias efectivas para reducir la producción de gases de efecto invernadero y aumentar el desarrollo de energías alternativas. No va a ser fácil, pero las consecuencias de no actuar superan con creces las de la inversión para crear nuevas estrategias energéticas. También creo que ya estamos recibiendo una muestra de los importantes costes asociados: inundaciones, aumento del nivel del mar, intensificación de las tormentas. El momento de actuar es ahora.
¿Cómo hay que hacerlo?
La mejor manera de asegurar que los ecosistemas antárticos se recuperen es reducir nuestra producción de gases de efecto invernadero (combustibles fósiles). También podemos tomar precauciones para evitar que los visitantes de la Antártida introduzcan especies invasoras que alteran rápidamente los ecosistemas.
Respecto a la capa de ozono, ¿cuál es su evolución en esta zona?
Hay buenas noticias sobre la disminución del agujero de la capa de ozono (agujero de ozono) sobre la Antártida y Nueva Zelanda. El Protocolo de Montreal, que se convirtió en ley en 1987, ha sido tal vez el tratado global más exitoso de todos los tiempos. En la actualidad hay 193 países firmantes y dicho tratado impide el uso de ciertos productos químicos que se usan como refrigerantes y que destruyen el ozono atmosférico. La buena nueva es que el agujero de ozono ha dejado de crecer y ahora los científicos atmosféricos predicen que se puede cerrar antes de finales de siglo.
Ha dedicado la mitad de su vida a la Antártida. ¿Con qué se quedaría de todo lo aprendido?
Me ha dado una oportunidad única de presenciar los efectos dramáticos del cambio climático con mis propios ojos. Siento que como científico es fundamental compartir esta vivencia del cambio climático y quiero continuar dando conferencias para concienciar a la sociedad.
¿Qué le diría a los negacionistas del cambio climático?
Que deben considerar cuidadosamente las fuentes de su información. Valorar si están escuchando hablar sobre cambio climático a un científico respetado o si la información les llega de un ‘programa de entrevistas’. Casi todos los científicos creen que el clima mundial está cambiando de forma acelerada. Del mismo modo, tienen evidencias de que los seres humanos están jugando un papel fundamental en este calentamiento.
En 30 años de investigación antártica lo habrá podido comprobar en primera persona...
Si vas a visitar la península Antártica puedes ver por ti mismo un montón de evidencias del cambio climático. Pero muchas otras personas están en condiciones de presenciar el cambio climático en su propio patio trasero –sus flores están floreciendo más temprano, las aves se quedan para pasar el invierno, o su clima local es cada vez más húmedo o seco durante las últimas décadas–.
¿En qué proyectos polares trabaja ahora?
Tengo tres programas en curso. Uno de ellos sobre los productos químicos que producen las plantas y los animales marinos de la Antártida (algas, esponjas, corales, et.) que son tóxicos y los utilizan para evitar la depredación o contaminación. También estamos estudiando estos productos químicos para ver si se pueden utilizar para combatir el cáncer, el SIDA, la fibrosis quística y la influenza. En un segundo programa investigamos los impactos de la acidificación del océano sobre las algas marinas y los invertebrados sin cáscara de la Antártida. Y el tercero es un proyecto con un barco y un sumergible para monitorizar la posible invasión de cangrejos rey en la plataforma submarina que rodea el continente de la Antártida.
Sinc
----------------------------------
El colapso total de una montaña en Alaska
El instrumento Operational Land Imager del Landsat 8 tomó esta imagen el 23 de febrero. La avalancha de escombros aparece de color marrón claro en comparación con el entorno cubierto de nieve, informa la web del Earth Observatory de la NASA.
Utilizando imágenes del satélite Landsat 8, científicos han confirmado un gran deslizamiento de tierra ocurrido en el sureste de Alaska el pasado 16 de febrero. Las estimaciones preliminares sugieren que el deslizamiento de tierra en las laderas del monte de La Perouse fue de 68 millones de toneladas, lo que le convierte en el mayor fenómeno de este tipo conocido en la Tierra desde 2010.
El instrumento Operational Land Imager del Landsat 8 tomó esta imagen el 23 de febrero. La avalancha de escombros aparece de color marrón claro en comparación con el entorno cubierto de nieve, informa la web del Earth Observatory de la NASA.
El sedimento se deslizó en dirección sureste y se extiende por 4,8 kilometros dando lugar a una mezcla con hielo y nieve. El deslizamiento fue provocado por el colapso de una cara casi vertical de la montaña a una altura de 3.000 metros, de acuerdo con David Petley, geólogo de la Universidad de Durham.
Los científicos de la Universidad de Columbia Göran Ekström y Colin Stark se dieron cuenta de que un deslizamiento de tierra pudo haber ocurrido cuando vieron la evidencia en los datos recogidos por una red de monitoreo de terremotos global. Los sensores detectan las ondas de terremotos: vibraciones que irradian a través de la corteza terrestre debido a los movimientos bruscos de roca, hielo, magma o residuos.
Aunque los sensores de terremotos están sintonizados para detectar ondas sísmicas intensas de periodo corto producidas por deslizamientos repentinos a lo largo de fallas, Ekström y Stark no pudieron determinar la ubicación exacta del desliamiento sobre la base de los datos sísmicos solamente, sino que sólo podían decir que había ocurrido dentro de un área de 25 kilómetros cuadrados.
Para determinar la ubicación, los científicos necesitaban observaciones aéreas y de los satélites. En este caso, la primera confirmación llegó el 22 de febrero, cuando el piloto de helicóptero Drake Olson sobrevoló y fotografió los restos de deslizamientos en 58.542 grados Norte y 137,01 Oeste.
ep
El mayor contribuyente al aumento global del nivel del mar, un glaciar de la Gran Banquisa de Hielo de la Antártida Occidental, puede continuar adelgazando en las próximas décadas, según plantea una investigación publicada en la revista ‘Science’.
Geólogos de Reino Unido, Estados Unidos y Alemania encontraron que el glaciar Pine Island (PIG, por sus siglas en inglés), que está acelerándose, adelgazando y retrocediendo rápidamente, ya ha adelgazado a grandes velocidades antes. El equipo afirma que la pérdida de hielo actual podría continuar durante varias décadas todavía, según los nuevos hallazgos.
Sus conclusiones revelan que hace 8.000 años el glaciar adelgazó tan rápido como lo ha hecho en las últimas décadas, ofreciendo un modelo importante para su comportamiento futuro. El glaciar está actualmente experimentando una aceleración, un adelgazamiento y un retroceso significativos que se cree que se deben a la fusión impulsada por el océano, un aumento del agua caliente del océano que se mueve bajo la plataforma de hielo.
Después de dos décadas de rápida pérdida de hielo, las preocupaciones sobre cuánto más hielo se perderá hacia el océano en el futuro. Los modelos de proyección del futuro de PIG contienen grandes incertidumbres, dejando dudas sobre la dosis, el momento y la persistencia de la futura subida del nivel del mar.
Las rocas expuestas al retirarse o adelgazar los glaciares proporcionan una evidencia del cambio pasado en la capa de hielo, lo que ayuda a los científicos a predecir posibles cambios futuros. Los geólogos usaron técnicas de datación de alta sensibilidad para realizar el seguimiento del adelgazamiento de PIG a través del tiempo y demostrar que el pasado estrechamiento del glaciar duró varias décadas.
Muy sensible a los cambios
La autora principal, Joanne Johnson, de la ‘British Antarctic Survey’ (BAS), en Cambridge, Reino Unido, explica: “Nuestros datos geológicos muestran la historia del glaciar Pine Island en un detalle mayor que nunca antes. El hecho de que adelgazara tan rápidamente en el pasado demuestra lo sensible que es a los cambios ambientales”.
A su juicio, pequeños cambios pueden producir resultados “dramáticos y de larga duración”. “Basándonos en lo que sabemos, podemos esperar que esta rápida pérdida de hielo continúe durante mucho tiempo, especialmente si la fusión impulsada por el océano de la plataforma de hielo en frente de glaciar Pine Island continúa al ritmo actual”, alerta.
Enviado por: ECOticias.com
-------------------------
Entrevista con James B. McClintock, biólogo marino polar
Los ecosistemas marinos y terrestres de la Antártida están bajo un elevado estrés asociado al cambio climático. Las regiones más afectadas son la parte occidental del continente antártico
¿Qué está pasando en los ecosistemas antárticos?
Los ecosistemas marinos y terrestres de la Antártida están bajo un elevado estrés asociado al cambio climático. Las regiones más afectadas son la parte occidental del continente antártico y, sobre todo, la península Antártica –donde he estado trabajando los últimos quince años–. El calentamiento de origen antropogénico ha acelerado el derretimiento y el retroceso de los glaciares, la desintegración de las capas de hielo, y provoca una regresión del hielo marino anual. En los últimos treinta años esta regresión ha sido del 40%.
¿Cómo afectan estos cambios a la fauna?
Está teniendo efectos dramáticos sobre los animales cuya ecología está ligada a la del hielo marino anual. Además, la acidificación del océano hace que los ecosistemas antárticos sean altamente vulnerables, porque la absorción marina de dióxido de carbono atmosférico es mayor en las frías aguas polares.
¿Qué especies son las más amenazadas?
Los osos polares, por ejemplo, al retroceder el hielo marino, disminuye el espacio para la caza de focas y se ven obligados a cazar en las tierras de pequeñas presas, como las aves marinas, que no les proporcionan una nutrición suficiente para su supervivencia. También lo están el pingüino de Adelia y el krill –pequeños organismos parecidos a los camarones, en la base de las redes tróficas de la Antártida, y que son parte fundamental de la nutrición para peces, focas, pingüinos y ballenas–.
El Ártico se derrite y el Antártico se desvanece. Este último es el título de su conferencia en Valencia y lo primero el nombre de una campaña de Greenpeace. ¿Hay margen para el cambio?
Creo que todavía hay tiempo para frenar y reducir los impactos del calentamiento global y la acidificación de los océanos. Sin embargo, será necesario que los países de todo el mundo se unan para llegar a estrategias efectivas para reducir la producción de gases de efecto invernadero y aumentar el desarrollo de energías alternativas. No va a ser fácil, pero las consecuencias de no actuar superan con creces las de la inversión para crear nuevas estrategias energéticas. También creo que ya estamos recibiendo una muestra de los importantes costes asociados: inundaciones, aumento del nivel del mar, intensificación de las tormentas. El momento de actuar es ahora.
¿Cómo hay que hacerlo?
La mejor manera de asegurar que los ecosistemas antárticos se recuperen es reducir nuestra producción de gases de efecto invernadero (combustibles fósiles). También podemos tomar precauciones para evitar que los visitantes de la Antártida introduzcan especies invasoras que alteran rápidamente los ecosistemas.
Respecto a la capa de ozono, ¿cuál es su evolución en esta zona?
Hay buenas noticias sobre la disminución del agujero de la capa de ozono (agujero de ozono) sobre la Antártida y Nueva Zelanda. El Protocolo de Montreal, que se convirtió en ley en 1987, ha sido tal vez el tratado global más exitoso de todos los tiempos. En la actualidad hay 193 países firmantes y dicho tratado impide el uso de ciertos productos químicos que se usan como refrigerantes y que destruyen el ozono atmosférico. La buena nueva es que el agujero de ozono ha dejado de crecer y ahora los científicos atmosféricos predicen que se puede cerrar antes de finales de siglo.
Ha dedicado la mitad de su vida a la Antártida. ¿Con qué se quedaría de todo lo aprendido?
Me ha dado una oportunidad única de presenciar los efectos dramáticos del cambio climático con mis propios ojos. Siento que como científico es fundamental compartir esta vivencia del cambio climático y quiero continuar dando conferencias para concienciar a la sociedad.
¿Qué le diría a los negacionistas del cambio climático?
Que deben considerar cuidadosamente las fuentes de su información. Valorar si están escuchando hablar sobre cambio climático a un científico respetado o si la información les llega de un ‘programa de entrevistas’. Casi todos los científicos creen que el clima mundial está cambiando de forma acelerada. Del mismo modo, tienen evidencias de que los seres humanos están jugando un papel fundamental en este calentamiento.
En 30 años de investigación antártica lo habrá podido comprobar en primera persona...
Si vas a visitar la península Antártica puedes ver por ti mismo un montón de evidencias del cambio climático. Pero muchas otras personas están en condiciones de presenciar el cambio climático en su propio patio trasero –sus flores están floreciendo más temprano, las aves se quedan para pasar el invierno, o su clima local es cada vez más húmedo o seco durante las últimas décadas–.
¿En qué proyectos polares trabaja ahora?
Tengo tres programas en curso. Uno de ellos sobre los productos químicos que producen las plantas y los animales marinos de la Antártida (algas, esponjas, corales, et.) que son tóxicos y los utilizan para evitar la depredación o contaminación. También estamos estudiando estos productos químicos para ver si se pueden utilizar para combatir el cáncer, el SIDA, la fibrosis quística y la influenza. En un segundo programa investigamos los impactos de la acidificación del océano sobre las algas marinas y los invertebrados sin cáscara de la Antártida. Y el tercero es un proyecto con un barco y un sumergible para monitorizar la posible invasión de cangrejos rey en la plataforma submarina que rodea el continente de la Antártida.
Sinc
----------------------------------
El colapso total de una montaña en Alaska
El instrumento Operational Land Imager del Landsat 8 tomó esta imagen el 23 de febrero. La avalancha de escombros aparece de color marrón claro en comparación con el entorno cubierto de nieve, informa la web del Earth Observatory de la NASA.
Utilizando imágenes del satélite Landsat 8, científicos han confirmado un gran deslizamiento de tierra ocurrido en el sureste de Alaska el pasado 16 de febrero. Las estimaciones preliminares sugieren que el deslizamiento de tierra en las laderas del monte de La Perouse fue de 68 millones de toneladas, lo que le convierte en el mayor fenómeno de este tipo conocido en la Tierra desde 2010.
El instrumento Operational Land Imager del Landsat 8 tomó esta imagen el 23 de febrero. La avalancha de escombros aparece de color marrón claro en comparación con el entorno cubierto de nieve, informa la web del Earth Observatory de la NASA.
El sedimento se deslizó en dirección sureste y se extiende por 4,8 kilometros dando lugar a una mezcla con hielo y nieve. El deslizamiento fue provocado por el colapso de una cara casi vertical de la montaña a una altura de 3.000 metros, de acuerdo con David Petley, geólogo de la Universidad de Durham.
Los científicos de la Universidad de Columbia Göran Ekström y Colin Stark se dieron cuenta de que un deslizamiento de tierra pudo haber ocurrido cuando vieron la evidencia en los datos recogidos por una red de monitoreo de terremotos global. Los sensores detectan las ondas de terremotos: vibraciones que irradian a través de la corteza terrestre debido a los movimientos bruscos de roca, hielo, magma o residuos.
Aunque los sensores de terremotos están sintonizados para detectar ondas sísmicas intensas de periodo corto producidas por deslizamientos repentinos a lo largo de fallas, Ekström y Stark no pudieron determinar la ubicación exacta del desliamiento sobre la base de los datos sísmicos solamente, sino que sólo podían decir que había ocurrido dentro de un área de 25 kilómetros cuadrados.
Para determinar la ubicación, los científicos necesitaban observaciones aéreas y de los satélites. En este caso, la primera confirmación llegó el 22 de febrero, cuando el piloto de helicóptero Drake Olson sobrevoló y fotografió los restos de deslizamientos en 58.542 grados Norte y 137,01 Oeste.
ep

