lunes, 1 de agosto de 2016

Equilibrio dinámico

En la construcción colectiva de una nueva constelación de conceptos, valores, percepciones y prácticas – es decir de un nuevo paradigma- que nos mueva a organizarnos en comunidades humanas sostenibles debemos tener en cuenta que las sociedades humanas se comportan como sistemas abiertos, así: Tanto a nivel individual como colectivo los humanos absorbemos recursos, los metabolizamos y generamos residuos. 
La magia fluctuante de la vida sobre el planeta consiste precisamente, en su capacidad de reciclado, reutilización y recirculación de todos sus componentes, partiendo del Sol, como fuente de energía inagotable (al menos desde una perspectiva de una escala temporal humana). 
La biosfera mantiene un equilibrio dinámico en el que lo que para unos son residuos para otros son recursos. Nada se desperdicia, nada se pierde, no hay deshechos.
Todo cambia incesantemente, es inconcebible el equilibrio estático. Los sistemas crecen e interactúan con el medio, este cambia a su vez por múltiples razones, entre las que se cuenta la interacción con él de los sistemas abiertos, exigiendo nuevas adaptaciones... y así sucesivamente. 
Sólo el equilibrio dinámico es capaz de dar respuesta a todas estas alteraciones.
Podríamos recurrir a la imagen del funámbulo que, de pie sobre el cable no deja de moverse para no perder el equilibrio; no le basta con mantener el equilibrio, sino que a medida que avanza por el cable, tanto su propio estado como el del cable van cambiando: fluctúan.

Para saber más: Las cosas por su nombre. David Sempau.-  La trama de la vida. Fritjof Capra.