Declaración de RAP-CHILE sobre nueva regulación de transgénicos

Frente a la nueva Resolución, en consulta pública, sobre transgénicos del Servicio Agrícola y Ganadero, SAG, que establece normas para la importación, siembra confinada, permanencia y acondicionamiento de material de propagación genéticamente modificado y deroga la Resolución N°1523 de 2001, las organizaciones y personas abajo firmantes manifestamos nuestro rechazo a esta nueva resolución exprés porque vemos que tiene como único objetivo facilitar la comercialización y legalizar los cultivos de organismos genéticamente modificados (transgénicos) destinados al mercado interno. Hasta ahora en Chile sólo están permitidos los cultivos transgénicos para la producción de semillas de exportación.
 
Reiteramos nuestra petición de moratoria a la introducción de los cultivos transgénicos (OGM) destinados al mercado interno debido a que los cultivos modificados genéticamente, según lo comprueban estudios científicos independientes, representan un grave riesgo para la salud humana, animal y el ambiente. Después de años de uso, en el mundo y en Chile, han significado un aumento exponencial en el uso de plaguicidas, especialmente de aquellos más tóxicos que cumplen los criterios de Plaguicidas Altamente Peligrosos (PAPs) para la salud y el ambiente, como son el glifosato /RoundUp (cancerígeno para animales y posible cancerígeno para humanos según la Agencia Internacional de Investigaciones del Cáncer (IARC) de la Organización Mundial de la Salud, OMS) y otros PAPs, entre ellos, 2,4-D, glufosinato de amonio y dicamba, tóxico y responsable además de la pérdida de millones de acres de cultivos y de mortandad de abejas en EEUU.
 
Estamos a favor, y especialmente en tiempos del COVID19, de la agricultura agroecológica porque significa un cambio transformador para nuestro sistema alimentario al proteger la salud de los campesinos, campesinas, trabajador@s del campo y consumidores de la exposición a Plaguicidas Altamente Peligrosos que deterioran nuestra salud y nuestro sistema inmunológico. La agroecología, incompatible con los cultivos transgénicos, es un factor importante de recuperación y restauración de la biodiversidad. 
 
Los devastadores impactos agrícolas y ecológicos de la dependencia de los plaguicidas vinculados a las semillas OGM han significado el desarrollo creciente de hierbas resistentes a los plaguicidas lo que ha motivado que las empresas manipulen genéticamente los cultivos para hacerlos tolerantes a herbicidas cada vez más tóxicos. 
 
El modelo actual de agricultura y la cría industrial de ganado, además de ser un factor importante de la destrucción de la biodiversidad, contribuyen a crear las condiciones para que emerjan nuevos virus y enfermedades. La producción agroecológica local, en cambio, fortalece nuestro sistema inmunológico, lo que permite enfrentar en mejores condiciones a las diversas amenazas a nuestra salud, incluido el Covid-19.
No son los cultivos transgénicos los que nos alimentan, es la agricultura familiar campesina y comunitaria, que ofrece una diversidad de productos, donde se ha demostrado que es factible la agroecología y la agricultura orgánica. Son los pequeños campesinos y campesinas de la agricultura familiar los que alimentan al mundo, siendo ellos un factor clave en Chile en la erradicación del hambre, la conservación de la semilla como patrimonio y la construcción de nuestro futuro alimentario. Según FAO, “la agricultura familiar ofrece una oportunidad única para garantizar la seguridad alimentaria, mejorar los medios de vida, gestionar mejor los recursos naturales, proteger el medio ambiente y lograr un desarrollo sostenible”.
 
La introducción al ambiente de los cultivos transgénicos ha significado un aumento exponencial en el uso de Plaguicidas Altamente Peligrosos e impactos negativos tanto en salud pública, salud laboral, especialmente de las mujeres rurales y trabajadores (as) del campo, como en el medio ambiente. Esto ha sucedido en todos los países del mundo donde se han cultivado a gran escala, entre ellos, Argentina, donde hay suficiente evidencia científica sobre enfermedades y muertes en poblaciones directamente afectadas por el aumento del uso plaguicidas en zonas de cultivos transgénicos.
 
Además, los cultivos transgénicos han facilitado la mayor concentración corporativa transnacional de la historia de la agricultura y la alimentación. Seis empresas transnacionales controlan el total de los cultivos transgénicos sembrados comercialmente a nivel global y son los principales fabricantes de plaguicidas, entre ellas, Bayer Crop Science/Monsanto, Corteva Agriscience, ChemChina. En cambio, los campesin@s y comunidades indígenas a través del intercambio y la multiplicación de semillas nativas y criollas de calidad, nos han asegurado el suministro de una diversidad de alimentos.
 
En relación con esta nueva resolución del SAG, nos parece inaceptable que la industria biotecnológica esté tomando el control de la regulación de los transgénicos desde dentro de los organismos reguladores del Estado.
Ahora, lo que necesitamos con suma urgencia, es:
 
- Un Ministerio de Agricultura/SAG independiente de las empresas semilleras y de las transnacionales agroquímicas y de la biotecnología, que se comprometa a impulsar regulaciones y una legislación que establezca la moratoria a los OGMs destinados al mercado interno y proteja efectivamente la biodiversidad como un patrimonio de máxima importancia para evitar el colapso de la naturaleza, el deterioro creciente de los servicios ecosistémicos, y revertir a la disminución masiva de las abejas, polinizadores e insectos en el país.
 
- Un Ministerio de Salud libre del fuerte lobby de las semilleras transgénicas, nacionales e internacionales, que regule e implemente al más breve plazo el etiquetado de alimentos transgénicos, debido que se trata de una técnica inexacta sobre la cual no se tiene control de sus consecuencias. No etiquetar a los OGM significa violar el derecho a saber y a la salud de los consumidores.
 
- Un Ministerio del Medio Ambiente, que no se guíe solo por intereses comerciales de empresas químicas y de biotecnología trasnacionales, y haga un monitoreo y evaluación de riesgos ambientales de cultivos OGM.
 
También es urgente que se implementen pruebas de seguridad inmediatas y a largo plazo de los alimentos transgénicos. Asimismo, MINSAL debe dar vigencia al proyecto de Actualización de los Límites Máximos de residuos, LMR de Plaguicidas en Alimentos, que fue realizado y aprobado en 2017 por un grupo de trabajo público-privado. También, es necesario que MINSAL, realice estudios científicos independientes para comenzar a recopilar datos que ayuden a investigar el impacto de los alimentos OGM en la salud de la población, especialmente de los niñas y niños.
 
Asimismo, llamamos a los médicos a considerar el papel de los alimentos OGM en las enfermedades de sus pacientes. La introducción al ambiente de OGM ha significado un aumento exponencial en el uso de Plaguicidas Altamente Peligrosos e impactos negativos en salud pública, salud laboral y en el ambiente en Chile y en todos los países del mundo donde se han cultivado a gran escala, entre ellos, Argentina, donde hay suficiente evidencia científica sobre enfermedades y muertes en poblaciones directamente afectadas por el aumento del uso plaguicidas peligrosos en zonas de cultivos OGMs.
 
Solicitamos la moratoria de los OGM destinados al mercado interno, basados en el principio de precaución y responsabilidad hacia las generaciones futuras, la protección de la salud y la biodiversidad. No necesitamos transgénicos. Necesitamos alimentos naturales y saludables, libres de plaguicidas y transgénicos, producto de una diversidad de semillas criollas y nativas, que son las que nos han alimentado desde hace siglos.

Nota: OGM o transgénico es cualquier organismo cuyo material genético ha sido alterado de una manera que no se produce naturalmente en el apareamiento ni en la recombinación natural. Según SAG, “Organismo Genéticamente Modificado (OGM): Entidad biológica viva que tiene una nueva combinación de material genético que ha sido obtenido mediante la aplicación de la biotecnología moderna.
Firman las siguientes organizaciones sociales, ambientales, de productores y consumidores:
- Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas de América Latina y Chile, RAP-AL y RAP-Chile
- Plataforma YO NO QUIERO TRANSGENICOS EN CHILE
- Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales, OLCA
- Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas, ANAMURI
- Cooperativa Verde
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Red de Acción en Plaguicidas de Chile, RAP-Chile

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