Chile: / Tirúa: el mapa que muestra la expansión de las forestales y la erosión de tierras

El estudio Experiencias de recuperación territorial a partir de resistencias al modelo de producción forestal, da cuenta que entre 1997 y 2014 la plantación industrial pasó de ocupar un 33% a un 45,4% de este territorio mapuche lafquenche, perdiendo presencia el bosque nativo. Las plantaciones corresponden a dos empresas del rubro: Mininco y Arauco.

Por: Interferencia

“Llegar a Tirúa fue interesante porque vimos habitantes de la zona y a profesionales que estaban a favor y en contra de las plantaciones de monocultivo. Hay gente que está cómoda, y otra -una parte quizá minoritaria, pero cada vez más fuerte- están incómodos por la escasez de agua y el daño ambiental”, reflexiona Manuel Fuenzalida, director del Magíster en Ordenamiento Territorial y Geografía de la Universidad Alberto Hurtado.
El año 2014 en esa misma casa de estudios nació el programa Territorios dirigido por Nicolás Rojas Pedemonte, cuyos profesionales comenzaron a trabajar en Tirúa y con la comunidad jesuita del lugar. A lo largo de estos años, han desarrollado investigaciones o actividades de formación con el Municipio, junto a Susana Huenul, ONGs del territorio y comunidades mapuche lafquenche.
Uno de los resultados es el paper académico publicado en la revista Anuari del Conflicte Social (Universidad de Barcelona) titulado Experiencias de recuperación territorial a partir de resistencias al modelo de producción forestal, el que también forma parte del libro De la Operación Huracán al Comando Jungla (2020).
En dicha investigación de Manuel Fuenzalida Díaz y Simón Arce, se cuantificaron y espacializaron las variaciones de la cobertura de uso de suelo en la comuna de Tirúa en la región del Bio Bío para los años 1997, 2008 y 2014, basados en los datos disponibles en la Corporación Nacional Forestal (Conaf), correspondiente al Catastro y evaluación de los recursos vegetacionales de Chile”.
Fuenzalida explica a INTERFERENCIA que la decisión de estudiar ese periodo fue para que la publicación no fuese “impugnada de sesgo”. El investigador explica que “la determinación de trabajar con esos tres años creemos que le entrega un valor relevante al análisis, porque nosotros estamos haciendo una lectura crítica de una información oficial. El resultado para el tiempo analizado, sin lugar a dudas, es que las plantaciones, objetivamente en el territorio, están ocupando más espacio principalmente en la zona sur”.
Entre los años 1997 y 2014, la proporción de superficie comunal cubierta por plantación forestal pasó de un 33% a un 45,4% en 17 años, mientras que bosque nativo en el mismo periodo pasó de ocupar un 13,5% del territorio en 1997 a un 11,7% en 2014.
El estudio da cuenta que entre los años 1997 y 2014, la proporción de superficie comunal cubierta por plantación forestal pasó de un 33% a un 45,4% en 17 años, mientras que bosque nativo en el mismo periodo pasó de ocupar un 13,5% del territorio en 1997 a un 11,7% en 2014.
A su vez, el estudio indica que el 48% de la superficie total comunal era de uso forestal para el Censo Forestal Agropecuario de 2007, perteneciendo a dos grandes empresas del rubro: Mininco y Arauco. “Ello ha significado conflictos territoriales producto de la ocupación de predios indígenas por parte de empresas forestales, lo que ha originado procesos de resistencia en contra de la expansión del monocultivo y defensa de la naturaleza”, sostiene la publicación académica.
Para Susana Huenul Colicoy, integrante de la Comunidad Historia Mapuche y trabajadora de la Oficina de Mujeres de la Municipalidad de Tirúa, quien también ha sido parte del proyecto investigativo, “la actividad forestal ha impactado en diversos ámbitos de la vida en el territorio, ya sea medioambiental, social, culturalmente. Hay un aumento de fondos públicos destinados a la policía militarizada para resguardar el negocio forestal; y el impacto de los monocultivos trae como consecuencia pérdida de biodiversidad y disponibilidad de agua”.
«La disminución del bosque nativo impacta en distintas dimensiones, como en los saberes locales, en la soberanía en salud y espiritualidad. Las plantas medicinales y las fibras vegetales no crecen en el monocultivo», dice Susana Huenul.
“La disminución del bosque nativo además impacta en distintas dimensiones, como en los saberes locales asociados al bosque, en la soberanía en salud y espiritualidad. Las plantas medicinales y las fibras vegetales no crecen en el monocultivo, cuya expansión pone en riesgo conocimientos y oficios propios», señala Huenul a INTERFERENCIA.
«En el bosque están las plantas medicinales que buscan los lawengelu [especialistas de salud mapuche]; y  de las actividades económicas con identidad cultural como aquellas relacionadas con fibras vegetales o las especies tintóreas. La soberanía alimentaria también se ve amenazada, ya que la falta de agua como causa de los monocultivos, limita el cultivo de alimentos, lo que a su vez impacta en que se sigan conservando las semillas. Es un dominó de la destrucción”, concluye Huenul.

Erosión potencial de la comuna de Tirúa
Antes de construir el mapa del aumento del monocultivo en Tirúa, el grupo de investigación revisó los datos de la Unidad de Gestión de Información Territorial (UGIT), del Gobierno Regional del Biobío, para estudiar la erosión en la zona. “Esto es muy importante para las comunidades, porque de qué te sirve recuperar un territorio que en un futuro puede ser un desierto porque va a estar fuertemente erosionado. La erosión del suelo es la pérdida -el nivel o intensidad de la pérdida- de la cobertura orgánica, que es la que soporta la vida”, dice el doctor en geografía Manuel Fuenzalida.
«De qué te sirve recuperar un territorio que en un futuro puede ser un desierto porque va a estar fuertemente erosionado. La erosión del suelo es la pérdida de la cobertura orgánica, que es la que soporta la vida”, dice Manuel Fuenzalida.
El investigador explica que “una extremada erosión severa podría ser la consecuencia que son territorios en ladera, que quedan expuestos a la lluvia. Las precipitaciones arrastran la primera capa y la llevan hacia el final, y por lo tanto, ese suelo queda desnudo, infértil, y eso es lo que va a suceder en el territorio cuando las personas decidan talar y no quieran manejar esa forma de talar. Si dejan los suelos desnudos, y toca un año de altas precipitaciones, evidentemente los niveles de erosión al menos en la laderas de los cerros, son realidades importantes”.
“La información oficial dice que en la parte norte estarían bien los territorios, pero cuando uno proyecta con la misma información en lo que se denomina erosión potencial, cambia mucho, porque producto de las talas de las plantaciones están altamente expuestos a procesos de erosión. Así llegamos a los territorios, y por eso nos dieron la posibilidad, en conjunto con Susana [Huenul], de contarnos sus experiencias de recuperación territorial al modelo dominante de la plantación de monocultivo forestal. Lo que está en rojo es lo que actualmente está plantado con pinos o eucaliptos en el mapa que construimos».
Para el director de carrera de Geografía de la Universidad Alberto Hurtado, Tirúa “es un territorio potencialmente en crisis producto de una mayor cantidad de erosión, una información que no ha sido desarrollada por ‘una suerte de extremistas medioambientales’, es información oficial, sin intencionalidad a priori”. “La posibilidad de exponer a los territorios a crisis ambientales, producto del modelo de producción, son reales y hay una verdad objetiva, que es que aquellos territorios que tienen mayor producción de palos, de pinos y eucaliptos, son territorios que en sus comunidades locales -independientes si esas comunidades son indígenas o no- tienen una falta de acceso al agua porque las propias plantaciones están consumiendo la cantidad de agua que antes estaba disponible. Un eucalipto en su etapa de adultez consume 12 litros de agua al día, por eso es que los territorios se han secado en el sur de Chile”.
El trabajo con comunidades
La investigación también contempla “historias de resistencias al modelo de producción forestal, protagonizadas por hombres y mujeres mapuche que le dicen “basta” a la explotación de “palos” que destruyen su mawida y los privan de agua”, señala el artículo.
El texto recoge los relatos de distintas comunidades, como los son la Comunidad Kellgko en la localidad de San Ramón (Sector Norte); Comunidad Lorenzo Quintrileo, en la localidad de Quidico (Sector Centro); Comunidad Milla Rayen en la localidad de Las Misiones (Sector Sur); y, finalmente, Comunidad Alto Primer Agua (Sector Sur).
«Hay esperanza en las comunidades de tener un modelo alternativo al que ya está impuesto. Las soluciones vienen desde abajo hacia arriba, es lindo ver eso, porque mantienen la esperanza a pesar de tener todo en contra”, reflexiona Manuel Fuenzalida. “Hay esperanza en las comunidades de tener un modelo alternativo al que ya está impuesto, porque creen en otras posibilidades para el territorio. Las soluciones vienen desde abajo hacia arriba. Es lindo ver eso, porque mantienen la esperanza a pesar de tener todo en contra”, reflexiona Fuenzalida.
A su vez, plantea que «es altamente probable que si uniéramos esto con el trabajo de Pablo Mancilla, un colega que admiro bastante –El mapa que muestra cómo la expansión forestal presiona a los mapuche en la provincia de Arauco– el nivel de erosión actual y potencial en la región, los resultados serían bastante similares. Es decir, altos niveles de erosión particularmente en los lugares donde actualmente hay plantaciones forestales, que una vez taladas, y no bien manejadas, pueden dejar los suelos desnudos y propensos a un alto nivel de degradación».
Mientras que Susana Huenul comenta que dentro de su trabajo han acompañado “iniciativas de protección de nacientes de agua en los predios de las mujeres. Con el pasar de los años hemos ido conociendo modelos y enfoques de trabajo, y actualmente apoyamos iniciativas más amplias vinculadas a la restauración ecológica y bosques comestibles, como una manera más integral y acorde a los conocimientos que existen en este territorio”.

Fuente Interferencia - ecosistemas
 

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