…Y así fue, de amanecer en amanecer, nos quedamos sin mundo

Por Mario Briones R.
(Chile - El Ciudadano)

El camino de la humanidad, esa esencia de transitar todos los individuos conviviendo en paz y con derechos iguales para ser parte de una misma civilización, fue distorsionada en el tiempo, plagado por enormes enfrentamientos de increíble crueldad, hasta que el poder y la avaricia se apoderaran de la mente y del corazón del hombre. Las cualidades de la solidaridad y la colaboración, que alguna vez acompañaron los inicio de la vida humana para enfrentar un mundo desconocido, lleno de depredadores, fueron sepultadas profundamente en la psiquis de los individuos de hoy, guiados por una ideología que asumió el control de la humanidad, justificando y propiciando sangrientos enfrentamientos, para que los “elegidos” pudieran someter a los demás, “paganos, pobres, etc.” ¿Y cómo endurecieron el corazón del hombre en los últimos siglos? Surgieron las poderosas fuerza de los Rockefeller, los Rothschild, JP Morgan, Carnegie, etc., que crearon exclusivas organizaciones, como el grupo Bilderberg, la Comisión Trilateral y tantas otras, que sirvieron para reclutar a los políticos, militares, industriales, financieros, ideólogos, profesionales y líderes que fueron formados en las universidades financiadas por estos multimillonarios. Acumularon tanta riqueza que crearon una banca privada sobre la cual establecieron la FED, para multiplicar el dinero, expandir su poder y fomentar su “doctrina” que los convirtió en paladines del bien, incluso para redactar su propuesta original sobre cómo debía ser la ONU, presentada a Franklin D. Roosevelt.
En 1985 Ronald Reagan llegó a decir, “…la historia vuelve a pedirnos que seamos una fuerza al servicio del bien en este planeta”. Los estadounidenses se sintieron orgullosos de ser los redentores del mundo y así lo expresaron sus políticos, intelectuales, líderes religiosos y buena parta de la ciudadanía que comulgó en su fe. La conciencia de poder los impulsó a someter a otros seres humanos, eliminando competidores, desde la guerra de secesión y luego en su rol en la I Guerra Mundial, un conflicto inter imperialista en Europa que permitió una enorme expansión del mercado para EE.UU., además de un gran beneficio económico, debido al endeudamiento de la Europa en guerra, que los hizo despegar en condición de gran potencia mundial, hasta que la locura de los años 20 en adelante, les pasó la cuenta con la gran depresión en los 30´s, cuyas consecuencias fueron desastrosas para este pequeño país.
La retro alimentación de la doctrina del imperio y la avaricia, fueron conformando el mundo occidental hasta la condición actual. Los demonios fueron soltados en la vieja Europa, originariamente surgidos de facciones escindidas de las luchas religiosas, como el puritanismo basado en Calvino, inspirador del pensamiento de creciente importancia desde fines del siglo XVI. Crearon la doctrina de la naturaleza de su Dios y del hombre que siguieron refinando hasta nuestros días, en que olvidaron su génesis, de vivir con los demás y no contra los demás. Luego la II Guerra Mundial permitió desarmar otros imperios y se consagró el derecho de matar cuando fuera necesario. Su soberbia los llevó a responsabilizar a su Dios por la provisión de facultades para matar. Un ejemplo de aquello lo encontramos en el premio Nobel de física en 1927, Arthur Compton. Fue un destacado participante en la investigación de la bomba atómica, y no sintió ningún peso en su conciencia por la muerte de cientos de miles de japoneses, cuando expresó, “No sólo creo que Dios nos ha perdonado la acción de arrojar las bombas, sino que únicamente con su ayuda e inspiración logramos que nuestro trabajo pudiera realizarse a tiempo”.
Y después vinieron las demás guerra, Corea, Vietnam, etc. En esta última con 51.000 muertos y una generación marcada con miles de veteranos, muchos de ellos deambulan dementes. El objetivo estaba cumplido, lo importante para la economía era producir una gran cantidad de armamentos y pertrechos aunque no rentabilizara como inversión. La producción bélica desaparece en el instante que ocurre la acción de guerra, las bombas, balas explotan, los aviones, barcos se destruyen y termina su vida útil. Recientemente miles de millones de dólares en equipo militar se ha destruido en Irak, porque el costo de regresarlos a EE UU es mayor al valor como equipo. Y qué importa, si ya cumplieron su finalidad, Bush y sus poderosos socios se adueñaron del petróleo en Irak.
La resistencia civil de hoy, en todas partes, hace muy complicado hacer guerras, pero pueden idear modernos mecanismos, instrumentos y acuerdos para conducir a la humanidad a estrictos sometimientos de poder, propiciados por ese neo liberalismo aberrante y despiadado que no perdona nada. De ahí surgieron los orgullosos neo liberales criollos, hoy con E. Matthei aspirando a la presidencia. Su principal estrategia es el servilismo al extranjero, servir al mundo de los “buenos”, ese que ha definido su Dios como el estándar normal de una nación “decente”, aquellas que han adherido a sus valores, para diferenciarlas de las naciones “malas” que cargan con el estigma de ser sociedades rebeldes, comunistas, revolucionarias, terroristas, o como quieran llamarlas.
A través del tiempo nos han aplicado todo tipo de políticas, intervenciones, controles financieros, el auspicio de golpes de Estado, pérdida de los recursos económicos como el cobre, los TLC, la globalización de mercados y ahora corresponde afinar las políticas y los acuerdos de nuestra dependencia. Se aproxima una nueva intervención. Partió en año 2008, y no es mucha la población que la conoce. Se llama TPP, por su sigla en inglés. Su nombre es, Trans-Pacific Strategic Economic Partnership, o Trans-Pacific Partnership, (TPP). El Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Cooperación Económica, tratado de libre comercio multilateral, que involucra a 12 naciones: Estados Unidos, Japón, Australia, Nueva Zelanda, Malasia, Brunei, Singapur, Vietnam, Canadá, y los latinoamericanos México, Perú y Chile. En pocas palabras se trata de la creación de una plataforma para una potencial integración económica en la región del Asia-Pacífico, considerando los países señalados, para promover la creación de una alianza estratégica mayor, para la liberalización del comercio en la región.
Es de carácter secreto. Como “privado”, lo definió la Dirección de Relaciones Económicas Internacionales (Direcon) de Chile para las conversaciones entre nuestro país y los demás países que se encuentran negociando el TPP, que contiene medidas que repercutirán directamente en la legislación chilena respecto a los derechos de autor en Internet y que tienen que ver directamente con la población y cómo se la controla. El TPP busca convertir a los proveedores de acceso a Internet en los responsables de censurar contenidos unilateralmente, sin intervención de un organismo superior, como el poder judicial, que garantice nuestros derechos. Además, busca endurecer las sanciones a las infracciones del derecho de autor, penalizándola con multas, desconexión de Internet y hasta cárcel.
El TPP propone adoptar y fortalecer las problemáticas reglas de privacidad transfronterizas de la Apec, que se desarrollaron sin participación de las organizaciones de consumidores ni grupos dedicados al tema de la privacidad. El TPP hará que el acceso a la música, películas, libros y conocimiento en general sea mucho más difícil y caro. El experto, como Daniel Álvarez, abogado y profesor en privacidad y tecnología de la Universidad de Chile, apunta a que los principales favorecidos con estas normas, obviamente, serán los intereses norteamericanos, es decir, las transnacionales donde está el 1% de los más ricos, y que ahora, a través de negociaciones secretas, pretenden controlar lo que hace su mente, mediante lo que puede o no ver, a través de Internet.
Han reconocido que espían a sus propios ciudadanos y al resto del mundo. Muchos se preguntan, ¿cómo se mantiene EE UU, pese al enorme déficit, el gasto y una colosal deuda en dólares que cada vez valen menos? Nos amaestraron para convertirnos en consumidores de hamburguesas, aparatos electrónicos, celulares y vivimos felices, a cambio de nuestro territorio, cobre, litio, etc., que nos pagan con abalorios, con canicas. Sin duda que la fuerza y la extorsión sobre pequeñas naciones como la nuestra, nos obligan a obedecer sus designios como imperio. Se saltan las resoluciones de las Naciones Unidas, atacan o invaden unilateralmente a cualquier país. En el acuerdo de Bretton Woods se opusieron a que los países acreedores y los deudores estuvieran obligados a mantener una balanza comercial equilibrada y, en caso de incumplimiento, a pagar intereses sobre la diferencia.
Anticiparon lo que vendría, por lo que harían. Determinaron por sí y ante sí desvincular el oro del dólar porque era el momento de iniciar el envilecimiento del dólar como medio de pago mundial y licuar las reservas que hoy suman más de US$ 10 millones de millones en los países obligados a recibir sus pagos, pese a los enormes desequilibrios fundamentales exhibidos, que anticipa su propio declive. La ola de desconfianza con el dólar se ha intensificado en nuestros días, con el Bundesbank alemán y los políticos alemanes presionando para repatriar el oro almacenado en la Reserva Federal de EE.UU., desde los tiempos de la guerra fría, oro que probablemente ya gastaron.
Nuestra idea de país democrático e independiente de ayer, de hoy o de mañana no es más que una ilusión, porque cuando Chile quiso ser autónomo y nacionalizó los recursos mineros, pronto fuimos informados del precio que tendríamos que pagar. La población fue aplastada, más de 3.000 muertos, cientos de miles violentados por militares férreamente adoctrinados en la Escuela de las Américas. Ahora, agreguemos una atomización de la clase política de centro izquierda, dedicada a demolerse entre ellos mismos para engañar nuevamente a la población con cambios que no vendrán. Podremos cambiar el nombre de las calles, hacer como que subimos los impuestos, algunas ayudas para los que tienen el agua hasta el cuello, etc. Pero, para hacer grandes cambios tenemos que pedir permiso a los dueños del país, a las transnacionales, a la banca extranjera, a los amos del poder financiero, a los dueños del mundo.
Un documento de 16 pagina, publicado en junio de 2013, del conocido banco norteamericano de inversiones JPMorgan, preparado por el grupo Europa Economic Research de JPMorgan señala, “El ajuste de la Zona Euro, una tarea a medio hacer”. Este informe comienza afirmando que las medidas financieras son necesarias para garantizar que las principales empresas de Servicios de Inversión, como JP Morgan, puedan seguir obteniendo enormes beneficios de sus actividades especulativas en Europa. Después, los autores sostienen que son necesarias reformas políticas destinadas a acabar con la oposición a las medidas impopulares de austeridad, que son aplicadas en nombre de los Bancos. Sí, fue Europa la creadora de los monstruos que se descolgaron desde el norte al sur.
August Kowalczyk y otros (prisionero Nº 6804 de Auschwitz), narran en un libro, “Las raíces nazis de la UE de Bruselas”. No debemos olvidar que muchos científicos nazis, como Wernher von Braun fueron muy bien recibidos en EE UU después de la guerra y que el cartel alemán IG Farben, formado por Bayer, BASF, Hoeschst y otras compañías químicas, petroquímicas y farmacéuticas pertenecían a multimillonarios originados en la industria del petróleo que han dominado el mundo. BASF/IG Farben Degesh produjo el gas Zyclon B utilizados por los nazis para asesinar entre uno y tres millones de personas en los campos de concentración. Son los mismos ligados a la industria del petróleo, a la Standard Oil Co de Rockefeller en sus intentos por adueñarse del mundo desde Europa, fallaron, pero que importa, si lo lograron sus socios de EE UU… y así fue, de amanecer en amanecer, nos quedamos sin mundo.

Imagenes: http://esp.rt.com - informacionporlaverdad.wordpress.com -

Entradas populares de este blog

Francia: ‘Mi orina contiene glifosato, ¿y la tuya?’ Denuncia contra el polémico herbicida

Insumisión, deconstrucción, decrecimiento

La humanidad tiene una oportunidad: La restauración masiva de bosques