¿Qué es la Corriente de Florida? El fenómeno que alteraría el clima en todo el mundo si se detiene
La Corriente de Florida es una de las piezas más importantes del sistema climático del planeta. Forma parte de la AMOC (Circulación Meridional de Retorno del Atlántico), una red de corrientes que transporta calor desde los trópicos hacia el Atlántico Norte. En 2026, nuevas mediciones científicas y eventos climáticos recientes han reactivado el debate sobre su estabilidad y sobre las posibles consecuencias de un debilitamiento prolongado.
por Carolina Gutiérrez Argüelles
¿Qué es la Corriente de Florida y de dónde viene?
La Corriente de Florida es una corriente oceánica cálida que fluye entre la península de Florida y las Bahamas. Se origina cuando el agua del Atlántico entra al Caribe, atraviesa el Canal de Yucatán hacia el Golfo de México y luego es expulsada con fuerza por el Estrecho de Florida rumbo al Atlántico. Transporta alrededor de 30 millones de metros cúbicos de agua por segundo, lo que la convierte en una de las corrientes más potentes del mundo.
Esta corriente es la etapa inicial de la Corriente del Golfo. Al avanzar hacia el norte, el agua pierde temperatura, aumenta su densidad y se hunde cerca del Atlántico Norte, cerrando así el ciclo de la AMOC. Este mecanismo funciona como una “cinta transportadora” que redistribuye energía térmica en el hemisferio norte.
¿Qué está ocurriendo actualmente y qué dicen los estudios?
Durante décadas, algunos estudios sugirieron que la AMOC mostraba señales de debilitamiento. Sin embargo, un análisis publicado en 2024 revisó casi 40 años de mediciones en el Estrecho de Florida y concluyó que la Corriente de Florida se ha mantenido relativamente estable, tras corregir errores en cálculos vinculados a variaciones del campo magnético terrestre.
Aun así, la preocupación persiste por el aumento de agua dulce procedente del deshielo del Ártico. Este aporte reduce la salinidad y densidad del agua, dificultando el proceso de hundimiento que impulsa la circulación. En febrero de 2026 se reportaron anomalías térmicas en Florida y descensos relevantes de salinidad en zonas del Atlántico Norte, lo que refuerza la necesidad de monitoreo constante. No hay evidencia de un colapso inmediato, pero sí de un sistema sensible al cambio climático.
¿Cómo afectaría al mundo un debilitamiento?
Si la Corriente de Florida y la AMOC se debilitan de manera sostenida, las consecuencias serían globales. Europa Occidental podría experimentar inviernos más fríos debido a la reducción del transporte de calor hacia el norte. Al mismo tiempo, cambiarían los patrones de lluvia en África y Sudamérica, afectando sistemas agrícolas y disponibilidad de agua.
Además, un debilitamiento reduce la capacidad del océano para redistribuir energía, lo que altera la circulación atmosférica. Esto puede intensificar fenómenos extremos en algunas regiones y provocar sequías prolongadas en otras. También impactaría ecosistemas marinos, ya que estas corrientes transportan nutrientes y oxígeno esenciales para la vida oceánica.
Impacto en México: huracanes, lluvias y nivel del mar
Aunque la Corriente de Florida se ubica frente a Estados Unidos, México no está aislado de sus efectos. Si la circulación atlántica pierde fuerza, el calor podría acumularse en el Caribe y el Golfo de México, proporcionando mayor energía a los ciclones tropicales. Esto incrementaría la probabilidad de huracanes más intensos y de rápida intensificación.
También podrían modificarse los cinturones de lluvia que influyen en el territorio mexicano. Algunos modelos climáticos indican posibles sequías más severas en el norte y centro del país, mientras que el sur podría enfrentar precipitaciones más intensas. En las costas del Golfo, un debilitamiento podría favorecer un aumento adicional del nivel del mar, lo que incrementaría la frecuencia de inundaciones en ciudades bajas y vulnerables.
Entre estabilidad actual y riesgo futuro
Las mediciones más recientes indican que la Corriente de Florida no está colapsando. No obstante, el sistema climático es complejo y responde a múltiples variables. El aumento sostenido de temperaturas globales, el deshielo ártico y los cambios en la salinidad constituyen factores que podrían alterar gradualmente el equilibrio de la AMOC en las próximas décadas. La ciencia coincide en que cualquier transformación sería progresiva y no repentina. Sin embargo, sus efectos acumulativos podrían redefinir patrones climáticos regionales y globales.
La Corriente de Florida es, en esencia, un regulador térmico del Atlántico. Hoy se mantiene activa y relativamente estable, pero el contexto climático actual exige vigilancia constante. Comprender su funcionamiento permite dimensionar que el clima no depende de un solo país ni de una sola región: es un sistema interconectado. Si esa gran cinta transportadora pierde fuerza, los cambios no serían locales, sino compartidos por todo el planeta, incluido México.
Fuente: https://ecoosfera.com/sci-innovacion/futuro-corriente-florida-amoc/



