viernes, 21 de noviembre de 2008

El desarrollo tecnológico y los graves conflictos en territorios indígenas de América Latina

autor : Juan Pérez Archibold, Sociólogo, Kuna-Panameño 
Las crecientes exigencias del mercado, han ido creando necesidad inmensurable por los recursos naturales, y así han organizado inmensas empresas transnacionales que actúan a nivel planetario, impulsados por el lucro, sin control alguno, imponiendo su poder. Este poder ha provocado graves conflictos en detrimento de los pueblos indígenas. Y así, la historia lo ha demostrado. El oro en tiempos de la conquista produjo masacres de indígenas de Abia Yala y en la actualidad el diamante, cobre, petróleo, energía, agua, aire, coltan, tierras, desplazan poblaciones indígenas en la mayoría de los países de América Latina.
Por eso, no es gratuito, que los movimientos indígenas con sus reclamos sociales hayan puesto a los pueblos indígenas y negros en la mira de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y los organismos de seguridad de los Estados. Según la CIA, en su informe “Tendencias Globales 2015″ , los gobiernos y los ejércitos de América Latina tienen una nueva amenaza que enfrentar en esta década: los movimientos indígenas de resistencia. ” Estos movimientos se incrementarán, con la ayuda de redes internacionales de activistas defensores de los derechos indígenas, por bien organizados grupos de derechos humanos y ambientales. Las tensiones se intensificarán a lo largo del área que va de México al Amazonas, en el noreste de India y en el Archipiélago Indo-Malasio” .
Esto es cierto y real, si tomamos en cuenta que los grandes yacimientos de minerales, las tierras para el biocombustible, agua para las hidroeléctricas, riqueza en la biodiversidad, se encuentran ubicadas en territorios indígenas y los dueños no están dispuestos a cederlos.
Ya lo previsto por la CIA se ve a lo largo de Abia Yala. Los indígenas tzotsiles de México languidecen en las prisiones chiapanecas por defender sus tierras y su cultura; los fantasmas de los miles de mayas asesinados en Guatemala; centenar de Mapuches presos que se abaten en las cárceles de Chile por la ley antiterrorista aplicada por Bachelet; los desplazamientos de los indígenas con el recién acordado Proyecto Chávez-Lula-Kirchner de un Mega-Gasoducto de 12.000 kilómetros que extiende su destrucción desde Venezuela hasta la Argentina , pasando por Brasil y Uruguay y que afecta de manera irreversible la identidad y la vida de los pueblos y los frágiles ecosistemas de la Guayana Venezolana y la Cuenca Amazónica ; y los desplazamientos de Naso y Ngobe Bugle por los embalses de Chanquinola en Panamá.
Lo que será en el futuro, de nuestros países, Colombia es ejemplo: es un hecho que las zonas donde se produce el mayor desplazamiento de los pueblos indígenas en Colombia coinciden con aquellas que disponen de recursos estratégicos atractivos para la inversión extranjera: el Putumayo y en Caquetá, que disponen de petróleo; en el Chocó, la región con un mayor índice de biodiversidad del planeta, donde se está arrasando la selva para cultivar la palma africana para utilizar su aceite como combustible; en Arauca y Casanare, con grandes reservas de petróleo; en el sur de Bolívar, con las minas de oro; en La Guajira , con las mayores minas de carbón del país. Todas estas áreas poseen riquezas naturales de gran valor para el mercado mundial, por lo que no es extraño que se encuentren totalmente militarizadas y que se produzca en ellas la mayoría de las violaciones de los derechos humanos.
Por eso, los territorios indígenas, están en la mira de las grandes empresas transnacionales petroleras, comunicaciones, eléctricas, bancas. Eso es, Petróleo+Fibra óptica+interconexión eléctrica+dinero= una ecuación perfecta para esquilmar a los pueblos indígenas. El control de los recursos, para el desarrollo de la economía del mercado, puede considerarse como la principal causa del desencadenamiento de los conflictos en América Latina y en el mundo como lo prevé la CIA.
Para crear condiciones adecuadas, para estas empresas, las guerras son necesarias e importantes. Ya que en ellas, ganan los países fabricantes y traficantes de armas; las empresas actúan con libertinaje; prosperan gobiernos corruptos, y los militares actúan con impunidad. No se negocia en la mesa sino se “criminalizan” los reclamos sociales, acusándolo de “terrorista”, encarcelando y asesinándolos.
De esta manera, la gran presión de la economía neoliberal llevara en el futuro a pueblos indígenas a masivas protestas en duración, intensidad y participación. Los millones de empobrecidos por el modelo neoliberal resisten como pueden y acumulan fuerzas. Como me dijo, Nelegua, vidente kuna: “un día esas fuerzas en Abia Yala explotaran como volcanes encendidos, coordinados motivados por sus Chamanes, Nelegan junto con su Urrigan, para construir una casa, en la que todos quepamos en igualdad, equidad e identidad”.
Publicado en boletín 473 de ATTAC