Los hackers salen en defensa de WikiLeaks y declaran una guerra



AFECTARON TAMBIÉN A LA FISCALÍA DE SUECIA



Un grupo de piratas cibernéticos, conocido como “Anonymous”, comenzó la Operación Devolución y bloqueó las páginas de todas las empresas que cerraron las cuentas por las que el sitio de Julian Assange recibía donaciones. 

 

La paranoia de varios gobiernos ante las filtraciones de WikiLeaks, encabezada por el de los Estados Unidos, provocó que un ejército de ciberpiratas lanzara la primera guerra de la era de la información. La Operación Vengar Assange, organizada por hackers a raíz del cerco que está sufriendo el sitio y su creador, Julian Assange, consiguió derribar parte de los sistemas informáticos de Mastercard, prueba del poder de la movilización espontánea. La compañía de crédito había decidido el martes cerrar la cuentas del sitio, al igual que Visa y PayPal, para impedirle recibir donaciones. El director de esta última compañía, focalizada en pagos online, admitió haber recibido presiones del gobierno de los Estados Unidos para tomar tal determinación (ver recuadro).
Por otra parte, WikiLeaks continuó filtrando documentos pese a la detención de su fundador. Entre los cables más importantes, se encuentra uno que revela que Libia amenazó al Reino Unido con “terribles” represalias comerciales si no liberaba al acusado del atentado contra el avión de pasajeros de PanAm que cayó en la localidad escocesa de Lockerbie en 1988.
En un canal de IRC (Internet Relay Chat) desde el que está dirigiéndose el ataque contra Mastercard, el moderador estableció como título “Operación Payback. Objetivo: www.mastercard.com. Hay algunas cosas que WikiLeaks no puede hacer. Para lo demás está la Operación Payback.”
A mediodía de ayer, más de 1800 bots (robots cibernéticos) inundaron con ataques la página de Mastercard. La empresa reconoció dificultades en algunos de sus servicios.
”La primera guerra de la información ha empezado. Envía por Twitter y coloca esto en cualquier lugar”, proclamaba uno de los ciberpiratas. Otros solicitaban que el grupo dirigiera sus ataques contra PayPal, VISA e incluso la organización Fox News. Pero los responsables de Anonymous, como se autodenomina el grupo de hackers, mantienen el ataque contra Mastercard. “Por favor, dejar de sugerir nuevos sitios. Los líderes de ‘Anon’ han decidido que mastercard.com debe permanecer apagado. De esa forma afectaremos el precio de sus acciones. Gracias”, explicaba otro usuario.
Anonymous también consiguió afectar gravemente el funcionamiento de PostFinance, el banco suizo que también bloqueó su cuenta a WikiLeaks, y a la firma de abogados suecos que representa a las dos mujeres que han acusado a Assange de abusos sexuales, e incluso a la fiscalía.
Anonymous es un colectivo de ciberpiratas que se reúne habitualmente a través de la página web <4chan.org>, un simple sitio de Internet que es utilizado por sus usuarios para colgar mensajes, fotografías o simplemente discutir de política.
Este no es el primer ataque lanzado por Anonymous. Se considera que el grupo ha facilitado la identificación y arresto de varios pederastas, y es responsable del Proyecto Chanology iniciado en 2008 para protestar contra la Iglesia de la Cienciología. “Aunque no estamos afiliados con WikiLeaks, luchamos por las mismas razones. Queremos transparencia y atacamos la censura”, dijo el grupo.


Fuente: tiempoargentino.com


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Los responsables de los ataques de Anonymous

¿Son hackers?
En principio no. Los hackers son personas apasionadas por la seguridad informática, por la programación, por el diseño de aplicaciones, por las entrañas de Internet... Puede que entre los miembros más activos de Anonymous se encuentren algunos hackers, pero el sistema utilizado para bloquear las páginas web requiere la colaboración de multitud de individuos, miles o incluso millones de internautas convencionales unidos por una misma causa. El sistema empleado por Anonymous es el ataque de denegación de servicios (DoS), que consiste en provocar un aumento del tráfico de una página web para provocar su saturación y hacerla inaccesible.

¿Son crackers?
No. Los crackers son hackers criminales (a menudo se les suele denominar simplemente hackers, algo que ofende a los hackers no delincuentes). Los ataques de denegación de servicio no son algo ilegal, tan sólo son muchas personas tratando de acceder a una web al mismo tiempo. "Es una forma de manifestación diferente a lo que estamos acostumbrados. Además, no es delito, no se utilizan códigos maliciosos ni es hackeo. Tan sólo consiste en que mucha gente intente acceder al mismo tiempo a una páginaweb. Es algo lícito", explicaba Emilio Castellote, experto en seguridad de PandaLabs a 20minutos.es.

¿Son colaboradores de Julian Assange?
No. En un manifiesto, el grupo Anonymous afirma no tener ninguna relación con el sitio web ni su autor, pero le apoyan porque ambos defienden los mismos principios: la transparencia y la anticensura. "Aunque no estamos afiliados con Wikileaks, luchamos por las mismas razones. Queremos transparencia y atacamos la censura. No podemos permitir que esto pase", explicaba el grupo.

¿Son ciberactivistas?
Sí. "Estamos en todas partes. somos todos. Somos Anonymous (anónimos)", decía uno de los miembros en una entrevista concedida a The Economist. Los responsables de los ataques son miles de internautas anónimos de todo el mundo unidos por una misma causa, personas que creen en la necesidad de la existencia de Wikileaks y que se han unido bajo la bandera de Anonymous para hacer fuerza. Su campo de batalla y sus armas son la misma cosa: Internet. Los foros, los chats, Facebook o Twitter son los medios que les sirven para coordinarse y una sencilla aplicación gratuita es la que amplifica su poder.

¿Son hacktivistas?
En este punto es donde comienzan las dudas, donde se inicia el debate. El hacktivismo es la protesta activa realizada mediante herramientas digitales para defender una idología u opinión determinada. ¿El uso de la aplicación de Anonymous no convierte entonces a los ciberactivistas en hacktivistas? Serían usuarios de Internet convencionales haciendo uso de herramientas propias de hacker.Según Juan Santana, de Panda Security, lo que está claro es que no estamos ante ningún delito: "En este tipo de acciones (a diferencia de aquellas iniciadas por ciberdelincuentes), no se busca ningún beneficio más que la de reivindicar unos derechos que consideran lícitos y dar a conocer una posición o protestar por lo que se considera injusto. En este sentido, es importante distinguir entre unos ataques y otros".

Sin embargo, Santana admite que "los medios usados no siempre están permitidos por la legislación de los distintos países, pero sí está claro que la legislación en este ámbito, como en muchos otros, va por detrás de la realidad y se hace necesario una revisión profunda de los derechos y obligaciones de los usuarios en un mundo que va mucho más deprisa de lo que las instituciones legislativas pueden seguir (y de lo que algunas empresas querrían…)".

El hacktivismo puede ser "una forma políticamente constructiva de desobediencia civil anarquista o un gesto anti-sistema indefinido" según quién utilice el término. De hecho, la postura crítica contra este movimiento considera que los ataques DoS son un ataque a la libertad de expresión, que tiene consecuencias indeseadas como la pérdida de recursos y que, al final, no sirve para conseguir nada.

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