Chile: Neltume: la última megacentral hidroeléctrica que la resistencia hunde


Un triunfo de las organizaciones sociales que llevan una década enfrentándose a megaproyectos, logrando detener la instalación de Sn Power, realizando cuestionamientos a la viabilidad del derrumbado proyecto San Pedro de Colbún, del grupo Matte, y que finalmente han detenido el proyecto Central Neltume.


Javier Karmy Bolton

“Ahora que Endesa-Enel retira el trazado del tendido eléctrico, significa que la Central Neltume se acabó”. Así de categórico es Pedro Cardyn, vocero de la Red de Organizaciones Sociales y Ambientales de Panguipulli ahora que oficialmente se conoce la resolución exenta n° 13, del 27 de marzo de 2017 en que se indica que se tiene por “desistido” el Estudio de Impacto Ambiental del proyecto “Línea de Alta Tensión S/E Neltume – Pullinque”. Esto pone una lápida a la hidroeléctrica tras diez años de resistencia en la Región de los Ríos.
La Línea de Alta Tensión buscaba construir y operar la infraestructura para transmitir e inyectar al Sistema Interconectado Central (SIC) la energía que iba a generar la futura Central Hidroeléctrica Neltume y pese a que estaba aprobado, faltaban aspectos fundamentales para su viabilidad. Aún así, las presiones que realizaron a las autoridades y a las comunidades fueron muy agresivas. Parte de la estrategia fue presentar el proyecto por partes, exhibiendo la Línea de Alta Tensión como un proyecto individual, la Central como otro y la Galería de prospección como un tercero, además de otras partes de la infraestructura fundamentales para el funcionamiento de la central. Es decir, como si fueran proyectos en sí mismos. Con esto se evitaba la sumatoria de impactos ambientales.
Esta es “una victoria de diez años de lucha que significó un inmenso trabajo, pues utilizamos una estrategia diversa en que complementamos lo jurídico con la movilización social, las denuncias, los viajes a la asamblea de accionistas a Italia, al parlamento europeo, etcétera”, dice Cardyn, quien agrega que este triunfo es el resultado de la lucha de todas las organizaciones del territorio.
En el territorio llevan más de una década enfrentándose a megaproyectos, logrando detener la instalación de Sn Power, realizando cuestionamientos a la viabilidad del derrumbado proyecto San Pedro de Colbún, del grupo Matte, y que finalmente ha detenido el proyecto Central Neltume, que pretendía inyectar al SIC unos 500 MegaWatts, explicó la Red de Organizaciones Sociales y Ambientales de Panguipulli en un comunicado, tras enterarse de esta nueva victoria que en la región.
Problemas tras problemas
Este proyecto se remonta al año 2010, en un sector cordillerano de la Región de los Ríos, donde comunidades mapuche y no mapuche convivían sin problemas y se unieron para hacerle frente. Más al sur había ocurrido el desastre del Alto Biobío con el megaproyecto hidroeléctrico Ralco.
Si bien, como es lógico, en un comienzo se pensaba que Endesa-Enel tenía los derechos de agua para operar, “fueron las comunidades las que lograron demostrar que no los tenía”, recuerda Pedro Cardyn, quien agrega que “tampoco tenía el terreno donde construir las faenas”. De hecho, este último aspecto fue una de las partes conflictivas en el proceso de evaluación ambiental, pues Víctor Petermann, dueño de la minera Delfín, había arrendado a Endesa-Enel un terreno que no podía asegurar que le pertenecía, pues había estado en litigio con las comunidades mapuche Inalafquén y Callicul, quienes se acercaron a hablar con el empresario minero.
Pero uno de los momentos más álgidos del conflicto fue entre los años 2014 y 2015, cuando al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) intentó implementar la Consulta Indígena que supuestamente iba a cumplir con los niveles que dictamina el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Sin embargo, “fue realizada por el SEA sin ningún estándar mínimo establecido”, asegura Cardyn. Es decir, no fue de buena fe, no fue previo, no fue informado, no era vinculante y, además, el SEA de Los Ríos realizó sesiones con los ejecutivos de la empresa. En definitiva, “¿qué consulta indígena es esa?”, pregunta Cardyn, quien califica la situación como una aberración.
Es más, en una sesión de la supuesta Consulta Indígena, ejecutivos de la hidroeléctrica ofrecían beneficios y compensaciones a los asistentes, en vez de entregar información como había sido solicitado. Paralelamente, generaron las condiciones que tensionaron la reunión, aduciendo como un problema la presencia de periodistas en el encuentro, cuando el proceso debía ser transparente, libre e informado. El punto se resolvió con una votación a mano alzada, tras la promesa de que los periodistas no registrarían la sesión.
También se denunció que el SEA de Los Ríos recibía a los ejecutivos de Endesa-Enel en pleno proceso de evaluación ambiental. En cambio, la misma autoridad dejaba fuera a las comunidades. El SEA era la institución que implementaba la Consulta Indígena. Por eso, las comunidades rechazaron la Consulta Indígena en su momento. Tanto así , que ni Endesa-Enel ni el SEA dieron respuestas a las comunidades.
Otro Ralco
Este proyecto trae reminiscencias de lo ocurrido en la década de los ’90 con el proyecto Ralco, en el Alto Biobío, pues -tal como ocurrió entonces- “parte de la Central Neltume se pretendía emplazar en un espacio ceremonial espiritual, donde se hace el gnillatún de las comunidades del Lago Neltume”.
Tras siete años de insistencia en el territorio, Endesa-Enel no pudo construir nada de la infraestructura, siendo para las organizaciones una paradoja pues, si bien lograron defender la naturaleza y el territorio, “generó un daño social y comunitario brutal”, sostiene Cardyn.
Es más, según el dirigente, Endesa-Enel financió al menos ocho velorios y funerales como parte de la agresiva estrategia para penetrar en las comunidades. “No conozco indicadores para señalar el grado de daño social y comunitario que la empresa ha generado en el territorio”, dice Cardyn, pues existen familias con depresión, otras peleadas, otros no se hablan, debido a que “lo que ha hecho la empresa y el Estado fue violentar en lo más profundo la espiritualidad y la convivencia de las comunidades y no sabemos quién se hará cargo de reparar eso”.
Si bien las comunidades celebran la victoria alcanzada, también les preocupa que -tal como anunciara el ex ministro de Energía, Máximo Pacheco Matte- el territorio se convierta en un generador hidroeléctrico pero de minicentrales, ya que tendrían más facilidades para ser aprobadas.
Según datos que manejan en la Red de Organizaciones Sociales y Ambientales de Panguipulli, en la comuna existen unos 300 derechos de agua concesionados y 147 ya han sido entregados para uso eléctrico. Esto significa -de acuerdo a lo que se señala a partir de esas estadísticas- que “la mitad están destinados a uso hidroeléctrico, lo que en la práctica implica que no hay estero ni río de la comuna que no esté concesionado”.

Fuente:
El Ciudadano - Imagenes: ‪Netwar y Movimientos antisistémicos - WordPress.com‬ - ‪Chile Sustentable‬

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