Los riesgos medioambientales de la extracción petrolera en el Ártico

“Se estima que un 13% del petróleo no descubierto se encuentra debajo del Ártico, totalizando alrededor de 90 mil millones de barriles. Con la actual tasa de consumo, eso sería suficiente para satisfacer la demanda mundial durante unos tres años, pero extraerlo sería catastrófico para el Medio Ambiente.

La primera plataforma estacionaria de perforación de petróleo en el Océano Ártico, fue el proyecto ruso Prirazlomnaya en 2013. Otras petroleras también están compitiendo por perforar en las aguas árticas de Canadá, EEUU, Groenlandia y Noruega. Para los defensores del Medio Ambiente, este auge sería devastador y grupos como Greenpeace denuncian que tratar de extraer el petróleo del Océano Ártico, podría ocasionar muchos problemas, de los cuales citan los cinco más importantes.
El ruido En cada fase del desarrollo petrolero en el Océano Ártico, ya sea por fracking, plataformas de producción, oleoductos, terminales y petroleros, la perturbación acústica es inevitable. El ruido subacuático puede afectar la comunicación, la migración, la alimentación, el apareamiento y otras funciones importantes en ballenas, osos, focas, morsas, aves y peces.
La lejanía
Los ambientalistas recuerdan el desastre del Deepwater Horizon del Golfo de México hace cinco años y explican que, el hecho de estar apenas a 65 kilómetros de la costa más densamente poblada e industrializada de los Estados Unidos no ayudó en nada, dado que, para combatirlo se necesitó la movilización de cientos de barcos y una logística de planificación, control y acción muy importante. Y alertan que, si este tipo de accidentes se dieran en un lugar aislado como es el Océano Ártico, la llegada de la ayuda demoraría mucho más, las tareas de recuperación serían más difíciles, por lo hostil del territorio y las consecuencias para el Medio Ambiente resultarían prácticamente irreversibles.
El hielo marino Incluso si las tripulaciones de respuesta se movilizaran con rapidez para limpiar un derrame de petróleo del Océano Ártico, sus opciones serán limitadas, puesto que como bien señala el Fondo Mundial para la Naturaleza: "no existe un método eficaz para contener y limpiar un derrame de petróleo en aguas heladas".
La lenta o nula recuperación ecológica
El Océano Ártico tiene bajas temperaturas y poca luz solar, por lo que esas condiciones no ayudarían a la recuperación y si hubiera un gran derrame, indudablemente causaría una extensa mortalidad en plancton, peces, aves y mamíferos marinos, sin contar el daño fisiológico, alteraciones del comportamiento y reproducción, problemas de alimentación, etc. que se presentarían. Las especies en peligro se extinguirían sin remedio.
Las emisiones
El Ártico puede contener enormes cantidades de gas natural, alrededor del 30% del suministro no descubierto del planeta. El gas natural es más difícil de transportar que el petróleo, requiriendo tuberías o instalaciones que lo conviertan en gas natural licuado (GNL), momento en el cual puede ser transportado por camiones cisterna.
Ese tipo de infraestructura es escasa en el Ártico, por lo que, los ambientalistas temen que las plataformas podrían ser más propensas a quemar el gas extra en el mismo sitio, dado que el metano es un potente gas de efecto invernadero, pero esta combustión puede producir otros contaminantes, como el carbono negro, que hace que la nieve y el hielo absorban más calor, derritiéndose rápidamente.

Fuente: Medio Ambiente

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