Antropocentrismo contra Derechos Animales

El especismo es el prejuicio que consiste en considerar moralmente a los individuos según la especie a la que pertenecen, en lugar de según las características relevantes como la capacidad de sentir. La gran mayoría de las personas que apoyan conscientemente la explotación de los animales nohumanos lo hacen porque son especistas. Han sido educadas en esta forma de pensar.

«Considero al término especie como uno dado arbitrariamente, por conveniencia, a un conjunto de individuos que se parecen mucho entre sí.» aseguraba Charles Darwin
 
En el pasado ha habido una cantidad de definiciones sobre qué constituye una especie. Hoy se define genéticamente. Para los defensores del especismo, quienes creen que sólo los humanos tienen derechos, esto presenta las siguientes preguntas:
¿Por qué deberían darse derechos según los genes? Si los derechos deben darse según los genes, ¿por qué la línea debe trazarse en la especie, y no en la raza, el orden, el filum o el reino?
Algunos genes determinan el color de ojos, etc., ¿cuáles genes determinan derechos? Basar los derechos en la especie no es más racional que basarlos en la pigmentación de la piel o el género, que también están determinados genéticamente.
Como sociedad reconocemos los derechos básicos a conservar y proteger nuestras vidas y nuestros cuerpos. Consideramos a estos derechos inalienables, queriendo decir que nadie puede violarlos para su beneficio.
La sociedad reconoce a los humanos el derecho a la vida, debido a nuestro interés en evitar el daño y la muerte. Se nos da control sobre nuestro cuerpo porque no queremos que  nuestros cuerpos sean dañados ni utilizados para ser sometidos a la voluntad de otros. Como entendemos que todos tenemos los mismos intereses básicos, protegemos a los humanos de ser secuestrados, esclavizados, enjaulados, asesinados o mutilados. Como sociedad civilizada condenamos a aquellos que violan estos derechos en otros humanos.
Las evidencias que nos aporta la ciencia a través de la biología, la etología y la neurociencia, no presenta dudas acerca de la veracidad de afirmar que las vacas, cerdos, pollos y demás animales que usamos para comida y otros fines, también experimentan temor cuando sus vidas están amenazadas, dolor cuando sus cuerpos son mutilados, y aburrimiento y frustración cuando son confinados de por vida.
Los animales nohumanos dan notorias muestras de que valoran sus vidas y su libertad, y luchan contra el sometimiento, la mutilación y la muerte. Cuando les quitamos su vida o su libertad estamos violando los mismos intereses que protegemos en los humanos. La única diferencia es la especie.
Cuestionar y erradicar este prejuicio no es tarea fácil, como reconocía el propio Charles Darwin: «A los animales a quienes hemos convertido en nuestros esclavos, no nos gusta considerarlos como nuestros iguales.»
Ya que los demás animales pueden sentir, y tienen un interés en vivir, al igual que nosotros, ¿no deberíamos reconocerlos como merecedores de derechos inherentes?
Si el especismo es por tanto un prejuicio irracional y un criterio erróneo ¿no deberían gozar los demás animales de la misma protección que gozamos nosotros para sus vidas y sus cuerpos?
Como individuos responsables que somos, capaces de actuar éticamente, ¿cómo podemos justificar racionalmente nuestra continua explotación y matanza sobre sus vidas? Así lo denuncia Gary Francione: «Señalar que podemos explotar a los otros animales porque somos “superiores” no es más que decir que tenemos más poder que ellos. Y nada más. Y exceptuando los partidos fascistas, la mayoría de nosotros rechazamos la visión de que el poder establece lo que es correcto. Así que por qué, díganme, está ese principio tan ciegamente aceptado cuando se trata de nuestro relación con los demás animales.»

Fuente: http://filosofiavegana.blogspot.com.ar/2012/05/especismo-frente-derechos.html - Imagenes: ‪tnrelaciones.com‬

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