«Geocracia propone establecer un contrato social con nuestro planeta»(2ª Parte)
LGV: En Geocracia planteas la superación del Estado y su sustitución por asambleas de democracia directa. Teniendo en cuenta el marco legal y político actual, que dificulta profundamente este tipo de transformaciones, ¿crees que este contexto puede convertirse en un obstáculo importante para la viabilidad del nuevo paradigma? ¿Cómo imaginas una transición posible sin caer en dinámicas de confrontación o criminalización? ...porque tal como están restringiéndose libertades y modificándose legislaciones en muchos países, cabría pensar en que fuese calificada de ilegal, subversiva o incluso equiparada a un golpe de Estado o a un acto terrorista.
ÁdR: Sin duda habrá esos desplantes políticos. En unos países será más factible lograr asambleas e incluso cooperativas autónomas y en otros tomará más tiempo. Pero creo que el catalizador es la formación de comunidades a partir de las CCs, que es el primer paso. Al formar una pequeña comunidad que no viole leyes, pero adopte gradualmente una nueva forma de convivir, será más difícil la represión. A menos que se trate de un gobierno fascista donde te obliguen a, por ejemplo, consumir lo que no quieres, la no cooperación en el consumo es el arma más eficaz para ir gradualmente desmontando el sistema.
LGV: ¿Sería viable una estrategia legalista de inoculación de la democracia directa en las instituciones representativas, como defendían en España Democracia Directa Digital o Democracia Directa Informatizada en Uruguay hace casi una década, haciendo uso de las tecnologías digitales?
ÁdR: Creo que no se pierde nada con intentarlo. Creo que posiblemente se podrán ejercer acciones de democracia directa puntual. Por ejemplo, lograr el referéndum de alguna nueva iniciativa legislativa concreta. De hecho, en la democracia directa, con parlamentos, las figuras de referéndums —cuando la propuesta es parlamentaria— y plebiscitos —cuando la propuesta viene de la ciudadanía organizada— son esenciales y deben realizarse. Pero dudo mucho que se permita una elección directa del tipo de sistema económico o de un nuevo contrato social sin capitalismo.
Células geocráticas y medidas económicas
LGV: Tu propuesta de Células Ciudadanas busca romper la enajenación y fomentar la cohesión desde lo local a lo global. ¿Cómo aseguraría el paradigma geocrático que estas pequeñas unidades no se queden atrapadas en iniciativas aisladas?
ÁdR: El concepto, como expuse antes, es formar tu CC con el compromiso de que todos sus miembros se esfuercen por formar otra propia. Eso genera un efecto de polinización, pues cada célula ya tiene lazos establecidos con su célula original. Por ejemplo, acepto integrarme a una CC y al mismo tiempo formo la mía. Desde ese momento ya interactuó en dos CCs. Luego, conforme se va formando la suficiente masa crítica en una comunidad, un barrio, un sector de una ciudad y luego un municipio, llegará el momento de convocar a asambleas ciudadanas, para compartir experiencias, enriquecer las propias y establecer lazos permanentes de intercambio de todo, desde conocimiento hasta de recursos. Así se debe ir formando una bola de nieve hasta tener una masa crítica para objetivos concretos a nivel local, municipal y de comunidades, en el caso de España. Reitero que este proceso de aculturación y organización tomará décadas, mas es urgente.
LGV: Y ¿consideras que dichas Células se podrían entender como el germen de un Movimiento Gaiano capaz incluso de hacerse con el poder, en la línea de lo que plantea el chileno Fernando Raga en sus novelas, especialmente en Revolución en Gaia?
ÁdR: No conozco esa novela, pero está claro que es una posibilidad. Estamos hablando de un movimiento ecorrevolucionario global, por lo que no se puede pensar en una homogeneidad en el nivel de organización y alcance, puesto que cada contexto histórico, político, cultural y ecosistémico de cada sociedad es diferente. Lo que debe unir y ser homogéneo en este movimiento es el objetivo de reemplazar el capitalismo por un sistema ecosocial geocrático, donde Gaia manda y nosotros nos organizamos para obedecerla y cuidarla.
LGV: De hecho, volviendo a la estrategia basada en la no-cooperación, en el ensayo señalas que "muchas personas no podrían permitirse ir a la huelga dadas sus indigentes condiciones económicas". ¿No sería entonces necesario avanzar hacia un sistema paralelo al mercado y al Estado que garantice mínimos materiales mediante tierras y recursos aportados solidariamente? Precisamente esta aproximación encajaría con la propuesta ecoanarquista de las Cooperativas de Desarrollo Comunitario (CDCs) planteadas por Ted Trainer para ir creando un amplio colchón social para cuando colapsen el mercado capitalista y el Estado. ¿Estás de acuerdo en que existe esa convergencia de planteamientos?
ÁdR: Claro que sí. Tal vez no lo plantee tan claramente en el ensayo, pero volviendo al anexo E, propongo cuatro áreas de actividad de las células: 1) Talleres de Concienciación Ciudadana; 2) Programa de Recaudación de Fondos y/o Recursos; 3) Desarrollo de redes de economía comunitaria (CSER) y 4) Desarrollo de Campañas de Boicot de Consumo y Boicots Económicos Nacionales (CSER). Es un concepto básico que está para afinarse, enriquecerse y adaptarse a cada comunidad permanentemente.
LGV: En el nuevo paradigma se introduce un sistema monetario propio (Anexo D), basado en unos Certificados de Estimación Social (CES) que reemplazan la lógica de acumulación del dinero por la contribución a la comunidad. Explícanos en qué consiste este sistema y si se podría evitar que algunos miembros se beneficiasen de este sistema mientras otros cargan con la mayor parte del trabajo comunitario.
ÁdR: El concepto está desarrollado por Andrea Surbone, un miembro de Jus Semper, quien, por cierto, está por realizar un experimento de su propio paradigma, Filoponía, en Cuba. Consiste en la forma de retribuir por la contribución que realiza cada persona al bienestar comunitario, principalmente por su trabajo, mas no exclusivamente. No es dinero, no es un billete que puedas ir a cambiarlo por un producto y un servicio y luego quien te lo vende utilizarlo para sus propios fines o que puedas ahorrar y depositarlo en un banco. Está hecho para que consumas lo necesario para satisfacer todas tus necesidades reales dentro de la huella ecológica que pueda ser sostenible en cada comunidad. Es lo que se conoce como un vale, que se canjea por un producto y un servicio y luego pierde su valor. Es decir, es digital y es efímero. Esto previene que se especule con él y que surjan ideas que corrompan el intercambio de bienes y servicios por tu trabajo.
Los CES deben emitirse cuando la comunidad ya ha logrado transitar plenamente a su nuevo paradigma ecosocial. No es la única forma de asegurarte una vida digna, porque al llegar a ese estadio de desarrollo comunitario, es porque se ha logrado un estado de bienestar. Así, todos los miembros de la comunidad tienen derecho a vacaciones, licencia por enfermedad, embarazo, año sabático y cualquier otro derecho aprobado por la comunidad. Como se describe en la sección de «Derechos humanos y bienestar», todos los miembros de la comunidad gozan del derecho a la atención médica universal, educación, renta básica, vivienda y una pensión digna de jubilación. El Anexo D describe una lista no exhaustiva de 20 componentes medulares de una ecología planetaria sostenible para elaborar el imaginario del nuevo paradigma. Reitero que está para mejorarse y enriquecerse.
Superpoblación y colapso civilizacional
LGV: Entrando en materia de derechos, el paradigma geocrático induce a una reducción voluntaria del tamaño de la población para avanzar hacia un modelo sostenible. ¿Cómo se puede abordar este debate, profundamente ético y sensible, evitando que la cuestión demográfica derive en políticas coercitivas?
ÁdR: Como ya he abordado esta cuestión anteriormente, solo reiteraré que por encima de todo está el derecho inalienable de cada persona a decidir si tiene hijos. No podemos forzar nada. Lo que sí tenemos que hacer en el proceso de concienciación es destacar la enorme importancia que tiene el tamaño de la población para el decrecimiento. Así es que lo responsable es enfatizar que todos consideremos que para lograr la sostenibilidad es esencial reducir el tamaño de la población teniendo menos hijos o ninguno, siendo esto una decisión personal. El Anexo B, cubre este tema directamente.
LGV: Sin duda, lo difícil es plasmar una idea teórico-utópica a un escenario real. En el plano político, ¿qué ventanas de oportunidad ves para que la geocracia empiece a materializarse? ¿El colapso en ciernes podría ser la gran oportunidad, como algunos defienden para otros marcos?
ÁdR: En los círculos políticos no veo ventajas, pues presenciamos una corrida a estadios reminiscentes de la primera mitad del siglo XX. Pero esto mismo va dando señales claras de que esa corrida esconde una lucha por el control de los recursos naturales. Al mismo tiempo, crecen los eventos catastróficos climáticos cada vez más visibles. Esto está provocando que crezca la toma de conciencia. Hay cada vez más personas, sobre todo los jóvenes y en todos los continentes, cada vez más consternados por el futuro que les espera. Así es que creo que hay un campo cada vez más fértil para la organización estratégica ecorrevolucionaria.
LGV: No obstante, en tu análisis el concepto de colapso de la civilización parece estar ausente, al menos de forma explícita. ¿Lo has omitido por algún motivo? ¿No coincides en que reconocer la posibilidad —o inevitabilidad— del colapso es un factor clave para diseñar estrategias realistas y calcular el mejor timing de acción? Si se asume que el sistema puede colapsar, parecería esencial que cualquier propuesta de cambio esté preparada para ello, tal como ya lo están la extrema derecha y diversas milicias armadas en varios países, tal como se va filtrando poco a poco en los medios.
ÁdR: Si bien no utilizo el término "colapso civilizatorio", sí establezco claramente que enfrentamos un "grave riesgo existencial" producto directo del sistema capitalista, y que a menos que sustituyamos a las estructuras absolutamente insostenibles del capital, con la mayor urgencia, nos enfrentaremos a nuestra desaparición en las próximas décadas. Creo haber sido claro en que es urgente actuar. Coincido también con que enfrentamos un colapso civilizatorio.
Diálogo y alianzas con otras corrientes
LGV: En Geocracia señalas que tu propuesta se nutre de tradiciones ecocéntricas y ecosocialistas. ¿Cómo dialoga este paradigma con las principales corrientes del poscrecimiento y de la transición civilizacional —como el Buen Vivir, la Vía de la Simplicidad de Trainer, Extinction Rebellion, Transition Towns, las ecoaldeas o la permacultura— y qué alianzas consideras más estratégicas para acercarlas a la geocracia?
ÁdR: Bueno, no conozco todas. Mi pensamiento ecosocialista se desarrolló a partir de estudiar los trabajos del sociólogo John Bellamy Foster y autores afines. Pero su trabajo se queda en la dialéctica y poco en su implementación. De hecho, le entrevisté para ese fin, pero no profundizó suficiente en el tema. Conozco a grandes rasgos el Buen Vivir sudamericano, las comunas bolivarianas, la simplicidad de Trainer —que en Geocracia lo propongo como llevar una vida frugal, eudemónica y placentera— o lo que proponen en Extinction Rebellion, porque uno de sus miembros publica en Jus Semper. Pienso que estas y otras aportan buenas ideas y algunas tienen claras afinidades con la geocracia. Sin duda, en la geocracia, estas visiones y otras afines deben confluir hacia un imaginario paradigmático para salvarnos salvando a Gaia. Lo que debe ser una condición indispensable en esa confluencia son tres objetivos fundamentales: 1) provocar la toma de conciencia para organizar un movimiento ecorrevolucionario, 2) reemplazar el capitalismo por el ecosocialismo democrático y 3) decrecer hasta arribar a una economía estacionaria sostenible.
LGV: Desde este escenario, en tu propuesta afirmas que "el decrecimiento solo puede ser concebido como parte del proceso socialista, luego ecosocialista, para transitar al nuevo paradigma geocrático". ¿Queda entonces fuera de tu marco la posibilidad de una alianza con los movimientos ecoanarquistas?
ÁdR: No necesariamente, pero desconozco cómo proponen una gobernanza al interior del movimiento y posteriormente si se logra transitar al nuevo paradigma. Si lo que proponen es no tener ningún tipo de gobierno, lo veo difícil. No conozco los pormenores de una propuesta ecoanarquista, pero el nombre dice mucho y lo entiendo como sin gobierno. Además, hay muchos anarquismos. Hay anarcosocialismo, anarcoverdismo, anarcoveganismo y otros más. En contraparte, si se refieren al desmembramiento de los estados-nación, yo no lo veo mal para nada; de hecho, pienso que hay mucha mayor posibilidad de un ethos ecosocial sin estados-nación. Pero tiene que haber una gobernanza realmente democrática en cada comunidad y tiene que ser ecosocial en el sentido de que su propósito tiene que ser ir en pos del bienestar de cada miembro de su sociedad y de su ecosistema. Pienso que son más probables las afinidades que las disparidades, mas puedo equivocarme. No creo en los dogmas.
LGV: También argumentas que "el consumismo es un acto de devoción a la religión del régimen mercadocrático". Pero entonces, si la lucha se desarrolla en ese plano simbólico, ¿no debería la geocracia incluir un componente religioso o al menos espiritual, como propone el Gaianismo? ¿No compartes la idea de que "solo un mito desplaza a otro mito", y que, por tanto, cualquier propuesta de transformación social debería construir también un relato mítico capaz de movilizar a las personas?
ÁdR: Puede ser. La religión de la geocracia sería amar y cuidar a la madre que nos da la vida. Pero me preocupan las tendencias dogmáticas muy prevalentes en las religiones. El consumismo es un arma de destrucción masiva porque descerebra a las personas, las despoja de su identidad, de su dignidad y de su pensamiento crítico. Ese acto de devoción es lo que las zombiniza para convertirlas en meras unidades de consumo desechables si pierden su poder de consumo y es el principal obstáculo para concienciarnos y organizarnos.
LGV: En términos de diálogo, al inicio del ensayo señalas la simbiosis entre el paradigma geocrático con la "hipótesis de Gaia". Esta visión parece entroncar con la Teoría de Gaia Orgánica de Carlos de Castro y por su propia apuesta gaiarquista. ¿Cuál es el grado de similitud entre tu propuesta y esta última, consideras que se aproximan o se diferencian? ¿Hay retroalimentación mutua con el pensamiento y propuestas del científico del GEEDS?
ÁdR: Pienso que hay mucha coincidencia desde mi perspectiva no científica. Y es coincidencia porque yo concebí la geocracia cinco años antes de conocer la Teoría de Gaia de Carlos de Castro. La principal coincidencia es que la geocracia convoca a organizarnos alrededor de las necesidades metabólicas —que son autótrofas— de nuestra biosfera, de Gaia, cuidando de ella de tal manera que aprendamos por primera vez a vivir, humildemente, en armonía con nuestro planeta, como lo hacen todas las demás especies, dejando que Gaia nos gobierne. Así es como entiendo la Teoría de Gaia de Carlos de Castro.
Valores, mass media y cambio cultural
LGV: En tu propuesta hay un constante apelativo a "darse cuenta", "concienciar" o "reeducar", es decir, a usar la razón como palanca para la transformación social. Sin embargo, décadas de ecologismo han mostrado que esta vía no basta. ¿Por qué crees que en el caso de la geocracia debería funcionar? ¿No serían necesarias también otras vías de acción que no dependan de la racionalidad humana, considerando que la ciencia demuestra que actuamos principalmente por emociones y hábitos?
ÁdR: Es muy buena pregunta. Desde luego que no basta, pero es absolutamente indispensable porque estarás de acuerdo en que si la gente no está debidamente informada, jamás tomará conciencia, ni se sumará al movimiento. Es esencial que las personas no solo tomen conciencia, sino que tomen propiedad de ello y lo hagan con pasión pero sin fanatismos, que sientan que es su lucha por sus valores y por sus intereses personales. Asimismo, para implementar otras vías de acción, es necesario que la gente haya tomado conciencia de lo que se nos viene y lo que ya nos está cayendo. De otra forma, no veo cómo podríamos convocar y ejecutar acciones de presión, como son las campañas de no cooperación. De igual forma, no hay una sola manera de provocar la toma de conciencia, sino tantas como genere la creatividad de quienes se embarquen en ello, desde charlas informales, coloquios, publicaciones, documentales, películas, festivales, hasta marchas con objetivos muy puntuales, por nombrar unas cuantas.
LGV: Un aspecto central en tu propuesta es el cambio cultural, pero no detallas cómo intervenir en este ámbito. En vistas de ese necesario cambio y de su centralidad, ¿cómo plantea el paradigma geocrático incidir en el sistema educativo, en la creación artística o en los medios de comunicación? Además, ¿qué papel se le asigna a internet y a los smartphones, considerando que hoy se erigen como medio fundamental de canalización de la cultura y de los hábitos sociales?
ÁdR: En el Anexo D, desarrollo lo que denomino "Componentes Medulares de una Ecosociología Planetaria Sostenible", que no es exhaustiva, pues hay más elementos importantes a desarrollar. Esos componentes reflejan un cambio cultural en aspectos concretos, en economía, consumo, comunidad, trabajo, mercados, derechos, cultura frugal, transporte, etcétera. En cuanto a su implementación, veo dos etapas para el cambio cultural. La primera es ahora y es el proceso de difusión y promoción a nivel base dentro de nuestras esferas de influencia, individuales y de grupo. El cambio cultural es amplio y se centra en un cambio de valores donde se prioriza el bien común en lugar del bien individual. Esto implica una serie de cambios de comportamiento y hábitos. En la práctica, el principal cambio debe realizarse en nuestros hábitos de consumo y en la revalorización de lo que es consumir y las consecuencias que tiene positiva o negativamente nuestro consumo, de tal forma que adquiramos una cultura de consumo social y ecológicamente responsable a partir de una nueva conciencia y cultura social. Es prioritario el cambio cultural en el consumo porque es el que tiene el mayor impacto, por mucho, en revertir el daño ecológico y en lograr decrecer para materializar dicho objetivo, además de incidir en el sistema de acumulación. La segunda etapa es el cambio cultural en los sistemas educativos y en las artes. Desde un principio se puede incidir en cómo se educa. Por ejemplo, un maestro con la debida conciencia puede esforzarse por educar inculcando una cultura social y ecológicamente responsable a sus alumnos, pero difícilmente podrá cambiar los sistemas de educación hasta que logremos un nuevo contrato social. Solo entonces podremos cambiar los currículos educativos para reemplazar el contexto capitalista por el ecosocial e influir de lleno en todos los aspectos de la vida de una comunidad, incluyendo las artes y cómo se utilizan los medios masivos de comunicación, que ya no serán corporativos y privados, sino ecosociales y públicos. En cuanto a internet y los teléfonos inteligentes, esos son una herramienta esencial para todo lo que ya estamos haciendo y hagamos en el futuro; creo que es cristalino.
LGV: En Geocracia no podemos encontrar una reflexión profunda sobre los medios de comunicación, que son hoy uno de los principales dispositivos de poder y de construcción del consenso. ¿Por qué este vacío en una propuesta que aspira a ser un cambio de paradigma? ¿No es necesario democratizar los medios como paso imprescindible para tener una verdadera democracia?
ÁdR: Lo acabo de comentar. Es desde luego necesario desprivatizar los medios masivos de comunicación, pero esto no sucederá hasta que forcemos un nuevo contrato social en el contexto de los estados-nación. En otros contextos, como los de comunidades autónomas, tenemos que presuponer, que serán ecosociales y que tendrán sus propios medios de comunicación locales y siempre públicos.
LGV: Propones, además, redefinir el concepto de "progreso". Sin embargo, algunas voces sugieren que sería más coherente prescindir por completo de él. ¿Por qué crees que vale la pena mantenerlo y cómo crees que se podrían evitar los problemas que históricamente ha generado en términos ecológicos y sociales?
ÁdR: Pienso que todo aquel que esté por reemplazar el capitalismo por el ecosocialismo, verá como progreso el acercarnos a nuestras metas, por ejemplo, acercarnos a reducir nuestra huella ambiental aunque todavía no hayamos llegado a nuestra meta. No veo cómo no verlo así. Pero si a alguno no le gusta el término, tendrá que buscar otro que la mayoría entienda como un avance, ir adelante, hacia un objetivo, porque "progreso" sucede en un contexto de avance en el tiempo. En el Anexo C de Geocracia, desarrollo, el concepto geocrático de "Desarrollo, Progreso y Sostenibilidad", para mayor referencia.
Democracia vs. Geocracia, Estado-nación y conflictos
LGV: Volviendo a la cuestión del modelo de democracia, en tu ensayo señalas con contundencia que "en contra de la creencia popular, no vivimos en democracia". ¿Qué crees que revela esta afirmación sobre los límites estructurales de los sistemas políticos actuales? ¿Hasta qué punto esta falta de democracia real es, en tu opinión, la raíz del colapso ecológico y social que denuncias?
ÁdR: Creo que he presentado con claridad que el capitalismo ha capturado los salones del poder gubernamental en todos los países. Esto se vuelve muy transparente con solo observar los cambios en la jurisprudencia en las metrópolis del sistema y cómo el dinero fluye por los salones con el fin de que el capitalismo controle las agendas públicas. El enorme problema es la falta de integridad moral de las clases políticas. Sin duda, hay políticos que iniciaron sus carreras con las mejores intenciones altruistas para luchar por el bien de sus comunidades. Pero el poder corruptor del dinero y del poder demostró que su integridad moral era frágil y cedieron a la codicia. Esto ha permitido que, en vez de vivir en democracia, padezcamos la mercadocracia y, como el capital es la causa subyacente directa de la crisis ecológica, las pseudodemocracias liberales son los agentes que no solo han permitido, sino coadyuvado a que el capital impere a costa del colapso ecosocial. Hay esfuerzos por cambiar esto a nivel teórico.
Por ejemplo, Andrea Surbone ha desarrollado muy buenas ideas al respecto, donde propone lo que llama los "Consejos populares por sorteo", para democratizar ciertas decisiones que hoy residen en centros cerrados de poder, con el fin de romper las cadenas del binomio dinero/poder. En el anexo A sobre democracia, incorporo este concepto en el inciso sobre Confirmación Electoral. El hecho es que hay mucho por hacer para construir un nuevo edificio de democracia directa donde el asiento del conductor de la cosa pública resida siempre en el demos y no en la clase política y de una forma que el dinero no pueda corromper los ideales.
LGV: ¿Sería la geocracia compatible con el Estado-nación actual, o contemplas su disolución como consecuencia de la implantación de la democracia directa? ¿Qué opinas del biorregionalismo y de modelos como el Confederalismo Democrático del Curdistán o el del EZLN en Chiapas? En la práctica, si una comunidad decide democráticamente una cosa y su vecina otra incompatible —por ejemplo, sobre el uso de un recurso común—, ¿cómo propone tu geocracia resolver estos conflictos entre comunidades soberanas?
ÁdR: En mi ensayo, contemplo la construcción de estructuras geocráticas tanto en los actuales estados-nación como fuera de ellos. Al margen de los estados-nación, contemplo un plan B cuando se ve imposible lograrlo dentro de estos, que de todos modos sucede de forma simultánea. En la actualidad, creo que en muchos casos es más factible el plan B. Por ejemplo, en la sociedad estadounidense veo imposible cambiar al estado imperial, no solo por el gobierno actual de ultraderecha, sino por la cultura tradicional muy enajenada de la realidad mundial, prejuiciosa y abiertamente ignorante, producto de un sistema diseñado para mantener a sus ciudadanos en la inopia. Por el contrario, veo a las sociedades del Sur Global mucho más proclives a hacer la transición y con mucha mayor cercanía y conocimiento de cómo se debe vivir en armonía con Gaia. Mi postura es que no debe ni puede haber una sola forma homogénea de implementar la geocracia.
La idea de organizarnos alrededor de las necesidades de nuestra biosfera está abierta a llevarlo a cabo de acuerdo con las condiciones políticas, culturales, económicas, de desarrollo y de recursos de cada comunidad, siempre y cuando practiquen una verdadera democracia y sean ecosocialistas porque la idea es estrictamente ir en pos del bienestar del demos y de Gaia. Tiene que ser ecosocialista porque el capitalismo es antitético a ella. De lo contrario, sería como querer curar la enfermedad con la causa de ella. Entonces, los modelos que mencionas y otros que ya tienen años de experiencia real, como las comunas bolivarianas de Venezuela, pueden perfectamente practicar la geocracia en función de sus circunstancias particulares. A propósito de estas comunas, se dan dentro del estado-nación venezolano, aunque ya estamos presenciando las agresiones imperiales cada vez más beligerantes. En cualquier caso, sería erróneo proponer tener un modelo monolítico y dogmático. Finalmente, si la comunidad vecina está en contra del paradigma geocrático y prefiere vivir en mercadocracia, pues ya veremos cómo convivir con ella, bajo el entendido de que no habrá otra opción más que mantenernos como vecinos distantes, pero en paz, intentando acordar una distribución equitativa de los recursos compartidos.
LGV: Y por terminar atando dos de los cabos fundamentales de nuestra conversación, ¿cómo se compatibilizan GEOcracia y DEMOcracia? Por ejemplo, ¿qué sucedería cuando lo que conviene al conjunto de la vida entrase en conflicto con lo que decidiese democráticamente una comunidad? O incluso, yendo a una escala mayor y dejando un apunte sobre el problemático tema del antropocentrismo vs. ecocentrismo… cuando lo que le conviniese a la especie humana no fuese lo mismo que le conviene a Gaia.
ÁdR: Difícilmente puedo imaginar que lo que le convenga a Gaia no le convenga a los humanos o viceversa, porque dependemos directamente de Gaia. Somos parte de ella. Es como decir que, aunque nuestro cuerpo depende de oxígeno, optamos por privarnos de él. No obstante, sin duda hay comunidades cuyas mayorías prefieren vivir en el capitalismo con sus miembros individuales regodeándose en el consumismo, donde en consulta tras consulta democrática, después de haber sido debidamente informados y alertados, seguirán eligiendo el individualismo porque, por desgracia, es parte de nuestra naturaleza y hay personas que nunca cambiarán. Empero, pienso que cuando la mayoría entienda que enfrentamos un alto riesgo existencial si seguimos como siempre, optará por cambiar, aunque no sea por motivos altruistas, sino por mero instinto de supervivencia, aunque sea totalmente individualista. Allí reinará la razón y el poder divino del instinto. Geocracia, o sea, Gaia, es vida, y democracia es permitir que nos gobierne la fuente de nuestra vida, aprender a vivir en armonía con ella, porque nuestra vida y la de las futuras generaciones penden de ello.
Fuente: https://www.15-15-15.org/webzine/2025/12/30/alvaro-de-regil-geocracia-propone-establecer-un-contrato-social-con-nuestro-planeta/ - Imagen de portada: Gaia guiando al pueblo. Ilustración de Casdeiro, after Paligráficas (Pixabay) y Eugène Delacroix.







