Erupción en Chile





El megaproyecto de Piñera se frena
El fallo de la Corte de Apelaciones de Puerto Montt se sumó a las manifestaciones que se realizaron en las principales ciudades del país contra la contaminación de uno de los parajes naturales más hermosos de Chile.

 Por Christian Palma
Desde Santiago
El millonario proyecto que Endesa y la acaudalada familia chilena Matte (Colbún) pretende levantar en la Patagonia chilena (7000 millones de dólares por 5 represas de 2750 MW y 2000 kilómetros de cables) sufrió un duro revés –luego de que fuera aprobada la primera parte de la iniciativa que afectará los ríos Pascua y Baker–. Ayer, la Corte de Apelaciones de Puerto Montt acogió tres recursos de protección y emitió una orden de no innovar, lo que paraliza –por el momento– los avances de las megacentrales hidroeléctricas.
Este fallo se suma a las numerosas y masivas marchas que se han llevado a cabo en Santiago y las principales ciudades del país, donde no sólo ambientalistas, sino la ciudadanía en general ha rechazado la intervención a uno de los parajes naturales más hermosos de Chile.
Esto le ha traído innumerables críticas al gobierno de Sebastián Piñera, que para bien o para mal se relaciona con el mundo empresarial. Las bajas en las encuestas respecto de la aprobación del propio mandatario y de su gestión avalan tal rechazo.
Por ello, la decisión de ayer del tribunal de alzada, que emitió la orden tras declarar admisibles los recursos presentados por los senadores Antonio Horvath y Guido Girardi y por los diputados Patricio Vallespín y Enrique Accorsi –junto a diversas organizaciones ambientalistas y de defensa de la Patagonia–, celebró. Guido Girardi, que además es presidente del Senado chileno, dijo que “esta es una gran decisión para Chile y esperamos que cuando se vea el fondo quede claro que este proyecto es ilegal, que se ha aprobado sólo producto del lobby, que está lleno de conflictos de intereses y que ha habido irregularidades gravísimas”.
Vallespín, por su parte, apuntó que con esto “no puede seguir adelante HidroAysén mientras la Justicia no resuelva el tema, porque podían existir leyes que no se cumplieron adecuadamente”.
El senador Antonio Horvath, que pertenece el partido oficialista Renovación Nacional, pero que se ha mostrado contrario al proyecto desde su inicio, espera que con la decisión de la Corte de Apelaciones de Puerto Montt el gobierno reconsidere el apoyo que le ha dado.
“Me parece muy bien que la Corte de Apelaciones de Puerto Montt haya acogido los tres recursos de protección y que paralelamente haya decidido no innovar”, indicó Horvath al diario La Tercera. Según el parlamentario este apoyo público por parte de algunos ministros del gabinete de Piñera “rompe la institucionalidad ambiental, porque los ministros son instancias de apelación”. El senador, además, considera que “aparte de las garantías constitucionales esto se superpone en un buen momento, porque hay una campaña pro HidroAysén millonaria”. En ese sentido, espera que esta decisión judicial les dé a los contrarios al megaproyecto la oportunidad de plantear energías alternativas “y que ayude a contrarrestar esta campaña”.
En tanto, el Consejo de Defensa de la Patagonia asegura que con ello se impone el Estado de derecho de la ciudadanía y que demuestra que la iniciativa aprobada ha sido “el proyecto más irregular de toda la historia de Chile”.
Desde la otra vereda, el abogado externo de HidroAysén, Mario Galindo, restó relevancia al fallo. A su juicio, esta decisión constituye un trámite judicial de tipo administrativo que no paraliza el proyecto energético, pues sólo se limita, de acuerdo su análisis, a iniciar el proceso de estudio de los recursos presentados por un grupo de parlamentarios y organizaciones ecológicas de defensa de la Patagonia.
Según el sitio electrónico El Dinamo, el jurista precisó que la resolución es “puramente formal y que no hay pronunciamientos sobre la legalidad o ilegalidad solicitada por la recurrente”.
Pagina 12

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Horvath por HidroAysén: "Esperamos que el gobierno reconsidere su apoyo a este proyecto"

El senador espera que decisión judicial ayude a contrarrestar la "millonaria" campaña publicitaria en pro de esta iniciativa hidroeléctrica.
por Daniela Sirvent A. -


El senador Antonio Horvath, contrario al proyecto de HidroAysén, espera que con la decisión de la Corte de Apelaciones de Puerto Montt -que acogió tres recursos de protección contra la iniciativa y que la orden de no innovar-, el gobierno reconsidere el apoyo que le ha dado.

"Me parece muy bien que la Corte de Apelaciones de Puerto Montt haya acogido los tres recursos de protección y que paralelamente haya decidido no innovar", indicó Horvath a La Tercera.
El parlamentario es uno de los demandantes en esta instancia, junto con el senador Guido Girardi y los diputados Patricio Vallespín y Enrique Accorsi, además de otras organizaciones medioambientales.

De esa manera, Horvath espera que "el gobierno reconsidere con ello el apoyo que le ha dado a este proyecto", indicó, ya que según el parlamentario este apoyo público por parte de algunos secretarios de Estado "rompe la institucionalidad ambiental, porque los ministros son instancias de apelación". 

El senador además, considera que "aparte de las garantías constitucionales esto se superpone en un buen momento porque hay una campaña pro HidroAysén millonaria". Es por ello que espera que esta decisión judicial les dé a los contrarios al megaproyecto la oportunidad de plantear energías alternativas "y que ayude a contrarrestar esta campaña".
http://www.latercera.com/

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Erupción en Chile
La indignación de fondo es que hoy en Chile el beneficio personal se impone sin contrapesos al bien común.
por Eugenio García -
CHILE ENTRO en erupción: el poder está pasando de las manos del mundo político y de las empresas a los ciudadanos y clientes. Cansadas de ser desoídos, mal atendidos y abusados, las personas salen a las calles de las ciudades y a los muros de las redes sociales a expresar su malestar contra un sistema que trae prosperidad, pero que les exige sangre, sudor y lágrimas. Más aún cuando ese sistema concentra la riqueza y el poder a niveles vergonzantes.
Chile se entregó al sistema de libre mercado con entusiasmo y fe, confiando en que la competencia, la ley y los organismos del Estado eran reguladores suficientes, y guardamos en un cajón bien cerrado la ética, el bien común y la mirada de largo plazo.
Embriagados con las cifras, no vimos la realidad. Terminamos construyendo un sistema económico donde importan más los intereses de los accionistas que la satisfacción de los clientes y un sistema político donde importa más el reparto del poder que la construcción de una sociedad justa y sustentable.
La rebelión contra HidroAysén es más la crítica a un sistema que no escucha a sus ciudadanos que protesta ambientalista. La rebelión de los estudiantes se asemeja mucho al reclamo de un cliente mal atendido que exige una solución que, por largos años, nadie ha podido darle.
No se trata esta vez de dejar de prosperar, de botar todo lo logrado, sino de seguir haciéndolo sin abuso, con justicia, con transparencia, siendo tratados con el respeto y la consideración que merecen ciudadanos y clientes plenamente capaces. La indignación de fondo es que hoy en Chile el beneficio personal se impone sin contrapesos al bien común y eso nos tiene hartos.
El caso de La Polar, tenga el desenlace que tenga, se convertirá en un hito. Es tan patente el abuso y la negligencia, tan evidente, que ni las auditorías ni las fiscalizaciones son suficientes si no hay honestidad de base en el corazón de las empresas, que muchos están poniendo sus barbas en remojo.
Al mismo tiempo que los ciudadanos se movilizan, se oponen y cambian el mapa del poder, cunde el desconcierto en la clase política. Atrapados en sus viejas prácticas hablan lo mismo de siempre, se disputan por las mismas añejas tonterías, se descalifican unos a otros y muestran una sordera difícil de entender cuando es tan patente el desprecio con que los evalúa la ciudadanía.
Esta vez se trata de una rebelión sin líderes. Las personas convocadas unas a otras a través de las redes sociales, armadas de las cámaras de sus celulares y de sus tuiteos y retuiteos, son capaces de remecer los cimientos del sistema. Ya no hay vuelta atrás, con ciudadanos y clientes empoderados y conscientes, los poderes políticos y económicos están obligados a cambiar.
La evolución cultural que emerge colectivamente es intensamente democrática y respetuosa, considera también a las minorías y a los que no son capaces de consumir. Todos tienen algo que aportar cuando se trata de avanzar sin depredar, de colaborar y no competir, de incluir y no discriminar.
¿El objetivo común? Construir juntos una nación justa, creativa y sustentable, donde cada uno pueda desarrollarse plenamente y todos puedan colaborar para crear valor y hacer un aporte relevante al mundo.

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