lunes, 11 de enero de 2016

Industrialización vs biodiversidad



La industrialización ha sido el principal motor impulsor del desarrollo. Implica la producción industrial masiva en la economía de un país (o conjunto de estos). Pretendidamente se basa en las ciencia(s) y la(s) tecnología(s) y se caracteriza por la producción masiva de bienes de producción y de consumo hechos ya no por artesanos sino por máquinas (maquinismo) que tienden hoy a la automatización, el empleo de mano de obra cada vez más especializada y la concentración de la población en áreas colindantes a las industrias, con significativas implicaciones en la productividad y el urbanismo, que trasvasan la economía agraria inicial a una industrializada, de mercado, y luego a una economía especulativa. Esta última, constituye una corrupción de los objetivos naturales e iniciales, y es el llamado Capitalismo de Casino.
La sociedad industrial o desarrollada, se concibe como resultado de la industrialización. En la Europa nórdica, ese complejo proceso comenzó en los siglos XVIII y XIX y paralelamente, o luego, echó raíces en Estados Unidos y Japón. En la actualidad ocurre con mayor o menor intensidad en casi todos los países, y se le considera el factor central del crecimiento económico y la fórmula (casi única) para superar el subdesarrollo. Sin embargo, desarrollo es diversificación económica.
En su lado negativo, la industrialización es a veces citada como el factor fundamental de la disminución de la biodiversidad, la degradación ambiental y el generador de la crisis ecológica, pero ello no es exacto. El deterioro del medio ambiente en ese caso es consecuencia de que el capital cultural no descansa en justa proporción sobre el capital ecológico. En otras palabras, que la sociedad no deviene en sociedad del conocimiento.
Cuando la cultura es o débil o contradictoria (asistémica), no hay factores reguladores de los flujos de producción y cada individuo (cada uno con gran poder tecnológico), actúa como un factor alterador de los equilibrios ancestrales. Por ello, se generan grandes proporciones de desechos, mayores incluso que los de productos. La industria (y la industrialización) se ha caracterizado por una enorme ineficiencia, pues de todo el trasiego de materia prima obtiene una masa útil extraordinariamente baja. Algunos autores mencionan unos 1.45 Tm de desechos por cada 45 Kg. de productos manufacturados; en la extracción de cobre cada Tm resultante implica 775 Tm de desechos, y en la de estaño, la relación es 1:10,450. Ello no ha impedido que muchos pretendan que desarrollo sea fundamentalmente construcción de la industria pesada (metalurgia, construcción de maquinaria, química, petroquímica, energética) y que, siendo el sector clave de la economía, reorganice los otros sectores (industria ligera: textil calzado, artesanal; e industria extractiva: agricultura, pesca, forestería, minería).
Por su parte, la biodiversidad o diversidad biológica es la variedad o gran abundancia de seres vivos sobre el planeta o un sector de la biosfera, resultado de la sucesión ecológica y a más largo alcance, de la Evolución. Suele incluir miles o millones de especies, individuos y sus genes, así como la estructura intrincada que forma todo ecosistema y demás formas de agrupación de los seres vivos (comunidad, población). Es un vocablo de amplio uso en la actualidad, en realidad un caso particular de diversidad, no muy claramente distinguible. La biodiversidad o diversidad de lo vivo, tiende a incrementarse más velozmente (en sentido geológico) que la diversidad del universo (tipos de átomos, minerales en un planeta, tipos de suelos, galaxias) y es un valor que la naturaleza acumula como capital ecológico. En el planeta Tierra la biodiversidad se maximiza hacia la zona ecuatorial.
A partir de la Revolución Industrial, cuyo comienzo confusamente se ubica hacia 1750, la industria es el sector de la economía de un país que se dedica a la producción industrial. A su vez es el sitio o lugar donde se aplica determinada tecnología en la producción masiva de bienes de producción y de consumo y se realiza la transformación de una materia prima en un producto, en un bien de consumo, en cuyo caso equivale a fábrica.
Se ha concebido que el sector industrial se contrapone al extractivo (agricultura, pesca, minería, maricultivo, caza) y supera el sector manufacturero. En cuanto a dicha contraposición, es otro de los esquemas mentales errados con que ha trabajado el ser humano, pues la fase industrial no puede existir sin la previa fase extractiva, y esta a su vez es el preámbulo de lo automatizado, así que son escalones de un mismo proceso. Y en lo de superar el nivel manufacturero, también es erróneo que la maquinación, automatización y ni siquiera la informatización actual, eliminan todo tipo de manufactura. Que esta quede relegada a un segundo plano, es cierto, pero coexiste y es la base. Es de la manera que siempre opera la Evolución, dando un papel a veces más preponderante a los partícipes (las especies, los especímenes), pero no se trata de su exclusión hasta la extinción. A la naturaleza siempre le conviene y busca la diversidad, de lo que se trata es que unas y otras especies e individuos vayan pasando de roles centrales a periféricos, en la medida que ocurre la Sucesión Ecológica y, a más larga distancia, la Evolución.
En fin, la industrialización ha atentado contra la diversidad, y todos nosotros hemos asistido de manera inconsciente, pasiva y oportunista a este asesinato. Habrá que ver si la Sociedad del Conocimiento, y la tos que ya muestra la biosfera, pueden soportar y endosar esta injusticia y dilapidación. O domesticamos este potro salvaje que ahora es la Industria.

Fuente: Ecoportal.net - http://neoclubpress.com/