domingo, 31 de enero de 2016

Viuda de Tompkins: “Si el Estado acepta esta donación, será la mayor entrega de tierras privadas a nivel mundial”


La activista ambiental espera que la Presidenta Bachelet reciba los parques, equivalentes a una superficie de 410 mil hectáreas. Sobre la pérdida de su marido tras un accidente en kayac: “Estas semanas sin Doug me han llevado a un sendero de dolor inimaginable”.
 
En el último mes, Kristine McDivitt, viuda del empresario y filántropo, Douglas Tompkins, quien falleció en un accidente en kayac el 8 de diciembre pasado, confiesa que ha sentido el dolor más intenso de su vida por la pérdida de su esposo. Entre lágrimas que parecen llamar a su querido “Doug”, relata que ha recorrido la Ex Estancia Chacabuco y se ha internado en los bosques del Parque Pumalín “para sentirlo a mi lado”.
A pesar de ello, la activista afirma que ha seguido trabajando para que el gobierno acepte la donación de 410 mil hectáreas (equivalentes a la comuna de Puerto Varas) para convertir esas tierras en áreas protegidas públicas. Hoy dio a conocer su propuesta a la Presidenta Michelle Bachelet, donde también pidió que dichas reservas pasen a ser parques nacionales para conformar una ruta de la conservación en la Patagonia.
Usted planteó a la Presidenta la donación de todos los terrenos que posee ¿Cómo espera que se dé ese proceso?
El gobierno está trabajando en el tema y le planteé a la Presidenta (Michelle Bachelet) que esta donación es hecha con respeto y buena fe. Este es el momento en que Chile pueda tener un extraordinario legado en la historia. Mi mensaje es que trabajemos juntos para crear algo que durará siglos y será para los chilenos. Serán parques nacionales de un estándar a nivel internacional. Hemos entregado más tierras que cualquier entidad privada en todo el mundo. Si logramos trabajar todos juntos y el Estado acepta la donación, será la mayor entrega de tierras privadas a nivel mundial.
¿Por qué el Ejecutivo debería considerar la entrega de parte de una fundación?
Gastamos millones de dólares para infraestructura y para mejorar estos parques, pues creemos que estas tierras deben pertenecer a todos y no a algunos “ricos” que pueden comprar estos terrenos.  Queremos que personas de todos los países visiten estos lugares. Las áreas protegidas dan beneficios económicos a las comunidades aledañas. Hay un tremendo potencial en cuanto a turismo. Todos podrán conocer estos sitios, para apreciarlos y luego, cuidarlos. ¿Cómo se desarrolla una relación con la naturaleza si no se tiene acceso público a estos lugares?
Su marido estaba trabajando en potenciar esas zonas…
Estaba trabajando en un libro sobre los parques nacionales en Chile, partiendo por Pumalín, en la Región de Los Lagos y por el Parque Patagonia (Valle Chacabuco), en la Región de Aysén. Además, estábamos enfocados en un nuevo proyecto que habla de los 25 años que hemos estado dedicados a la conservación en diversos países. En cuanto a  Argentina, estaba escribiendo sobre la agricultura orgánica de Laguna Blanca, el campo que tenemos en ese país.
Pese a que la imagen de Tompkins hoy es valorada, han surgido críticas de personas como Belisario Velasco, ex ministro del Interior, quien dijo dudar de las intensiones de ustedes.
Vengo de una familia que tiene una ley: deja que los hechos hablen por si mismos. Donamos muchos terrenos en Chile y Argentina. Y si una persona tiene sospechas sobre una posible donación al país, es ridículo y es un insulto que diga eso. Tenemos una propuesta al gobierno chileno de manera formal. Esto es serio y si pensáramos que esto no se hará, finalmente, no presentaríamos nada.
¿Piensa que si el Fisco recibe esos terrenos los protegerá de la misma forma que ustedes lo hacen como privados?
Sí. Los parques nacionales en Chile están creciendo y si no creyéramos en eso, no donaríamos nada. ¿Cuál es la importancia de que las tierras pertenezcan al Estado? Es sumamente relevante y vamos a apoyar al gobierno en términos de entrenamiento para que protejan esas tierras. Tenemos equipos que trabajan en esto hace muchos años.
El accidente
¿Cómo vivió el día del accidente de su marido en el lago?
Recibimos un llamado desde un teléfono satelital, no sabíamos lo qué pasaba. Rick (Ridgeway) estaba casi muerto, mientras Weston (Boyles) y Doug estuvieron en el agua por horas. Yo sabía que al estar dos horas en esa condición sería muy difícil que sobreviviera. Los amigos que estuvieron allí y el mismo Douglas, lo habían visto como un viaje más, de los tantos que habían hecho. El accidente se generó porque entraron en una ‘trampa’ en el lago. Hubo vientos cruzados desde el este y oeste, lo que generó olas inmensas. Se dio vuelta el kayac y luego lo trataron de llevar a la orilla. Weston lo intentó sacar tomado del cuello e incluso se le rompió su remo en el intento de avanzar. (Douglas) no estaba usando un traje de neoprén (comenta que no sabe qué tipo de vestimenta estaba usando realmente). La situación fue compleja porque los vientos los empujaban hacia el centro del lago, donde era más complicado salir.
A un mes de este hecho, usted ha seguido trabajando en Chile y Argentina…
Sin duda, pero este camino es el más difícil de mi vida. Como Doug siempre dijo: ‘éramos un par’, completamente unidos el uno con el otro. Es imposible imaginar una vida sin él. Siempre dije que quería vivir hasta los 100 años y deseábamos morir juntos; que nos fuéramos a la eternidad. En los últimos dos años, él comenzó a hablar de la tristeza inmensa que sentiríamos si uno de nosotros muriera. Que no podría imaginar el dolor y sensación de pérdida si alguno se iba. Tenía razón: las últimas cinco semanas, me han llevado a un sendero de dolor inimaginable.
¿Cómo fue la relación que mantuvo con él?
Doug es una persona extraordinaria, éramos una pareja que vivió en lugares súper aislados, tal cual quisimos y esa es una vida diferente. Dependíamos mucho entre nosotros. La ausencia de él en todos los sentidos para mí es indescriptible. Y aunque sé que no va a volver, es impensable una vida sin él. Éramos muy unidos: volamos miles de horas juntos en el Husky (un pequeño avión en que el empresario hacía recorridos), aprendimos sobre los paisajes, veíamos cosas que muy pocos apreciarán en su vida. Todo fue muy intenso. Siempre supimos que habría riesgos y yo pensaba que algo le podría pasado durante algún vuelo, pero nunca imaginé que sería de esta manera. He caminado sola sobre los pastizales de valle Chacabuco y en los bosques de Pumalín, en cierto modo, para sentirlo a mi lado.
¿Como definiría a Douglas Tompkins?
Un hombre con energía, con poder para hacer las cosas. Si miras el transcurso de su vida a través de los deportes, de su paso por North Face, por la empresa Esprit, sus primeros años en Chile, su trabajo en la conservación y sus libros, siempre ves a una persona consistente en el tiempo. El mostró el mismo estándar de alta calidad y dejó como enseñanza que cuando una persona hace algo, debe hacerlo lo mejor posible. Yo no puedo hablar de él en verbo pasado. Nuestro matrimonio no es pasado, aún es mi esposo. Hay cientos de cartas de amor, miles de fotografías que nos tomamos, nosotros teníamos una extraordinaria relación y yo lo llevo en mi corazón a cualquier lugar que vaya.
¿Qué legado le deja Tompkins tras su fallecimiento?
He perdido a alguien que fue el núcleo de mi vida. No se ha ido. Estoy tratando de encontrar la forma de vivir de una nueva manera sin mi esposo. El me dejó tantas cosas: vivo en el Parque Pumalín, en Esteros de Iberá (Argentina) que muestran una belleza natural enorme, estoy en las hermosas casas que él diseñó. Están las tierras que donaremos y  los extraordinarios equipos de trabajo que nos apoyan en esta tarea. Muy pocos tienen esas experiencias. El me dejó tanto, que no creo que haya que pensar en él en pasado.