miércoles, 21 de septiembre de 2016

Argentina: Dando vueltas con el peligro nuclear una vez más

RED NACIONAL DE ACCION ECOLOGISTA de la Argentina
20 de setiembre 2016

Un proyecto de Resolución en la Cámara de Diputados de la Nación solicita al Poder Ejecutivo Nacional que la planta NPU2 de dióxido de uranio Dioxitek no sea trasladada de Córdoba a Formosa, sino a Ezeiza.

          El Expediente 5810-D-2016 tiene, al menos, una cosa interesante: critica fuertemente el proceder de la Comisión Nacional de Energía Atómica en todo este tema. El proyecto de Resolución señala:

qué es Dioxitek S.A.;
que generó 57 mil toneladas de residuos radiactivos que fueron depositados junto a la planta (el “Chichón” de Alta Córdoba) y de cómo se la clausuró por altamente contaminante;
de cómo la misma CNEA reconoce ante el Banco Mundial la actividad contaminante de la planta y de cómo quiso trasladarla encontrándose con el rechazo de las comunidades elegidas, advertidas de los graves daños ambientales que había producido Dioxitek en el barrio Alta Córdoba;  
de cómo el gobierno de la Provincia de Formosa viola su Constitución y las leyes entonces vigentes para poder aceptar en su territorio a Dioxitek, derogando rápidamente las leyes que lo impedían y ocultando esa derogación dentro del articulado de una ley de presupuestos provincial que fue tratada sobre tablas;
de cómo la audiencia pública no fue vinculante;
de cómo se viola el Art. 17 de la  Convención de Seguridad Nuclear de Viena que obliga a dar parte a la República del Paraguay, lindera con el predio;
de cómo la Comisión Nacional de Energía Atómica clasificó a Dioxitek como Planta Nuclear pero en Formosa le cambió el nombre por el de Industrial;
de cómo se viola también el Convenio N° 169 de la OIT (Ley Nº 24.071) que exige el consentimiento informado de comunidades indígenas (la planta se instala en el barrio Namqom);
de cómo constituye una decisión irracional desde el punto de vista económico y también logístico, costosa e ineficiente, ya que el uranio llegaría al puerto de  Buenos Aires y debería ser trasladado 1620 kilómetros hasta Formosa, para luego ser reenviado desde Formosa nuevamente 1620 kilómetros hasta a Ezeiza donde se fabricaría el combustible;
de cómo se percibe una trampa oculta, ya que por vía terrestre no podrían  salir los residuos de Formosa, pues Chaco prohíbe por Ley N° 3902 en su territorio la circulación de uranio o cualquier material radioactivo y Salta por la Ley Provincial N° 7070 prohíbe el ingreso de residuos peligrosos;
Todo ésto es reseñado en su presentación por los señores Diputados  Hernandez Martin Osvaldo (Formosa UCR), Villalonga Juan Carlos (CABA Unión PRO), Albornoz, Gabriela Romina (Jujuy UCR), Monfort Marcelo Alejandro (Entre Rios UCR), Nanni, Miguel (Salta UCR), Pastori Luis Mario (Misiones UCR) y Marcucci Hugo Maria (Santa Fe UCR) quienes concluyen que el sitio en vez de Formosa tiene que ser Ezeiza.
          La propuesta no tiene que ser allá o aquí.  La energía nuclear pone al hombre ante este tipo de problemas, riesgos, violaciones, y se ampara en la corrupción y el ocultamiento. Sin ocultamiento y corrupción la energía nuclear no puede funcionar.
          No puede elegirse a Ezeiza como una nueva zona de sacrificio, en el mismo lugar adonde ya el Centro Atómico contaminó las aguas.
          Porque dentro de veinte años, habrá otro “chichón” radiactivo en Ezeiza, y las autoridades nucleares de entonces estarán buscando adónde trasladar la ignominia.
No se trata de hacer buena gestión de la tecnología nuclear para la obtención de energía eléctrica. No hay buenas prácticas ni buenas técnicas que puedan evitar los atentados posibles, garantizar la prevención de los accidentes como los ya ocurridos, ni gestionar con seguridad los residuos y las plantas radiactivas al final de su vida útil, en todas las centrales existentes, las obsoletas y en las que se proponen construir.
El ecologismo pugna por instalar un nuevo discurso crítico que interpele el crecimiento capitalista y sus procesos insustentables que han llevado a la civilización a la crisis, y que a la vez, de cuenta desde la ética, de las prácticas de desarrollo que aseguren la permanencia de la especie en el planeta, y de todas las demás especies, pues la pérdida de una sola de ellas, nos empobrece como humanidad.
Ni en Formosa ni en nungún otro lugar.
RENACE una vez más exige el fin de la energía nuclear en Argentina.

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