martes, 20 de septiembre de 2016

Diez hechos sorprendentes sobre el cerebro humano

Cinta Martos Silván

“Mi atención perseguía […] células de formas delicadas y elegantes, las misteriosas mariposas del alma, cuyo batir de alas quién sabe si esclarecerá algún día el secreto de la vida mental…”

 
Así hablaba sobre las neuronas el científico español más importante, Santiago Ramón y Cajal.
Junto con Camillo Golgi, recibió el Premio Nobel en Medicina y Fisiología en 1906 por descubrir las neuronas y por formular teorías sobre cómo funciona el sistema nervioso.Hoy por hoy, el trabajo de descubrir los misterios del cerebro continúa. Y es que, cuanto más investigamos sobre el cerebro humano, más enigmas se nos presentan ante nosotros. Este poderoso órgano encierra una asombrosa complejidad en tan sólo un kilo y medio de peso y es el director de nuestro cuerpo, pensamientos y acciones. Esta continuamente en marcha, consumiendo sus cien mil millones de neuronas hasta un 20% de nuestra energía. De hecho, con esa energía que genera podría iluminarse una bombilla de 20 vatios. Esto es porque las neuronas intercambian a través de sus conexiones impulsos eléctricos y químicos a gran velocidad. Para hacerse una idea, el cerebro puede procesar hasta 10 elevado a 27 bits por segundo.
 
Dejando aparte todos estos impresionantes hechos, existen más descubrimientos sobre el cerebro que la ciencia brinda y son dignos de conocer.
1. En la tercera semana de gestación se producen 200.000 células al minuto

Sobre los 18 días de gestación, las células se ponen en marcha para comenzar a formar el sistema nervioso. En las primeras 20 semanas las neuronas van a empezar a nacer masivamente, produciéndose más de 200 mil cada minuto.
Posteriormente se van situando y organizando en distintas capas, creando poco a poco la estructura cerebral adulta.
2. Existe un mecanismo natural que mata las neuronas
Curiosamente, al nacer el bebe tiene el mismo tamaño cerebral que el adulto y posee muchas más neuronas de las que necesita a lo largo de su vida.
Este proceso de muerte neuronal se conoce como “apoptosis”. En el nacimiento se tienen el doble de neuronas de las que realmente se van a utilizar. Una vez que alcanzan sus lugares correspondientes y empiezan a conectarse entre sí, las sobrantes e innecesarias se eliminan poco a poco.
3. Hay partes del cerebro que se desarrollan más rápido que otras
El crecimiento del cerebro no es lineal. Al contrario; tiene picos de más y menos crecimiento según las distintas etapas de la vida.
Primero se desarrollan las áreas dedicadas a reacciones más simples que permiten la supervivencia, por ejemplo, las que manejan los sentidos. El tacto es el primer sentido que se desarrolla.
Más adelante van evolucionando las zonas que se encargan de tareas más complejas, como el área prefrontal del cerebro que se vincula con el autocontrol, la resolución de problemas, la reflexividad, la toma de decisiones...
Por otra parte, la complejidad de la corteza cerebral se correlaciona con el desarrollo de conductas progresivamente más elaboradas (Roselli, 2003).
De hecho, esta parte del sistema nervioso es la que más tarde finaliza su desarrollo, creciendo hasta los 21 años de edad o más. Sin embargo, también es la que primero se deteriora con el paso del tiempo.
Así, las distintas regiones de la corteza cerebral se desarrollan en momentos diferentes: primero las áreas sensoriales y motoras primarias, y luego las áreas de asociación parietales y frontales.
Un método para medir el avance del sistema nervioso es su peso: a más peso, más desarrollo.
4. El ambiente en el que se vive puede modificar el cerebro
Está claro que si de pequeño una persona crece en un ambiente lleno de experiencias, juguetes, libros, música, etc. (un ambiente enriquecido) va a aprender más cosas, lo que se refleja en un mayor desarrollo de su cerebro.
Estos tipos de ambientes provocan un aumento de las conexiones neuronales del cerebro, manteniéndolo estimulado y activo. Sin embargo, si en el entorno no hay recursos es posible que el sistema nervioso no alcance todo el potencial deseado.
5. Algunos acontecimientos pueden provocar la muerte de neuronas
Durante la vida o tras alguna lesión cerebral, algunas neuronas mueren. Esto ocurre por diversas causas, por ejemplo: el estrés, el tabaco, abuso de drogas o fármacos, dormir poco o ciertas enfermedades neurológicas.
Un adulto promedio puede perder en situaciones normales de 10.000 a 50.000 neuronas cada día (O’Connor, Wells & Applegate). Lo patológico es perder muchas más de manera continuada, como ocurre en la enfermedad de Alzheimer.
Lo cierto es que nunca más vuelven a nacer otras neuronas nuevas, sólo las que ya existen se organizarán de la mejor manera que puedan para compensar la pérdida. Esta capacidad del cerebro para cambiar adaptándose al medio se denomina plasticidad neuronal.
No obstante, en las últimas investigaciones se ha descubierto que nacen nuevas neuronas en algunas partes del cerebro como el bulbo olfatorio. Esperaremos más estudios científicos para confirmarlo.
6. El cerebro procesa y almacena lo aprendido durante el sueño
Este es uno de los motivos por el que dormir bien es fundamental. El cerebro aprovecha este momento en el que no llegan estímulos del exterior para afianzar lo aprendido durante el día.
Hay numerosos estudios que confirman esto. Por ejemplo: después de aprender cosas nuevas, se tiene más cantidad de sueño REM (la etapa en la que se sueña). Por otro lado, también se ha demostrado que si no se duerme lo suficiente, los recuerdos no se almacenan tan bien como deberían.
7. El cerebro no  puede sentir dolor
El cerebro puede interpretar el dolor en otras partes del cuerpo, pero, una herida directamente en este órgano no provoca dolor alguno.
¿Por qué ocurre esto? Porque el cerebro no contiene nociceptores, también llamados receptores del dolor.
Muchos neurólogos se han valido de esto para intervenir en pacientes con lesiones y para la investigación con animales. Así, pueden estimular ciertas partes del cerebro pasando corrientes eléctricas, o registrar su actividad mientras los sujetos están despiertos sin que sufran.
8. El cerebro posee las neuronas de la empatía
Las neuronas espejo se activan al intentar predecir lo que otra persona va a hacer, o al hacer suposiciones sobre lo que está sintiendo.
Por ejemplo: cuando observas a alguien haciendo un movimiento, en el cerebro se activan las mismas áreas que esa persona está activando para realizarlo. Eso sí, es una activación muy leve que no llega a ser suficiente para ponerse en marcha y hacer el mismo movimiento.
Gracias a estas neuronas las personas se pueden hacer una idea de cómo se encuentran los demás.
9. No se utiliza solo el 10% del cerebro
Está claramente demostrado que esta afirmación es falsa.
Siempre se usa el 100% del cerebro en todo momento, sólo que según las tareas que se estén llevando a cabo se activan algunas áreas más que otras.
Una prueba de que esto es sólo un mito son las lesiones cerebrales. Supongamos que no se utiliza el 90% del cerebro: si esto es verdad, una lesión cerebral no afectaría a las capacidades físicas y mentales. Sin embargo, esto no es así. Cualquier lesión cerebral por localizada que sea siempre da lugar a algún déficit en alguna de las habilidades.
Una segunda prueba convincente es lo observado en las técnicas de neuroimagen. Aun utilizando diferentes métodos para ver la actividad cerebral, no se han encontrado todavía zonas del cerebro que estén inactivas, a no ser que los tejidos estén dañados.
10. El cerebro utiliza un 20% del oxígeno del cuerpo
Una muestra de la importancia del oxígeno para el sistema nervioso es que sólo 5 minutos de su privación provocarían lesiones cerebrales.
De hecho, mueren neuronas cuando el cerebro recibe menos oxígeno del que necesita. Esto ocurre por ejemplo en fumadores o personas con apnea del sueño.
Por otro lado, el bostezo también está relacionado con el oxígeno y el cerebro. Según parece, bostezar puede ser una señal de que el cerebro necesita oxígeno. Cuando alguien bosteza entra una gran cantidad de oxígeno con el objetivo de mantener el funcionamiento adecuado del cuerpo.

Referencias
- Ramón y Cajal, S. (1923). Recuerdos de mi vida, Capítulo VII. Centro Virtual Cervantes.
- Rosselli, Mónica. (2003). Maduración Cerebral y Desarrollo Cognoscitivo. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, 1(1), 125-144. Retrieved September 16, 2016, from http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1692-715X2003000100005&lng=en&tlng=es
- O’ Connor B., Wells C. y Applegate, T. (2015). Health: You and Your World: Brief. Edition Total Health Publications
- Agustín Pavón, C. (18 de marzo de 2015). De Cajal y Golgi: el descubrimiento de la neurona. Obtenido de Investigación y Ciencia: http://www.investigacionyciencia.es/blogs/psicologia-y-neurociencia/30/posts/de-cajal-y-golgi-el-descubrimiento-de-la-neurona-11023
- List Of Things That Kill Brain Cells: The Death of Neurons. (s.f.). Recuperado el 16 de Septiembre de 2016, de Mental Health Daily: http://mentalhealthdaily.com/2014/03/01/list-of-things-that-kill-brain-cells-the-death-of-neurons/
- Martos Silván, C. (s.f.). 50 Interesantes Curiosidades sobre el Cerebro Humano. Recuperado el 16 de septiembre de 2016, de Lifeder: http://www.lifeder.com/curiosidades-cerebro/
- Marina, J.A. (2011). El Cerebro Infantil: la gran oportunidad. Ariel, Barcelona.
Fuente: publico.es - nuevatribuna.es | Lifeder |

------------------
Cómo escuchar y hacer más feliz a tu cerebro

Por Ana Hache
Cada vez más gente habla de mindfulness, una de esas palabras anglosajonas de moda que se oyen por todas partes, pero ¿sabemos realmente qué es?
Su traducción literal podría ser “consciencia plena” y consiste en prestar atención a nuestros pensamientos, emociones y sensaciones corporales, así como al contexto que nos rodea. En otras palabras, es estar capacitados para disfrutar del momento. Todo se ha de basar en la aceptación, es decir, en que el cerebro se centre en lo que recibe en el momento y lo acepte sin entretenerse en hacer elaboradas interpretaciones.
 
Lioso, ¿verdad? Bueno, podríamos simplificarlo diciendo que el poder está en el saber y en la aceptación de los hechos y el momento, siendo nuestro cerebro quien manda en todo esto. De ahí que sea importante conocer por qué este órgano hace que a veces estemos ansiosos, tristes o enfadados.
Cuando la neurociencia analiza los dos hemisferios del cerebro, se encuentran datos muy interesantes que pueden ayudar a entender nuestro estado emocional y nuestra actitud ante la vida. Seguro que has oído que en cada hemisferio se alojan diferentes capacidades, como la creatividad, la memoria y el análisis. Esto es lo que ocurre dentro de tu cabeza:
El hemisferio izquierdo miente
En la práctica, podemos simplificar el proceso de percepción diciendo que nuestro hemisferio derecho recibe la información del exterior y el izquierdo la interpreta,busca una explicación.
Varios estudios han demostrado, en los últimos 30 años, que el lado izquierdo del cerebro sobresale en la creación de una explicación de lo que está pasando. El problema es que a él no le importa mucho si la explicación es correcta o incorrecta.Dicho de otro modo, la parte izquierda de nuestro cerebro no entiende que “el mapa no es el territorio”. No tiene información perfecta, por lo que a veces mira demasiado por su propio bien, preocupándose solo de generar una historia que le satisfaga, lo que hace que en muchas ocasiones vea las cosas muy diferentes a como son realmente.
Por ejemplo, si estamos en una comida familiar o de amigos y la persona que tenemos al lado mira un momento su móvil, nuestro lado izquierdo del cerebro puede llegar a hacer que pensemos “incorrectamente” que estamos aburriendo a esa persona o que le caemos mal, antes siquiera de pensar que alguien le escribió o que solo está mirando la hora.
Identifica cuándo está trabajando tu hemisferio izquierdo
Como el bazo, los pulmones o el hígado, nuestro hemisferio izquierdo es parte de nosotros. Y aunque no somos él -no solo existe el lado izquierdo y sus explicaciones-, debemos dejarlo actuar y prestarle la atención necesaria. Tendremos que tratar de comprender qué está haciendo, qué quiere decirnos y averiguar si está sobreactuando.
Por ejemplo, si nuestro jefe está agitado, la parte izquierda de nuestro cerebro podría reaccionar pensando que nos van a despedir. Es en ese momento cuando elmindfulness y nuestro control mental entran en acción. Nos sirve un: “espera, espera amigo”. Hay muchas razones por las que tu jefe puede estar nervioso; puede que tenga un mal día o que algo le preocupe, pero de ahí a empezar a vaciar tu mesa hay un trecho.
Este tipo de control sobre la forma práctica y realista de las interpretaciones que hace nuestra parte izquierda del cerebro es el núcleo de la terapia cognitivo conductual, la cual está estrechamente ligada con lo que el mindfulness persigue o pretende.
Ayuda a tu lado izquierdo a ser un mejor narrador de historias
Como vemos, el problema al que nos enfrentamos se encuentra en el cerebro, en su forma de interpretar, de intervenir y de enfocar las cosas. Pero esto solo significa que si el problema está en nuestro cerebro, la solución también.
El lado izquierdo necesita una mejor historia, así que dásela. Si está diciéndote que alguien “te odia”, tienes que decirle que ese alguien “solo está de mal humor”. Llévale la contraria y demuéstrale con tu creatividad que hay cientos de explicaciones diferentes para una misma situación.
Cuando las historias que te cuenta tu parte izquierda son realmente deprimentes, hay un ejercicio fácil y perfecto para ponerle en su sitio. Antes de irte a dormir, escribe tres cosas buenas que te hayan pasado durante el día. No tienen que ser extraordinarias, pueden ser pequeños detalles como que de camino al trabajo todos los semáforos estaban en verde o que cuando encendiste la radio sonó una de tus canciones favoritas. Haz que tu parte positiva sobresalga sobre la negatividad del hemisferio izquierdo y pronto empezarás a notar la diferencia.
Cada vez será más fácil encontrar explicaciones no destructivas a los acontecimientos que vivas porque tu cerebro estará entrenado para ver las cosas buenas antes que las malas. Por ejemplo, una persona que trabaja limpiando en un hospital tiene dos opciones: pensar que todo lo que hace en la vida es vaciar cubos de basura, o ver que está ayudando a que la gente enferma se recupere y se sienta mejor. ¿Con cuál te quedarías?
Resumiendo
Si queremos alcanzar un estado de mindfulness, y tener una percepción del mundo más equilibrada y real, hay que entrenar:
1. Aprende a identificar cuándo está trabajando tu hemisferio izquierdo.
2. Dile que se calme y corrígele.
3. Ayúdale a crear una historia mejor que explique lo que está percibiendo.

No solo todo son cosas malas; a veces nuestra parte zurda se complementa a la perfección con la parte diestra y generan maravillosas sensaciones del mundo.
En ocasiones, el lado izquierdo hace un gran trabajo. Da interpretaciones precisas, ve patrones muy interesantes y cuenta una historia significativa acerca de nuestro presente, de nuestra vida. Es solo que esta parte necesita estar bajo un cierto control, tenemos que conseguir que “las voces” de nuestra cabeza sean buenas.

Fuente: http://www.bakadesuyo.com/ - Publicado en: ecoportal.info