miércoles, 21 de septiembre de 2016

“Dependemos de la biodiversidad cada segundo de nuestra vida”

Por Caty Arévalo

El principal problema para la conservación es que la gente no comprende hasta qué punto dependen sus vidas de la biodiversidad y cómo les va a afectar su degradación, incide el secretario de la convención de biodiversidad de la ONU.

Las personas dependen de la biodiversidad cada segundo de sus vidas, para actos vitales como respirar, beber agua o alimentarse, por ello "el mayor reto" para su conservación es que entiendan esa "total dependencia", subraya Braulio Ferreira, secretario de la convención de biodiversidad de la ONU.
En una entrevista con EFE durante el Congreso Mundial de la Naturaleza de la UICN, Ferreira incide en que “el principal problema para la conservación es que la gente no comprende hasta qué punto dependen sus vidas de la biodiversidad y cómo les va a afectar su degradación”.
“Nuestra dependencia de la biodiversidad es total, a cada paso que damos la necesitamos: para respirar nos hace falta el aire que nos oxigenan las plantas; necesitamos beber agua que se almacena en los ecosistemas, y si los degradamos, la oferta y la calidad de este recurso continuará disminuyendo, y también para fabricar medicamentos que nos curen”, incide.
“Y, por supuesto, dependemos de la biodiversidad para alimentarnos, porque las verduras, el pescado, la fruta o la carne no vienen de los supermercados sino de la naturaleza”, agrega.
En esa línea subraya que la degradación de los ecosistemas, la pérdida de suelo fértil y de los servicios que aporta la naturaleza, como la polinización, el control biológico de plagas o el reciclaje de nutrientes en el suelo, “amenaza seriamente la seguridad alimentaria”.
Amenaza silenciosa
“Nos enfrentamos a una pérdida de biodiversidad silenciosa, la gente no suele ver directamente la gravedad que tiene, pero es un tema urgente que no se puede dejar para más tarde”, alerta.
La cumbre de biodiversidad (COP13) que Naciones Unidas organiza en Cancún (México) a comienzos de diciembre tratará de abordar estos asuntos, poniendo el acento “en cómo integrar la conservación en los sectores económicos, principalmente en aquellos que más necesitan de su preservación como la agricultura, la pesca o el turismo”.
Para dar seguimiento a este tema, el Gobierno mexicano ha convocado a ministros de otros ramos -economía, turismo o agricultura-, aparte de medio ambiente, para que esta cumbre sea el comienzo de un trabajo conjunto de todos estos sectores.
Ferreira adelanta que el objetivo es que la COP13 de biodiversidad apruebe la “Declaración de Cancún” en la que la comunidad internacional reconozca la importancia que tiene la biodiversidad para todos los sectores económicos, y la necesidad de que los Gobiernos hagan de la conservación una política transversal, que se integre en la toma de decisiones sectoriales.
Además, avanza que la cita de Cancún “pondrá el foco en la biodiversidad marina“, y espera que se tomen decisiones importantes para “identificar áreas prioritarias de conservación en todos los océanos, reducir la contaminación por plástico, abordar la acidificación o combatir las especies invasoras”.
Al mismo tiempo, van a “tratar de promover una acción más coordinada entre todos los convenios internacionales que afectan a la biodiversidad”, como la convención RAMSAR de humedales, la de tráfico de vida silvestre, CITES; la de lucha contra la desertización, o la de cambio climático.
Revisión metas de Aichi
La convención de biodiversidad de la ONU también revisará en Cancún el cumplimiento de las llamadas “Metas de Aichi”: 20 objetivos de conservación que los países se comprometieron a lograr en 2020 en la COP10 celebrada en la ciudad japonesa que les da nombre.
Ferreira denuncia que los países están sistemáticamente incumpliendo cinco de estas metas, como es el caso del compromiso a dejar de subvencionar todo aquello que daña la biodiversidad, el de promover la producción y consumo sostenibles, o la de reducir la deforestación.
Tampoco se cumple el objetivo de paliar los efectos del cambio climático sobre los arrecifes de coral o el de adoptar medidas potentes de conservación para las especies amenazadas de extinción.
Ferreira, quien finaliza su mandato en febrero, retoma su labor de profesor de Ecología en la Universidad de Brasilia “optimista” porque “a pesar de la grave crisis que atraviesa la biodiversidad, hay iniciativas y personas en todo el mundo trabajando para revertirla y cambiar las cosas”.

Fuente EFE: http://www.efeverde.com/