domingo, 31 de enero de 2016

Esbozo de reflexión sobre las estrategias del movimiento por la justicia climática tras la cumbre de París

Maxime Combes y Nicolas Haeringer
Mouvements


¿Qué hacer para salvar el clima después de la cumbre del clima de París (la COP21)? Maximes Combes (economista y miembro de Attac) y Nicolas Haeringer (encargado de la campaña de 350.org y miembro de Mouvements) esbozan en este artículo unas pistas de reflexión para seguir construyendo el movimiento por la justicia climática.
 
2015 fue claramente un año intenso en lo que concierne al clima. El movimiento por la justicia climática se extendió y fortaleció, además de lograr muchos éxitos: en el curso de esos últimos meses hemos multiplicado las acciones, desde unas jornadas mundiales de la desinversión (13 y 14 de febrero), a las acciones organizadas al cierre de la COP 21 en París (12 de diciembre), pasando por la paralización definitiva del proyecto de oleoducto de Keystone-XL en Estados Unidos (anunciado por B. Obama el 6 de noviembre), el bloqueo de una mina de carbón en Alemania (el 15 de agosto), la dinámica Alternatiba que ha reunido en total a varios cientos de miles de personas o incluso las movilizaciones contra las financiaciones que conceden los bancos a los proyectos climáticos.
Así pues, 2015 es un año que nos ha servido para construir unas bases más sólidas de un movimiento capaz de emprender la gran transición hacia unas sociedades justas y sostenibles. En este sentido fue un año de esperanza, una esperanza concreta y tangible: a partir de ahora sabemos que podemos luchar eficazmente para evitar el caos climático.
Esto es tanto más importante cuanto que 2015 también fue un año extremos: se multiplicaron las catástrofes climáticas, se batieron uno tras otro récords de emisiones de gases de efecto invernadero y de calor…
Debemos, pues, continuar con nuestras movilizaciones y compromisos, con la misma determinación. El acuerdo al que se llegó el pasado mes de diciembre en París tras la COP21 no soluciona nada. Muchas de sus disposiciones dejan el campo libre a los proyectos climaticidas, lo cual no es una sorpresa. Pero una vez firmado y ratificado, el acuerdo de París está ahí para durar: a corto y medio plazo no se emprenderá ningún proceso de revisión. Por lo tanto, también tenemos que utilizarlo por lo que abre como perspectivas y recursos para avanzar hacia la justicia climática. Al ratificarlo los Estados se van a comprometer, jurídicamente, a mantener el calentamiento climático bajo el límite de los 2°C (un objetivo que aquí se concibe como un techo, no cómo un mínimo, puesto que menciona la posibilidad de tender hacia el 1,5°C).
Ofrecemos a continuación algunas perspectivas que proponemos debatir para 2016 y que constituyen otras tantas ocasiones para reunirnos y construir juntos este vasto movimiento por la justicia climática.
1/ El objetivo del 1,5°C se debe imponer a todos y todas. Por supuesto, sabemos que un acuerdo no regula nada en sí mismo. Hace más de 20 años que la comunidad internacional negocia un plan «universal» de reducción de las emisiones de gas de efecto invernadero. Sin embargo, en ese mismo periodo de tiempo estas emisiones han aumentado más de un 60% (esto es, el mayor crecimiento histórico). Salimos, pues, de dos décadas extremadamente paradójicas: cuanto más negociaba la comunidad internacional un acuerdo de reducción de las emisiones de gas de efecto invernadero, más aumentaban estas emisiones. Evidentemente, no se trata de una relación de causalidad, sino de un recordatorio extremadamente importante: en política, las palabras (incluso cuando tienen un estatuto teóricamente obligatorio) tienen dos destinos. Pueden quedarse en letra muerta o volverse performativas. Las profecías nunca se autorrealizan, se construyen paso a paso, y el resultado depende mucho de las movilizaciones, diversas y variadas, de la sociedad civil. El después de la COP21 y el devenir del acuerdo de París dependen en gran parte de lo que hagamos. Sabemos que el reto es demasiado serio como para dejar este devenir en manos únicamente de los Estados.
2/ Hace tiempo que Desmond Tutu estableció el paralelismo entre el apartheid y el cambio climático. En efecto, el apartheid acabó únicamente porque al cabo de 20 años de negociaciones, una Convención Marco de las Naciones Unidas sobre la lucha contra el régimen de apartheid adoptó un texto que reconocía su carácter inaceptable y pedía a Sudáfrica que le pusiera fin. El régimen de apartheid cesó gracias a las movilizaciones y a las luchas sociales y políticas en Sudáfrica, y a la solidaridad internacional de los movimientos sociales, sindicales y asociativos que obligaron a los Estados a actuar. Esto es lo que necesitamos también en materia climática: crear las condiciones políticas y sociales para que los Estados no tengan más opción que pasar, por fin, a la acción y emprender la gran transición hacia unas sociedades justas y sostenibles.
3/ Reivindicamos la idea de una justicia climática, esto es, de todo un conjunto de leyes, de normas, pero también de decisiones judiciales (de la jurisprudencia) que condenen realmente a los responsables del calentamiento climático. Por lo tanto, el movimiento por la justicia climática debe proceder sobre todo por medio de «anticipaciones normativas», una de cuyas modalidades privilegiadas para los movimientos sociales es la desobediencia civil, en este caso la desobediencia climática.
4/ Este giro hacia la desobediencia climática se basa en tres pilares: – las resistencias (el bloqueo) – la no cooperación (la desinversión y las diferentes formas de boicot a la industria fósil) – la construcción (las alternativas).
5/ La «desobediencia climática» es más legítima después de París de lo que lo era antes de París. En adelante ya no nos movilizamos basándonos únicamente en los informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) o de la Agencia Internacional de la Energía o de lo que sabemos de las causas y consecuencias del cambio climático. En adelante lo haremos porque tomamos en serio las declaraciones políticas y los objetivos de calentamiento máximo fijados por medio del acuerdo de París y estamos decididos y decididas a actual para que se cumpla su objetivo clave (mantener el calentamiento por debajo del límite del 1,5°C). Ahora bien, este objetivo tiene unas consecuencias claras: la paralización de todo proyecto de infraestructura fósil, ya se trate de extracción o de consumo. A partir de ahora la situación está clara, ya se trate desde la extensión de las minas de carbón hasta los nuevos sondeos, pasando por Notre Dame des Landes (1): hay que paralizar estos proyectos.
6/ En efecto, el objetivo fijado por el acuerdo de París nos permite no quedarnos en «estado de urgencia climática»: en adelante podemos reivindicar un «estado de necesidad climática». Este cambio está lejos de ser anodino: la noción de estado de necesidad es crucial. En efecto, permite a un juez hacer la distinción entre el móvil (aunque sea fraudulento) y el acto: entre dos imperativos contradictorios inscritos en la ley la justicia reconoce así que es legítimo (por lo tanto, aceptable incluso respecto a la ley) elegir la infracción menor.
7/ Por lo tanto, el movimiento por la justicia climática se podría estructurar en torno a tres pilares: resistir, negarse a cooperar y construir. – resistir: aquí el reto es trazar las líneas rojas ahí donde esté en juego la destrucción del clima y bloquear, en un primer momento temporalmente, todos los proyectos climaticidas. Pero la resistencia también se lleva a cabo en otras partes: las colectividades locales pueden negarse a la explotación del gas de esquisto (fracking) en su territorio, los Estados pueden oponerse a los tratado tipo TAFTA y TPP. – negarse a cooperar: la destrucción del clima ya no puede hacerse en nuestro nombre y con nuestro dinero. Debemos recuperar nuestra capacidad de tener peso en las decisiones importantes afirmando claramente que nos negamos a que nuestro dinero (tanto privado como público) sirva para financiar la destrucción del clima y que se debe reorientar a la transición. Por consiguiente, 2016 debe permitirnos tener un éxito aún mayor en el frente de la desinversión y de las diferentes formas de boicot al mundo de las energías fósiles. – construir: no faltan las iniciativas que prefiguran una sociedad justa y sostenible, desde las ciudades en transición a la relocalización de la actividad económica, pasando por el permacultivo o el hábitat ligero. Son muchas las formas de establecer una red, desde Alternatiba a las iniciativas vinculadas al decrecimiento. El reto es anclar mejor estas prácticas en el movimiento por la justicia climática y, por consiguiente, vincularlas a las dinámicas de resistencia y de no cooperación.
8/ Evidentemente, no se trata de construir una organización o una red que haga las tres cosas a la vez, sino de construir un movimiento que ponga en relación a unos colectivos y a unas organizaciones que actúen según una u otra de estas modalidades, y que permita elaborar unas estrategias que las articule de la mejor manera posible. Para ello no necesitamos tanto construir un «movimiento de movimientos» (sobre el modelo altermondialista) como construir un «movimiento de movilizaciones» que articulen campañas, jornadas de acción y de resistencia, y luchas locales, con unos movimientos internacionales de reagrupamiento y de construcción.
9/ La cuestión de la construcción / de las alternativas no es la de las soluciones, sino la de las escalas. Por ejemplo, el paso de un mix energético esencialmente fósil (o, en el caso de Francia, nuclear) a un mix 100% renovables no es una cuestión técnica. Es ante todo una cuestión democrática y social: ¿quién controlará el sistema de producción y de distribución, unas multinacionales de las energías renovables o unas cooperativas de productores y consumidores?, etc. Por consiguiente, el primer reto es lograr articular los tres pilares del movimiento por la justicia climática a unas escalas que tengan sentido y nos permitan tener verdadero peso en el curso de las cosas para bloquear los proyectos climáticos, actuando a la vez sobre nuestras formas de consumo y sobre las estructuras en las que se basa el capitalismo fósil.
10/ Así pues, el movimiento por la justicia climática tiene ante sí el reto de lograr crear unas formas “translocales” de solidaridad y de lucha: no se trata, como en el caso del altermundialismo, de convertir la escala transnacional en el lugar privilegiado de movilización y de elaboración estratégica, sino de partir de la experiencia de los territorios en lucha y de las alternativas concretas para construir la transición hacia unas sociedades justas y sostenibles. En ese sentido la movilización «Break Free» del próximo mes de mayo constituye una etapa importante: en efecto, se trata de construir una jornada mundial de acción a partir de luchas locales, con el objetivo de bloquear unos proyectos climaticidas.

(1) Notre Dame des Landes es una comuna situada en el noroeste de Francia donde desde la década de 1970 existe un proyecto de construir un gran aeropuerto internacional que ha suscitado una gran oposición entre sus habitantes. (N. de la t.)
Fuente: http://mouvements.info/ebauche-de-reflexion-sur-les-strategies-du-mouvement-pour-la-justice-climatique-apres-paris/
Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

 

"Desarrollo sostenible es una contradicción"


Joan Martínez Alier es catalán y conoce mucho mejor a Colombia de lo que cualquiera se imaginaría. Su larga trayectoria tratando de analizar cómo el medio ambiente ha creado nuevas dinámicas económicas, políticas y sociales lo ha llevado a indagar con profundidad sobre los procesos de América Latina. Por eso en sus conversaciones es usual que se remita a La Jagua de Ibirico o al río Magdalena.

Un año después de haber lanzado el "Atlas", ¿cuál ha sido el gran logro?       
El Atlas ha servido para varias cosas. Una es evidenciar que en el 12% de los conflictos han muerto defensores ambientales. Aquí ese porcentaje es mucho mayor: del 30%. Y también ha servido para visibilizar un movimiento de justicia global y para averiguar cómo están operando las empresas extranjeras en otro territorio.
En ese mapa, Colombia aparecía como el segundo país con más conflictos ambientales. ¿Cuál es nuestra posición hoy?
Ahora hay muchos más conflictos ambientales en Brasil y en México. Colombia ocupa el tercer lugar, aunque Perú y Panamá también tienen serias problemáticas. Todo este asunto tiene que ver con la riqueza que tiene cada país. Y ustedes tienen mucho carbón y mucho oro.
Usted ha sido un impulsor de la ecología política. Háblenos un poco de esta corriente.
Ecología política es un movimiento, pero es también un campo de estudio académico. Lo crearon antropólogos en los años sesenta. Lo de político es porque estudiamos el poder, porque la ecología no es un tema apolítico o completamente técnico, como lo hacen ver. El ecólogo político holandés Rutiers Boelens tiene una metáfora que lo explica: dice que el agua no corre hacia abajo, sino hacia arriba, donde está el poder.
En Colombia estamos al borde de un probable posconflicto. ¿Cómo analiza nuestro futuro ambiental?
Hay muchos puntos que no se tocan. Y uno de ellos es el tema ambiental. No creo que la palabra posextractivismo haya sido mencionada en La Habana. Es posible que en las negociaciones con el Eln el tema salga a relucir con más facilidad. Pero por lo general, en América Latina la izquierda ha sido muy impermeable en el tema ambiental. Es una lástima. A pesar de tener muchos héroes de la justicia ambiental, la izquierda no los reconoce como suyos. Es lo que sucede con Evo Morales o con Rafael Correa o con Cristina Fernández. No me lo explico. Que a Santos no le gusten los ecologistas me parece normal. ¿Pero que ellos no los reconozcan?
Usted ha analizado a profundidad el ecologismo popular. ¿Qué papel están jugando esas pequeñas comunidades?
El ecologismo popular se ha fortalecido mucho. Se reconocen unos con otros y se ayudan. Como sucede con los activistas locales de La Jagua de Ibirico en Cesar. Sin embargo, América Latina está implementando políticas que le están haciendo mucho daño. El carbón es una de ellas. Son unas políticas absurdas económicamente, ahora que los precios han caído. Y ustedes o Ecuador decidieron exportar más para equilibrarse. Eso no es sensato.
El panorama no parece tan alentador…
A corto plazo no es esperanzador. Con los nuevos precios, la gran lección es que hay que vivir de otra manera. Plantear una economía acorde con las necesidades de la gente. ¿Para qué crecemos tanto si estamos destruyendo todo? Convencer de eso a la gente es muy difícil. Pero América Latina aún tiene una gran oportunidad. Hay efervescencia social, es un continente rico y no está tan poblado como Europa, Japón o India.
Usted ha sido un crítico del concepto de desarrollo sostenible. ¿Por qué?
Porque es como decir que usted puede crecer económicamente de una manera que sea ecológicamente sostenible. El crecimiento verde y el desarrollo sostenible son una contradicción. No puede haber un crecimiento económico que sea verde. Es falsamente verde. La economía actual se basa en más petróleo, más carbón, más palma, más cobre... Hablar de desarrollo sostenible es engañar a la gente.
¿Y cuál es su posición frente al pago por servicios ambientales?
Es un reduccionismo monetario que puede resultar en una política contraproducente. Es como si tuviéramos que pagarle a la gente del páramo para que se porte bien. Los estamos acostumbrando a que les tenemos que pagar. Se está mercantilizando una relación, y cuando eso sucede se pierde la lógica de la obligación moral.

Doctor en Economía y autor de La ecología de la economía , un clásico traducido a varios idiomas, ha sido investigador del St. Antony’s College de Oxford y profesor visitante en la Universidad de Stanford, la de California y la de Yale. Y aunque su recorrido académico es amplio, para muchos su nombre empezó a sonar con fuerza en el país cuando presentó el Atlas global de justicia ambiental en 2014. En él, Colombia aparecía como la segunda nación con más conflictos ambientales.
Martínez Alier, que estuvo la semana pasada en el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, celebrado en Medellín, explica por qué y analiza el panorama del país.


Viuda de Tompkins: “Si el Estado acepta esta donación, será la mayor entrega de tierras privadas a nivel mundial”


La activista ambiental espera que la Presidenta Bachelet reciba los parques, equivalentes a una superficie de 410 mil hectáreas. Sobre la pérdida de su marido tras un accidente en kayac: “Estas semanas sin Doug me han llevado a un sendero de dolor inimaginable”.
 
En el último mes, Kristine McDivitt, viuda del empresario y filántropo, Douglas Tompkins, quien falleció en un accidente en kayac el 8 de diciembre pasado, confiesa que ha sentido el dolor más intenso de su vida por la pérdida de su esposo. Entre lágrimas que parecen llamar a su querido “Doug”, relata que ha recorrido la Ex Estancia Chacabuco y se ha internado en los bosques del Parque Pumalín “para sentirlo a mi lado”.
A pesar de ello, la activista afirma que ha seguido trabajando para que el gobierno acepte la donación de 410 mil hectáreas (equivalentes a la comuna de Puerto Varas) para convertir esas tierras en áreas protegidas públicas. Hoy dio a conocer su propuesta a la Presidenta Michelle Bachelet, donde también pidió que dichas reservas pasen a ser parques nacionales para conformar una ruta de la conservación en la Patagonia.
Usted planteó a la Presidenta la donación de todos los terrenos que posee ¿Cómo espera que se dé ese proceso?
El gobierno está trabajando en el tema y le planteé a la Presidenta (Michelle Bachelet) que esta donación es hecha con respeto y buena fe. Este es el momento en que Chile pueda tener un extraordinario legado en la historia. Mi mensaje es que trabajemos juntos para crear algo que durará siglos y será para los chilenos. Serán parques nacionales de un estándar a nivel internacional. Hemos entregado más tierras que cualquier entidad privada en todo el mundo. Si logramos trabajar todos juntos y el Estado acepta la donación, será la mayor entrega de tierras privadas a nivel mundial.
¿Por qué el Ejecutivo debería considerar la entrega de parte de una fundación?
Gastamos millones de dólares para infraestructura y para mejorar estos parques, pues creemos que estas tierras deben pertenecer a todos y no a algunos “ricos” que pueden comprar estos terrenos.  Queremos que personas de todos los países visiten estos lugares. Las áreas protegidas dan beneficios económicos a las comunidades aledañas. Hay un tremendo potencial en cuanto a turismo. Todos podrán conocer estos sitios, para apreciarlos y luego, cuidarlos. ¿Cómo se desarrolla una relación con la naturaleza si no se tiene acceso público a estos lugares?
Su marido estaba trabajando en potenciar esas zonas…
Estaba trabajando en un libro sobre los parques nacionales en Chile, partiendo por Pumalín, en la Región de Los Lagos y por el Parque Patagonia (Valle Chacabuco), en la Región de Aysén. Además, estábamos enfocados en un nuevo proyecto que habla de los 25 años que hemos estado dedicados a la conservación en diversos países. En cuanto a  Argentina, estaba escribiendo sobre la agricultura orgánica de Laguna Blanca, el campo que tenemos en ese país.
Pese a que la imagen de Tompkins hoy es valorada, han surgido críticas de personas como Belisario Velasco, ex ministro del Interior, quien dijo dudar de las intensiones de ustedes.
Vengo de una familia que tiene una ley: deja que los hechos hablen por si mismos. Donamos muchos terrenos en Chile y Argentina. Y si una persona tiene sospechas sobre una posible donación al país, es ridículo y es un insulto que diga eso. Tenemos una propuesta al gobierno chileno de manera formal. Esto es serio y si pensáramos que esto no se hará, finalmente, no presentaríamos nada.
¿Piensa que si el Fisco recibe esos terrenos los protegerá de la misma forma que ustedes lo hacen como privados?
Sí. Los parques nacionales en Chile están creciendo y si no creyéramos en eso, no donaríamos nada. ¿Cuál es la importancia de que las tierras pertenezcan al Estado? Es sumamente relevante y vamos a apoyar al gobierno en términos de entrenamiento para que protejan esas tierras. Tenemos equipos que trabajan en esto hace muchos años.
El accidente
¿Cómo vivió el día del accidente de su marido en el lago?
Recibimos un llamado desde un teléfono satelital, no sabíamos lo qué pasaba. Rick (Ridgeway) estaba casi muerto, mientras Weston (Boyles) y Doug estuvieron en el agua por horas. Yo sabía que al estar dos horas en esa condición sería muy difícil que sobreviviera. Los amigos que estuvieron allí y el mismo Douglas, lo habían visto como un viaje más, de los tantos que habían hecho. El accidente se generó porque entraron en una ‘trampa’ en el lago. Hubo vientos cruzados desde el este y oeste, lo que generó olas inmensas. Se dio vuelta el kayac y luego lo trataron de llevar a la orilla. Weston lo intentó sacar tomado del cuello e incluso se le rompió su remo en el intento de avanzar. (Douglas) no estaba usando un traje de neoprén (comenta que no sabe qué tipo de vestimenta estaba usando realmente). La situación fue compleja porque los vientos los empujaban hacia el centro del lago, donde era más complicado salir.
A un mes de este hecho, usted ha seguido trabajando en Chile y Argentina…
Sin duda, pero este camino es el más difícil de mi vida. Como Doug siempre dijo: ‘éramos un par’, completamente unidos el uno con el otro. Es imposible imaginar una vida sin él. Siempre dije que quería vivir hasta los 100 años y deseábamos morir juntos; que nos fuéramos a la eternidad. En los últimos dos años, él comenzó a hablar de la tristeza inmensa que sentiríamos si uno de nosotros muriera. Que no podría imaginar el dolor y sensación de pérdida si alguno se iba. Tenía razón: las últimas cinco semanas, me han llevado a un sendero de dolor inimaginable.
¿Cómo fue la relación que mantuvo con él?
Doug es una persona extraordinaria, éramos una pareja que vivió en lugares súper aislados, tal cual quisimos y esa es una vida diferente. Dependíamos mucho entre nosotros. La ausencia de él en todos los sentidos para mí es indescriptible. Y aunque sé que no va a volver, es impensable una vida sin él. Éramos muy unidos: volamos miles de horas juntos en el Husky (un pequeño avión en que el empresario hacía recorridos), aprendimos sobre los paisajes, veíamos cosas que muy pocos apreciarán en su vida. Todo fue muy intenso. Siempre supimos que habría riesgos y yo pensaba que algo le podría pasado durante algún vuelo, pero nunca imaginé que sería de esta manera. He caminado sola sobre los pastizales de valle Chacabuco y en los bosques de Pumalín, en cierto modo, para sentirlo a mi lado.
¿Como definiría a Douglas Tompkins?
Un hombre con energía, con poder para hacer las cosas. Si miras el transcurso de su vida a través de los deportes, de su paso por North Face, por la empresa Esprit, sus primeros años en Chile, su trabajo en la conservación y sus libros, siempre ves a una persona consistente en el tiempo. El mostró el mismo estándar de alta calidad y dejó como enseñanza que cuando una persona hace algo, debe hacerlo lo mejor posible. Yo no puedo hablar de él en verbo pasado. Nuestro matrimonio no es pasado, aún es mi esposo. Hay cientos de cartas de amor, miles de fotografías que nos tomamos, nosotros teníamos una extraordinaria relación y yo lo llevo en mi corazón a cualquier lugar que vaya.
¿Qué legado le deja Tompkins tras su fallecimiento?
He perdido a alguien que fue el núcleo de mi vida. No se ha ido. Estoy tratando de encontrar la forma de vivir de una nueva manera sin mi esposo. El me dejó tantas cosas: vivo en el Parque Pumalín, en Esteros de Iberá (Argentina) que muestran una belleza natural enorme, estoy en las hermosas casas que él diseñó. Están las tierras que donaremos y  los extraordinarios equipos de trabajo que nos apoyan en esta tarea. Muy pocos tienen esas experiencias. El me dejó tanto, que no creo que haya que pensar en él en pasado.

Chile: Colegio Médico entrega lapidario informe sobre las aguas del Cajón del Maipo: “En 50 años no podrán ser consumidas”


El estudio realizado a las aguas del Cajón del Maipo demostraron altos niveles de toxicidad. El Ciernes pasado se dio a conocer los resultados de un estudio realizado por el Colegio Médico que reveló alta concentración de elementos tóxicos y dañinos para la salud en diferentes zonas del Cajón del Maipo.
 
El estudio liderado por Andrei Tchernitchin, presidente del departamento de medio ambiente del gremio, demostró que las aguas y napas subterráneas de lugares aledaños a la construcción del proyecto hidroeléctrico Alto Maipo contenían altos niveles de arsénico lo que produce daños a la salud.
En sus resultados demostraron, primero que la contaminación de las aguas de la zona están por encima de las normas de riego, por lo tanto ya no sirven para el riego de vegetación.
Por otro lado se comprobó elementos tóxicos como arsénico, plomo, manganeso y níquel. El primero de estos produce consecuencias irreversibles en adultos, jóvenes, menores y bebés en gestación.
Tchernitchin, aseguró que la continua exposición y consumo de arsénico en el agua produce efectos como cáncer, infartos en el miocardio -en personas jóvenes-; déficit atencional, fracasos escolares, hiperactividad, agresividad, futuras conductas delictivas, infertilidad y abortos espontáneos en el caso de los prenatales.
A su vez, el Colegio Médico descubrió que la exposición al arsénico y plomo producirá futuras adicciones a las drogas en el caso de los menores.
Además se demostró que las aguas contenían manganeso, lo que produce daños en el sistema nervioso como síntomas de parkinson en adultos y altera el comportamiento, lo que conlleva a la psicosis y esquizofrenia.
En base a esto, Tchernitchin aseguró que “yo veo que en un futuro, de aquí a 50 años, las aguas del Cajón del Maipo no podrán ser consumidas”.
Con respecto a esto hizo un llamado a las autoridades a ponerse firme con los empresarios para que no contaminen las aguas y así mejoren sus sistemas de recolección de desechos.
 
fuente: La Tercera
 

EEUU: Rastro de cáncer llega hasta el agua en pueblo de Nueva York

Fuente: AP

En 2013, el padre de Michael Hickey murió de un doloroso cáncer de riñón a los 68 años. Entonces, Hickey convirtió en su misión el descubrir por qué tanta gente enferma en su localidad, Hoosic River. Dos años más tarde, la Agencia de Protección Medioambiental estadounidense (EPA) ha advertido a los residentes de Hoosick Falls que no beban agua de los pozos municipales, y una planta de plásticos ha aceptado proporcionar agua embotellada y pagar dos millones de dólares para un nuevo sistema de filtrado en la planta de tratamiento de agua del pueblo.
 
La campaña de Hickey comenzó por sus sospechas sobre la polución en este pueblo industrial del estado de Nueva York, cerca de Vermont. Su padre había trabajado durante 35 años en una planta que fabrica plásticos de alto rendimiento similares al Teflon, así que Hickey hizo una búsqueda en internet sobre la relación entre el cáncer y el Teflon.
Lo que encontró fue PFOA.
El ácido perfluoroocatnoico, una sustancia que repele al agua y el aceite, se utiliza desde la década de 1940 en productos como material de cocina antiadherente, alfombras resistentes a las manchas y bolsas de palomitas para microondas. Los fabricantes acordaron retirarlo de forma progresiva para finales de 2015, poco después de que DuPont alcanzara un acuerdo de 16,5 millones de dólares con la EPA porque la empresa no había informado de los posibles riesgos para la salud relacionados con el PFOA.
Un comité científico que hizo estudios de salud como parte del acuerdo extrajudicial de DuPont ante una demanda colectiva en West Virginia concluyó que había "lazos probables" entre la exposición al PFOA y el cáncer de riñón, testicular y de tiroides, colesterol alto, colitis ulcerosa e hipertensión producida durante el embarazo.
En Hoosick Falls, nadie había documentado nunca de forma científico que el pueblo tiene una tasa poco habitual de cáncer, pero Hickey y un médico local sabían de suficientes casos concretos como para pensar que habría que abordar el tema.
"Siempre se ha hablado en el pueblo sobre que hay mucho cáncer", dijo Hickey. "Cuando a mi padre, que no bebía ni fumaba, le diagnosticaron un cáncer de riñón, eso lo hizo más personal".
El doctor Marcus Martínez, el médico de familia para muchos de los 3.500 habitantes del pueblo, añadió que en efecto parecía haber una tasa de cáncer mayor en la zona, en especial de formas agresivas y poco comunes. El propio Martínez, de 44 años, está en remisión de un agresivo cáncer de próstata.
Cuando los dos propusieron analizar el agua del pueblo, el alcalde a tiempo parcial David Borge lo rechazó en un principio citando las recomendaciones del estado. El estado de Nueva York clasifica el PFOA como un "contaminante orgánico no específico" y no requiere que se hagan pruebas.
La EPA tiene una recomendación no vinculante de que la concentración de esta sustancia no supere las 400 partes por trillón, lo que equivale a unas 4 cucharaditas en agua suficiente como para llenar una fila de 10 millas de vagones cisterna.
Hickey utilizó su propio dinero en el verano de 2014 para analizar el agua del grifo de su cocina y otras fuentes. Los resultados mostraron una concentración de PFOA de 540 partes por trillón en la casa de Hickey, por encima de las recomendaciones de la EPA. Las autoridades municipales analizaron entonces el suministro local y encontraron niveles similares.
La empresa Saint-Gobain Performance Plastics, que forma parte de un conglomerado global con sede en París, se convirtió en 1999 en la quinta propietaria de una fábrica de plástico en Hoosick Falls. En el verano de 2015 hizo análisis y registró niveles de PFOA de 18.000 partes por trillón en el agua subterránea bajo su planta, a 500 yardas (metros) de los principales pozos de agua del pueblo.
"Sainy-Gobain Performance Plastics está comprometida con ayudar al pueblo de Hoosick Falls con esta situación", indicó Carmen Ferrigno, portavoz de la empresa. Aunque no se ha identificado la fuente de la contaminación de PFOA, Saint-Gobain lleva desde noviembre pagando agua embotellada para los residentes y ha aceptado pagar filtros que retiren la sustancia del suministro de agua, señaló.
Hickey y Martinez, junto con el abogado medioambiental de Albany David Engel, no se conformaron. Querían que se advirtiera a la gente de que no bebiera agua del grifo, así como una plena investigación e indemnización.
Engel se puso en contacto con Judith Enck, que dirige la sección de la EPA que incluye Nueva York. Ella emitió un comunicado en diciembre advirtiendo a la gente que no bebiera o cocinara con el agua del pueblo. Hasta entonces, el estado y las autoridades locales habían dicho a los vecinos que era improbable que el agua causara problemas de salud.
El 14 de enero, Enck y un comité de destacados científicos de la EPA hablaron ante una sala abarrotada en el auditorio de la escuela secundaria de Hoosick Falls. El departamento de estado también anunció hace poco sus planes de estudiar la tasa de cáncer en el pueblo y sus alrededores.
"Damos una gran prioridad a este problema de contaminación", dijo Enck. "Hace falta un estudio muy detallado sobre el agua subterránea en Hoosick Falls para saber con qué tratamos y cómo abordarlo".
El plan de la localidad de instalar filtros en la planta de agua es un buen primer paso, dijo Engel, pero la solución a largo plazo debe ser establecer nuevos pozos para reemplazar a los contaminados.
Kevin Allard, de 58 años y que trabajó en la planta de plásticos en la década de 1980, dijo que su madre murió de cáncer de páncreas a los 54 años y su padre murió de cáncer de tiroides a los 81. En 2006. Un amigo del hijo de Allard, de 25 años, murió de cáncer de páncreas. Ahora teme por la salud de sus hijos, que están al comienzo de la treintena.
"Crecieron con esa agua", dijo. "Eso es lo que me preocupa".


Fuente original: http://hosted.ap.org/dynamic/stories/A/AMN_GEN_NUEVA_YORK_AGUA_CONTAMINADA_SPHL-?SITE=AP&SECTION=HOME&TEMPLATE=DEFAULT&CTIME=2016-01-26-02-58-22
 

Desastre ecológico: El segundo lago más grande de Bolivia está casi seco


El lago Poopó era el segundo lago más grande de Bolivia y solía ser muy rico en peces y vida salvaje, pero ahora está reducido a poco menos que una explanada polvorienta. En solo unos años, el volumen de agua que solía proveer a cientos de familias a su alrededor se ha reducido a un 2 por ciento de lo que era. Mientras las autoridades de Bolivia apuntan al cambio climático y el impacto que ha tenido El Niño, otros acusan al gobierno de mal manejo de las aguas.
 
El lago Poopó esta en el altiplano a una altitud de 3.700 metros y en los años 1900 cubría un área de 2.000 kilómetros cuadrados, pero debido a los repetidos periodos de sequía y los desvíos de afluentes para la minería, el nivel de agua salada en el lago ha disminuido continuamente, hasta que el año pasado, el fenómeno de El Niño (el peor en cien años) lo terminó liquidando. Se cree que han muerto millones de peces y cientos de pájaros que vivían en las tierras húmedas.
Esta no es la primera vez que el lago se ha secado; la otra vez fue en 1997, lo que a algunos da esperanza de que podría volver a su estado original en algún momento. Pero otros advierten que el derretimiento de los glaciares en las alturas de Los Andes y el aceleramiento del cambio climático hacen de ese escenario algo improbable. Se espera que cuando pase la sequía y vuelvan las lluvias, el lago se vuelva a llenar un poco, pero no se cree que sea perdurable. Esta situación ha hecho que se haga llamados al gobierno para que tome cartas en el asunto y encuentre una solución.
Hasta ahora se estima que dos tercios de las familias (unas 500) han abandonado la comunidad pesquera y ganadera (alpacas y ovejas) que existía en las orillas del lago. Ahora sólo quedan unas pocas apenas subsistiendo en el lugar con la escasez de recursos restantes, lo que fuerza al gobierno a proveer de ayuda humanitaria a al menos 3.000 personas.
El lago obtenía la mayor parte de su agua del río Desaguadero, que fluye desde el gran lago Titicaca. Considerando que este lago aún tiene bastante agua, parece extraño que el Poopó esté en tal estado de aridez. La sólida formación de limo rojo por donde entraba el río hacia el lago da algunas pistas acerca de  lo que puede estar ocurriendo. Este limo puede provenir de las numerosas instalaciones mineras que están río arriba y que lo desvían, y los residuos tóxicos se pueden estar sumando a los materiales que lo componen.
El gobierno boliviano mantiene la idea de que la causa es el cambio climático y ha solicitado a la Unión Europea que provea al país de 140 millones de dólares para dragar afluentes como el Desaguadero y para construir plantas de tratamiento en el resto de la linea divisoria de las aguas del lago. Lo desalentador es que todas estas medidas son insuficientes y puede que ya sea demasiado tarde

Traducción, CCV. Fuente, IFLScience. - IMagen: Lago Poopó en 2013 y actualmente. Foto de la NASA
 

viernes, 29 de enero de 2016

Dos barcos navegan de Japón a Estados Unidos en misión reservada: transporte de plutonio

¿Qué hacer con la basura radiactiva?

Paul Brown
Climate News Network


Dos barcos armados zarparon esta semana desde el noroeste de Inglaterra para realizar una secreta y polémica misión: recoger una carga de plutonio en Japón y transportarla a Estados Unidos. El plutonio, que alguna vez fue la sustancia más codiciada y valiosa del mundo, es uno de los cada vez más numerosos materiales que se están convirtiendo en un problema económico y de seguridad cada día mayor para los países que lo tienen en su poder.

Hasta ahora no existe un uso comercial viable para este metal radiactivo; además, se extiende el temor de que pueda caer en manos de grupos terrorista o de que algunos gobiernos se sientan tentados a utilizarlo para sumarse a la carrera por el arma nuclear.
Todos los planes para emplear el plutonio en emprendimientos pacíficos –reactores rápidos de reproducción o reactores comerciales– de momento han sido incapaces de absorber el volumen de este muy peligroso metal radiactivo producido por los países donde funcionan centrales nucleares de generación de electricidad.
Las pequeñas cantidades de plutonio que se han usado en reactores convencionales o de reproducción han producido muy poca electricidad y a un costo muy alto.
Alejar el peligro
Japón, que acumula un stock de 47 toneladas de plutonio, es una de los países que alguna vez tuvo la esperanza de convertirlo en una fuente de energía, pero los diferentes intentos iniciados no han tenido éxito. El gobierno japonés, que tiene una firme política de utilizar el plutonio solo con propósitos pacíficos, ha recibido fuertes presiones para que se deshaga de él. De ahí el plan actual de transportarlo por mar a Estados Unidos.
En total, son 15 los países del mundo que han acumulado plutonio. Entre ellos, Corea del Norte, que espera convertirlo en armas nucleares.
El Reino Unido tiene la reserva más importante con 140 toneladas guardadas en Sellafield, en el noroeste de Inglaterra, donde el plutonio se viene produciendo en la planta nuclear local desde los cincuenta. El gobierno todavía no tiene una política que defina qué hacer con él; mientras tanto el costo de mantenerlo custodiado con gente armada continúa creciendo.
Como la mayor parte de los países, el Reino Unido es incapaz de decidir si el plutonio es un activo o un pasivo. Este material no aparece en ningún balance y el elevado costo de tenerlo guardado en condiciones de seguridad –para evitar que se produzca una masa crítica que podría provocar una fusión– y protegerlo de ataques terroristas no es tenido en cuenta como un costo más de la energía nuclear.
Esto permite que la industria proclame que la generación de electricidad en centrales nucleares es una opción de energía atractiva y limpia en el combate contra el cambio climático.
Los dos barcos que zarparon del puerto de Barrow-in-Furness, Inglaterra, son el Pacific Heron y el Pacific Egret, transportes de combustible nuclear armados con sendos cañones navales. La empresa armadora es Pacific Nuclear Transport Ltd., que en última instancia es de propiedad del gobierno británico.
Ambos barcos cuentan con un contingente de seguridad fuertemente armado –proporcionados por el Grupo de Escolta Estratégica de la Policía Nuclear Civil– y llevan todos los pertrechos y munición necesarios; esto apunta a un largo viaje rodeado de todas las medidas de seguridad.
El transporte de plutonio desde Japón a Estados Unidos se realiza en el marco de la Iniciativa de Reducción de la Amenaza Global (GTRI, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos o programa de Gestión y Minimización de Material (MMM, por sus siglas en inglés), mediante los cuales todos los materiales que puedan ser utilizados en la fabricación de armas nucleares, como el plutonio y el uranio enriquecido, son retirados de almacenes en todo el mundo y trasladados a Estados Unidos para ser guardados con seguridad.
La carga que será acondicionada a bordo de los dos barcos ingleses en un puerto de Japón consiste en 331 kilos de plutonio procedente del establecimiento de investigación japonés Tokai. La descripción que el departamento de Energía de Estados Unidos hace de este plutonio –la mayor parte del cual fue entregado a Japón por el Reino Unido hace algunas décadas para “propósitos experimentales” en la instalaciones de montaje crítico rápido de Tokai– dice que “plantea una amenaza potencial a la seguridad nacional, ya que es susceptible de ser utilizado en un artefacto nuclear improvisado; también presenta un alto riesgo de ser robado o desviado”. O, como escribe un experto estadounidense, “alcanza para fabricar hasta 40 bombas atómicas”.
En el marco del programa estadounidense mencionado más arriba, el plutonio producido en Japón será transportado al puerto de Charleston, EEUU, y trasladado después al depósito de Savannah River, Carolina del Sur.
Tom Clements, director del grupo de interés público Savannah River Site Watch, ha condenado esta importación de plutonio por ser un material que será abandonado a su suerte en el lugar, sin un plan claro para disponer de él fuera de Carolina del Sur. Dice que esta es una evidencia más de que se utiliza Savannah River como vertedero de todo tipo de basura nuclear producida en todo el mundo.
Material de primera para el terrorismo
En el condado inglés de Cumbria, donde está el puerto de Barrow-in-Furness, existe un grupo –Cumbrians Opposed to a Radioactive Environment– que lleva varias décadas haciendo el seguimiento del transporte de materiales radiactivos en todo el mundo. Su portavoz, Martin Forwood, dice: “La práctica de transportar plutonio a Estados Unidos por vía marítima, como una medida de seguridad, es en sí misma contraproducente ya que expone a este material, tan atractivo para los terroristas, a un largo viaje durante el cual se enfrentará a los riesgos cotidianos propios del mar y a ser el blanco de quienes tienen intenciones hostiles. “Nuestra visión es que esto es totalmente innecesario y constituye una significativa amenaza a la seguridad en el mundo de hoy, tan volátil e impredecible.”
Para los integrantes del grupo de cambrianos que se oponen a un entorno radiactivo, la mejor opción es dejar ese material donde está y mantenerlo custodiado.
Según documentos del departamento de Defensa, este embarque es el primero de un número de ellos previstos en el marco de lo que se denomina “brecha material plutonio”*, es decir, aquellos materiales utilizables en la fabricación de armas nucleares que no están contemplados en otros programas estadounidenses o rusos.
En total, los planes del departamento de Defensa prevén la importación de 900 kilos de plutonio “en situación de riesgo”, hoy día almacenados en siete países distintos por medio de 12 embarques que se realizarán durante los próximos siete años. Otros materiales comprendidos en estos planes son el uranio enriquecido, el plutonio en su forma más enriquecida (al 93 por ciento), que también había sido entregado a Japón por parte del Reino Unido.
El viaje entre Barrow-in-Furness y Japón dura unas seis semanas y el de Japón a Charleston otras siete; en sus documentos de embarque, el departamento de Defensa ha previsto el paso por el Canal de Panamá. Los países americanos vecinos al Canal hace tiempo que objetan el transporte de materiales nucleares en sus aguas territoriales.

* Gap Material Plutonium, en inglés.
Fuente: http://ecowatch.com/2016/01/22/plutonium-mission-japan/?utm_source=EcoWatch+List&utm_campaign=da3a287be1-Top_News_1_22_2016&utm_medium=email&utm_term=0_49c7d43dc9-da3a287be1-85932365 - Traducción del inglés para Rebelión de Carlos Riba García.

El Agua en Disputa


El agua es un elemento esencial para la vida y, por lo tanto, deberían garantizarse tres aspectos básicos: el acceso universal a una cantidad adecuada para una vida digna, el saneamiento de aguas residuales y la protección de ríos, acuíferos, lagos y humedales que proveen el agua que utilizamos. En la actualidad, ninguna de estas premisas se está cumpliendo y así lo retratan las cifras que aportan instituciones multilaterales como las Naciones Unidas.

Más de 750 millones de personas no tienen acceso a una fuente segura de agua y una tercera parte de la población mundial vive en áreas con escasez de este recurso. La perspectiva a futuro no es mejor, si los patrones de consumo se mantienen, en 2025 dos tercios de la población vivirán en condiciones de estrés hídrico. Cuando se habla de consumo hay que especificar que sólo el 10% de la demanda de agua se destina al abastecimiento de agua potable, el resto va dirigido a usos agrícolas, industriales y energéticos. En estos datos no se diferencian, por cierto, los usos de las pequeñas actividades económicas de aquellas que corresponden a grandes explotaciones, ya sean extractivas, energéticas, agroindustriales, etc. Y esta cuestión es crucial para conocer quién está controlando las fuentes de agua y quién debe reducir su consumo. Por otro lado, se debe tener en cuenta, necesariamente, los efectos del cambio climático, porque ya están teniendo secuelas sobre la disponibilidad hídrica en muchos territorios.
Además de los datos relativos al acceso a agua potable, hay que evaluar la situación de los servicios de saneamiento de aguas residuales, ya que son fundamentales para asegurar unas condiciones adecuadas de higiene y salud, por un lado, y minimizar la contaminación de los ríos y acuíferos, por otro. En este ámbito, la situación es aún peor; 2.500 millones de personas no disponen de infraestructuras para transportar y depurar el agua utilizada[1]. Ante la gravedad de la situación, la comunidad internacional ha actuado a través de conferencias, declaraciones y objetivos de desarrollo, con el calificativo “del milenio” antes y “sostenibles” ahora.
Un ejemplo de las propuestas institucionales es el Decenio Internacional para la Acción “El agua, fuente de vida” (2005-2015), que se estableció en Naciones Unidas para aunar los esfuerzos en cubrir las necesidades relacionadas con el agua. El resultado, una vez finalizado el decenio, se reflejó en la Declaración de Dushanbe y se puede resumir en: el reconocimiento de los múltiples proyectos de cooperación, la sensibilización, el desarrollo de la comunidad mundial del agua y la participación del sector privado[2]. Una vez más, continúa la retórica y la falta de una evaluación crítica que se dirija a las causas del problema. No hay voluntad política para ello, porque afrontar la desigualdad y la destrucción de los ecosistemas acuáticos significaría cuestionar el actual modelo capitalista, significaría cambiar radicalmente las prioridades y subordinar los intereses económicos a los de las mayorías sociales y a los límites del planeta.
Los gobiernos e instituciones multilaterales no están dispuestos a tomar este rumbo y siguen elaborando un discurso que pretende compatibilizar la justicia social y ambiental con el negocio. No se reconoce que es imposible redistribuir el agua equitativamente entre la población, universalizar el saneamiento y conservar los ríos y acuíferos si se prioriza el lucro de una élite. Y las evidencias son cada vez mayores, como reflejan los artículos y las entrevistas de este monográfico. La privatización del agua, el papel de las multinacionales, la construcción de grandes infraestructuras, los impactos de actividades extractivas e industriales y el cambio climático son abordados por diferentes organizaciones que, frente a esta realidad, nos cuentan las resistencias sociales y las alternativas que están creando en defensa del agua y la vida.

Fuente: www.revistapueblos.org
 

Hidroelectricidad acapara debate energético en Chile, otra vez

La aprobación por el gobierno de Chile de una central hidroeléctrica  en la Patagonia, reavivó nuevamente la discusión sobre la sustentabilidad de esta fuente en su forma tradicional y su eficiencia en la construcción de una matriz energética limpia.
 
“La hidroelectricidad como proceso para obtener energía puede ser limpio y viable, pero para nosotros todo tipo de energía debe ser desarrollada a escala humana, y eso debe responder al tamaño y potencial de las comunidades”, afirmó a IPS la portavoz del movimiento Patagonia sin Represas, Claudia Torres. Añadió que “hay varios factores por los cuales los movimientos socioambientales estamos en contra de las megas represas: por los mega impactos, y por el objetivo de esa electricidad, que apunta a saciar las necesidades de la mega minería que tiene otro descalabro (ambiental) en el norte” del país.
La lucha de esos movimientos contra las represas en la sureña región patagónica de Aysén tuvo una importante derrota el 18 de este mes, cuando se aprobó el proyecto de la central del Cuervo en ese indómito ecosistema, destinado a generar 640 megavatios.
Chile posee 17,6 millones de habitantes y una capacidad total instalada de 20.203 megavatios distribuidos mayoritariamente en los sistemas interconectados Central (78,38 por ciento) y del Norte Grande (20,98 por ciento).
La matriz energética chilena está compuesta en 58,4 por ciento de generación de diésel, carbón y gas natural, con una dependencia de los hidrocarburos importados que el país busca reducir drásticamente por razones financieras y por sus compromisos para mitigar el cambio climático.
La mega hidroelectricidad aporta 19,97 por ciento al total de la matriz, mientras que las fuentes renovables no convencionales suman 13,5 por ciento.
El país posee un enorme potencial de energías renovables no convencionales, que permitieron en 2014 al gobierno de Michelle Bachelet establecer una agenda para el sector, que proyecta para 2050 que 70 por ciento de  la generación de energía provendrá de fuentes renovables.
En materia de recursos hídricos, este país sudamericano dispone de unos 6.500  kilómetros de costa, 11.452 kilómetros cuadrados de lagos y lagunas, 97 cuencas hidrográficas y 34 ríos transfronterizos, según cifras oficiales.
Aysén, en el extremo sur del país, es considerada el paraíso hídrico de Chile por  sus caudalosos ríos, numerosos lagos y características lagunas. Su territorio alberga al lago General Carrera, el segundo más grande de América del Sur, por detrás del Titicaca en Bolivia.
Es en esa indómita y poco poblada región donde se pone la mirada para la explotación de la hidroelectricidad, una energía que es ampliamente rechazada por vastos sectores de la sociedad civil, que la consideran obsoleta y una amenaza al bienestar socioambiental de la población.
En cambio, el profesor Matías Peredo, experto en energía hidráulica de la pública Universidad de Santiago de Chile, asegura que el potencial hídrico de Chile permite que la hidráulica sea “una de las fuentes de energía que más podemos desarrollar”.
“Siempre es bueno diversificar la matriz energética y la energía hidroeléctrica, bien operada, es bastante sustentable”, afirmó en diálogo con IPS.
El experto añadió que un proyecto hidroeléctrico grande, pero bien operado,  “es mejor desde el punto de vista ambiental y social, que varios proyectos pequeños que en suma logren la misma cantidad de megavatios”.
Para que una planta hidráulica sea bien operada, explicó Peredo, se debe lograr un buen uso del recurso para evitar fluctuaciones punta.
Precisó que “la generación hidroeléctrica en Chile depende de la demanda y el factor de carga que tenga la central”. “En otras palabras, la central solo puede operar previa autorización de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles y dependiendo de la disponibilidad de agua”, explicó. “Esta combinación hace que la central hidroeléctrica esté operando un tiempo, luego deje de operar, vuelva a funcionar y nuevamente deje de funcionar. Entonces, genera fluctuaciones importantes de caudal y eso produce un estrés muy grande el ecosistema”, completó.
La ley que reforma y fomenta el sector de las energías renovables no convencionales, agrupa en esa denominación a la energía hidroeléctrica de hasta 20 megavatios de potencia, es decir, a las minicentrales hidráulicas.
Organizaciones ambientalistas, como Ecosistemas, consideran que las grandes centrales hidroeléctricas de embalse generan comprobados impactos sociales y ecológicos muy negativos.
Entre ellos, la inundación de grandes extensiones de tierra que destruyen flora y fauna;  la alteración de ríos, que provoca su degradación bioecológica, entre otros impactos multidimensionales.
Junto a esto, las consecuencias sociales negativas de las grandes represas son proporcionales a sus múltiples impactos ambientales y por ellas, millones de personas han sido relocalizadas y desplazadas: entre 40 y 80 millones a nivel mundial en el año 2000, según datos de la Comisión Mundial de Represas.
“Es importante diversificar la matriz energética para uso local, con un buen respaldo, con energías limpias, con impactos bastante menores y potenciar el consumo y desarrollo de los territorios”, afirmó la activista Torres, desde Coyhaique, capital de Aysén. “La generación descentralizada es clave”, para avanzar en materia de energía limpia y sustentable, aseveró y aseguró que la población de Aysén busca sustentar su matriz energética en base a energía eólica, solar y mareomotriz, entre otras.
Peredo coincidió en la importancia estratégica de la descentralización energética. “La generación distribuida es una discusión que sin duda hay que hacer como país. Cobra mucho sentido que la generación eléctrica provenga desde lo más cercano”, resaltó.
El movimiento Patagonia Sin Represas obtuvo en 2014 un éxito histórico cuando el gobierno rechazó de forma definitiva el proyecto de HidroAysén, que pretendía la construcción de cinco centrales hidroeléctricas para generar globalmente 2.700 megavatios.
Pero ahora se enfrenta al revés de la aprobación de la construcción de la central de Cuervo por un especial Comité de Ministros, que es una decisión inapelable en el ámbito administrativo y deja solo la vía judicial para impedir su concreción.
Desarrollado por Energía Austral, una empresa mixta de los grupos Glencore (Suiza) y Origin Energy (Australia), el proyecto contempla una inversión de 733 millones de dólares y se emplazará en la naciente del río Cuervo, a unos 45 kilómetros de Puerto Aysén, la segunda ciudad de la región.
Para la línea de transmisión que conducirá la producción al sistema interconectado, se estudian las opciones de un trazado submarino y otro aéreo-submarino.
La polémica sobre la central se incrementa porque su construcción se proyecta sobre la falla geológica Liquiñe-Ofqui, una zona conformada por conos volcánicos activos, según alertan los expertos en el tema. “Es un riesgo inminente para la población”, advirtió Torres.
Peredo refrendó que “no es un proyecto que estará bien operado” y que “desde su concepción estuvo mal diseñado”.
“Se dejaron de considerar aspectos relevantes, como la mezcla que en algún punto se produce de los ríos Yulton y Meullín y que podría tener consecuencias desastrosas en el ecosistema”, alertó.
Los opositores al proyecto ya anticiparon que recurrirán a la justicia y presionarán en los ámbitos social y político, en un año con elecciones municipales en el país.
“Nuestro objetivo es uno solo: que no se construya ninguna represa en la Patagonia, y así va a ser”, concluyó Torres.

Editado por Estrella Gutiérrez - Imagen: Vista del lago General Carrera, el segundo más grande de América del Sur, situado en la región de Aysén, en la Patagonia chilena, un indómito territorio que es considerado el paraíso hídrico del país. Crédito: Marianela Jarroud/IPS

Chile: Se reactiva Bancada Parlamentaria en rechazo a mega-hidroeléctricas en la Patagonia

Nueva etapa de la campaña Patagonia Sin Represas ya suma a los senadores, Alfonso de Urresti (PS), Antonio Horvath y Alejandro Navarro (MAS), y los diputados, Daniel Melo (PS), Camila Vallejo (PC), Giorgio Jackson (RD) y Patricio Vallespín (DC).
 
A través de una conferencia de prensa realizada este lunes 25 de enero en el Ex Congreso, senadores y diputados de diversas bancadas junto a representantes de organizaciones ambientalistas -agrupadas en el Consejo de Defensa de la Patagonia- reactivaron su alianza en rechazo a la aprobación de centrales hidroeléctricas en la Patagonia chilena, entre ellos, la Hidroeléctrica Cuervo en la región de Aysén y Mediterráneo en la región de Los Lagos.
“La reactivación de la Bancada Parlamentaria es un llamado a estar atentos y a impedir que se haga una verdadera autopista hidroeléctrica desde la Patagonia al centro de Chile, afectando y atravesando miles de comunidades a través de todo su trayecto” señaló el senador Alfonso De Urresti.
“Queremos una Patagonia Sin Represas, parece inconcebible que se piense en  trasladar la energía desde la Patagonia hasta los centros de consumo, esto habla sin duda de un Estado que al día de hoy no ha comprendido el desarrollo que requiere nuestro país” cuestionó el diputado Daniel Melo.
Una de las características de esta nueva etapa de la campaña Patagonia Sin Represas es que se amplía en términos territoriales, ya no solo es Aysén sino la Patagonia en su conjunto, considerando desde Palena hasta Magallanes.
Lo anterior porque la ciudadanía “Está preocupada por la aprobación de hidroeléctricas en la Patagonia, desde la región de Los Lagos hacia el sur, ya son dos grandes proyectos, Río Cuervo y Mediterráneo, además un montón de proyectos pequeños”, manifestó Flavia Liberona de Terram. “Reactivamos la bancada parlamentaria “PSR” al mismo tiempo se suman nuevas organizaciones, en Aysén se realizan numerosas manifestaciones en contra de la central Río Cuervo, y en Puelo acaban de hacer una cabalgata de tres días en rechazo a Mediterráneo.
Juan Pablo Orrego de Ecosistemas habla de un retroceso político. “El gobierno, a través del Ministerio de Energía, comete un nuevo y gigantesco error, pretendiendo ésta vez inundar 13.000 hectáreas de la región de Aysén sobre un enjambre sísmico, una falla geológica y destruyendo miles de hectáreas de un ecosistema único. Más aún, después de años de supuesta crisis energética, ahora el Ministro de Energía, Máximo Pacheco promueve la idea de exportar electricidad a los países vecinos a costa del patrimonio natural de todos los chilenos”.
Batalla judicial
Ante el inminente traslado de la lucha socio-ambiental por la Central Hidroeléctrica Cuervo a tribunales ambientales, el diputado Melo reafirmó “Vamos a colaborar y apoyar todas aquellas iniciativas que vayan en esa dirección y queremos señalar con mucha fuerza al ministro Pacheco: nuestro país requiere energía pero no cualquier tipo de energía, por lo tanto esto no puede quedar como una medida de cambio, si no tenemos HidroAysén vamos a tener Río Cuervo. “Esperamos junto con todas las organizaciones que están acá, concurrir al tribunal y enfrentar como se debe a este mal proyecto para la Patagonia y para todo el país”, puntualizó.
En paralelo Ezio Costa, abogado de FIMA ONG expresó que “El Comité de Ministros finalmente está teniendo una actuación sistemática respecto de privilegiar ciertos intereses sobre otros. Las ilegalidades en los proyectos Cuervo y Mediterráneo son bastante similares. En ambos casos, por ejemplo, hay una total despreocupación por las comunidades indígenas y por la pérdida de biodiversidad que esto significa al posibilitar la intervención de ríos que son muy relevantes para las cuencas completas. En el caso de Río Cuervo, además, existe un riesgo conocido para la población humana de Puerto Aysén”. “Estas son las irregularidades que llevaremos ante los ministros del Tribunal Ambiental, y eventualmente en la Corte Suprema”, enfatizó Costa.
En cuanto a la Central Mediterráneo, su dirigente Rodrigo Condezza denunció que “El camino de acceso a esta central es ilegal, al no tener evaluación ambiental, por ello hoy está detenido por la Superintendencia del Medio Ambiente, lo que muestra claramente el fraccionamiento del proyecto, denunciado por las comunidades locales desde hace tres años”. “Esta ilegalidad será vista este martes 26 de enero en la Comisión de Medio Ambiente del Senado, donde esperamos encontrar mayor eco para nuestra defensa de Puelo”
El frente está conformado por los senadores, Alfonso de Urresti (PS), Antonio Horvath y Alejandro Navarro (MAS), y los diputados, Daniel Melo (PS), Camila Vallejo (PC), Giorgio Jackson (RD) y Patricio Vallespín (DC).
Los dirigentes de organizaciones ambientales presentes en la actividad fueron Flavia Liberona, Fundación Terram; Ezio Costa de ONG Fima; Rodrigo Condezza de Puelo Sin Represas, Mitzi Urtubia y Patricia Salgado de Ecosistemas
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Defensores del Río Puelo presentan sus demandas en el Senado

 Este martes de 26 de enero entre las 12.00 y las 14.00 hrs. la Comisión de Medio Ambiente y Bienes Nacionales recibió a un grupo de activistas en el Senado para escuchar sus intereses en cuanto al conflicto que se vive en el valle del río Puelo debido a la amenaza de la construcción de una central hidroeléctrica en el lugar.
 
La abogada ambiental Macarena Soler, representantes de las Comunidades Cordilleranas de Puelo, representantes de la Comunidad Domingo Cayún Panicheo y Rodrigo Condeza, presidente de la corporación Puelo Patagonia presentaron sus denuncias ante la comisión que preside el senador Antonio Horvath Kiss. De esta forma pudieron manifestar sus demandas e informar sobre las implicancias medioambientales, sociales y culturales que tendría en la zona la construcción del proyecto Mediterráneo.
“Fue una gran oportunidad y una excelente presentación para comunicar el conflicto que se vive en el valle del Puelo. No se entiende cómo un proyecto con tantas deficiencias, que ha abusado del sistema, de las conexiones con los poderes económicos no está discutiéndose en el Senado”, señaló Rodrigo Condeza, presidente de la corporación Puelo Patagonia.
En la reunión estuvieron presentes representantes políticos de distintos sectores. Fernando Vallespín (DC Región de los lagos), Antonio Horvath (Independiente – Región de Aysén), Alfonso De Urresti (PS – Región de los Ríos), Rabindranath Quinteros (PS-Región de los Lagos), Lily Pérez (Independiente- Región de Valparaíso) e Iván Moreira (UDI – Región de los Lagos).
Los presentes se comprometieron a visitar la zona para conocer cl conflicto más en profundidad.
“Queremos mencionar de forma especial el apoyo de los Senadores Horvath y De Urresti, y al Diputado Vallespín. Además de las intervenciones de Lily Pérez y del Senador por la Región de los Lagos, el señor Rabindranath Quinteros. Si bien el Senador Moreira dio su parecer con una forma distinta de pensar, entendió la importancia de este lugar para el desarrollo turístico, asimismo valoramos la asistencia de la Senadora Isabel Allende y Alberto Espina”, agregó Condeza.
Los representantes de las comunidades cordilleranas, que defienden sus tierras, donde han vivido por largas generaciones también pudieron ser escuchados y manifestaron su rechazo al proyecto energético.
“El resultado es positivo hasta el momento, esperemos que hagan lo que se comprometieron. Hay que esperarlos en Puelo, les hicimos una invitación, y se comprometieron a ir para así conocer directamente la zona”, dijo Aldo Gallardo, habitante del Valle de Puelo.
“Una muy buena reunión, los senadores estuvieron atentos a la solicitud de la comunidad de río Puelo. Asumieron ciertos compromisos orientados a entender y a informarse respecto de lo que sucede en esta comunidad. Una opinión a priori de este proyecto que no debió ser aprobado, que no cumplía con los requisitos, que no se entiende porqué lo aprobó el comité de ministros. Ahora, le corresponde a la comunidad comprometer aún más a los senadores en torno a la defensa del valle”, señaló Macarena Soler, abogada de Geute Conservación.
“Hoy recibimos en la Comisión de Medio Ambiente a los representantes de Puelo sin Torres, quienes se oponen al trazado de la central Mediterráneo, que claramente afecta a las comunidades y pueblos originarios, a emprendimiento turísticos y a la belleza escénica. Se han despachado una serie de oficios para exigir información adicional y cumplimiento a la normativa vigente a la Superintendencia de Medio Ambiente y a la Cancillería para ver los recursos hídricos compartidos”, expuso el Senador Alfonso De Urresti al final de la reunión.
Una oportunidad muy relevante de ser escuchados por el Senado y de poder demostrar los aspectos claves por los que se busca el rechazo al proyecto que amenaza el turismo, la cultura y la naturaleza de la comuna de Cochamó.
El conflicto
La Cuenca Binacional del Puelo, compartida entre Chile y Argentina, está conformada por los Ríos Puelo, Manso, Traidor y Ventisquero, ubicados en la X Región de Los Lagos (Patagonia), recibe más de 45.000 turistas al año, actividad en auge con un aumento de 20% anual. Las pequeñas localidades que confluyen en torno a sus ríos, se mantuvieron prácticamente aisladas durante siglos, por eso su cultura y paisajes naturales se mantienen casi intactos. El año 2009 fue declarado por la UNESCO Reserva de la Biósfera y Zona de interés turístico Nacional el 2007.
La cuenca del Puelo y sus ríos, están amenazados por cuatro proyectos de gran impacto para la comunidad y su entorno, uno de ellos fue aprobado en noviembre del año pasado por el Comité de Ministros. El proyecto Hidroeléctrico Mediterráneo busca producir 210 MW , transmitiendo esta energía a través de un tendido eléctrico de 60 km que está trazado por el centro turístico del valle, con torres de alta tensión de hasta 150 mts de altura que estarían a la vista de todos los turistas que vistan la zona. El tendido va directamente al sistema interconectado central.
La Resolución de Calificación Ambiental (RCA), fue entregada con irregularidades, sin tomar en cuenta la consulta indígena de la Comunidad Domingo Cayún Panicheo, sin considerar pinturas rupestres Tehuelches y sin mencionar especies endémicas en peligro de extinción como el Huemul, Ranita de Darwin y Huillín, sin duda un gran impacto para el lugar y para todos los seres humanos.
La comunidad de Puelo ha manifestado su rechazo tomando medidas legales y de protesta en contra de la empresa, para impedir el deterioro ambiental que lleva adelante la empresa Mediterráneo.

Fuente: Ecosistemas.cl
 

Argentina: Un modelo científico al servicio de las empresas


Escrito por  Dario Aranda

Investigadora de la UBA y el Conicet, Mirta Varela cuestiona el modelo científico argentino, con investigadores al servicio de las empresas y complicidades con el extractivismo. Facultades socias de corporaciones transgénicas y un ministro que pasó del kirchnerismo a firmar decretos para el PRO.
 
Una nueva religión se impone con la bendición de los medios de comunicación, suma fieles a diario y cuenta con recursos del Estado y beneficios para las empresas. Su palabra parece definir qué es válido y qué no, justificar acciones y decidir sobre hechos que impactan en la sociedad. Se trata de “la ciencia” o, sus personeros, los “científicos”. Pero, rara vez, estos académicos cuestionan públicamente el modelo científico, silencian los desmanejos del Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas) y no se preguntan qué ciencia se práctica y a quién beneficia. Mirta Varela, investigadora del Conicet y de la Universidad de Buenos Aires, cuestiona el ámbito científico desde adentro mismo del sistema: “Es de una enorme irresponsabilidad no ver las consecuencias de fomentar este modelo de ciencia”.
El rol de los científicos, las estructuras clientelares, la persecución a los disidentes, la falta de autocrítica, las complicidades y un ministro que pasó del kirchnerismo al PRO (y que continúa fiel a las empresas transgénicas).   
Elecciones
Semanas antes del balotaje entre Daniel Scioli y Mauricio Macri, numerosos académicos se movilizaron bajo el paraguas de la organización “Científicos Autoconvocados”. Realizaron muestras en lugares públicos (Plaza Constitución, Retiro, Rosario y Córdoba, entre otros), remarcaron la importancia de la ciencia (con “logros” como una nueva semilla de soja transgénica) y llamaron a votar a Daniel Scioli. Publicaron solicitadas, realizaron puestas en escena lavando platos (recordando los dichos de Domingo Cavallo durante el menemismo) y fueron muy activos en redes sociales. Tuvieron amplia repercusión en los medios ligados al kirchnerismo.
Mirta Varela escribió el 7 de noviembre una columna de opinión en Clarín. Cuestionó el posicionamiento de funcionarios e investigadores, en nombre de universidades y del Conicet, con recursos públicos y con fines partidarios. “Resulta penoso ver cómo quienes debieran salvaguardar el pensamiento crítico se han convertido en aplaudidores seriales”, cuestionó la investigadora del Instituto Gino Germani de la UBA.
Y los interpeló por su silencio ante el uso de agroquímicos, la megaminería y la eliminación de estadísticas de pobreza en el Indec.
¿Qué repercusiones tuvo de esa columna?
-Me llamaron y escribieron muchos colegas. Estaban de acuerdo pero paso seguido me decían “te inmolaste”.
¿Por qué?
-Es que son gestiones (del Conicet y la Facultad de Sociales) muy alineadas con el Gobierno (anterior) y las represalias no se hacen esperar. Se castiga la crítica a la ciencia hegemónica.
¿Por qué cuestionó el pronunciamiento de la Facultad de Ciencias Sociales previo al balotaje?
-Porque no hubo debate interno y porque funcionarios e investigadores no pueden utilizar el nombre de universidades y del Conicet con fines partidarios. Es inaceptable porque la UBA y el Conicet no le pertenecen a ningún gobierno, aunque en algunos casos se les haya aplicado una lógica clientelar, que castiga a los no alineados con el gobierno y el modelo científico. También me gustaría aclarar que no estoy en contra de la ciencia o de la inversión pública en ciencia. Estoy en contra de un modelo de gestión del conocimiento y de la falta de autonomía respecto de la política.
¿Cómo se dan las represalias en el Conicet o en la Universidad?
-Evaluaciones permanentes con criterios poco claros, negación de financiamientos o becarios. Son múltiples las formas y conocidas en el sistema científico. En la Facultad es más claro. Crean estructuras paralelas, cátedras, áreas con las mismas competencias para intentar vaciar las ya existentes. Me pasó en la Facultad con la creación de una revista paralela a la que hacemos (“Cuadernos de la Red de Historia de los Medios”).
Modelo
Recuerda una charla pública de Andrés Carrasco (embriólogo molecular que confirmó los efectos del herbicida glifosato y fue desprestigiado por Lino Barañao, autoridades del Conicet y los medios del agronegocios). “Súper razonable todo lo que publicó y muy tremendo como reaccionó el Conicet y el ministro Barañao, con ataques personales y desconociendo trayectorias y trabajos”, cuestiona.
¿Qué evaluación hace del Conicet en los últimos años?
-Se incrementó el modo en que el Conicet orienta el financiamiento a ciertos sectores con muchos cuestionamientos.
¿Por ejemplo?
-Hay proyectos digitados entre el Conicet, universidades e YPF para avanzar con el fracking (“fractura hidráulica”, una técnica muy cuestionada por sus aspectos ambientales y sociales). El Conicet avala eso, lo impulsa, y no dice nada de las consecuencias. Tampoco dicen nada muchos científicos que saben que eso sucede.
¿Es algo explícito y los científicos no lo denuncian?
-Entrás a la página del Conicet y son públicos los convenios y cofinanciamientos con industrias en pos de un proyecto. Son claras las políticas de muchísimos recursos para el modelo transgénico y, en los últimos años, con YPF y el fracking. Y claro que dejan de lado los grandes cuestionamientos que tienen esas actividades. Es de una enorme irresponsabilidad no ver las consecuencias de fomentar este modelo de ciencia. Los científicos ya no pueden negar los efectos de los agroquímicos, las enfermedades, las transformaciones en la sociedad, migraciones, la tierra en pocas manos. No hay peor ciego que el que no quiere ver.
Casi no se conocen, desde el ámbito científico, críticas públicas al Conicet o al Ministerio de Ciencia.
-No ha habido critica.
¿Por qué?
-El sistema científico premia al que repite y no al que innova. Y también premia a quien no cuestiona de dónde proviene el dinero de su investigación... tiene que ver con el incremento del financiamiento. A todos nos ha parecido beneficioso, pero también paralizó cualquier postura crítica. Hubo un claro aval a la política de más recursos, pero nada se dijo del modo en que se orientaban o se manipulaban esos recursos. Y al mismo tiempo sí ha habido una utilización del sistema científico como propaganda gubernamental. Es una idea muy errada de la ciencia y tampoco contribuye a ejercer la crítica desde la ciencia misma.
Al mismo tiempo hubo muchos recursos y posicionamiento, desde el kirchnerismo, de la importancia de “la ciencia”.
-Sí, claro, es que van juntos. Se señala el  valor de la ciencia pero se le quita autonomía. Se anuló la capacidad crítica de la ciencia y eso conlleva al desprestigio. Hubo un claro beneficio económico, con una extrema cuantificación del modelo de trabaja (solo importa cuántos “papers” publican), se transformó en un beneficio corporativo, sin cuestionar el modelo de ciencia y técnica y con una lamentable pérdida del rol crítico del científico. Así se explica que el ministro Barañao diga que los agroquímicos son como antibióticos, una barbaridad, y ningún científico le salga al cruce. Eso demuestra que estamos en problemas.
Sin embargo es todo un sello cuando habla alguien del Conicet.
-Ningún hecho es cierto ni está bien porque lo diga el Conicet. A esta altura es una cucarda y hay que cuestionarla. No podés pensar conocimiento si no pensás las estructuras de ese conocimiento y qué intereses la atraviesan. Si te financian para desarrollar transgénicos o para hacer fracking existe una clara línea ideológica y toma de posición ante la realidad. Por eso mismo hoy tiene menos valor pertenecer al  Conicet, tiene mucho que ver la pérdida de sentido crítico y eso devaluó a la institución. Muchos tienen miedo a perder esa cucarda que es el Conicet, pero hay que cuestionar el sistema desde adentro e impulsar cambios reales en las estructuras y visiones de ciencia y técnica.
¿Qué responsabilidad le cabe a los científicos en este modelo académico volcado al mercado en general y al extractivismo en particular?
-Les cabe toda la responsabilidad. Si los científicos contribuyen a producir conocimiento que permite el extractivismo o a legitimar con sus avales lo que realizan las empresas, o a promover un modelo económico o social que es concomitante con esas prácticas, les cabe toda la responsabilidad de las consecuencias ambientales y sociales que sus dichos o prácticas puedan acarrear. Si esto no fuera así, el conocimiento científico carecería de valor. En tanto investigadora de organismos públicos, mi deuda siempre es con la sociedad. Si los intereses entre el mercado y la sociedad entran en conflicto, no puede caber duda de qué lado pararse.
UbaNegocios
El correo institucional de la Facultad de Agronomía de la UBA lleva como título: “Apertura inscripciones 2016 de Posgrado en Agronegocios”. El “objetivo central” es "capacitar a empresarios, profesionales y funcionarios en el área de los agronegocios y alimentos" para la "gestión competitiva de las cadenas agroalimentarias".
Varela no salía de su asombro: “El Programa de Agronegocios de la Facultad de Agronomía (Fauba) explicita la función subsidiaria de la universidad respecto de las empresas”. Ingresó al sitio de internet de la Facultad y confirmó sus sospechas (y que en Agronomía suelen ser objetivo de publicidad): el “Departamento de Instituciones, Organizaciones y Estrategia” de la Fauba tiene entre sus clientes de “soluciones y consultorías” a YPF, Monsanto, Plusagro, Bayer, Advanta, Los Grobo y Bioceres, entre otros. Y el Laboratorio de Tecnología de Semillas de la Facultad tiene convenios vigentes con Monsanto, Dow, Don Mario y una decena de empresas del sector.
 “¿Qué tipo de auditoría y diagnóstico estratégico puede realizar la Facultad mientras sus laboratorios reciben dinero de esas empresas? 

Las preguntas que me impone la lectura de la página de la UBA son de dos tipos, de orden institucional y de gestión del conocimiento. En primer lugar, me impone preguntarme acerca del funcionamiento de la universidad de la que formo parte: ¿Cómo puede la universidad pública crear posgrados, laboratorios, investigación que sólo sirva para atender las necesidades de las empresas? La relación se encuentra invertida: la universidad no toma la iniciativa, no marca una agenda a la sociedad sino que se amolda a las necesidades de empresas cuyo único objetivo es obtener mayores ganancias. ¿Cómo es posible que la universidad pública audite empresas que financian parcialmente sus posgrados o laboratorios? ¿Por qué debería la universidad pública dedicar sus esfuerzos a estos fines? En este punto: ¿En qué se diferencia la universidad pública de una privada?”, cuestionó Varela.
En segundo lugar, apuntó a la división del conocimiento en la investigación y la docencia universitaria. “Parte del problema de la universidad y el Conicet es la extrema división de saberes cada vez más específicos que tiene como consecuencia inmediata desinteresarnos por cuestiones que tienen consecuencias evidentes sobre la sociedad y aceptar formar parte de instituciones que se nos obtura pensar en forma conjunta e integrada. Dicho de otro modo: ¿Por qué debería quedarme callada mientras la universidad de la que formo parte produce alimentos con empresas con cuestionamientos graves? ¿Por qué no debería cuestionar la persistencia de un modelo de explotación y desarrollo cuyas consecuencias ya han recibido críticas harto razonadas que comparto en tanto investigadora?”.
Barañao-Macri
El ministro Lino Barañao firmó el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que posibilitó que Macri avance contra la Ley de Medios. ¿Qué opinión le merece?
-Confirma que su política en el ámbito científico no parece exigirle coherencia de principios con otras políticas del gobierno anterior o del actual.
¿Por qué?
 -Probablemente porque responde directamente a intereses económicos, tanto en el gobierno anterior como en el actual.
Este hecho (que el Ministro vaya contra una de las banderas de la anterior gestión), no le ameritó críticas públicas de los científicos que habían salido a lavar platos.
-En principio, los científicos somos funcionarios de Estado poco habituados a enfrentarnos al Estado para el que trabajamos. Los científicos que salieron a lavar los platos lo hicieron en una coyuntura durante la cual su expresión fue avalada y estimulada por el gobierno anterior, durante el cual se habituaron a aceptar muchas medidas contrarias a sus intereses, siempre y cuando fueran llevadas adelante por políticos con los que se identificaban. La sola idea de un grupo autodenominado "Científicos con Cristina" obturó la posibilidad de un debate sobre las medidas del gobierno anterior y nos dejó muy mal parados para reaccionar ahora de manera específica y legítima. No se estimuló el hábito de poner en contacto una política con otra: el fracking y la expansión de agrotóxicos con las políticas de migración, de vivienda, de medios. Probablemente rechazan la derogación por decreto de la Ley de Medios pero actúan como si eso no tuviera nada que ver con el ámbito científico.
En política científica, ¿Macri es la continuidad del kirchnerismo?
-Sí. La continuidad simbolizada en Barañao va mucho más allá de un nombre y la orientación de la política parece ser la misma. Pero también creo que es razonable el temor a un desfinanciamiento para algunos sectores del sistema científico, frente al cual un conjunto de investigadores que apoyaron al kirchnerismo ya salieron a cuestionar a Macri. Eso es una novedad de esta etapa, ya que antes no hubo resistencias sino elogios. Pero el cuestionamiento surge del temor a la pérdida de presupuesto, no al cuestionamiento al modelo. No puedo hacer predicciones, sólo puedo ver que es una vía para la conservación de la estructura actual, no para su ruptura. Eso nos sigue dejando a los que no nos identificamos con esta política científica en un lugar aún más incómodo.
¿Cuál es la salida de este modelo científico?
-Hoy el modelo científico se encuentra orientado al desarrollo económico como si ése fuera el valor supremo y como si fuera un valor por sí mismo y no un medio para conseguir otros beneficios. Se valora la generación de una patente por el rédito económico que acarrea, antes que por los beneficios sociales que puede aportar lo que esa patente garantiza. Que los científicos estemos hoy obligados a destacarnos simultáneamente en competencias completamente ajenas a nuestra formación como la administración de presupuestos, la gestión de recursos humanos, la cooperación internacional y la divulgación de resultados, nos obliga de hecho a reproducir a través de nuestras prácticas las reglas del mercado. ¿Cómo cuestionar por esa vía lo que aceptamos hacer a diario? 
Creo que es posible partir de otros valores que orienten el modelo de conocimiento. Y sobre todo un modelo que no esté dirigido a solucionar problemas que ese mismo modelo produce sino más bien a intentar evitarlos generando vías alternativas. Creo que es posible imaginar, sobre todo, un modelo científico que se cuestione a sí mismo. De hecho, creo que hay muchos científicos empeñados en esta misma tarea.
Fuente: http://brujulacomunicacion.com/index.php/noticias/notas/item/1713-un-modelo-cientifico-al-servicio-de-las-empresas

Argentina: Sojización y dengue, una mancha más para el complejo sojero


Alberto Lapolla
Biodiversidadla

"La sojización mantiene una doble línea de influencia sobre la expansión del dengue. Por un lado el complejo de agrotóxicos utilizados para el sistema de la Siembra directa-sojaRR, se basa en el uso masivo de glifosato, endosulfán, clorpirifos, 2-4-D, atrazina, paraquat, y otros pesticiadas. Todos poseen una fuerte acción devastadora sobre la población de peces y anfibios, predadores naturales de los mosquitos, transmisores del dengue y la fiebre amarilla".

En los últimos dos años la invasión de mosquitos de las especies Aedes sp y Culex sp. invadieron amplios espacios de nuestro país especialmente de Pampa Húmeda, extendiéndose mucho màs allá del verano, que es la estación donde suelen aflorar masivamente. El fenómeno fue particularmente notable en 2008 cuando la invasión duró casi hasta el mes de mayo, pese a que la temperatura había descendido lo suficiente como para acabar con ellos. Para quienes seguimos de cerca el desarrollo de los hechos ambientales argentinos, el hecho no pasó desapercibido y tratamos de llamar la atención respecto de ¿qué ocurriría si la especie a propagarse no fuera la perteneciente al Aedes común o al Culex 'doméstico' sino el temible Aedes aegypti, vector de la Fiebre Amarilla y el Dengue?. Incluso en 2007 y 2008 hubo casos de fiebre amarilla en Bolivia, Paraguay, Brasil y Norte argentino, que se adjudicó a viajeros provenientes de los países hermanos. En la oportunidad señalamos la equivalencia del mapa correspondiente a la invasión mosquitera, con el que la multinacional Syngenta llamaba de 'la Repùblica Unida de la Soja', es decir, la región comprendida por las zonas de Bolivia, Paraguay, Argentina, Brasil y Uruguay sembradas con el mágico poroto transgénico forrajero producido por Monsanto, y rociado abudantemente con su agraciado herbicida 'matatodo' glifosato, conocido como Round up, acompañado por sus compañeros de ruta, tales como el 2-4-D, la Atrazina, el Endosulfán, el Paraquat, el Diquuat y el Clorpirifós, entre algunos otros. En ese momento -junto a otros ambientalistas del resto del continente- señalamos la rara coincidencia de ambos mapas, mucho mas notable en el caso de la expansión de la epidemia de Fiebre Amarilla de 2007-2008 y de la epidemia de mosquitos 'domésticos' de 2008. Así las cosas, preferimos suponer, que cualquier vinculación del raro fenómeno ambiental con la utilizaciòn masiva y descontrolada del glifosato y el área sojizada, no podía sino ser parte de una conspiración antimosnantiana o de mentes calenturientas que ven catástrofes ambientales por todos lados y no creen lo que dice la empresa multinacional o sus repetidoras de AAPRESID, la FFA, o Clarín Rural, respecto de la 'absoluta inocuidad' de los casi trescientos millones de litros de pesticidas arrojados por el complejo sojero sobre el ambiente agropapeano. Pero.. que las hay, las hay..


Así llegamos a la epidemia de dengue de 2009 y ¡oh, casualidad¡, la misma vuelve a coincidir con gran parte del área sojera sudamericana, y se basa en una expansión desorbitada de la población de mosquitos. Cualquier profesor de Ecología o de Biología -no empleado en una multinacional, o en un programa de investigación universitario financiado por ellas- preguntaría, ¿es qué habrá desaparecido algún predador natural del mosquito? o ¿es que el mosquito habrá aumentado su fuente de alimentaciòn de manera desorbitante? Pues la primera es la pregunta correcta y por ende le corresponde la respuesta correcta, si es que el docente desea hacerse la pregunta, claro está.
El glifosato, la Atrazina, el Endosulfàn, el 2-4-D, el Clorpirifos, el Diquat y el Paraquat, casualmente matan peces y anfibios -sapos, ranas, escuerzos, etc- es decir a los predadores naturales de los mosquitos, a los que consumen tanto en su estado larval como de adultos. Pero si esto es así cómo es que nadie lo advirtió...
Pero hay más, pues la cosa no es tan directa, sino multivariada y compleja como todos los fenómenos ambientales. Si bien la epidemia de dengue que sorpresivamente ha atacado a nuestro país, tiene su origen en la propagación de la epidemia que afecta a la hermana República de Bolivia, la misma tiene su causa principal en el calentamiento global que afecta a nuestro planeta, que al producir el aumento de las temperaturas mínimas y medias extiende las enfermedades llamadas tropicales, (paludismo, fiebre, amarilla, dengue, malaria y otras) hacia las regiones templadas, es decir la Argentina. Esa es la razón principal de porqué volvió el dengue a nuestro país, el cual había sido eliminado durante los años cincuenta gracias a la encomiable labor del Dr., Ramón Carrillo. Sin embargo, cabe ubicar algunas otras relaciones causales del múltiple complejo ambiental que afecta a la expansión de una enfermedad como el dengue.
A las políticas de destrucción del Estado y sus controles aplicadas durante los noventa, que cesaron las fumigaciones preventivas, y a la falta de nuevos productos químicos para combatir al insecto vector Aedes aegypty, que las multinacionales del negocio agrotóxico no desarrollan debido a que según ellas ‘no es negocio, pues los países tropicales, principales destinatarios de los productos son malos pagadores’, debemos en el caso argentino sumar la tremenda expansión del área sojizada en Pampa Húmeda y extensas regiones del NEA y del NOA, lindantes con Bolivia, Brasil y Paraguay.
Así, la sojización mantiene una doble línea de influencia sobre la expansión del dengue. Por un lado el complejo de agrotóxicos utilizados para el sistema de laSiembra directa-sojaRR, se basa en el uso masivo de glifosato, endosulfán, clorpirifos, 2-4-D, atrazina, paraquat, y otros pesticiadas. Todos poseen una fuerte acción devastadora sobre la población de peces y anfibios, predadores naturales de los mosquitos, transmisores del dengue y la fiebre amarilla.
Esto puede comprobarse por la casi desaparición de la población de anfibios en pradera pampeana y en sus cursos de agua principales, ríos, arroyos, lagunas y bosques en galería, así como el elevado número de peces que aparecen muertos en los mismos o por la aparición de los mismos con fuertes deformaciones físicas y con graves afectaciones en su capacidad reproductiva, como han informado reiterados estudios e investigaciones de diversas instituciones de Pampa Húmeda. Podríamos señalar sin exagerar que los anfibios –principales predadores de mosquitos y otros insectos- son cosa del pasado en el territorio sojizado, arrasado por el cocktail de agrotóxicos utilizados por los productores en el sistema de Siembra Directa.
Un segundo elemento del relación entre la sojización y la epidemia de dengue, se ubica en la enorme deforestación producida en las áreas boscosas y de monte de las regiones del NEA y del NOA, lo cual destruye el equilibrio ambiental de esas regiones, liquidando el refugio y hábitat natural de los predadores de otros predadores de los mosquitos, permitiendo el aumento descontrolado de su población, tal como se viene comprobando en los últimos años, sólo que en este último correspondió a la población de Aedes aegypty y no al Aedes común o al Culex, como en años anteriores. El crecimiento desusado de la población de mosquitos es la causa principal de la expansión de la epidemia del dengue según señalan la mayoría de los especialistas y su relación con los agrotòxicos de la soja es casi directa.
Esta relación no es una relación causa-efecto simple, sino parte de las cadenas concatenadas de fenómenos que caracterizan a los procesos ambientales, y que por lo mismo son en general difíciles de estudiar o de señalar, mediante una mirada simplista de la relación causa-efecto, sin embargo es imposible negar la relación entre la destrucción de los predadores de los mosquitos que provoca la sojización por vía de los venenos que se usan para su cultivo, como por obra de la depredación de los montes y bosques nativos que produce su cultivo descontrolado, y por ende su responsabilidad central en la existencia de la actual epidemia de dengue. Una mancha más a cargar en el disparate sojero.

Alberto J. Lapolla, Ingeniero Agrónomo genetista e Historiador. Director del Instituto de Formación de la CMP Fuente original: http://www.biodiversidadla.org/content/view/full/48776