“Es muy poco lo que se conoce del tapir y su rol como arquitecto de bosque”

¿Qué sucede con el tapir en Perú?
El tapir de montaña o sachavaca es un mamífero que habita los bosques andinos, entre las regiones de Cajamarca, Piura y Lambayeque. Es conocido por su habilidad para dispersar semillas por los bosques montanos. Actualmente se sabe poco sobre su comportamiento y está catalogado en peligro crítico de extinción: Yuriko Rupay, oficial asociada de Biodiversidad de WWF, explica que existe poca información sobre el comportamiento de esta especie y que su principal amenaza es la parcelación de los territorios, las actividades extractivas y la caza de perros silvestres.


Entrevista de: Geraldine Santos

—¿Qué es lo que se sabe hasta ahora del tapir?
Tenemos dos especies de tapires: el tapir amazónico, con el nombre científico Tapirus terrestris, y el tapir de montaña (Tapirus indicus), que también es conocido como dante o dante del páramo en las regiones locales. El tapir amazónico se encuentra clasificado como vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y está amenazado, según la lista roja de especies. El tapir pinchaque, que es el tapir de montaña, se encuentra en peligro para la lista roja de especies de Perú. Y en realidad lo que se sabe del tapir pinchaque para Perú es muy poco.
La mayoría de los conocimientos que tenemos sobre esta especie son por estudios que se han dado en Ecuador y Colombia, donde esta especie también se distribuye. Sabemos que hay alrededor de 2500 individuos que están distribuidos entre estos tres países y de los cuales alrededor de 320 solamente existen en Perú.
—¿Por qué es conocido el tapir como “arquitecto del bosque”?
Principalmente por dos características claves: uno, son herbívoros que tienen un amplio rango de distribución. Por ejemplo, se estima que el tapir de montaña puede caminar de dos a tres kilómetros cuadrados, incluso hay algunos que dicen que puede llegar a ocho kilómetros cuadrados. Entonces, al ser un herbívoro que consume una gran cantidad y diversidad de plantas, esto incluye semillas, puede llevar y distribuirlas por amplias distancias en el bosque.
Dos, también el tapir, como es una especie relativamente grande, llega a medir dos metros de largo y hasta casi un metro de alto, y cuando camina por el bosque y hace esta búsqueda de alimento, genera claros y caminos que ayudan a que las semillas que estén bajo sombra y que necesitan luz para germinar puedan regenerarse. Todo esto contribuye a que la especie sea clave para mantener el ecosistema, para mantener la estructura del hábitat.
—Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza el tapir es vulnerable, ¿a qué se debe?
Sí, la clasificación de la IUCN se basa en varios criterios, principalmente los que tienen que ver con el tamaño poblacional, la tendencia poblacional, también el rango de distribución del hábitat. En el caso del tapir de montaña, sus niveles de tendencia de hábitat se están reduciendo drásticamente durante los últimos años y su población tan chiquita hace que esté en peligro crítico.
Y esto por diversas amenazas, principalmente las que tienen que ver con la pérdida y fragmentación de su hábitat. También tiene que ver con algunas actividades, por ejemplo, ilegales o actividades extractivas que se desarrollan en las zonas, como la minería, que afectan al ecosistema en sí. Hay estudios, por ejemplo, de perros silvestres que atacan a la especie y esto puede provocar también pérdidas en las poblaciones. Además, el desarrollo de carreteras afecta su hábitat y puede ocasionar atropellos.
—Perú tiene un Plan Nacional para la Conservación del Tapir con objetivos a 2027, ¿cómo se está avanzando en eso?
Nosotros, como WWF, somos una organización cooperante que aporta a la implementación del plan. La implementación de este plan está liderada por el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) y nosotros venimos articulando principalmente en términos del monitoreo de la especie.
Como hay muy poca información generada, entonces se necesita saber cómo va desarrollándose el estado poblacional o las tendencias poblacionales. Y desde 2014, trabajamos con el Santuario Nacional Tabacona de San Valle, que es la única área nacional protegida de administración nacional que tiene a esta especie en su área.
Estamos apoyando la implementación del monitoreo de esta especie con cámaras trampa y esto va a ayudar a tener ya datos un poco más certeros sobre cómo la especie se desarrolla en el área. También ahora venimos implementando estos monitoreos en otras áreas de conservación regional de la región de Cajamarca, que son el área de conservación regional Chaute, Kuning y Pinquilla y el Área de Conservación Regional Páramos y Bosques Montanos de Jaén y Tabacona.
—¿Cómo pueden contribuir las poblaciones locales para cuidar al tapir?
Primero, para cuidar al tapir hay que cuidar su hábitat, proteger los bosques y los páramos es algo esencial, que todas las comunidades locales y todos en realidad deberíamos trabajar.
Por ejemplo, en evitar más deforestación y pérdida de bosque, mejorar las prácticas para que disminuyan o para que no se produzcan incendios en estos hábitos tan importantes, también promover prácticas productivas sostenibles, que no reduzcan las áreas de los tapires. También evitar la caza de especies o de esta especie y disminuir en lo posible las interacciones negativas que se puedan dar con la especie. Y sobre todo informarse, es muy poco lo que se conoce del tapir y su rol como arquitecto de bosque.
 

Fuente: Mongabay Latam Imagen principal: El tapir de montaña es una especie que se encuentra en peligro en el Perú. Foto: Cortesía Parque Nacional Cayambe Coca 

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