La más pequeña hormiga depredadora descubierta fosilizada en ámbar de hace 16 millones de años
Un equipo de biólogos del Instituto Tecnológico de Nueva Jersey (NJIT) ha identificado el primer fósil de una hormiga del género Basiceros —conocidas como “hormigas de tierra” por su extraordinaria capacidad para mimetizarse con el sustrato— procedente del Caribe. El ejemplar, atrapado en ámbar dominicano de 16 millones de años, constituye la evidencia directa de que este grupo de insectos habitó las islas caribeñas durante el Mioceno, antes de extinguirse localmente.
por Antonio García
El hallazgo, publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B, describe a una especie desconocida hasta ahora, bautizada como Basiceros enana. Se trata de un individuo adulto de apenas 5,13 milímetros de longitud, notablemente más pequeño que sus parientes actuales, que pueden alcanzar casi nueve milímetros. Este tamaño reducido convierte a la especie caribeña en la más diminuta conocida dentro de su linaje.
Según Gianpiero Fiorentino, autor principal del estudio y doctorando en el laboratorio de biología evolutiva del NJIT, encontrar una hormiga de este género en la naturaleza ya supone un reto debido a su carácter esquivo; hallarla conservada en ámbar equivale, en sus palabras, a encontrar un diamante. El fósil presenta rasgos morfológicos que lo distinguen claramente de todas las especies vivas de Basiceros, lo que obliga a replantear la historia evolutiva del grupo.
Hasta este descubrimiento las hormigas Basiceros se conocían únicamente en selvas neotropicales que se extienden desde Costa Rica hasta el sur de Brasil. El fósil dominicano, por tanto, amplía su distribución histórica y sugiere que su presencia en el Caribe fue más significativa de lo que se pensaba. Phil Barden, coautor del trabajo y profesor asociado de biología en el NJIT, señala que este tipo de hallazgos pone de relieve la complejidad de las historias biogeográficas, que no siempre se corresponden con la distribución actual de las especies.
Para documentar el ejemplar, el equipo aplicó técnicas avanzadas de imagen y reconstrucción tridimensional, combinando recursos del NJIT y del Instituto de Ciencia y Tecnología de la Universidad de Okinawa (Japón). El escaneo mediante microtomografía computarizada (Micro-CT) permitió observar detalles que de otro modo habrían pasado desapercibidos, incluyendo las estructuras pilosas especializadas para la adhesión de partículas de tierra y hojarasca.
El análisis comparativo con todas las especies vivas conocidas y la datación molecular del linaje han revelado que, contrariamente a lo que se pensaba, las hormigas de tierra aumentaron de tamaño con relativa rapidez a lo largo de los últimos 20 millones de años. La hipótesis previa planteaba que eran originalmente grandes y que habían reducido su tamaño con el tiempo; el fósil de B. enana invierte esa idea.
Además del reducido tamaño, el ejemplar conserva adaptaciones que ya conferían a las Basiceros del Mioceno una gran capacidad de camuflaje o cripsis. Estas incluyen dos capas de pelos especializados: unas setas más largas, en forma de cepillo, y otras más cortas, planas contra el cuerpo, que permiten atrapar partículas y fijarlas al exoesqueleto. Este mecanismo, que hoy ayuda a las hormigas a pasar inadvertidas frente a depredadores y presas, estaba presente al menos desde hace 16 millones de años.
La morfología del fósil también presenta un espolón propodeal curvado hacia arriba, una cabeza con forma trapezoidal y mandíbulas dotadas de 12 dientes triangulares, características vinculadas a su papel como depredadoras. Sin embargo, pese a estas adaptaciones, las Basiceros caribeñas desaparecieron durante los cambios ecológicos que marcaron el Mioceno.
Los investigadores plantean que la presencia de esta hormiga en el ámbar dominicano podría explicarse por la existencia de antiguos puentes terrestres que facilitaron el tránsito desde el continente hacia las islas. Su desaparición podría estar relacionada con la pérdida de nichos ecológicos o la competencia con otras especies. Fiorentino destaca que, desde la formación del ámbar dominicano, más de un tercio de los géneros de hormigas depredadoras han desaparecido en la actual República Dominicana.Para Barden, este fósil es una pieza clave para entender por qué algunos grupos de organismos logran persistir durante millones de años mientras otros se extinguen. Comprender estos procesos resulta fundamental en un contexto actual de extinciones aceleradas por la actividad humana, ya que puede aportar claves para proteger la biodiversidad y anticipar pérdidas futuras.
El descubrimiento de Basiceros enana amplía el registro fósil de las hormigas de tierra y ofrece una ventana privilegiada a su evolución, su biogeografía y su ecología. A través de un diminuto insecto atrapado en resina hace millones de años, los científicos han recuperado un capítulo olvidado de la historia natural del Caribe, uno que revela la presencia de depredadores invisibles en un ecosistema transformado que sigue guardando los ecos de su pasado.
FUENTES
New Jersey Institute Of Technology - Fiorentino Gianpiero, Probst Rodolfo, Richter Adrian, Economo Evan P. and Barden Phillip (2025). A fossil-informed pattern of body size increase and local extinction in Basiceros dirt ants (Hymenoptera: Formicidae). Proc. R. Soc. B.29220242171, doi.org/10.1098/rspb.2024.2171
Publicado: https://www.labrujulaverde.com/2025/08/la-mas-pequena-hormiga-depredadora-descubierta-fosilizada-en-ambar-de-hace-16-millones-de-anos - Imagen de portada: Fotomicrografía de Basiceros enana, una especie extinta de hormiga de tierra recién descubierta y conservada en ámbar dominicano, formado a partir de resina de árbol que se fosilizó hace millones de años. Crédito: Gianpiero Fiorentino (NJIT)