Detrás de los ojos del Gran Hermano




Avanza el modelo de control social y la vigilancia preventiva en las principales ciudades argentinas

Con el fundamento de desarrollar "estrategias frente al accionar ilícito y establecer mapas de delitos", numerosas ciudades argentinas han instalado durante los últimos años centros de monitoreo digital, un sistema de seguridad y alerta basado en tecnologías que habilitan el reporte de emergencias e incidentes a las autoridades y fuerzas de seguridad. Mientras tanto, crece la preocupación ante el enfoque selectivo y discriminatorio que impone el monitoreo permanente de la ciudadanía.
Tras pasar por un cuestionario de corte psicológico, que incluía preguntas tales como si el entrevistado prefería la "simetría" o la "asimetría", desde hace poco más de dos años que "Juan" comenzó a desempeñarse como operador de las cámaras de vigilancia que posee uno de los recientes centros de monitoreo (CM) ubicado en la provincia de Buenos Aires.
Sin ningún tipo de capacitación previa, excepto unas mínimas indicaciones de cómo utilizar el software instalado, Juan está hoy a cargo de 38 cámaras -dispersas por el espacio público y sin ningún tipo de señalización que muestre su existencia-, 4 de las cuales son de las denominadas "domo", que cuentan con un movimiento de 90 grados en sentido vertical y 360 grados de rotación horizontal, con un zoom que permite llegar a visualizar un evento que se halle distante entre 100 y 200 metros respecto de la lente.
El operador del CM relató a Radio Mundo Real que "hay grabaciones que han misteriosamente desaparecido más de una vez, y son grabaciones que comprometen a boliches, que han habido patovicas ejerciendo violencia, o la propia policía", y resaltó que, además, entre los operadores hay quienes "han mandado policías al ver chicos pidiendo limosna en la calle, no una vez, sino todos los días durante tres meses".
Estas cámaras permanecen activas -registrando cada movimiento- durante las 24 hs. En numerosos episidios, según compartió Juan, existe discriminación de índole racial y frente a la vulnerabilidad social en que se encuentran algunas personas a la hora de focalizar el ojo vigilante, por ejemplo, al hacer hincapié en filmar gente en situación de calle u infinidad de imágenes que muestran acercamientos hacia las partes más íntimas de las mujeres.
Al decir de la eficacia de este creciente sistema de control social afirmó: "nunca se ha frustado un delito gracias al sistema de cámaras, gracias al centro de monitoreo".
* Comunidades, movimientos sociales y activistas pueden comunicarse con nuestros corresponsales de base en Argentina Raquel Schrott y Ezequiel Miodownik.
Fuente: Radio Mundo Real

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