Ecuador: primera víctima oficial por el proyecto Yasuní






La iniciativa para dejar el petróleo bajo tierra en la amazonia ecuatoriana le está trayendo más dolores de cabeza que satisfacciones al gobierno del Presidente Rafael Correa. El mandatario amenazó el sábado último con comenzar con la explotación del crudo a partir de junio próximo, si los países contribuyentes mantienen lo que él llamó "condiciones vergonzosas" en la conformación de un fideicomiso con Naciones Unidas para la administración del proyecto.

Esta postura presidencial fue la causa de la renuncia del Canciller, Fander Falcón, para quien el plazo dispuesto por el presidente es un tiro de gracia al proyecto ambiental de no tocar el Amazonas. El ahora ex Ministro de Relaciones Exteriores reveló que a pesar de haber explicado al presidente que ninguno de los países contribuyentes ha intervenido en la conformación de la fiducia, el mandatario le reiteró que el plazo para la consecución del objetivo de la iniciativa -el compromiso de los países contribuyentes de entregar 3.000 millones de dólares en 13 años- es de seis meses, según publicó la BBC.

"Ponerle seis meses a la iniciativa es prácticamente liquidarla, es decir, es no darle viabilidad", dijo Falconí, al resaltar que su renuncia se debe a "una diferencia política clara sobre un aspecto concreto que es el caso del ITT". Correa también había dispuesto trasladar al Ministerio de Ambiente el manejo del tema.

Falconí afirmó que en dos semanas Ecuador podía haber concluido la constitución del fideicomiso con Naciones Unidas y señaló que existen presiones de sectores petroleros para explotar el crudo en el Parque Yasuní.

El desarme del proyecto comenzó a mediados de semana con las renuncias de los integrantes de la comisión técnica, Francisco Carrión, Roque Sevilla y Yolanda Kakabadse. El ex vicecanciller Marcelo Fernández de Córdova le dijo a BBC Mundo que dichas renuncias, más la dimisión de Falconí y la posición actual del presidente Correa frente al proyecto Yasuní, hacen pensar que la iniciativa ambiental puede fracasar. Como en los países capitalistas, los bolivarianos ven con más simpatía el dulce sabor del dinero que la defensa ambientalista de la Amazonia.

medioymedio.com

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orrea reitera que Ecuador no pide "caridad" con iniciativa Yasuní-ITT

Quito, 23 ene (EFE).- El presidente de Ecuador, Rafael Correa, reiteró hoy que con la iniciativa Yasuní-ITT para mantener el petróleo en tierra en una zona de la Amazonía su país no pide "caridad", y recalcó que esta nación andina es la que más aporta en el proceso ambiental.
Correa subrayó que se retomará "con fuerza" el proyecto ambientalista que pretende dejar sin explotar el petróleo de los campos Ishpingo-Tambococha-Tiputini, que están en la zona del Yasuní, una reserva de alta biodiversidad.
Ecuador calcula que la explotación de esos campos podría significar ingresos por unos 7.000 millones de dólares, pero ha ofrecido mantener el petróleo en tierra si la comunidad internacional contribuye con al menos la mitad de esa cifra.
En caso de concretarse la iniciativa, ese dinero se aglutinará en un fideicomiso que aún está en proceso de constitución.
Precisamente la negociación para la constitución de ese fideicomiso afectó hace 15 días la iniciativa, pues Correa aseguró que se trataba de imponer condiciones "vergonzosas".
Las críticas del gobernante derivaron en la renuncia del comité gubernamental creado para impulsar la iniciativa, así como la del entonces canciller Fánder Falconí.
Correa explicó hoy que el error de la negociación está en los términos de referencia del fideicomiso presentado por el equipo negociador, en el que se califica de "donantes" a quienes entreguen el dinero cuando, a su criterio, son "contribuyentes".
Aseguró que con esta iniciativa Ecuador es el que está donando al mundo 7.000 millones de dólares, sin pedir "caridad, sino una justa compensación por los servicios ambientales".
El jefe de Estado comentó que en el tema se debe partir del hecho de que el principal contribuyente de este proyecto "es el pueblo ecuatoriano".
"Somos nosotros los que tenemos que poner condiciones, no recibir condiciones. Esa plata (dinero) es nuestra y debió ingresar directamente al presupuesto del Estado", dijo.
Indicó que no tiene problema con que la compensación sea administrada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), pero sí exige que Ecuador tenga mayoría en el directorio.
"Que seamos nosotros quienes programemos los proyectos y los pagos, pero no es que nos van a dar caridad", subrayó.
El proyecto ITT prevé evitar la producción de 410 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) por la no explotación del petróleo y por lo cual Ecuador pide a la comunidad internacional una compensación económica.

Por Agencia EFE

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