En marcha la operación rescate de pingüinos tras un naufragio en el Atlántico sur









Las autoridades locales informan que la operación de rescate masivo de pingüinos en el archipiélago Tristán de Acuña, situado a medio camino entre África y Argentina, ya está en marcha.
Autoridades y voluntarios locales luchan ahora por salvar la vida de cientos de miles de pingüinos saltarrocas amenazados por el vertido de crudo en el remoto archipiélago del Atlántico sur, aproximadamente a 1.500 millas al oeste de la Ciudad del Cabo, Sudáfrica.
El director de conservación de las islas, Trevor Glass, explica que al menos 300 pingüinos han muerto como consecuencia del vertido de miles de toneladas de aceite pesado, gasolina diesel y soja procedentes de un buque carguero cerca de la Isla Nightingale, parte del territorio británico del archipiélago de Tristán de Acuña.
"Solo hoy he visto entre 15 y 20 pingüinos," dice.
Según las autoridades locales y los conservacionistas, miles más están cubiertos de aceite y diesel.
La operación rescate empezó poco después del 16 de marzo, cuando el M.S Oliva, un buque registrado en Malta, embarrancó, agrietando el casco y partiendo finalmente el buque por la mitad.
El barco se dirigía a Singapur procedente de Santos, Brasil, y transportaba 60.000 toneladas de soja y 1.500 toneladas de aceite pesado, según el administrador de las islas, Sean Burns, y la autoridad marítima competente Transport Malta.
El dramático rescate de los 22 tripulantes del barco fue captado en vídeo, junto con el posterior vertido que muestra a los pingüinos empapados de aceite pesado.
Según David E. Guggenheim de la Ocean Foundation, el vídeo fue grabado por un equipo de expedición de un barco eco-turista, cuya tripulación empleó neumáticas para ayudar a los marineros. Guggenheim fue testigo del rescate a bordo del barco Príncipe Alberto II.
Desde entonces, el aceite ha rodeado el archipiélago, en lo que las autoridades dicen podrían convertirse en un desastre medioambiental.
El equipo de rescate, con el uso de neumáticas y buques de pesca, está transportando a los pingüinos a varios centros de rehabilitación improvisados en la isla principal de Tristán de Acuña.
"La prioridad ahora es conseguir alimento para las aves hambrientas," dice Katrine Herian, portavoz de la Royal Society for the Protection of Birds. "Estamos intentando capturar pescado localmente y algunos están empezando a tomar su primera ingesta."
Herian señala que algunos de los habitantes de la isla han vaciado sus congeladores personales en un intento por ayudar a alimentar a los animales.
A pesar de los fuertes vientos e intensos oleajes que obstaculizaron los primeros intentos de rescate, el equipo ha transportado un total de casi 5.000 pingüinos.
Sin embargo este suceso llega en el peor momento.
"El naufragio ocurrió al final de la temporada de muda de las aves, en la cual los pingüinos no comen y permanecen principalmente fuera del agua, dejando a las aves en su estado más débil posible," explica Guggenheim. "Están muy hambrientos."
El fin de temporada marca también el inicio de un periodo cuando los pingüinos regresan al mar, ahora cargado de aceite pesado y soja.
En una declaración escrita, Burns señala que se desconoce el impacto que tendrá en el ecosistema marino local, en particular el efecto a largo plazo en la industria de cangrejo y langosta, pilar principal de la economía de Tristán de Acuña.
Menos de 300 personas viven en el archipiélago, eclipsado por su masiva población de pingüinos saltarrocas estimada en 150.00, aproximadamente el 40% de la población mundial según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, una red global de conservacionistas.
El pingüino saltarrocas está listado como 'una de las especies de pingüino más amenazadas del mundo'.  

Fuente: oceansentry.org

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