jueves, 24 de diciembre de 2015

Chile: Gobierno trabaja sobre propuesta de fundación de Tompkins para ampliar y crear más parques

Junto a la oferta de donar al Estado 409.785 hectáreas, que incluye los parques Pumalín y Patagonia, las entidades vinculadas al ecologista piden al Estado que sume a conservación un millón de hectáreas fiscales.
Sumar y sumar cada vez más hectáreas de bosques, montañas, lagos, ríos y hielos a la protección. Es la idea que mueve con fuerza a los herederos del sueño de Douglas Tompkins, el conservacionista fallecido el 8 de diciembre tras volcar su kayak en Aysén.
Hoy sus sucesores trabajan para ampliar y crear más parques nacionales en la Patagonia. “Esto sigue como si Doug estuviera acá. Ese es nuestro compromiso. Lo dijo Kris (su viuda) el mismo día. Hay que seguir avanzando”, enfatiza el director ejecutivo de Fundación Pumalín, Hernán Mladinic.
En eso están. Hoy impulsan la propuesta que el propio Tompkins entregara en julio al ministro del Interior, Jorge Burgos, en la cual ofrecen donar al Estado 409.785 hectáreas de tierras de conservación. Una vasta área que incluye el parque Pumalín, de 296 mil hectáreas, y el parque Patagonia, de casi 80 mil.
Además, ahí plantean que el Estado sume a parques nacionales un millón de hectáreas (942 mil hectáreas de tierras fiscales y otras 90 mil hectáreas de bienes nacionales protegidos). Pero quieren ir más allá: su mapa de proyectos para aumentar la conservación supera esa superficie en unas 300 mil hectáreas (ver infografía).
Tres líneas de trabajo
Este 22 de diciembre, el Gobierno y representantes de las fundaciones de Tompkins se reunirán por cuarta vez en la mesa técnica que se gestó a instancias de La Moneda, y que preside el ministro de Medio Ambiente, Pablo Badenier, e integran Agricultura (incluida Conaf), la Subsecretaría de Turismo y de Bienes Nacionales, junto a directivos de Pumalín y Conservación Patagónica.
El ministro Badenier dice que el Gobierno valora la propuesta recibida: “Pone en valor áreas protegidas que son del Estado, que se pueden complementar con eventuales donaciones”.
Por esa razón -afirma-, se constituyó hace más de dos meses esta mesa técnica, que evalúa cómo ampliar parques nacionales existentes e incorporar nuevos. Hay tres líneas de trabajo: estudiar la reclasificación de algunas reservas nacionales del Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas (SNASPE) que puedan convertirse en parques; evaluar predios fiscales contiguos a estas áreas protegidas que puedan integrarse, y la materialización de las donaciones de dos predios privados (de las fundaciones de Tompkins), Pumalín y Patagonia, al SNASPE.
“Son tres líneas de trabajo independientes, complementarias y no condicionadas”, enfatiza el ministro de Medio Ambiente, y asegura que no es requisito que el Estado aporte la superficie pedida (de un millón de hectáreas) a la conservación para que se realicen las donaciones.
En el trabajo técnico se está revisando la opción de elevar a la categoría de parque a reservas administradas por Conaf; entre ellas, Alacalufes, en Magallanes, de 2,3 millones de hectáreas, y Tamango y Jeinimeni, en Aysén, las que se sumarían al futuro parque Patagonia, que sería donado, y crecería así de 80 mil hectáreas a casi 250 mil.
Según el director ejecutivo de Conaf, Aarón Cavieres, la propuesta es positiva, porque aún “hay ecosistemas con representación baja o nula desde el punto de vista de la conservación”.
Pumalín
El abogado Pedro Pablo Gutiérrez, asesor jurídico de fundaciones de Tompkins, cree que hay buena disposición en el Gobierno, y pronostica: “Nos vamos a demorar un año”. Pero el ministro Badenier fija su plazo en marzo de 2017, porque dice que hay muchos procesos técnicos, cambios en límites de áreas protegidas y modificaciones, lo que concluye con decretos supremos que debe firmar la Presidenta Michelle Bachelet.
El parque Pumalín, que posee estatus de Santuario de la Naturaleza desde 2005, es la mayor oferta de la donación. “El Estado lo recibiría de regalo, en la medida en que el Gobierno quiera recibirlo y en la medida en que ponga ciertas áreas de su entorno y las declare Parque Nacional”, asegura Gutiérrez.
Badenier enfatiza que no hay condicionantes, pero admite que evalúan con Bienes Nacionales tres predios fiscales contiguos, que podrían sumar unas 160 mil hectáreas a Pumalín.
Y aunque es un asunto ajeno a esta mesa, tanto Mladinic como Gutiérrez aseguran que invitarán a Endesa a que “se sume a esta iniciativa” con su terreno de 34 mil hectáreas en Huinay, para completar Pumalín.
Modelo de desarrollo
La fórmula de donar y lograr que el Estado sume más áreas a la conservación ya tuvo éxito en los gobiernos de Ricardo Lagos y Sebastián Piñera, con la creación de los parques nacionales Corcovado en 2005 y Yendegaia en 2014, aunque hay demora en la instalación y accesos (ver nota).
El proyecto actual, según Mladinic, es “una propuesta de desarrollo basada en la conservación”, con una “ruta de los parques” entre Puerto Montt y Tortel, que se uniría vía barcazas a los parques magallánicos.
“Más rentable”
“Hay gente que usa la figura de un candado, porque creen que los parques no desarrollan esa área. Pero hay distintas formas de desarrollo; no todo es algo extractivo. El turismo, por ejemplo, es compatible con la conservación”, dice.
Mladinic menciona que el año pasado, 2,5 millones de personas visitaron parques nacionales; unos 600 mil eran extranjeros que en un día gastan US$ 100 en promedio y dejan recursos en las economías locales. Y añade que en Estados Unidos, por cada dólar que el Estado invierte en un parque, el retorno a la economía es de 10 dólares. “Son más rentables que el cobre”, concluye.
Corcovado lleva 10 años sin accesos, y Conaf realiza proceso para abrirlo al público junto con Yendegaia
Han pasado casi diez años desde que el Presidente Ricardo Lagos firmara el decreto que creaba el Parque Nacional Corcovado en la provincia de Palena (Región de Los Lagos). Una enorme y aislada extensión de montañas, glaciares, lagos y bosques de una belleza sublime.
Partió con 209 mil hectáreas de predios fiscales que estaban en manos del Ejército y la Armada. Y luego sumó la donación de 86 mil hectáreas por parte de la fundación Conservation Land Trust, de Douglas Tompkins, el impulsor del proyecto.
Tompkins negoció desde 2002 con el Gobierno, con la oferta de donar sus tierras y logró que el Estado multiplicara la superficie que quedaría bajo protección.
Sin embargo, transcurrida una década desde su creación, en esta área protegida, que solo aprecian los cruceros desde el mar, no existen accesos para visitantes, ni hay senderos habilitados, ni menos infraestructura de Conaf o guardaparques.
El director ejecutivo de Conaf, Aarón Cavieres, lo confirma: “nos encontramos con que no había ninguna acción en el área”. Desconoce las razones, pero precisa que esta administración ya está trabajando en el Corcovado, en la regularización de sus límites, con apoyo de Bienes Nacionales, lo que permitió detectar un sector que se cruza con la Carretera Austral, donde podría instalarse un acceso con guardaparques. Hasta ahora se creía que solo se llegaba por mar.
Además, dice, se elabora el plan de manejo del parque que fija la línea base de los ecosistemas y las especies, en forma detallada, lo que permitirá determinar las áreas de uso público, de investigación y donde establecer la infraestructura e instalar a los guardaparques.
Mientras tanto, Conaf realizará en verano monitoreos aéreos para asegurarse de que no existen amenazas por intervención humana.
En el caso del Parque Nacional Yendegaia, en Tierra del Fuego, en la Región de Magallanes, que suma 150 mil hectáreas, 38 mil de ellas aportadas por Tompkins, la situación es distinta, ya que se inauguró hace un año y aún no está el decreto que lo incorpora al área de parques nacionales. No obstante, explica Cavieres, la Conaf decidió llamar a concurso público para proveer de guardaparques e instalar infraestructura ligera en la zona antes habitada, donde hubo actividad ganadera. Pero el concurso fue declarado desierto, porque los postulantes no reunían las condiciones, y se hará nuevamente.
También en Yendegaia, dice, se está elaborando el plan de manejo del parque y, al igual que el Corcovado, está en la fase previa antes de abrir al público, un trabajo que puede extenderse durante 2016. Ninguno de los dos parques tiene aún fecha de apertura a los visitantes.
Endesa en Huinay: “Con visión de largo plazo”
Representantes de fundaciones de Tompkins han hecho públicas sus expectativas de que el predio privado, de 34 mil hectáreas, que posee Endesa en Huinay se anexe al futuro Parque Nacional Pumalín, en creación, puesto que se ubica en medio de los sectores norte y sur de esa área de conservación.
Pero, más allá de esos anhelos, en la zona hay un proyecto a cargo de la Fundación San Ignacio de Huinay de Endesa Chile y la Universidad Católica de Valparaíso, que sigue su propio curso, de índole científica, tal como lo definieran hace 17 años.
Ante consultas de “El Mercurio”, Endesa no contestó nada relacionado con Pumalín, y enfatizó que en su caso “(Fundación) Huinay realiza este trabajo con una visión de sustentabilidad de largo plazo, con el total respaldo de Endesa Chile y la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso”.
“El Centro Científico de Huinay (inaugurado en 2001) es el único centro científico de la Patagonia de Chile y en él se realizan trabajos de investigadores chilenos y extranjeros, centrados en promover la expansión de la información acerca del potencial biológico y físico de áreas marina, terrestre y atmosférica en el fiordo de Comau, entre otros”, dijo Endesa en un comunicado.
En 1998, Endesa compró el predio a la UCV en US$ 2 millones y luego invirtió una suma similar en la construcción y equipamiento del centro científico, en una alianza de trabajo con la misma universidad, para apoyar el desarrollo de proyectos de investigación en la zona, especialmente en el fiordo de Comau.
Huinay era un objetivo de Tompkins en 1995, pero en medio de las suspicacias surgidas en distintos sectores frente a las compras de vastas extensiones, el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle logró que Endesa lo comprara a la U. Católica de Valparaíso y la empresa comenzó ahí un proyecto de sostenibilidad que, según remarca, es “de largo plazo”.