martes, 22 de diciembre de 2015

Chile: Territorios Rechazan Ley de Glaciares que permite su destrucción

El llamado es a responsabilizar a Badenier y a Bachelet quien nuevamente da vuelta una demanda ciudadana y miente no cumpliendo sus promesas

Los territorios con glaciares amenazados iniciaron campaña con miras a lograr el rechazo de la Ley de Glaciares por legalizar la destrucción de éstos y atentar contra los derechos humanos y la vida de ecosistemas.
“La ley de protección de glaciares impulsada por el gobierno es una nueva trampa para el país: llamamos a toda la ciudadanía a sumarse a esta campaña y a movilizarse por un real resguardo”, afirma el comunicado de la Coordinación de Territorios por la Defensa de los Glaciares, en donde, afirman que confluyen diversos territorios que albergan glaciares históricamente amenazados en su mayoría por el extractivismo ejemplificado en proyectos mineros y energéticos. “Somos quienes, entre otros actores, hemos levantado la urgente demanda de proteger estos elementos medulares para nuestras cuencas como son los glaciares (en sus distintas formas) además del permafrost y zona periglacial”. 
La Coordinación de Territorios manifestó que han  seguido el proceso legislativo, y puntualmente en dos oportunidades solicitaron participar de la discusión en torno a la propuesta de ley de protección de glaciares, presentada por el gobierno de Bachelet en la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Diputados pero se les dijo que ya no había espacio para las comunidades. Sin embargo, se recibió dos veces al Consejo Minero.
Tras presionar en el mismo congreso, el 13 de junio se les dio cinco minutos para leer un resumen de la carta que contenía las opiniones, al final de la sesión cuando ya no quedaba casi ningún parlamentario. “En ella ya expresamos nuestra preocupación acerca de la ausencia de las comunidades afectadas e impulsadoras de la idea de legislar en proceso, y también expusimos sobre qué entendemos por glaciares y qué es lo que hay que proteger”. explicaron los defensores y agregaron que en la ocasión también dieron a conocer el temor que como comunidades ya les surgía al ser testigos de cómo avanzaba y mutaba una ley que finalmente resulta hecha a la medida de las empresas extractivas y que lejos está de resguardar la vida de ecosistemas y comunidades.
“A pesar de todo, y de lo insuficiente que nos parecía el proyecto de ley, hasta ese momento por lo menos aún se discutía en el sentido de la protección de los glaciares, sin embargo al poco tiempo esto cambió; el proceso legislativo empezó a ser fuertemente vulnerado por el propio gobierno quien por medio del ingreso de indicaciones fue modificando poco a poco la ley de protección a una ley que regula la intervención y destrucción de glaciares”. 
Así es como se llega al punto máximo que como comunidades defensoras de la vida y de los ecosistemas glaciares pueden soportar; “nos referimos a la votación ocurrida el día 11 de noviembre, en donde por mayoría (con excepción de los votos de los diputados Vallejos, Melo y Girardi), la comisión votó a favor del artículo 5° de la nueva indicación presentada por el ministro Badenier. Este artículo establece la “Reserva Estratégica Glaciar” y es el corazón de la nefasta ley”. 
Ya han manifestado el por qué de su desacuerdo, pues entre otras cosas se relativiza la protección de los glaciares en tanto se subestima su rol y se establece que no todos los glaciares merecen ser protegidos y declarados “Reserva Estratégica Glaciar” al quedar sometidos a una evaluación respecto a cuál es su aporte hídrico potencial, determinado también por el volumen del cuerpo de hielo y contabilizando sólo los glaciares descubiertos dejando de lado la zona periglaciar y las otras crioformas que son esenciales también en su aporte hídrico a las cuencas.
Entonces sostienen: ¿Acaso es posible comparar los glaciares del norte de Chile con los del sur; al ser de menor volumen los del norte, no merecen protección? Es bueno darse cuenta que la aprobación del artículo 5° como lo propuso el Gobierno, deja desde el inicio a 6 regiones sin ninguna protección de los ecosistemas glaciares (Atacama, Coquimbo, Valparaíso, Metropolitana, O”Higgins y Maule). Estas regiones son la más frágiles y suman el 67,7% de la población del país. Lo que al parecer si tuvo en consideración la autoridad, es que estas regiones son las zonas de expansión de la minería
Por todo esto, y tal como lo ha dejado claro el Instituto Nacional de Derechos Humanos la semana recién pasada en su Informe Anual Situación de los Derechos Humanos 2015 en cuanto a la ley de glaciares: “La posición del Poder Ejecutivo en orden de disminuir la protección inicial, mediante sus indicaciones sustitutivas, es de preocupación, ya que no se establece una protección general de los glaciares, y además desprotege otras categorías de hielos, como el permafrost, que sí cumpliría funciones análogas a los glaciares”
Como coordinación hicieron pública su opinión que fue difundida durante las últimas dos semanas y que entregamos a los parlamentarios, diputados y senadores, y a distintos ministerios y servicios, manifestando el rechazo a esta iniciativa impulsada por Bachelet y defendida por el ministro Badenier y respaldada por la mayoría de la Comisión de Medio Ambiente.
“Entendiendo que el corazón de la ley, es decir el artículo 5° sobre “Reserva Estratégica Glaciar” fue aprobado, no nos queda más que repudiar aquélla acción y emprender medidas colectivas para que la ley sea rechazada en el proceso de discusión plenaria de la cámara baja”. 
Puesto que la ley se convierte en una trampa perversa que maquilla la destrucción de los glaciares por medio de un instrumento legal que habla de protección. Por lo demás ha sido realizada con mala fe y en medio de un gobierno que ha sucumbido a los poderes fácticos de este país, entre ellas trasnacionales de la envergadura de Barrick Gold y Luksic entre otros.
Desde ahora sin descanso, afirman: “nos levantaremos como ciudadanía para frenar esta ley que atenta directamente con nuestras vidas así como con todos los ecosistema de país y con los cuales convivimos”.
Fuente: El Ciudadano