martes, 29 de diciembre de 2015

Lo pequeño es hermoso


En el entusiasmo producido por el descubrimiento de los poderes científicos y tecnológicos, el hombre moderno ha construido un sistema de producción que viola la naturaleza y un tipo de sociedad que mutila al hombre. Se piensa que si tan sólo hubiera más y más riqueza, todo lo demás estaría solucionado. Se considera al dinero todopoderoso; si no puede comprar valores inmateriales tales como la justicia, la armonía, la belleza o incluso la salud, al menos puede hacer olvidar la necesidad de ellos, o compensar su pérdida.

La ‘lógica de la producción’ no es ni la lógica de la vida ni la lógica de la sociedad. Es tan sólo una parte pequeña de ellas y está al servicio de la humanidad. El llamado ‘realismo’ que se comporta como si el bien, la verdad y la belleza fueran demasiado vagos y subjetivos para adoptarlos como los objetivos más altos de la vida social o individual, o que los considera como un trampolín hacia la obtención de la riqueza y del poder, ha sido apropiadamente calificado ‘realismo de locos’.

"Uno mete el dedo en el suelo para decir por el olor en qué clase de tierra se encuentra: Yo meto mi dedo en la existencia y no huelo a nada. ¿Dónde estoy? ¿Quién soy? ¿Cómo vine aquí? ¿Qué es esta cosa llamada mundo? ¿Cuál es el significado de este mundo? ¿Quién es el que me ha arrojado dentro de él y ahora me deja aquí?... ¿Cómo vine al mundo? ¿Por qué no fui consultado... sino que fui arrojado a las filas de hombres como si hubiera sido comprado a un secuestrador, a un tratante de almas? ¿Cómo llegué a tener un interés en esta gran empresa que ellos llaman realidad? ¿Por qué debería tener interés por ella? ¿No debería ser un interés voluntario? ¿Y si me empujan a tomar parte en ella, dónde está el director?... ¿Adónde iré con mi queja?" Soren Kierkegaard

En todas partes la gente se pregunta. ¿Qué es lo que puedo hacer?.

Lo pequeño es hermoso. E.F. Schumacher.