martes, 15 de diciembre de 2015

“Con lo emitido ya no hay vuelta atrás en el cambio climático”


Entrevista con José Manuel Moreno vicepresidente de grupo del IPCC


“El ritmo actual de emisiones nos sitúa en una senda peligrosa. Actualmente, con lo que ya hemos emitido a la atmósfera, no hay manera de evitar que superemos los dos grados”, afirma el catedrático de Ecología de la Univer­sidad de Castilla-La Man­cha José Ma­nuel Moreno, vicepresidente del grupo II del Panel Inter­na­cional de expertos del Cambio Climático (IPCC), que ha elaborado el Quinto In­forme de evaluación sobre el cambio climático de la ONU. Los científicos del IPCC ya fijaron que no se debía sobrepasar una subida de dos grados como umbral de seguridad para el planeta.
La imagen del presidente de Fran­cia, François Hollande, y el mandatario chino, Xi Jinping, fue una de las primeras fotografías de la Cumbre Internacional del Clima de París (COP21), iniciada el pasado 30 de noviembre y que finaliza el 11 de diciembre. Ciento cincuenta jefes de Estado y de Gobierno se han dado cita para debatir en torno a un documento de 51 páginas, que han elaborado los expertos del IPCC, tras varias rondas de consensos con los países, y que ahora toca resumir, concretar y acatar por todos. Un encaje nada fácil.
El petróleo bajo tierra
“Para no sobrepasar los dos grados de temperatura, no deberíamos superar 2.900 gigatoneladas de dióxido de carbono emitidas a la atmósfera”, señala José Manuel Moreno a Dia­gonal. Sin embargo, el científico aclara que “ya hemos emitido 1.900 gigatoneladas de dióxido de carbono, y con eso ya tenemos asegurado un incremento de 1,5 grados”, por lo que nos quedarían sólo 1.000 gigatoneladas por emitir. El profesor explica que “si tenemos en cuenta que emitimos 50 gigatoneladas al año, superaremos los dos grados mucho antes de 2100. No llegaríamos al objetivo. Ya no hay vuelta atrás...”. Al nivel de emisiones actual, los dos grados se habrán superado en 2035, explica el científico.
El quinto informe del IPCC señala que la quema de combustibles fósiles –carbón, petróleo y gas natural– es responsable del 80% del efecto invernadero. Por ello, científicos y grupos ecologistas explican que es necesario descarbonizar la economía, y piden que no se exploten las reservas fósiles hasta ahora localizadas, y que se apueste por las renovables. El profesor Moreno dice que una de las conclusiones del IPCC es que las renovables pueden aportar energía suficiente para abastecernos. Por otra parte, Greenpeace insiste en que “de la Cumbre de París tiene que salir el compromiso de acabar en 2050 con la quema de combustibles fósiles”.
Justo lo contrario de lo que está haciendo España. Sin embargo, estos días muchos mandatarios repitan el mismo mantra. El comisario europeo de Clima y Energía, Miguel Arias Cañete, exministro de Medio Am­biente con el PP, declaró unas horas antes del inicio de la COP21 que es necesario “descarbonizar la economía al 100%” antes de final de siglo y optar por las renovables. Y añadió que el Tratado Transatlántico de Libre Comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos (TTIP), que da vía libre al fracking, es válido porque contra el cambio climático “todo es compatible”.
Por su parte, el presidente de China, primer país contaminante del mundo –con el 25,3% de las emisiones de gases de efecto invernadero–, abogó en la inauguración de la Cumbre de París por que “cada país busque una solución que se adapte a sus necesidades”. Desde el mismo escenario, Barack Obama, presidente de EE UU, segundo contaminante del mundo –responsable del 14,4% de las emisiones–, afirmó estar comprometido con la lucha contra el cambio climático: “Tenemos la capacidad para cambiar el futuro aquí y ahora”. Mientras los Gobiernos hacen promesas, las evidencias científicas del cambio climático están ahí.
2015, el año más cálido
Unos días antes del inicio de la Cumbre de París, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó que, a falta de los datos de diciembre, 2015 se ha convertido en el año más cálido desde que existen registros en 1880. Este año cuenta ya con los rangos más altos de temperatura media en el planeta. Además, la OMM apunta que lo mismo ha ocurrido con los últimos cinco años, que han sido los que mayores temperaturas han registrado.
2015 se ha convertido en el año más cálido desde que existen registros en 1880 “La temperatura media del planeta –15 grados– se ha mantenido estable hasta el año 1900, pero a partir de ahí empezó a subir”, señala José Manuel Moreno. Y aunque hubo un parón, “cada década ha sido más cálida que la anterior, un evento sin precedentes en la Tierra”, dice Moreno. Según las predicciones basadas en el ritmo actual de calentamiento, las temperaturas máximas en España subirán entre 5 ºC y 8 ºC a lo largo de este siglo.
Respecto a la subida del nivel del mar, el catedrático de Ecología explica que la ciencia no conoce con exactitud las consecuencias del aumento de las temperaturas, pero las grandes reservas de hielo que ahora se están perdiendo suponen una gran amenaza porque “los hielos del Antártico y sobre todo de Groen­landia se están derritiendo y pondrán en marcha un mecanismo de subida del mar de metros. Eso no ocurre de la noche a la mañana, pero una vez que ocurra cambiará la faz de las costas del mundo”.
Según un informe de 2014 de Greenpeace, la tasa de elevación del nivel del mar ha sido de 3,2 mm/año, entre 1993 y 2010. En las últimas décadas el nivel del mar ha aumentado debido a las altas temperaturas y la pérdida de nieve y hielo continental de glaciares, de Groenlandia y de la Antártida. En 2013 se derritió el 97% de la capa de hielo superficial de Groenlandia, algo que no ocurría desde hacía 150 años.
Las predicciones hablan de una subida del nivel del mar de siete metros de media a finales de siglo si el hielo del Ártico se derrite y siguen aumentando las temperaturas. Se­gún las predicciones del IPCC, no sólo está aumentando el nivel del mar, sino que se prevé un aumento de las olas de calor, dificultades para acceder al agua dulce, un aumento en el número y duración de los incendios y la llegada de especies invasoras. Algunas de estas especies podrían contagiar enfermedades, como es el caso del mosquito tigre, ya instalado en España.
Para José Manuel Moreno es necesario que los gobiernos “sientan la presión ciudadana” y considera necesarias “todas las acciones de movilización, concienciación y formación de los ciudadanos para que los mandatarios entiendan lo que el cambio climático significa y los plazos que tenemos”.
“En la atmósfera hay emisiones que aún no han hecho efecto, pero que lo van a hacer en las siguientes décadas, y eso es imparable”, dice este profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha. Moreno sostiene que el sistema climático “tiene una inercia muy grande y las decisiones que tomemos hoy no las veremos mañana, sino en 20 o 30 años”. Comenta que la ciudadanía “entiende mal los plazos, lo que entendemos son cosas de hoy para mañana, lo cotidiano. Nosotros no tomamos una decisión para los próximos 30 años, pero un Gobier­no sí debe hacerlo”.
El hecho de asumir un aumento de las temperaturas de 2,7 grados –algo que ya da por hecho la ONU en función de los compromisos voluntarios que presentaron 147 países antes de la cumbre–, para este científico no es sólo una cuestión económica o ambiental: “Es un problema ético de toda la humanidad. Alguien está tomando una decisión que van a pagar miles de personas a las que no se les va a preguntar si quieren asumirlo”.
Inundaciones y olas de calor
“En París podemos acordar seguir como hasta ahora, pero en nuestra sociedad no todo el mundo va a pagar igual [las consecuencias] del cambio climático. Los más desfavorecidos no tienen capacidad de adaptarse. Hay algunos que ya han pagado la factura y han muerto. ¿Cuántas facturas más tienen que pagar los que menos tienen?”, se pregunta.
Pero no es necesario irse lejos: “Quien piense que estas cosas están distantes, que no nos afectan, simplemente se confunde”, afirma el profesor Moreno, y pone varios ejemplos a este medio: “Las inundaciones en Reino Unido del año pasado fueron las peores en décadas”. Situaron el nivel del Támesis en el más alto en los últimos 30 años. “Ahora se demuestra que todas esas lluvias intensas se han multiplicado por siete debido al cambio climático observado”, añade. Otro ejemplo: la ola de calor que afectó a Europa en 2003. Las cifras oficiales en Francia: 11.435 muertos. En España, Sa­nidad sólo contabilizó 141, aunque en julio y agosto de ese año se registró un aumento del 11% en las defunciones y se cifran en miles los muertos. “Ahora sabemos que se produjeron miles de muertes en España, una cantidad de fallecimientos atribuible a las altas temperaturas. Esa ola de calor fue muchísimo más probable que ocurriese en un contexto de cambio climático”, concluye.