sábado, 19 de diciembre de 2015

Declaran en peligro de extinción al abejorro chileno

Se trata del primer insecto chileno en entrar en esta lista, luego que su población disminuyera en 90% tras del ingreso de otras especies extranjeras.
Por años las especies de la flora y fauna chilena estuvieron protegidas de amenazas externas como plagas y otros animales peligrosos gracias a las barreras naturales que representan la cordillera, el mar y el desierto. Esta conformación natural ayudó a preservar un complejo, pero a la vez delicado ecosistema que hoy podría perder una especie que por años a ayudado a conservar este equilibrio.
Se trata del Bombus dahlbomii, más conocido como abejorro o moscardón chileno, el cual se convirtió en el primer insecto de nuestro país en entrar en la lista de peligro de extinción de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), esto luego de que número se redujera en un 90% en los últimos años.
Una disminución que está relacionada con la inserción de sus parientes abejorros europeos (Bombus terrestris y Bombus roderatus), traídos en los 90 para ayudar en la polinización de distintas especies de frutales. Antes de esa fecha era común ver a este insecto entre las regiones de Coquimbo y Magallanes.
Pero luego de esta fecha, los abejorros chilenos se comenzaron a contagiar con algunos parasitos externos como ácaros  e internos traídos por estos nuevos insectos que defecaban en las mismas flores desde donde la alimentaba los nativos. Además, estos parásitos contagian posteriormente a la colonia y a la reina la que puede quedar estéril, imposibilitando el posterior nacimiento de nuevos moscardones.
José Montalva, biólogo y director de la campaña “Salvemos nuestro abejorro” se ha dedicado a la conservación y solución de este problema que amenaza el abejorro chileno. “Que haya entrado a la lista de la UICN marca un precedente para que otros insectos chilenos puedan ingresar. En general, son pocos los insectos que se toman en cuenta en temas de conservación”, señala en entrevista con la Tercera.

Se trata de uno de los abejorros nativos más grande del mundo, el que se diferencia del extranjero por su color anaranjado, a diferencia del foráneo que es amarillo posee rayas negras.
La función de los abejorros es un complemento a la abeja, que tiene algunos problemas con el clima frío,  señala Patricia Estay, ingeniero agrónomo y encargada del Laboratorio de Entomología del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (Inia) La Platina, “Cuando las abejas por temperaturas inferiores a 14°C no pueden trabajar o cuando se cultiva bajo condiciones de invernadero, el abejorro colecta polen y néctar bajo los 5° C”.
Además estos insectos son capaces de realizar una trasferencia mayor de polen, debido a que tiene una mayor pilocidad que la abeja. Esto se suma a la capacidad de trabajar por largas horas, desde el amanecer al atardecer, donde son capaces de visitar entre 10 a 14 flores por minuto.
Fuente: El Dinamo