El bosque como ejemplo para la sociedad humana

Los humanos "deberíamos aprender de los bosques" para ser más equitativos y mejorar la sociedad, ya que "todos estamos conectados y, como árboles en un sistema forestal, cada individuo tiene una importancia vital para el conjunto de la población", ha explicado a Efe el músico Vincent Karche.

Marta Montojo.

Autor de ‘La sabiduría de los árboles’ (Ed. Planeta), un ensayo que acaba de ser publicado en España, Karche era cantante de ópera profesional pero su visión del mundo cambió tras un viaje a una reserva de Canadá, donde aprendió a sentir la Naturaleza de la mano de nativos americanos.
Desde entonces, se dedica a promover el canto dentro del bosque y a enseñar la técnica del abrazo de los árboles, también llamada ‘Shinrin-Yoku’ o ‘baño forestal’.
Este método, considerado una terapia formal en países asiáticos como Japón o Corea del Sur, emplea las sensaciones que aporta el entorno natural para beneficiar la salud física y mental, reduciendo el cortisol -la hormona del estrés- y la presión arterial, entre otros efectos confirmados científicamente.
Vicent Karche, el lobo
Según el relato de Karche, el estrés y la ansiedad que sufrió “en un punto bajo de mi vida personal y de mi carrera” le llevaron a comprar “con el poco dinero que me quedaba” un billete a Quebec, donde en un principio pensaba quedarse una semana y acabó residiendo cuatro meses, conviviendo con la tribu de los hurones de Wendat.
Allí, este tenor francés, al que los nativos apodaron “el lobo” cuenta a Efe que “me dejé enseñar por los bosques” y descubrió las ventajas de cantar en la naturaleza, donde “todos los sentidos están activos y uno se siente completamente vivo”.
Después de vivir “totalmente desconectado de la Naturaleza en los entornos urbanos”, ha asegurado que “volví a encontrarme con mis raíces y aprendí a dejarme llevar por los ritmos naturales, a entender el sentido de las estaciones”.
Ya de vuelta en Francia, Karche escribió su libro estructurándolo de acuerdo con las estaciones del año y proponiendo en el texto a sus lectores diversos ejercicios de ‘mindfulness’, un estado de conciencia plena de la situación presente en el aquí y el ahora, basados en hechos y ritmos naturales.
Para desarrollar estas prácticas, aconseja sumergirse en un entorno forestal pues, aunque “el árbol solitario y el que vive en un parque urbano tienen mucho que enseñar”, la organización de la vida en un bosque enseña que “es mejor vivir relacionándose”, tanto con uno mismo, como con los demás.
Karche ha recalcado que “no estoy en contra de la civilización”, aunque considera que “deberíamos tener mucho más contacto” directo con la Naturaleza porque “tenemos bastante que aprender de ella”.
Imagen de Planeta.
Así, además de la colaboración e igualdad de todos los individuos para la viabilidad del conjunto, cree que hay ejemplos concretos como la reacción ante los momentos personales difíciles.
En ese tipo de situaciones, los árboles “pueden inspirarte, calmarte, acompañarte en la curación de tus heridas…, te ayudan a renacer en el hueco cálido de sus ramas” y, como escribe también en su prólogo, “al igual que ellos, al fin amarás envejecer, compartir, transmitir, respetando tus tiempos de acción y de reposo”.
Aunque profesionalmente se dedica a la música, Karche es, a nivel académico, técnico forestal, por lo que conoce bien el funcionamiento de la Naturaleza, a la que describe como “mi gran pasión, desde siempre”.
También ha defendido la protección de los pueblos indígenas, a quienes reconoce un papel “fundamental” en la conservación de la naturaleza.
En su opinión, revertir la crisis ambiental “dependerá de las personas” porque “si terminan definitivamente con la cultura indígena, destruirán también la Naturaleza”, y viceversa.

EFEVerde - Imagen de portada: EFE/Filip Singer

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