EN EL DELTA SE TERMINÓ LA PAZ

Las pacíficas protestas en el Delta del Paraná pueden llegar a ser cosas del pasado. Desde hace años, eran parte del paisaje las denominadas “protestas náuticas”, en las que pobladores de las islas y del área continental realizaban caravanas con sus embarcaciones para alertar sobre la destrucción de ese ecosistema único a causa del avance de la frontera inmobiliaria.
Quienes salieron con los tapones de punta fueron los operadores turísticos del sector fluvial. No se sabe bien el motivo, pero la cuestión es que denunciaron judicialmente esas demostraciones pacíficas. No es fácil comprender porqué no tomaron la misma actitud frente a la depredación que están realizando diferentes constructoras para desarrollar centros urbanos privados, como Colony Park, Isla del Este, Alba Nueva, Santa Mónica, Poblado Isleño, Delta Eco Spa, entre otras. Todo muy sospechosos, si se tiene en cuenta el interés del gobierno municipal, dirigido por Sergio Massa, para impulsar estos cuestionados emprendimientos.
La marcha del pasado 25 de octubre toma entonces un cariz totalmente diferente al que se venía desarrollando en forma tradicional. Ante esta situación, los isleños enviaron un comunicado en el que expresan su sorpresa por que “algunos operadores turísticos del transporte fluvial, que explotan este mismo delta día a día mostrando, fotografiando y filmando almacenes, muelles isleños, como parte del paisaje turístico que gratuitamente brinda la región, y muchas veces destruyendo sus costas y poniendo en riesgo la integridad física de los pobladores por la navegación imprudente, hayan denunciado ante la Prefectura nuestra manifestaciones pacíficas en defensa del Delta”.
Los golpes prometen responderse, según se desprende de la misiva. Los isleños acusaron a los operadores de combatirse a sí mismos. “Cuando ustedes nos combaten a nosotros, en realidad, están combatiendo indirectamente el futuro de su negocio”. Golpe al mentón.
No faltan a la verdad. Cualquiera que haya tenido oportunidad de visitar la zona, se dará cuenta enseguida que ese “Miami argentino” –como le gusta llamarlo al sonriente Massa-, se está fagocitando al viejo y tradicional paseo turístico. “Cuando todo el Delta sea como Nordelta, no habrá Naturaleza para mostrar y el negocio se habrá acabado, agravado también por la intención de Nordelta de tener su propia Estación Fluvial con operadores propios, hotelería y la gestión turística”. Probablemente, cuando se quieran dar cuenta, sea demasiado tarde.
Fuente: medioymedio.com