La central nuclear de Fukushima consigue entrar en "parada fría"



El Gobierno nipón ha confirmado que los tres reactores dañados por el tsunami se mantienen de forma estable por debajo de los 100 grados
EFE Tokio 

El Gobierno de Japón ha confimado este viernes que los tres reactores nucleares de la central de Fukushima dañados por el tsunami de marzo han alcanzado la "parada fría". Esto significa que se mantienen de forma estable por debajo de 100 grados centígrados las vasijas de presión que alojan el núcleo del reactor, según confirma el primer ministro Yoshihiko Noda, quien da por cerrada la segunda fase de la "hoja de ruta" para controlar la crisis. Noda ha afirmado en rueda de prensa que resolver la crisis en Fukushima es "un desafío para Japón y para toda la Humanidad" y asegura que trabajarán para descontaminar la zona a fin de que los más de 80.000 evacuados puedan regresar a sus casas.  "Con esto ha concluido la segunda fase, pero no significa que el problema nuclear esté resuelto", ha aseverado.
Desmantelar los reactores puede durar cuatro décadas
El primer ministro ha pedido perdón "a la población de Fukushima, a Japón y al mundo" por el accidente en la central nuclear a raíz del devastador tsunami del 11 de marzo. Además, el dirigente nipón asegura que, ahora el Gobierno se centra en la hoja de ruta para desmantelar los reactores, un proceso que según los expertos puede prolongarse hasta cuatro décadas, y ha detatallado que un equipo especial de 200 miembros comenzará en enero los preparativos para la descontaminación en torno a la central. Otros 200 se les unirán en abril y para entonces, se espera que 30.000 obreros estén trabajando en las tareas de limpieza. Noda ha insistido además en que las autoridades están atentas a los niveles de radiactividad en la zona y a la salud de los residentes, especialmente los niños, con chequeos médicos y miles de dosímetros para mediar la radiación en distintas áreas.
Seguirán los exámenes sobre la radioactividad de los alimentos

Continuarán los exámenes sobre la radioactividad de los alimentos de la provincia de Fukushima, donde en las últimas semanas se ha prohibido la comercialización de arroz de más de 4.500 granjas tras detectarse niveles excesivos de cesio. Los estudios publicados hasta el momento son poco halagüeños; un reciente estudio de la Universidad de Medicina de Fukushima efectuado sobre 1.700 residentes mostraba que la mitad había recibido en cuatro meses una radiactividad de más de un milisievert, el máximo anual recomendado. El accidente ha provocado un desplome de precios en el mercado alimentario que también ha afectado a los pescadores. Además de perder infraestructuras y equipos a causa del tsunami, este sector afronta la contaminación de las aguas costeras a causa de las filtraciones y vertidos desde la planta. Además, el jefe del Gobierno ha confirmado que también se trabajará para hacer efectivas las indemnizaciones a las víctimas y rehabilitar la zona: "Sin la recuperación de Fukushima, la recuperación de Japón no es posible".
TEPCO descarta verter agua de la planta al mar

La operadora de la central nuclear de Fukushima, Tokyo Electric Power TEPCO, que a principios de mes anunció la posibilidad de verter al mar agua de la planta, ha descartado de momento el plan tras las protestas de los pescadores japoneses, según ha informado la cadena nipona NHK. A pesar de completar la segunda fase y haber llegado a "parada fría", TEPCO aún tiene dificultades para gestionar el agua radiactiva que inunda la planta (que luego bombea y recicla para usar como refrigerante en los reactores afectados) ante la falta de espacio para almacenar el líquido extraído de las instalaciones.
Fukushima ha filtrado una quinta parte de la radioactividad que emitió en 1986 la central nuclear de Chernóbil
Se estima que Fukushima Daiichi ha filtrado una quinta parte de la radiactividad que en 1986 emitió la central nuclear de Chernóbil y, al igual que entonces, será difícil calcular el verdadero alcance y efectos que ésta tendrá sobre la población, pese al plan de supervisión del Gobierno. Éste proyecto consiste en la instalación de unos 2.700 aparatos de medición en toda la provincia para vigilar la salud de sus habitantes y, especialmente, de los niños. En la central de Fukushima se acumulan más de 128.000 toneladas de agua radiactiva y, aunque en un principio se preveía descontaminar una parte y verterla al mar, el plan se ha retirado ante las protestas de los pescadores. Ahora, la operadora de la central trabaja en tres medidas: sellar los sótanos para evitar que entre más agua, mejorar el sistema de reciclaje para usarla como refrigerante para los reactores y aumentar el número de tanques de almacenamiento. Todo esto, subrayó este viernes Noda, es parte del gran desafío al que se enfrenta no solo Japón, sino "toda la humanidad".

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Tres estudios realizan un nuevo mapa de la contaminación radiactiva. El Gobierno señala que afecta a 18 prefecturas. Las montañas evitaron que se extendiera al oeste del país

JAVIER SALAS

La radiación liberada por los reactores podridos de Fukushima ha contaminado el territorio japonés mucho más de lo que se había calculado hasta ahora. Tres nuevos estudios, dos independientes y otro del propio Gobierno nipón, avisan de que la basura radiactiva ensució los suelos de más prefecturas (provincias) de las que se consideraban contaminadas inicialmente.
El trabajo del Gobierno japonés consiste en una actualización del mapa de la contaminación que se realiza en helicóptero, sobrevolando aquellos lugares que pudieran contener rastros de isótopos radiactivos como el cesio-137 o el cesio-134, los más habituales tras accidentes como el ocurrido en Fukushima. Según este último mapa, hecho público por el Ministerio de Ciencia nipón, habría que añadir otras seis, hasta sumar 18 prefecturas sucias de un total de 47.
Un estudio científico que publica hoy la revista PNAS confirma este diagnóstico oficial. "El cesio-137 contaminó intensamente el terreno en extensas áreas del este y el noreste de Japón, mientras que la zona occidental estuvo resguarda por las formaciones montañosas", explica el trabajo conjunto de las universidades de Tokio, Nagoya y California, realizado con el apoyo del Instituto Noruego de Estudio del Aire.
Según sus datos, además de la prefectura de Fukushima, las más afectadas son las de Miyagi (con la que linda por el norte) e Ibaraki (al sur). Junto a estas, están seriamente afectadas por el cesio-137 las provincias de Iwate (al norte de Miyagi), Yamagata (noroeste), Tochigi (sur) y Chiba (al sur de Ibaraki). Los datos aportados en este estudio muestran que el 90% del total de la contaminación de los terrenos por cesio-137 se produce a causa de la lluvia. Los investigadores, que pretenden ayudar a centrar las labores de contaminación, aseguran que la agricultura de las regiones señaladas debe ser vigilada.
Muralla montañosa
Las formaciones montañosas evitaron que los materiales tóxicos se repartieran por todo el país, según otro estudio también publicado en el último número de PNAS. Las montañas evitaron la dispersión de la radiactividad, pero a costa de su propia salud, ya que las precipitaciones y la propia orografía hicieron que algunos de los macizos nipones estén ahora muy contaminados.
Por otro lado, este fin de semana la central accidentada abrió por primera vez sus puertas a la prensa desde que comenzara su descomposición el pasado 11 de marzo. Allí atendió a los periodistas el ministro de Medio Ambiente y responsable de la crisis atómica, Goshi Hosono, y el director de la central, Masao Yoshida, quien aprovechó la presencia de la prensa para pedir disculpas a la población y para hacer una confesión sobrecogedora: "Varias veces, durante la primera semana de la crisis, pensé que moriría en breve".
Gracias a Yoshida, jefe de los héroes de Fukushima, la catástrofe fue menor, ya que desoyó la orden de sus jefes de Tepco de parar la inyecciónde agua marina en los reactores. En las oficinas de Tokio no querían echar a perder su inversión en la central, y Yoshida sabía que lo más importante era enfriar los reactores. Ayer, unos 40 accionistas de Tepco demandaron a los consejeros de la empresa por negligencia; les reclaman más de 50.000 millones de euros.
Publico.es

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