España: Diez años de la marea negra del Prestige





   En 2007, el entonces Gobierno socialista encargó a Repsol YPF la realización de una inspección visual del pecio del barco, situado a 4.000 metros de profundidad, para comprobar su estado. Con ello, se pretendía determinar el volumen de las fugas de fuel que pudieran existir, estudiar el estado del casco y valorar las acciones preventivas adicionales que pudieran ser necesarias.
Este trabajo se encargó tras una primera inspección en 2003 y después de que, en octubre de 2004, Repsol concluyese los trabajos de extracción de fuel que quedó en el barco. En total, se realizaron 51 ciclos completos de extracción con lanzaderas rígidas, mediante los cuales se pudieron extraer 13.600 toneladas. Un año después de las inspecciones de 2007, Repsol concluyó, en su informe sobre el estado del pecio, que la situación era "estable" y que el fuel que todavía salía del mismo no suponía una amenaza para el ecosistema marino o la costa porque las fugas existentes eran "irrelevantes".
VERTIDOS EN EL MAR
Desde el Instituto Español de Oceanografía, su subdirector general de Investigación, Demetrio de Armas, ha confirmado a Europa Press que en 2006 se detectaron vertidos en la superficie del mar, tras haber concluido el grueso de las operaciones para la extracción de la carga de fuel. Asimismo, ha coincidido en que, desde la última inspección, no se han hecho más controles al pecio. "Por la información que tengo", ha precisado el subdirector general de Investigación del IEO, para quien "si no hay pérdidas" de fuel sería "un dispendio". Sobre los vertidos, el subdirector general de Investigación del IEO ha explicado que, en enero de 2006, el Instituto Español de Oceanografía detectó, en una de sus campañas, que había "escapes desde el pecio". "Detectamos petróleo en superficie", ha apuntado Demetrio de Armas, quien ha añadido que el Ejecutivo español acordó entonces proceder "al sellado de posibles grietas".
BATALLA JUDICIAL
En el ámbito judicial, el pecio seguirá siendo el "caballo de batalla" en el juicio que se reanuda el próximo 13 de noviembre, tras dar comienzo el pasado 16 de octubre. Así, durante la presentación de proposiciones de prueba y cuestiones procesales, el abogado José María Ruiz Soroa, que representa al capitán del barco, acusó al Estado de haber "ocultado" los resultados de inspecciones realizadas al barco. "El Estado ha hecho la autopsia del cadáver en secreto", indicó en relación a un informe de la defensa, que sostiene que se hicieron expediciones con robots para revisar el estado del pecio sin comunicarlo a las partes y sin control judicial.
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Prestige/ Sobre las 60.000 toneladas que se tragó la mar

Pues bien, el impacto negativo y contundente del Prestige afectó a los recursos vivos y tuvo unas implicaciones inmediatas, tanto desde el punto de vista biológico como desde el punto de vista socioeconómico.
¿Cuál ha sido el impacto ambiental del Prestige? Esa es la primera pregunta que nos hemos hecho en Greenpeace al evaluar los daños ambientales 10 años después del hundimiento del buque. Nuestra premisa de partida era sencilla: quisimos recordar aquella frase del entonces, como ahora, Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, que sostenía que “la rápida actuación de las autoridades españolas hace que no temamos por una catástrofe ecológica como ha ocurrido en épocas anteriores”.
Pues bien, el impacto negativo y contundente del Prestige afectó a los recursos vivos y tuvo unas implicaciones inmediatas, tanto desde el punto de vista biológico como desde el punto de vista socioeconómico, y se extendió por toda la cornisa cantábrica hasta el sur de Francia. No es que, a pesar de lo que decía el Ministro, haya existido una catástrofe ecológica, es que ha sido el mayor desastre ecológico acaecido en nuestras costas. El fuel del Prestige fue a parar a uno de los tramos de costa más ricos, diversos y productivos del Atlántico. Diana mortal para especies y hábitats marinos. 
A la hora de hablar de los efectos producidos por el vertido del fuel debemos diferenciar, en primer lugar, entre los efectos producidos a corto plazo y los efectos a largo plazo. Los primeros son evidentes, y en el caso del Prestige se les dio mucha publicidad; mientras que los segundos, aunque pasen desapercibidos, no son menos importantes. Es preciso tener en cuenta, sin embargo, que la única circunstancia favorable en el momento en que se produjo el vertido fue que no ocurrió en primavera, de forma que no afectó directamente al principal periodo de reproducción de las especies marinas, lo que hubiese agravado sensiblemente sus consecuencias. 
Hay numerosas publicaciones científicas dispersas de la evolución del impacto ambiental sobre fauna y pesquerías. Por ejemplo, la afectación del pulpo ha constituido uno de los mayores lamentos de los marineros. En 2005 y respecto a 2004 se pescó un 45 % menos de pulpo. Otro ejemplo: el ratio de mortalidad de aves, uno de los mayores por causas no naturales de aves marinas a nivel mundial. Las áreas de roca y las playas se llevaron la peor parte, no solo por los efectos del fuel sino también por la agresividad de la limpieza. Las excavadoras invadiendo los arenales, arrastrando arena y algas, refugio y fuente de alimentos, y las mangueras a presión que repasaron las superficies rocosas acabaron de rematar el desastre. La capacidad de agarre del producto, muy denso, provocó la asfixia de todo ser vivo y cayó sobre una manta mortal sobre los fondos. 
El impacto del Prestige en aguas profundas ha sido difícil de evaluar. La investigación científica es de gran complejidad técnica y muy limitada en el tiempo, no solo por los frecuentes temporales en la zona, sino también por el alto coste de las campañas científicas. Tampoco ha existido mucho interés administrativo para conocer las consecuencias ambientales, de hecho, la Administración central constituyó en diciembre de 2002 un Comité Científico Asesor que finalizó sus trabajos en febrero de 2003, tan solo tres meses después. 
Los hidrocarburos del Prestige se han acumulado principalmente en el sedimento y la red trófica bentónica ha sido la vía de entrada preferente de contaminantes en las comunidades bióticas, por procesos de bioacumulación. Este efecto no ha desaparecido, los contaminantes pasaron de una bodega de un barco al mar. Y una vez incorporado en la cadena trófica ya está incorporado en el océano, para siempre. 
Y mientras repaso las palabras de aquellos que no vieron peligro ambiental en el buque, vuelve a mi recuerdo la imagen de un delfín muerto sobre la mesa de necropsias en el IEO de Vigo. Aquel animal no llegaba a las 24 horas de vida, no tenía siquiera la primera leche en el estómago que le debiera haber ofrecido su madre nada más nacer. No había nada en ese estómago, sólo una gran mancha negra viscosa y sucia que se extendía por todo su pequeño cuerpo. Qué pena que los verdaderos responsables del desastre no estén sentados en el banquillo de los acusados y qué pena que, por tanto, no se pueda compensar toda la naturaleza perdida. Quien contamina, ¿paga?


Pilar Marcos (@PilarMarcos), responsable de la campaña de Costas de Greenpeace España
Fotos: Pedro Armestre (@PedroArmestre)/Greenpeace - http://www.greenpeace.org/ - ECOticias.com

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Diez años después 10.000 toneladas de residuos del Prestige 
siguen sin tratar…
Sogarisa terminó en marzo de 2009 el tratamiento de unas 80.000 toneladas de residuos. A ellas, se suman otras 10.000 sin tratar y depositadas en balsas "perfectamente almacenadas"... Unas 10.000 toneladas de residuos originados por la catástrofe marítima del 'Prestige' siguen a la espera de tratamiento en instalaciones de la empresa Sogarisa, dedicada a la gestión de residuos industriales peligrosos, a la espera de que por parte de las administraciones se les dé una solución, según han confirmado a Europa Press fuentes de la empresa.
   Sogarisa terminó en marzo de 2009 el tratamiento de unas 80.000 toneladas de residuos. A ellas, se suman otras 10.000 sin tratar y depositadas en balsas "perfectamente almacenadas" y sin que impliquen "riesgo", han precisado desde la Xunta y la empresa.
   El tratamiento de los residuos originados por la catástrofe, y recogidos durante las tareas de limpieza posteriores al siniestro, se llevó a cabo en las dos plantas de 6.000 metros cuadrados que la compañía diseñó y construyó en el Centro de Residuos Industriales Peligrosos (CTRIG-As Somozas).
   Sobre estas instalaciones, Sogarisa asegura que situaron a Galicia "a la vanguardia del sector en Europa, ya que hasta la fecha no había ninguna planta en el mundo preparada para hacer frente a unos residuos tan complejos", han señalado a Europa Press fuentes de la compañía.
TRATAMIENTO DE LOS RESIDUOS
   En concreto, Sogarisa concluyó en marzo de 2009 el tratamiento de las 80.288 toneladas de residuos del 'Prestige'. El residuo tratado era una mezcla compuesta en un 60% de arena; 20%, agua; 12%, plástico y 8%, fuel.
   Para su procesado, se diseñó una instalación basada en la separación de todas las partes presentes en el residuo original para un posterior tratamiento específico de cada una de ellas. Concluida esta fase, se obtuvieron  arenas y gravas limpias; plásticos, fuel, agua y fracciones de rechazos sólidos.
   En el caso de las arenas y gravas limpias fueron aptas para usos industriales (material de construcción),  mientras que los plásticos, en función de su calidad, tuvieron una segunda vida útil como materia prima en la fabricación de otros elementos plásticos o como combustible sólido alternativo en la industria cementera.
DESTINO DEL FUEL
    Mientras, el fuel recuperado  fue usado como combustible o como fracción "valorizable energéticamente", han precisado desde Sogarisa.  En el caso del agua, se depuró para ser devuelta a la atmósfera en forma de vapor de agua que fue utilizada por la propia Sogarisa en sus instalaciones.
   En cuanto a las fracciones de rechazos sólidos, las no recuperables, "que representaron un pequeño porcentaje", precisa la compañía, fueron gestionadas en las instalaciones de As Somozas.
   A su vez, las fracciones reutilizables, como chatarra o similar, fueron gestionadas por un gestor externo. Sogarisa depuró también 18.000 toneladas de  arenas contaminadas en el año 2006 en sus instalaciones de Areosa.
TONELADAS SIN TRATAR
    No obstante, en la actualidad casi 10.000 toneladas  siguen a la espera de tratamiento. Estos residuos se encuentran almacenados en una balsa de seguridad "realizada con una capa de geotextil antipunzamiento, una capa de polietileno de alta densidad, otra capa de geotextil, suelo de hormigón armado y una cubierta flotante", precisa la compañía que recalca que no implica "ningún riesgo".
   Para repetir el procedimiento seguido con las demás toneladas tratadas, se espera ahora a que las administraciones den el siguiente paso.
   Al respecto, fuentes de la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestructuras han señalado a Europa Press que, con el gobierno de Feijóo,  la Xunta solicitó al Ministerio de Medio Ambiente, durante la etapa socialista, "que se hicieran cargo de estas toneladas, que están perfectamente almacenadas", han precisado.
   Sin embargo, han señalado que el entonces Gobierno socialista hizo "caso omiso" a sus demandas. No obstante, han precisado que ahora están "en comunicación" con el nuevo Ejecutivo del PP "para ver qué salida se les da", han apostillado.

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