miércoles, 25 de mayo de 2016

Noam Chomsky o la historia de cómo los ricos del mundo detestan la democracia



Mónica Maristain
SinEmbargo


Un documental estrenado en Netflix diagnostica el fin del sueño americano. En un filme extensivo a todas las naciones occidentales, el prestigioso intelectual estadounidense diserta acerca de por qué la mayor parte de la riqueza y la influencia de su país están en manos de tan pocos. Dice Noam Chomsky que una de las principales palabras del abuso y la tortura contra los disidentes es “antipatriota”. El prestigioso intelectual estadounidense ha sido llamado muchas veces el enemigo del país donde nació hace 87 años.

“Antiestadounidense es la palabra más usada y es de hecho una palabra totalitaria. Se usaba en los tiempos de la Unión Soviética, por ejemplo. Aquel que estaba en contra del régimen o sencillamente lo criticaba un poco, era llamado inmediatamente antisoviético”, afirma el autor entre otros de Estados fallidos, La propaganda y la opinión pública, Lucha de clases y Piratas y emperadores.
Sin embargo, nada hay más estadounidense que el sentido común surgido de irrefutables estadísticas como las que expone en el documental Requiem for american dream, estrenado recientemente en Netflix.
La mitad de toda la riqueza del mundo está concentrada en el 1% de la población mundial. Un estudio realizado por la organización Oxfam reveló que las tendencias actuales apuntan que, para el próximo año, el 50% de la riqueza mundial estará en manos de las 85 personas más acaudaladas, las cuales poseen una fortuna promedio de 2.7 millones de dólares por adulto.

Con estos datos, el célebre pensador elabora sus 10 principios de la concentración de la riqueza y del poder, a saber:
1.Reducir la Democracia
2.Moldear la ideología
3.Rediseñar la economía
4.Desplazar la carga
5.Atacar la solidaridad
6.Dirigir las instituciones reguladoras
7.Manipular las elecciones
8.Mantener a la plebe bajo control
9.Fabricar el consentimiento
10.Marginar a la población

UN DOCUMENTAL ESCLARECEDOR
Para quienes estén familiarizados con el pensamiento del afamado lingüista Noam Chomsky, este documental dirigido por Kelly Nycks, Jared P Scott y Peter D Hutchinson en 2015, tal vez implique la reiteración de un pensamiento ampliamente difundido tanto en los medios de comunicación, como en la gran cantidad de libros escritos por él.
Sin embargo, la explicación del sistema político, social y económico que nos toca atravesar a principios de milenio, en forma sucinta y concentrada, resulta esclarecedora y, por momentos, conmueve hasta las lágrimas. Se trata de verdades del sentido común, de esas que a las que uno accede con cierta sorpresa y luego cae en la cuenta de que ya lo sabía, sólo que no podía explicarlo.
“En el neoliberalismo, el gobierno es el problema, no la solución”, dice Chomsky, quitándonos toda esperanza en sistemas de mando ordenados por las corporaciones, que digitan elecciones a su antojo, sin ninguna restricción ni pudor.
Se trata de un sistema donde se busca romper el concepto de la solidaridad. Donde “si conviertes a las personas en consumidores, te las quitas de encima” y en cuyo marco el otro siempre es el enemigo, nunca el prójimo. “El objetivo es que la gente se odie entre sí, tenga miedo del prójimo y sólo vele por sí misma”, en esta “tierra de la desigualdad” que hoy nos toca habitar.
“Los ataques constantes a los sindicatos es porque son en esencia una fuerza democratizadora. Defienden los derechos de los suyos y los derechos populares en general”, afirma en un tramo del documental, al tiempo que marca la injusticia de las políticas migratorias en nuestro continente.
“Si General Motors se afinca en México, obtiene inmediatamente todos los derechos que corresponden a una persona nacida en México; los que construyen edificios y cortan el césped en los Estados Unidos, ni siquiera llegan a la categoría de persona”, afirma.
Es el fin del sueño americano, donde los derechos adquiridos a través de años de lucha son puestos en cuestionamiento e incluso atacados con ferocidad por sistemas de gobierno que responden a las corporaciones y no a los principios políticos que dan base a las sociedades modernas.
Son gobiernos para los que la democracia real es sólo una declamación hueca, puesto que -denuncia Chomsky- los nuevos ricos del mundo detestan la democracia y en su íntima naturaleza está el combate a toda forma de participación popular en las grandes decisiones políticas.

Son cuatro entrevistas realizadas en un periodo de cuatro años donde entre citas a Adam Smith y un final optimista que no revelaremos, Noam Chomsky ayuda a pensar sobre el futuro que nos espera en un mundo que ha decidido, con nuestra pasividad, renunciar a los principios de igualdad, libertad y fraternidad.

Fuente: http://www.sinembargo.mx/17-05-2016/1661060 - Ilustraciones: El Roto

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 Argentina: Insólito: tras los Panamá Papers, Télam lanza un artículo justificando la evasión en paraísos fiscales

La agencia estatal de noticias explicó por qué es recomendable poner una empresa en un paraíso fiscal, evadiendo impuestos y perjudicando al Estado.

Luego del escándalo de los Panamá Papers, que afectó la credibilidad del presidente Mauricio Macri tanto en Argentina como en el resto del mundo, Télam dio los mejores “argumentos” para abrir una empresa offshore y así tratar de justificar lo hecho por el presidente.
En el polémico artículo, Télam explica que los costos para abrir una empresa en Argentina y las complicaciones para hacer una sucesión son buenas razones para montar una empresa en paraísos fiscales, conocidos por ser cuevas de dinero ilícito y como formas de evadir al fisco.
Acá, te compartimos los cinco argumentos más increíbles que usó la agencia, recopilados por El Destape.
1-Las familias utilizan la apertura de empresas offshore para planificar las sucesiones de una manera menos costosa, o en el caso de eventuales separaciones.
2-Si el individuo muere, con una acción de una offshore puede distribuir su patrimonio a través de acciones con los titulares
3-Armar una sociedad en un paraíso fiscal, que pueden ser las Islas Vírgenes o Cayman, tienen un costo de entre u$s 1.000 y u$s 1.200 dólares “all inclusive” y con un tiempo reducido en papeleríos de inscripción.
4-En cambio, en la Argentina, registrar una sociedad puede demandar mucho tiempo y mayores costos, que quizá no haga redituable el negocio.
5-La Argentina es un país considerado “poco amistoso” en relación al pago de impuestos para individuos y para armar negocios, lo que alienta a explorar alternativas.
Cabe recordar que Macri durante su campaña había dicho que no iba a tener “ni un 678, ni un 876”, en referencia al programa periodístico que se emitía en la Tv Pública durante el kirchnerismo. Sin embargo, el polémico artículo de Télam demuestra todo lo contrario, llegando a justificar desde el propio Estado algo que le es adverso.
¿Qué te parece?

Fuente: El Ciudadano. (Chile)