El Legado de Douglas Tompkins en Chile

Juan Pablo Orrego

Lo conocí hace 25 años en el contexto de la Campaña de Defensa del Biobío en la cual él no se involucró mayormente porque estaba recién instalándose y ya planificando la creación de áreas protegidas en Chile lo que fue su pasión fundamental hasta su partida. Junto a Kris, y otros colegas norteamericanos, él trajo a Chile la conservación privada. Antes, la conservación era un tema de Estado muy poco visible para el público en general. De hecho, Eduardo Frei Montalva fue un gran conservacionista. En Chile existen un gran número de áreas protegidas, y enormes Parques y Reservas, particularmente en Patagonia. Pero Doug y Kris trajeron a Chile la filantropía de la conservación privada, y gatillaron, quizás por ser extranjeros, la discusión sobre el supuesto choque entre la conservación y el así llamado desarrollo. Un verdadero choque de paradigmas. Esto tiene todo que ver con el hecho que el paradigma de desarrollo oficial e histórico en Chile, es el extractivismo que heredamos de nuestros ancestros españoles; esta fase productiva primaria, que algunos ya llamamos fase “destructiva” primaria: la mega minería, la pesca industrial y las plantaciones. Para este modelo, claramente insustentable si no hay una fuerte regulación y limitación por parte del Estado y la ciudadana, muchos han creído que hay que dejar el territorio lo más expuesto posible a todo tipo de intervenciones por estos sectores. Ante esta situación, global por lo demás, Doug estaba empeñado en salvar pedazos de naturaleza para que las especies silvestres pudiesen prosperar. Y privilegió a Chile y Argentina…

Así, Doug apoyó en forma pionera diversas causas ambientales: la defensa del bosque nativo (Defensores del Bosque Chileno), la promoción de la agricultura orgánica, el cuestionamiento a la salmonicultura industrial (Terram, Ecocéanos), y la emblemática campaña “Patagonia Sin Represas” (CDP), no hay duda que sin el apoyo y participación de Doug no habríamos podido salvar la Patagonia chilena de HidroAysén, que tiene de fondo la crítica al modelo energético y de desarrollo imperante en nuestro país y propuestas de alternativas… Y Doug no solamente dio apoyo financiero a todas las organizaciones del CDP, que fue importante, sino el aporte de ideas clave estratégicas.
Doug era un pensador profundo autodidacta.
“Sentimiento sin acción es la ruina del alma” este concepto de Edward Abbey era uno de sus favoritos. Y aquí ‘sentimiento no se refiere solamente a lo que siente el corazón sino también a lo sensible, a lo que la mente percibe. Doug siempre nos invitaba a mirar sistémicamente y “ver realmente lo que estás mirando”, y que para hacerlo necesitamos tener la “infraestructura intelectual” básica, lo que no significa necesariamente ir a la universidad sino auto-educarse y vivir la vida de una cierta manera y de rodearse de gente que piensa profundo y actúa consecuentemente. Una vez que te embarcas en este camino eso sí no hay vuelta atrás. Se empiezan a ver las cosas a través del lente de la historia ecológica y los procesos ecológicos. Alguna gente mira una represa y ve un lago, otros miran una plantación y ven un bosque, y quizás piensan que son “bonitos”. Siempre hay belleza en las aguas y en los árboles… pero si miras con más profundidad verás un drama: un magnífico río, un bosque nativo que fueron aniquilados para satisfacer supuestas necesidades humanas. Alguna gente mira una enorme línea de transmisión y ve progreso y desarrollo.
Doug era un valiente rompedor de tabúes y no le importaba incurrir en la furia de muchos al hacerlo. Él me hizo ver el doble golpe a los bosques originarios patagónicos: primero, los incendios intencionales promovidos por el gobierno central sólo hace un siglo atrás: cuatro millones de hectáreas de bosque nativo quemadas para ‘despejar’ los terrenos para criar ganado, particularmente decenas de miles de ovejas, para la industria inglesa de la lana; y,segundo, entonces, el sobrepastoreo generalizado. Una “minería” de los jóvenes suelos, tal como decía Doug. Pocos se atrevían a hablar de esto, porque supuestamente era ofensivo para los heroicos colonos, que sin embargo estaban acatando una política pública obligatoria.
No hay duda que Doug remeció nuestra realidad en el cono sur, en Chile y Argentina. Bastante insólito para un individuo, un conservacionista norteamericano. No es por nada que dialogaba con Presidentes, Ministros, Senadores y  Diputados, Embajadores y empresarios en Chile y Argentina, y en otras partes… incluso con un ‘príncipe’… lo que no significa que no conversaba con gauchos y campesinos, y esto tampoco fue obstáculo para que él se hiciera amigo y compañero de trabajo de gran parte de la tribu de ambientalistas chilenos, y para que él apoyara todas las buenas causas ambientales. Doug dialogaba a diario con los pensadores de vanguardia del mundo en todos estos temas. Literalmente.
Y la verdad es que todo esto lo lograron juntos Douglas y Kristine, y con los tremendos equipos de trabajo con los que se rodean y que se templan en el trabajo junto con ellos. Difícil encontrar una pareja tan sinérgica y amorosa como ellos. Kris ha dicho por ahí que “peleaban como gatos en una bolsa”, dos personalidades muy fuertes… pero uno los ve como arco y flecha, flecha y arco, totalmente de acuerdo en sus metas y cómo lograrlas. Ambos amantes fundidos de la naturaleza y su belleza.
Doug está aquí con nosotros. Para todos sus amigos es impresionante la calidad tangible de su presencia, de su huella indeleble.
Termino conjurando la imagen de nuestro último vuelo, con Doug, en su Husky, haciendo círculos, muy cerca… demasiado cerca… alrededor del recientemente colapsado cráter del volcán Chaitén, oliendo los humos sulfurosos… Doug aceptó sin problemas los estragos causados por la erupción en un sector de uno de sus proyectos más amados, el futuro Parque Pumalín. Él no toleraba, sin embargo, la eco-pática depredación de la biosfera por parte de la humanidad. El volcán no tenía opción. La humanidad sí la tiene. Douglas hizo lo posible por orientarnos en la dirección de fluir con la intimidante, misteriosa y bella sinergia de lo salvaje.

Palabras de Juan Pablo Orrego en homenaje a Douglas Tompkins, realizado en Santiago de Chile el 08 de abril 2016.  Publicado en: Boletín de ecosistemas.cl

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