lunes, 12 de octubre de 2015

Chile: Detectan peligrosas concentraciones de pesticidas prohibidos en ríos Ñuble y Cato


Inédito estudio de la universidad de concepción

Altas concentraciones de productos químicos prohibidos en Chile, usados como pesticidas y plaguicidas, fueron detectados en las aguas de los ríos Ñuble y Cato, así como en pozos cercanos a ambos cauces, según una inédita investigación realizada por la Facultad de Ingeniería Agrícola de la Universidad de Concepción.

El estudio fue encabezado por la jefa de carrera de Ingeniería Ambiental de dicha casa de estudios, Mónica Montory González, bioquímica y doctora en Ciencias Ambientales, quien destacó que los niveles de concentración de contaminantes en ambos ríos solo son comparables a los que se encuentran en ríos de China, India y Turquía, y que se trata de pesticidas orgánicos clorados que están prohibidos en Chile.
El muestreo, realizado en marzo-abril de 2013 y en agosto-octubre del mismo año, entre Nahueltoro y Cocharcas, reveló la presencia de Heptaclor, Lindano (Gama HCH), Alfa Endosulfan y Aldrin, en las aguas de los ríos Ñuble y Cato y en los pozos de la zona, tanto pozos profundos para agua potable rural como en pozos noria y en pozos zanja.
La investigación corresponde a un proyecto Fondecyt de iniciación que fue financiado por Conicyt y que concluyó esta semana, en el cual también participaron los académicos Javier Ferrer, Diego Rivera y José Luis Arumí, del Departamento de Recursos Hídricos.
Para ello, se compararon “puntos blancos”, es decir, zonas donde no debiera existir concentración, aguas arriba de San Fabián, con siete puntos de muestreo en el río Ñuble, cinco puntos en el río Cato y 11 pozos entre el Cato y el Ñuble.

Riesgo para la salud
Se trata de plaguicidas que son usados tanto en la agricultura como en la ganadería, específicamente en los planteles porcinos, pese a que el endosulfan se prohibió en 2012; el lindano, en 1998; y los demás, en 2005, cuando Chile ratificó el Convenio de Estocolmo de 2004, debido a su alta toxicidad para la salud humana, específicamente, porque producen cáncer, son mutagénicos, son disruptores endocrinos y generan alteraciones a nivel neuronal, sobre todo, en niños y lactantes.
La académica subrayó que “la toxicidad es una de sus características más alarmantes, debido a que estos compuestos están ligados a una serie de efectos nocivos para la salud humana, como trastornos congénitos, daño del sistema inmunológico y respiratorio, problemas reproductivos, desórdenes de índole sexual, periodos de lactancia humana más cortos y mal funcionamiento endocrino. Los seres vivos en etapa de gestación son los más vulnerables a los efectos tóxicos, pues los contaminantes pasan de la madre al feto a través de la placenta y luego, a través de la leche materna”.
Según advirtió Montory, estos compuestos representan un severo riesgo para la salud de las personas porque son bioaculumulativos, es decir, su concentración aumenta en los seres vivos, debido a que son lipofílicos, es decir, se adhieren a las plantas y al suelo, y se biomagnifican, es decir, se acumulan en los niveles altos de la cadena trófica. “Estos compuestos, que son persistentes, es decir, tienen una alta tolerancia a la degradación química y biológica, llegan a los organismos a través del agua que consumen las plantas y los animales, así como también los humanos, pero además, se almacenan en la grasa de los animales, que también consumen los humanos”, explicó la profesional, quien hizo hincapié en el riesgo mayor que esto representa para los lactantes, porque las madres también traspasan estos químicos a través de la leche materna.
El tema reviste especial gravedad puesto que las mediciones hechas en los pozos profundos (agua potable rural) también revelaron altas concentraciones de estos compuestos, por lo que según manifestó la investigadora, también está en riesgo la salud de quienes se abastecen de agua potable en dicha zona.
Montory subrayó que la agricultura es la principal responsable de esta contaminación, y a la vez, es víctima, porque los cultivos están siendo regados con agua contaminada. “Estos productos que nosotros consumimos también almacenan estos compuestos, y si se detectaran en los países a los que exportamos, donde también están prohibidos, se produciría un cierre de los mercados que afectaría a todo el país, porque estaría en tela de juicio la trazabilidad de los cultivos agrícolas y del ganado exportable”, expuso.
Además, advirtió que tampoco se ha estudiado la sinergia entre estos compuestos, es decir, cómo se potencian entre ellos.

Agricultura
“La agricultura es al mismo tiempo causa y víctima de la contaminación de los recursos hídricos. Es causa, por la descarga de contaminantes y sedimentos en las aguas superficiales y/o subterráneas, por la pérdida neta de suelo como resultado de prácticas agrícolas desacertadas y por la salinización y anegamiento de las tierras de regadío. Es víctima, por el uso de aguas residuales y aguas superficiales y subterráneas contaminadas, que contaminan a su vez los cultivos y transmiten enfermedades a los consumidores y trabajadores agrícolas”, sostuvo.
Comentó que el lindano se prohibió solo como pesticida en 1998, pero no para uso veterinario e incluso, se utiliza todavía en el ámbito de la salud humana porque es un insecticida de amplio espectro (sirve igualmente para matar a insectos fitófagos como para los parásitos de los animales). Estos insectos aumentan en la temporada de verano, y también las aplicaciones de pesticidas en los planteles de animales.
Explicó que las altas concentraciones de lindano detectadas están dadas por la ganadería presente en la zona, destacando los planteles porcinos.
El endosulfan, en tanto, se prohibió en Chile recién en 2012, lo que explicaría en parte las altas concentraciones detectadas en los muestreos de 2013. Estas responden al uso en forma intensiva de este químico contra una amplia variedad de insectos y ácaros en la agricultura, resaltando su uso en la zona de estudio en las siembras de remolacha, maíz, vides y berries, entre otros.
Estos compuestos son transportados al agua de diversas formas, siendo una de las principales, la escorrentía de los sedimentos hacia los ríos, la infiltración a las napas subterráneas, la volatilización y condensación en la atmósfera.
Montory planteó que nunca se había estudiado la concentración de estos químicos en los ríos mencionados, así como tampoco en ningún río de Chile, lo que revela la importancia de este estudio, pero también plantea el desafío de mejorar la fiscalización del uso de estos productos, cuya presencia se explica por el almacenamiento ilegal, y donde la responsabilidad de fiscalizar recae en el SAG, puntualizó la académica.
De hecho, recordó que en un catastro realizado en 2010, se determinó que las regiones del Bío Bío y de Valparaíso exhibían las mayores cantidades de pesticidas almacenados. “La eliminación de estos es carísima, por lo que muchos optan por guardarlos, y algunos de éstos llevan almacenados una década, lo que también se presta para la comercialización ilegal”, concluyó la investigadora.
Fuente: boletín ecosistemas.cl