martes, 6 de octubre de 2015

EEUU: La minería marina, un peligro para el ambiente en Baja California Sur


Por Mónica Franco Ortiz

"El sistema por succión que pretenden utilizar, extraerá arena de hasta siete metros de profundidad para separar el fósforo; el resto lo regresarán al mar generando una “pluma de sedimentación”, es decir, una nube de lodo y desechos con minerales tóxicos flotando en el agua. Al final de la vida útil del proyecto, Don Diego habrá extraído de esta zona 350 millones de toneladas de arenas fosfáticas."

Un grave peligro se cierne sobre bahía Magdalena y el golfo de Ulloa, dos áreas mundialmente conocidas localizadas en la costa del Pacífico de Baja California Sur. Bahía Magdalena es famosa por ser una de las tres únicas lagunas de reproducción de la ballena gris (Eschrichtius robustus) en el mundo y es el sitio de mayor productividad pesquera del estado.
Por su parte, la costa del golfo de Ulloa (al norte de bahía Magdalena) alberga langostas, almejas y numerosas especies de peces comerciales; además, allí se genera una de las olas más largas del planeta, dándole fama entre la comunidad surfista. Por otro lado es hábitat crítico de desarrollo y alimentación de la tortuga caguama o amarilla (Caretta caretta), especie en peligro de extinción. Los habitantes locales de estos dos maravillosos ecosistemas costeros dependen enteramente de la pesca y el ecoturismo atraído por el avistamiento de ballenas y por las espectaculares olas.
Pero un proyecto podría destruir no sólo los recursos naturales de estos dos lugares, sino también la forma de vida de las comunidades locales: Don Diego, promovido por Exploraciones Oceánicas S de RL de CV (subsidiaria de la compañía norteamericana Odyssey Marine Exploration dedicada al rescate de “tesoros”submarinos), solicitó autorización ante la Semarnat para remover el fondo marino de un área de 91 mil hectáreas en el golfo de Ulloa para obtener fosfato.
El sistema por succión que pretenden utilizar, extraerá arena de hasta siete metros de profundidad para separar el fósforo; el resto lo regresarán al mar generando una “pluma de sedimentación”, es decir, una nube de lodo y desechos con minerales tóxicos flotando en el agua. Al final de la vida útil del proyecto, Don Diego habrá extraído de esta zona 350 millones de toneladas de arenas fosfáticas.
Por supuesto, todos los animales que viven en el fondo, como almejas, estrellas de mar, cangrejos, entre otros, también serán absorbidos por la draga. Junto a la evidente destrucción del fondo marino, los principales peligros de esta actividad son: el ruido generado por las embarcaciones (funcionando las 24 horas del día y todo el año) provocará cambios en las rutas migratorias de las ballenas jorobada y gris. Igualmente, impedirá la comunicación y alimentación de diversas especies de delfines. La pluma de sedimento generada por regresar los materiales no fosfáticos al fondo provocará la mortandad masiva de especies marinas y, consecuentemente, la desaparición de las pesquerías locales.
Además, estos cambios en el ecosistema también pondrán en peligro a las tortugas caguamas, protegidas legalmente por la normatividad mexicana (NOM-059 SEMARNAT 2010).
La costa del Pacífico de la península de Baja California es la región pesquera más productiva de México. El 70 por ciento de los productos pesqueros de Baja California Sur proviene de bahía Magdalena. Este lugar es el humedal costero más grande de la península, con 24 mil hectáreas de bosques de manglar, lo que en parte explica la alta producción pesquera. Y, por si fuera poco, albergan a miles de aves migratorias.
Costasalvaje inició su programa de conservación en este sitio en 2011. En las comunidades de la zona hemos enfocado nuestros esfuerzos en trabajar con los jóvenes de las preparatorias con proyectos de manejo adecuado de basura, orgullo y cuidado de los recursos naturales locales y talleres de capacitación para monitoreo de mamíferos marinos, así como de participación ciudadana en temas ambientales con adultos. La presencia de organizaciones de la sociedad civil es importante para la conservación de los recursos naturales del lugar. En efecto, a diferencia de las otras dos lagunas donde se reproduce la ballena gris (San Ignacio y Ojo de Liebre), bahía Magdalena no es un área natural protegida.
Puerto Adolfo López Mateos es una de las comunidades de pescadores en bahía Magdalena en las que Costasalvaje trabaja. Con poco más de 2 mil 200 habitantes, es el principal sitio para avistamiento de ballena gris en el estado, recibiendo a más de 13 mil visitantes por año. Pero aun así, la pesca continua siendo el principal sustento de la mayoría de familias del lugar.
Debido a las amenazas que la mina submarina representa para los recursos naturales de la zona, Don Diego ha generado preocupación en el sector pesquero local y el conservacionista. Por ello, representantes de cooperativas pesqueras, organizaciones civiles y el público en general se involucraron activamente en el proceso de consulta pública del proyecto a finales de 2014. Algunas organizaciones civiles participaron a través de comunicados escritos dirigidos a la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental de la Semarnat. Los pescadores y habitantes de la zona (incluyendo a representantes del sector pesquero de puerto Adolfo López Mateos) participaron directamente en la reunión pública informativa para escuchar y opinar sobre el proyecto.
Es común que estas comunidades remotas sean poco activas y no se involucren en temas políticos. Por ello, Costasalvaje y otras organizaciones de la sociedad civil que trabajan en bahía Magdalena y el golfo de Ulloa promovieron entre las cooperativas pesqueras locales su involucramiento durante el proceso de consulta pública. Algunos miembros de las cooperativas pesqueras ya estaban al tanto del proyecto y los pescadores con los que hablamos se mostraron abiertamente preocupados ante la amenaza de la mina Don Diego.
En una de las sesiones, resaltó un comentario de uno de los pescadores locales: “Me parece ilógico que, mientras a uno que es de aquí no lo dejan cortar leña pa’ cocinar, o pa’ limpiar un terreno pa’ guardar la panga, que ‘porque se necesitan los estudios de impacto’, a una mina que nos va dar en la torre, le vayan a dar los permisos porque puede pagar esos estudios caros”, dijo. “Uno no tiene dinero pa’ pagarlos”, añadió. Un pensamiento que parece reflejar el sentir de miles de habitantes del país que se sienten pequeños ante los grandes proyectos mineros que van en aumento.
Don Diego afirma en el manifiesto de impacto ambiental presentado ante la Semarnat, su intención de extraer fosfato del fondo marino durante 50 años, invertir poco más de 350 millones de dólares y generar 80 empleos que requerirán alta capacitación técnica. De acuerdo con datos de las propias cooperativas pesqueras, más de 12 mil personas dependen económicamente de la pesca en esta zona, lo cual pone en perspectiva el beneficio poco palpable que el proyecto puede traer a las comunidades.
Durante la reunión pública informativa, el gobierno estatal, el municipal, las organizaciones de la sociedad civil organizada y los más de 350 asistentes de diferentes comunidades pesqueras de la región, rechazaron ese proyecto. Las dos observaciones principales de los asistentes hacia Semarnat fueron:1)lenguaje muy técnico y poco claro por parte de los representantes del proyecto;2)éstos fallaron en explicar concretamente cuál sería el impacto de la actividad de la mina sobre las pesquerías de la zona.
Por si no estaba clara la gran importancia que la zona tiene para la biodiversidad marina, existe una propuesta oficial del gobierno federal para proteger a las tortugas caguamas en el golfo de Ulloa, cuya muerte incidental ha aumentado drásticamente en los últimos años. La propuesta para crear allí un área de refugio para la tortuga amarilla (Caretta caretta) fue presentada en diciembre de 2014 por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y cubre en su totalidad el área donde se pretende establecer el proyecto Don Diego.
De ser aprobada, deberá aplicar un programa de protección para la tortuga caguama que implicaría regulaciones en la forma de pescar de las cooperativas locales, pero también se convertiría en un elemento legal al que Don Diego se deberá enfrentar.
Las organizaciones conservacionistas rechazamos el proyecto Don Diego. No sólo por la amenaza que representa para el ecosistema marino, sino porque atenta contra la forma de vida de los habitantes con quienes trabajamos en estas comunidades. El aprovechamiento sustentable de los recursos pesqueros promovido por Comisión Nacional de Áreas Protegidas ha demostrado ser exitoso entre pescadores de las otras dos lagunas de reproducción de la ballena gris.
El área de refugio representa esta oportunidad para los pescadores del golfo de Ulloa y de bahía Magdalena. En cambio, lo único que Don Diego ofrece es saquear, dejando tras de sí la destrucción de un ecosistema altamente productivo y de toda una forma de vida sin beneficio local alguno. La decisión de rechazar este proyecto minero no debería ser tan difícil para las autoridades federales. Por obvias y comprobadas razones.
Fuente: La Jornada http://www.jornada.unam.mx/