Chile: El espeso humo conduce a los monocultivos:

La industria forestal y los incendios que no paran

Otra catástrofe pone en cuestión al Estado subsidiario chileno. No hay bomberos suficientes, no hay aviones, no hay planificación, no hay forma de apagar los intensos incendios que ya llevan una semana consumiendo la zona centro sur del país. La industria forestal desmesurada de las familias Matte y Angelini ha puesto la mecha secando los territorios. Tras casi una semana de incendios en distintas partes del territorio han muerto 3 brigadistas de la Conaf y miles de animales, 126 mil hectáreas ya ardieron y 48 incendios aún no paran.

Mauricio Becerra R.

Tras el paso de las llamas los medios están procurando un culpable. Alguien debe hacerse responsable del infierno desatado en cinco regiones con 48 incendios activos y más de 126 mil hectáreas carbonizadas. Hasta ahora en el incendio de la VI Región las miradas apuntan a la negligencia de la CGE (Compañía General de Electricidad), responsable de mantener una franja de seguridad libre de elementos combustibles por donde pasa el tendido eléctrico. Así lo apuntan las primeras pesquisas del fiscal regional Emiliano Arias basadas en testimonios recogidos en el el sector de Nilahue Barahona.
Pero lo ocurrido en la región de O’higgins no alcanza a explicar la magnitud de la tragedia. Según la Conaf en la última semana 67 incendios han sido controlados, a los que se suman 48 en combate. Durante la semana que pasó recordemos que tres brigadistas de la Conaf murieron intentando apagar un incendio en Vichuquén.
La industria forestal que ha convertido en desiertos de monocultivos las regiones afectadas por la catástrofe se revela como la principal responsable de las miles de hectáreas quemadas y las toneladas de humo arrojadas a la atmósfera en las últimas horas.
LA PESADA HERENCIA DE LOS MONOCULTIVOS
La industria forestal subvencionada desde la época de la dictadura es dueña de extensas zonas del país entre la región Metropolitana y la de Los Lagos. Según el Catastro de los Recursos Vegetacionales Nativos de Chile de 2011 de Conaf, las plantaciones forestales cubren una superficie aproximada de 2,872 millones de hectáreas, equivalentes al 17,2% del total de bosques del país.
El 68% de esta superficie corresponde a plantaciones de pino radiata y el 23% a eucalipto, ambos monocultivos que han empobrecido la cubierta vegetal, exiliado la flora nativa y secado las fuentes de agua.
Cuando hablamos de la industria forestal se trata de tres grupos económicos: la familia Matte, dueña de la CMPC, responsable de las colusiones en el papel higiénico y en los pañales y dueña del Centro de Estudios Públicos (CEP); la familia Angelini, dueña de Bosques Arauco, que contaminaron el santuario Río Cruces en Valdivia, las localidades de Iloca y Licantén con derrames y han dividido a la comunidad de Mehuín en su proyecto de un ducto para tirar sus residuos industriales al mar. Finalmente está Jorge Carey, militante de Renovación Nacional y dueño de Masisa.
Desde la dictadura la industria forestal ha sido subsidiada por el Estado. El Decreto Ley 701 desde 1974 le subsidia las plantaciones en un 75 por ciento. Fue firmado por el entonces director de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), Julio Ponce Lerou. En los gobiernos de la postdictadura se han mantenido dichos subsidios y desde el 2015 el gobierno de Bachelet ha querido prorrogarlos por otros tres años más.
Según datos de Conaf, entre 1974 y 2014 el Fisco entregó unos US$ 664 millones a través del DL 701.
Con los recursos de todos los chilenos los grupos Matte y Angelini se han ido apropiando de millones de hectáreas de la zona central y sur del país. Pero su cosecha no son bosques, sino que desiertos de monocultivos que se han chupado el agua y desterrado la flora nativa. Según el portal La Gamba, son 1600 árboles plantados por hectáreas, sin grandes cortafuegos. El eucaliptus crece rápido, alimentado por sus profundas raíces que acaban por consumir grandes cantidades de agua.
El director de la Estación Biológica de Doñana (CSIC), España, Fernando Hirando, comenta que “el eucalipto es una verdadera bomba de extracción de agua del subsuelo”. Para visualizar la catástrofe calcula que “si en cada hectárea caben 1.400 eucaliptos, o lo que es lo mismo, un consumo de 42.000 litros de agua por hectárea /día”.
La escasez hídrica provocada por estos monocultivos han aumentado el riesgo de incendios forestales al aumentar la temperatura y secar el ambiente. Gamba relata que la resina exudada por el pino radiata contiene trementina (aguarrás), muy inflamable y fácil de prender por un incendio en épocas de sequía y exceso de calor.
LA FRAGILIDAD DE BOMBEROS VOLUNTARIOS
Los bomberos en estas jornadas han sacado aplausos. En internet circulan videos de carros presurosos camino a la zona de los incendios, extenuados tras largas jornadas de incesante labor y una entrega digna de elogios. Pero hace pocos días el dramático llamado que hizo el comandante de Bomberos de la VI Región, Cristián López, confesando que “los Bomberos se han sacado la cresta, no puedo tener voluntarios trabajando más de 24 horas, no doy abasto. Estamos en una guerra. Esto es un desastre. Nunca había visto esto”, dan cuenta de que en este nivel de peligro sería muy adecuado tener un contingente de profesionales pagados, como ocurre en todos los países del mundo.
“El viernes estuvimos trabajando desde las 10 de la noche hasta las 5 de la mañana, en función de relevos. Muchos durmieron en el mismo pasto, en una zona segura y detrás o dentro de los carros, mientras otro grupo de bomberos iba a apagar el fuego”- relató López.
Tal vez en las grandes ciudades la llegada de bomberos sea rápida, pero en comunas apartadas, sobre todo las agrícolas de los incendios de esta semana, los bomberos escasean y, sobre todo, sus recursos y la implementación adecuada para asumir la tarea. Esteban Pozo, voluntario de la Séptima Compañía de Maipú que ayuda a combatir el fuego en Pumanque contó este domingo que “muchos bomberos se están desgastando con el tema del uniforme. No son apropiados para trabajar en incendios forestales. Son pesados”.
El bombero de 24 años aprovechó de pedir “por favor, la gente que ayude con vendas, pomadas y cremas, porque muchos bomberos tienen quemaduras por el mal equipo que poseen”.
Pese a la precariedad de sus equipos para este tipo de incendios, de igual forma 500 voluntarios de bomberos han llegado a la zona provenientes de 92 compañías de todo país.
Los brigadistas de Conaf están en peores condiciones. Según informó El Ciudadano, se les contrata sólo por temporadas y tienen un sueldo inferior a 500 mil pesos. Su ropa de trabajo es reciclada proveniente desde España y les pasan bototos térmicos, que no son para combatir incendios.
TEMPERATURAS INUSUALES DERRITEN EL ESTADO MINÚSCULO
El comandante López reconoció durante este domingo que “esta emergencia ha sido insuperable, no por la culpa de alguien, es el cambio climático que está afectando esto”. Destacó los 30º registrados a las 6 de la mañana del sábado en la región de O’higgins.
Cuando el viernes el gobierno decretó zona de catástrofe. De forma inmediata se orientó ‘la ayuda’: mascarillas repartidas en las zonas de los incendios, apoyo con camiones aljibes y redistribución de las avionetas y helicópteros de la Conaf. La jornada del domingo la presidenta dijo que “estamos haciendo todo lo humanamente posible”.
La Conaf cuenta con 5 aviones cisterna y un helicóptero. A ellos se suma el arriendo de otros 7 de estos aparatos para la temporada de incendios.
Otra catástrofe pone en cuestión al Estado subsidiario chileno. No hay bomberos suficientes, no hay aviones, no hay planificación, no hay en definitiva forma de apagar los intensos incendios que ya llevan una semana consumiendo la zona centro sur del país. Pero tal como ocurrió en los incendios de Valparaíso y está pasando ahora en los pueblos afectados, la ciudadanía y sus propias redes de autogestión, el apoyo de los vecinos ante la catástrofe, la solidaridad de quien lleva comida, botellas de agua y toallas a los brigadistas y bomberos, se mueven más rápido y con mayor eficacia que el pesado y torpe andamiaje de un Estado neoliberal, cuya función más relevante hasta ahora ha sido alimentar la industria de monocultivos.

@kalidoscop - El Ciudadano - Imagen AP

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