Chile: Francisca Linconao, la Machi de la autodeterminación

La vulneración de los derechos de la autoridad tradicional Linconao, puede terminar siendo la tragedia que abra las puertas de un conflicto étnico por derechos humanos, a uno más radical. A uno con características nacionalistas.
Fernando Pairican

La Machi Francisca Linconao y otros cinco prisioneros mapuche, todos procesados por el caso Luchsinger Mackay, iniciaron una nueva huelga de hambre. Sin embargo, a pesar que algunos piensen que está es una más, desde mi perspectiva adquiere ribetes distintos y dimensiones insospechadas: todos -y sobre todo la machi-, portan creencias cosmovisionarias.
 
El creciente deterioro de su estado de salud, la convierten en un símbolo en las luchas étnicas del tiempo presente. En su figura se desarrolla una amplia gama de vulneraciones a los derechos humanos. El primero, ser una autoridad tradicional de uno de los pueblos originarios más numerosos en Chile, los que, en base a los convenios internacionales ratificados por la República criolla, deben buscar otros mecanismos que no sea la cárcel para afrontar causas relacionadas con la conquista de los derechos fundamentales como pueblo. No obstante de violentar la Declaración de los derechos de los pueblos indígenas del año 2007, las cárceles de Chile no están condicionadas para que los presos de origen indígena puedan llevar adelante sus tradiciones y costumbres, estas últimas, patrimonio de la humanidad. En una tercera variable, las dos anteriores afectan el derecho a la identidad, pues la machi, no solo no puede desarrollar sus tradiciones, tampoco puede desarrollarse íntegramente como ser humano que ocupa un rol central en las creencias del pueblo mapuche. Impedirle estar en su espacio natural y su rewe, ha sido señalado por sus cercanos como la razón principal del deterioro de su salud.
Honestamente, la muerte de la machi Francisca Linconao podría abrir una cadena de radicalización con consecuencias tectónicas. Religión y política juntas, son cócteles explosivos que han generado importantes heridas en la humanidad, difíciles de reconciliar una vez iniciadas. En ese ámbito, la ceguera de la clase política gobernante, la actitud racista de fiscales, en espacial de Luis Troncoso, así como del conjunto del del poder judicial, han puesto a la Machi al centro de sus disputas de poder, lo que demuestra la cadena de intereses asociadas de parte de las clases dominantes de la región que no están dispuestas a ceder ningún espacio para la forjación de un nuevo tipo de relación en un territorio compartido por distintas culturas, luego de la Ocupación de La Araucanía. Aún más: no están dispuestos a una justa recomposición del territorio despojado a lo largo del siglo XX.
La vulneración de los derechos de la autoridad tradicional Linconao, puede terminar siendo la tragedia que abra las puertas de un conflicto étnico por derechos humanos, a uno más radical. A uno con características nacionalistas. En ese proceso, la democracia no solo se diluye, sino también el pluralismo y la posibilidad de una solución política a un tema que es político y que se suscribe a nivel latinoamericano a una gran revuelta indígena continental que pone derechos fundamentales a las repúblicas del continente que se constituyeron en oposición y subordinación a las poblaciones de los pueblos originarios.
El fin de año es magro en las relaciones entre el Estado y su relación con el movimiento mapuche. Dos comuneros emboscados en Tirúa, un niño con más cien de perdigones en la espalda y declaraciones obscenas de parte de las autoridades policiales que señalan que todo fue un accidente, acompañado del silencio cómplice de las autoridades de gobierno. Aquella actitud, no solo espantan las confianzas de parte del mundo indígena con el Estado, sino alejan una solución en base al dialogo para uno de los temas políticos más importantes de la República criolla entrado el siglo XXI. Con las niñas y niños mapuche, la posibilidad de un accidente no tiene cabida, menos si un arma está en sus espaldas. Ante una adulta mayor, autoridad tradicional de un pueblo indígena, tampoco existen errores. Existe impunidad. Y a veces, esa impunidad puede convertirse en un crimen.

http://www.eldesconcierto.cl/debates-y-combates/2017/01/03/linconao-la-machi-de-la-autodeterminacion/

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