La sabana brasileña y la selva boliviana están en riesgo debido a la producción de soya

Maximo Anderson

Un nuevo informe de Mighty Earth y Rainforest Foundation Norway explora el grado de deforestación relacionado con la producción mundial de soya, particularmente en Brasil y Bolivia.
La soya, que constituye el alimento principal para el ganado, el cual abastece cadenas de comida rápida como Burger King, ocupa casi 1 millón de kilómetros cuadrados (386 000 millas cuadradas) de tierra alrededor del mundo.
Los investigadores encontraron que la producción de la carne de Burger King puede estar relacionada con la deforestación.
El informe se centra en las operaciones masivas de compra de soya de las empresas agrícolas multinacionales: Cargill, Bunge y Archer Daniels Midland.


Cuando uno muerde un Bacon King Sandwich, podría estar comiendo indirectamente una parte de la sabana brasileña y la selva baja boliviana. Esto se debe a que los dos pedazos de cuarto de libra de ese sandwich forman parte de una cadena de suministro que incluye cultivos de soya megaindustriales y ganaderías que podrían tener costos ambientales, según los hallazgos de un nuevo informe.
El informe titulado ‘The Ultimate Mystery Meat’ fue lanzado a finales de febrero por Mighty Earth y Rainforest Foundation Norway (RFN) y muestra la gran extensión de deforestación relacionada con la producción de soya. Casi 1 millón de kilómetros cuadrados en todo el mundo se dedica al cultivo de soya, el alimento principal utilizado para el ganado que eventualmente se convierte en algunos de los 11 millones de Bacon King Sandwiches y en otros productos que Burger King y otras tiendas venden todos los días. El área de producción de soya es equivalente a la superficie combinada total de Francia, Alemania, Bélgica y Holanda.
En Brasil y Bolivia, las operaciones masivas de soya de las multinacionales agrícolas Cargill y Bunge son particularmente relevantes. Tanto Cargill como Bunge han firmado compromisos de ‘No Deforestación’, y Bunge ha detallado una política establecida para una cadena de suministro sostenible. Ambas compañías compran soya a los agricultores y la envían a mercados internacionales como alimento para cerdos, pollos y ganado.
Un granero de Cargill en Bolivia. Foto de Jim Wickens / Ecostorm

Sin embargo, el informe de Mighty Earth se centra en una conexión sorprendente: Burger King.
Según el informe, la cadena global de comida rápida compra el alimento para su ganado de cultivos de soya donde Cargill y Bunge son los compradores —una gran cantidad alimento, dado el tamaño de su operación, con más de 150 00 restaurantes repartidos en más de 100 países. Eso es una gran noticia porque Burger King nunca ha revelado información sobre las fuentes de su carne, incluso cuando se le presiona para obtener respuestas. La compañía tampoco ha dicho mucho sobre la sostenibilidad y la conciencia ambiental. Eso está en contraste con sus competidores como McDonald’s, que ha hecho esfuerzos para ser transparente y asegurarse de que sus productos alimenticios no están vinculados a la deforestación ilegal. Mientras tanto, Burger King rechazó solicitudes de grupos de la sociedad civil para proporcionar más información acerca de sus proveedores de alimentos. Además, obtuvo un puntaje cero en la tabla del 2016 de la ‘Unión de Científicos Preocupados’ de los principales perfiles de deforestación de los vendedores de carne.
“Las hamburguesas de Burger King tienen la carne más misteriosa”, dijo Kristin Urquiza, directora de la Campaña Mighty Earth, en un comunicado. “Fuimos a averiguar de dónde proviene y lo que vimos no fue bonito. Burger King gobierna un reino de deforestación”.
Para la investigación, Mighty Earth visitó 28 sitios a lo largo de 3000 kilómetros (1864 millas) en Brasil y Bolivia, donde se encuentran la mayor concentración de la producción de soya a escala industrial y la deforestación.
La investigación reveló cómo Bunge y Cargill —dos de los mayores productores de soya del mundo— son responsables de la deforestación de un total de 697 562 hectáreas de tierra en el Cerrado brasileño entre 2011 y 2015.
Mapa del Cerrado en Brasil. Mapa cortesía de Mighty Earth / The Ultimate Mystery Meat
El Cerrado es la sabana brasileña y cubre más del 20 % del país. Los hábitats nativos de sus pastizales boscosos están siendo destruidos a un ritmo mucho más rápido que la Amazonía brasileña, según el WWF. La investigación destacó cómo la deforestación en áreas como el Cerrado amenaza a especies como el jaguar, perezoso y el oso hormiguero gigante —y daña la región de la cuenca primaria del Cerrado, la cual alimenta al Río Amazonas y al Pantanal, los humedales más grandes del mundo. Si bien es una región mucho menos prominente en la conciencia popular que la Amazonía, el cerrado de Brasil es el hábitat más amenazado del país. Casi la mitad de la vegetación del Cerrado ha sido despejada, comparado con el 25 % de la Amazonía, según el informe.
Mientras tanto, Cargill y Archer Daniels Midland, otro comprador grande de soya en los Estados Unidos, son los actores más grandes en Bolivia. En la selva baja de Bolivia en promedio unas 289 000 hectáreas fueron deforestadas cada año entre 2010-2015, según un informe de la organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura (FAO) del 2015. Combinado, eso equivale a un área más grande que la del estado de Delaware de los Estados Unidos.
Burger King, Cargill y Archers Daniel Midland no respondieron a las solicitudes de comentarios sobre el informe de Mighty Earth. En una respuesta por correo electrónico, Bunge dijo que el informe hace una “correlación engañosa entre la presencia de Bunge en el Cerrado brasileño y las cifras totales de deforestación en esa región.” Según Stewart Lindsay, vicepresidente de asuntos corporativos globales de Bunge Limited, la participación en el mercado de la compañía es solo la del 20 % en la región de Matopiba. Matopiba es una colección de estados en el Cerrado con la mayoría de la deforestación causada por la soya en el Cerrado, según la Mighty Earth.
“Una empresa por sí sola no puede resolver este problema”, dijo Lindsay, y señala a su empresa como un modelo para las demás. “Un paso positivo sería que más empresas adopten compromisos de ‘cero deforestación’, apliquen controles para bloquear que los cultivos que han crecido en áreas desocupadas ilegalmente ingresen a sus cadenas de suministro, informen públicamente sobre el progreso e inviertan millones de dólares para apoyar esfuerzos sostenibles de planificación del uso de la tierra; lo cual Bunge ha hecho”.
Responsabilidad compartida
El informe señala que hay otros que despejan tierras en Brasil y Bolivia; sin embargo, Cargill y Bunge son los que visiblemente tienen mayor influencia debido a su tamaño. Cargill es la empresa privada más grande de Estados Unidos en términos de ingresos; ganó más de $107 mil millones el año pasado. Cargill es un líder global en el comercio de soya, aceite de palma, ganado, algodón y otros productos básicos y tienen 150 000 empleados en 70 países, según el sitio web de la compañía. Bunge es una empresa pública que cotiza en la Bolsa de Valores de Nueva York y se ocupa principalmente de América del Sur, particularmente Brasil. El equipo agroindustrial domina la región del Cerrado y está involucrado en la compra de granos, construcción de graneros y carreteras, entre otros. Según la compañía, ellos también comercian en granos y semillas oleaginosas y tienen la capacidad de aplastar más de 40 millones de toneladas de soya.
Aquellos más abajo en la cadena de suministro, como Burger King, podrían estar contribuyendo al problema.
“Burger King carece de políticas para evitar que los alimentos que venden contribuyan a la destrucción del bosque. Esto es inaceptable. Ni siquiera parece importarles”, dijo Nils Hermann Ranum, jefe del departamento de políticas y campañas de RFN, en un comunicado.
La investigación de Mighty Earth también reveló el costo humano de la expansión de la soya y vinculó la agroindustria con el acaparamiento de tierras y la violencia, que ha aumentado en los últimos años.
“Encontramos comunidades indígenas desplazadas de sus tierras y sus diversas culturas alimentarias convertidas en monocultivos; ahora viven al borde de enormes campos de soya y son a menudo rociados con pesticidas tóxicos”, dijo Glenn Hurowitz, director ejecutivo de Mighty Earth, en una entrevista.
Grandes extensiones de soya en el bosque circundante de Bolivia. Foto de Jim Wickens / Ecostorm
El informe también señala el impacto que los comerciantes internacionales de soya como Bunge y Cargill tienen cuando monopolizan los cultivos y financian carreteras, infraestructura e incluso operaciones ilegales de despeje de tierras.
En países con grandes problemas relacionados con el uso de tierra como Brasil, la expansión de la soya y la ganadería a menudo tiene un precio mortal. Entre el 2002 y el 2013, la mitad de los ambientalistas asesinados a nivel mundial (448) se encontraban en Brasil, según Global Witness, un organismo de derechos humanos con sede en Estados Unidos que se centra en la explotación de los recursos naturales y la corrupción. Funcionarios ambientalistas también se han visto atrapados en el fuego cruzado, como ocurrió en octubre del 2016 con Luiz Alberto Araújo. Global Witness señala que más defensores de la tierra fueron asesinados en Brasil en el 2015 que en cualquier otro país en todo el mundo —un total de 50, la mayoría de los cuales eran indígenas.
La soya es clave

Todo se reduce a la producción de soya que junto con la ganadería, es el mayor propulsor de la deforestación en América del Sur. Según el informe, alrededor de tres cuartas partes de la soya del mundo se destina a la alimentación animal, y aproximadamente cuatro millones de hectáreas de bosque fueron despejadas cada año para dar paso a los cultivos de soya y ganado en Sudamérica desde el 2001 al 2010.

Un campo enorme recientemente despejado, el cual próximamente será quemado en Brasil. 
Foto de Jim Wickens / Ecostorm
El informe afirma: “Burger King debe utilizar su riqueza e influencia de manera positiva y debe unirse  a otros en la industria de comida rápida para adoptar e implementar una fuerte política de ‘no deforestación, no explotación’. Debería publicar sus proveedores e informar sobre su cumplimiento con las políticas de sostenibilidad”.
Muchas compañías de todo el mundo, incluyendo Bunge, se han unido a una moratoria de la soya para acabar con la deforestación en la Amazonía, pero otras regiones como el Cerrado, que también son igualmente frágiles, son tomadas y deforestadas porque no son percibidas como en estado de emergencia. Mighty Earth y RFN llaman a las compañías que investigaron para que se unan a la moratoria y extenderla a otras regiones como el Cerrado.
Mientras tanto, Green Century Capital Management, una influyente compañía estadounidense de inversión en sostenibilidad, envió una carta abierta a 21 empresas, incluyendo a Archer Daniels Midland, Bunge y Cargill, pidiéndoles que se embarcaran en una iniciativa de ‘cero deforestación’. La acción fue apoyada por 38 inversionistas en todo el mundo.

Imagen de banner: Troncos se queman al atardecer en Bolivia. Foto de Jim Wickens / Ecostorm
Maximo Anderson es un periodista y fotógrafo freelance actualmente basado en América del Sur.  Pueden encontrarlo en Twitter en @MaximoLamar.
Esta historia fue publicada por primera vez en la web en inglés el 8 de marzo de 2017. Traducido por Romina Castagnino

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